El por qué no tengo Facebook e Instagram

Todo el mundo que me sigue sabe que yo no tengo Facebook, no tengo Instagram, no tengo Whatsapp, no tengo Skype, no tengo TikTok, y no tengo las mil mierdas que deben de existir por allí y que no tengo ni idea de cómo se llaman. Me parece que son un grave problema de consecuencias incalculables en el futuro, pero voy a ir por partes y os explico mi opinión detallada en varios puntos.

"Qué pienso de las redes sociales"

Las redes sociales son un negocio que en economía se las engloba y se les conoce como el conjunto de datos. Es decir, se dedican a recopilar todo tipo de datos personales que después se venden para múltiples utilidades, como son productos de marketing, estudios de mercado, análisis ideológicos, y muchas más opciones, porque este tesoro informativo, a gran escala, ofrece una valiosa y espectacular información a todos los sectores, sea alimentario, vacacional, político, militar, cultural, formativo, turístico, o inmobiliario, por poner algunos ejemplos.

Dentro del mercado de la venta de conjunto de datos, nadie puede competir contra las redes sociales. Son las mejores empresas de este mercado, y no tienen rivales. El uso de todos los millones y millones de datos recopilados cada día es cualquiera, y por cualquiera quiero decir cualquier uso, sin descartar absolutamente nada.

Yo, lógicamente, no le regalo los datos a nadie. Si me piden hacer encuestas por la calle no me paro. No les hago ni caso. Si me suena el teléfono y me dicen que están haciendo un estudio les cuelgo y les bloqueo. Lógicamente, tampoco voy a explicarlo en las redes sociales.

"El comportamiento irracional de la gente con las redes sociales"

Voy a analizar más profundamente el comentario hecho en el párrafo anterior.

La abrumadora mayoría de la humanidad no se para por la calle de las ciudades cuando viene el típico pesado o pesada y te dice que quiere hacerte unas preguntas. Responden que no tienen tiempo, o les esquivan, o pasan de largo sin hacerles caso, pero es muy poca la gente que se para.

De la misma manera, la gente cuelga cuando te suena el teléfono y es la clásica encuesta o campaña que quiere preguntar o regalarte algo o invitarte a una reunión u ofrecerte algo. Las telefonistas, chicas y chicos, ya están acostumbrados a que les cuelguen. Es muy lógico y comprensible, tanto el rechazo y la negativa al encuestador de la calle como al pesado de los cojones por teléfono.

Añadiré un tercer ejemplo muy claro. Supongamos que una persona en la calle te pregunta cómo te llamas, dónde vives, cuántos hijos tienes, cuándo es tu cumpleaños, dónde estudias, dónde trabajas, dónde te vas te viaje, qué hiciste ayer, si tienes coche, y decenas de miles de preguntas inauditas y personales. Muy probablemente, y me atrevo a calcular que sería el 99,9% por ciento de la población mundial, saldría corriendo porque pensarían que es un loco psicópata, o lo enviarían a tomar por el culo, o llamarían a la policía urgentemente. Es una reacción normal y comprensible.

Entonces, si en los tres casos citados no se responden a esas preguntas por inoportunas y porque forman parte de la intimidad y privacidad, contarme vosotras y vosotras por qué coño la gente lo publica gratis en sus perfiles de las redes sociales. Lo ponen todo. Ponen su vida entera, su pasado, cuándo nacieron, el nombre de los padres, sus estudios, su pareja,qué comen, con quién viven, dónde trabaja, sus vacaciones, cuándo se va a dormir, qué mira en la televisión, qué piensa, sus sueños, y no explica cuándo folla por la censura de Facebook e Instagram, que si no… ¡también!. Ponen su trabajo, sus amigos, dónde van de fiesta, dónde van de viaje, cuándo se casaron, fotos de la boda, fotos de sus hijos, fotos de su perro, de su gato, y hasta de los peces de colores en la pecera. Lo publica sin que nadie se lo pregunte y les obliguen, y van poniendo fotos y fotos de lo que hacen sin parar. Puedes saber dónde está una persona y su itinerario para desplazarse sólo mirando su muro.

¿Se ha vuelto idiota la gente, la humanidad o qué narices pasa? Yo opino que tiene que haber un fallo genético en la especie humana. Esto de haber parado la línea evolutiva y haberse quedado estancados está haciendo que la humanidad vaya hacia atrás de nuevo y sea cada día más tonta la especie humana.

Me acuerdo en una entrevista que se le hizo a un espía, que contó que en sus tiempos jóvenes, en su trabajo, tenía que desplazarse e infiltrarse en organizaciones enemigas o conseguir confidentes e informadores para obtener información, y aun así los resultados podían no ser satisfactorios. Dijo el entrevistado que ahora no hace falta. Se queda en casa, se mete en las redes sociales, y tiene todo eso y mucho más.

"La gente publica además información ajena de terceras personas"

Dentro de lo que cabe, es cierto que es su decisión y pueden hacer lo que les dé la puta gana, es su vida, pero lo peor es cuando publican información que no son ellos mismos. Publican fotos de sus amigas, de la gente con la que están, o de gente que hay en algún sitio, y cuentan lo que hace esa persona, dónde está, cómo se llama, con quién está, y lo acompañan de fotos hechas sin su permiso y publicadas sin su autorización. Vulneran la intimidad y la privacidad de terceras personas sin su consentimiento.

Antiguamente, cuando alguien llamaba a sus amigos de confianza o círculos cercanos, para explicarles lo que hacia su vecina o su vecino o tal y pascual, se les llamaba cotillas y chafarderos, y para mí siguen siendo cotillas y chafarderos, y añadiría chivatos y traidores. Eso son los adjetivos cuando se explica lo que hacen los demás, porque decirme vosotras y vosotros qué les importa si hay jóvenes de fiesta en la playa, o Samanta o Marta o Laura o quién sea se ha comprado un coche o se ha cortado el pelo. Desde toda la historia de la civilización, esa gente se les ha llamado siempre chivatos, chafarderos y cotillas, y sí, en mi opinión lo son.

"Padres negligentes que han hipotecado la intimidad de sus hijos"

Es vergonzoso ver cómo esta humanidad chivata y chafardera va poniendo información de los demás en sus redes sociales sin su permiso, pero hay un escalafón mucho peor, y son los padres que se pasan todo el día grabando y fotografiando lo que hacen sus hijos, y lo suben a sus perfiles en Facebook o en Instagram.

Esos niños y niñas, que no saben de qué va la historia de Facebook e Instagram, no pueden decidir por sí mismos, y están bajo la decisión de sus padres, se van a encontrar que en Internet habrán fotos y vídeos de cuando lloraban, cuando gateaban, de cuando se cayeron con la bicicleta, o tropezaron aprendiendo a caminar, o de sus cumpleaños, sus viajes, o la ropa hortera con las que los vestían, y toda su vida no tendrá ningún secreto de infancia, porque será pública y al alcance de todo el mundo por culpa de sus padres. Eso comportará que algún día se encontrarán con un desconocido o desconocida que sabrá todo de él o de ella. Sabrá dónde estudiaba, qué le gusta, cómo piensa, cómo es, qué conoce, qué no conoce, porque sus padres han enseñado toda su evolución, crecimiento y aprendizaje en las redes sociales, y esto lo va a dejar en una desprotección de proporciones incalculables.

En mi infancia esas fotos se quedaban en los álbumes familiares, y tampoco había muchas fotos, porque eran carrettes y no se hacia fotos cada minuto. Sólo era de los momentos especiales, que son celebraciones, y esos álbumes sólo los miran la propia familia y las visitas de máxima confianza, pero ahora es todo el contrario. Ahora se pone en las redes sociales, e incluso en mi comunidad autónoma hay un repugnante programa televisivo, con tono de humor, que no para de publicar imágenes de menores que les envían los propios padres, para que vean cómo sus hijos se caen de la bicicleta por televisión. Antes los padres protegían a sus hijos y les enseñaban a ir en bici, vigilando no se hicieran daño. Ahora los ponen en rampas peligrosas y los graban para ver si se caen y ser ríe el país entero. La inteligencia de esta época es una humillación en la historia de la humanidad.

En Italia hubo un caso muy famoso de un menor de dieciseis años que le pidió a su madre que borrara las fotos de él de cuando era pequeño en las redes sociales, porque sus amigos en el instituto se burlaban y le hacian bromas y comentarios incómodos. Su madre le dijo que no quería borrarlo, y el menor denunció ante los Tribunales a su madre. El resultado fue que la madre perdió el juicio, lógicamente, y acabó condenada.

"La información publicada en redes sociales no se borra"

Hay mucha gente que se escuda en la excusa barata de que pueden borrar la información cuando quieran, pero no es verdad, y voy a ilustrarlo con varios casos.

Primer ejemplo. Supongamos que estos padres que han subido las fotos de sus hijos e hijas a las redes sociales se mueren. ¡Claro que es posible! Hay accidentes de avión, accidentes de coches, pandemias, enfermedades, psicópatas enfermos sueltos por el mundo y miles de peligros de todo tipo. El ser humano es muy frágil.

En este hecho, imaginaros que los niños no saben las contraseñas de los perfiles de sus padres en las redes sociales, porque vamos a poner que tienen cuatro o seis años, por decir algo. ¡No van a poder borrar la información jamás! Me gustaría saber si las padres han previsto este caso, y si saben qué ocurriría en esta situación. Seguro que la gran mayoría no lo saben, y buscarán de excusa lo que a ellos les parezca en su propio engaño, en su propia mente, pero la verdad es que estos niños y niñas estarán condenados a tener su vida expuesta para siempre, y habrán perdido sus secretos que forman parte de la intimidad y de la propia personalidad.

Segundo ejemplo. Tendríamos que preguntarle a la gente si sabe lo que significa la palabra "borrar". Dile "eliminar" también. Da igual. Para hacerme entender, vosotras y vosotros que estáis leyendo este texto tendréis ordenador. Habréis hecho trabajos con vuestro ordenador, bajado archivos, y al querer eliminarlos los habréis enviado a la papelera y le habréis dado a vaciar la papelera, pero vaciar ¿dónde? ¿Viene un camión de la basura y se lo lleva a un vertedero en otro ordenador? No.¿Hay una cinta transportadora que se lo lleva del ordenador? No. ¿Dónde va el vaciar? A ningún sitio. Simplemente, se comprime para que no quede nada de peso, pero expertos informáticos lo pueden recuperar, porque sigue en el ordenador.

Ocurre lo mismo con subirlo a redes sociales o lo que la gente llama la nube. ¿Os habéis preguntado qué significa "eliminarlo"? ¿De dónde se elimina? ¿Del muro? Pero el muro no es el servidor ni la base de datos. El muro es la visibilidad, la parte pública, pero no son las alcantarillas o los almacenes, por decirlo de algún modo. En realidad, yo estoy plenamente convencido de que no se elimina. Por una parte, no se elimina porque la información ya ha sido tratada y recopilada, pues al fin y al cabo este es su negocio, y por la otra parte la eliminación significa que esos archivos ya no son públicos y visibles, pero no puede haber técnicamente una eliminación completa y absoluta mientras sus servidores sigan en funcionamiento. Además, eliminarlo significa quitarlo de vuestro perfil de redes sociales, pero si la información ha sido transferida o enviada a otra empresa que han comprado los datos, entonces hay copias en paraderos desconocidos.

Tercer ejemplo. Hay empresas que, por su propia cuenta, hacen uso de los datos publicados en redes sociales basándose en la excusa de que es información pública. ¿Quién lo hace? ¡Mirar un ejemplo muy fácil! Los programas televisivos, revistas y periodismo dedicado a la prensa rosa, prensa de corazón o famosos, basan en muchas ocasiones sus tertulias aburridas en lo que ha publicado una famosa o un famoso en sus redes sociales. Dicen si ha publicado tal foto o tal otra, y se han documentado. Han recopilado los datos de las publicaciones de los famosos que a ellos les interesa para publicar sus noticias, y explican qué ha dicho, cuándo lo ha dicho, cómo iban vestidos o si enseñaban el culo.

¡Así de fácil! Ya es inútil los esfuerzos por borrarlos de las redes sociales. En redacciones de televisión y prensa ya lo han registrado y lo han grabado, y esa información ya no estará borrada jamás, y he puesto el ejemplo de famosos porque es el más habitual y conocido por todo el mundo, pero puede ocurrir en cualquier otro tipo de noticia, sector o persona, incluso anónima.

Siguiendo estos parámetros demostrados y conocidos, que son reales, es fácil opinar y deducir que también pueden haber empresas, de otros ámbitos, que naveguen por la información pública de las redes sociales y vayan recopilando datos públicos de los muros por su propia cuenta, con intenciones que yo no tengo ni idea, pero tampoco tienen ni idea las propias personas afectadas.

"La paranoia de tener muchos amigos y seguidores por redes sociales"

Las redes sociales comenzaron con esa base simplista de tener muchos amigos. ¡Miles de amigos! ¡Dí que sí! Desde siempre se ha dicho que amigos hay muy pocos, pero de repente la gente decía que tenía quince mil amigos en Facebook. Yo no he visto forma más vulgar de desprestigiar y hundir el significado real de la palabra amistad.

Después cambiaron las redes sociales, porque se dieron cuenta en su marketing de este error, y ahora son seguidores. La base simplista es que todo el mundo quiere sentirse como una estrella de rock, como un ídolo de la música, como una estrella del deporte mundial, seas el carpintero del barrio o el butanero o el camarero que trabaja poniendo bocadillos de calamares, que tampoco son calamares. La estrategia era estimular el ego y la vanidad de la gente, y crear esas sensaciones que les hacen sentirse mucho mejores, mucho más grandes, mucho más importantes.

¡Que ridiculez! Sólo son números que se pueden hincar pagando campañas de promoción. Lo tenéis en las propias webs de las redes sociales, pero igualmente eso no son amigos, y vuestros seguidores no son aquellos fans incondicionales que tienen las grandes estrellas de la música. ¡Ni se acerca ni se parecen en nada!

Yo nunca valoro a una persona por el número de seguidores que tiene. Nunca valoro una foto por los "Me gusta" que le han dado. En mi sección de MOdel Call tengo escrito que me importa una mierda los seguidores que tenga una chica para ser modelo. No me fijo, y tampoco entro a mirarlo. Repito lo dicho al principio. No tengo Facebook. No tengo Instagram. No tengo Whatsapp. Ni quiero tenerlos. No los uso. No los miro. ¡Y me da absolutamente igual los seguidores que tenga cada persona, sea uno o sea millones!.

Yo valoro las palabras en persona. Yo valoro la conversación, la sinceridad, la personalidad, el carácter, la madurez, la responsabilidad, el entusiasmo y el sentido común, en persona. Siempre he dicho que si quieres hablar conmigo, puedes escribirme un correo. Puedes llamarme por teléfono. Yo respondo. Quizá nos podemos caer bien y ponernos de acuerdo, o tal vez no. Podemos pensar que somos simpáticos, o no. ¡No pasa nada! Hay personas que somos muy distintas, que pensamos muy diferentes. Por eso existe los debates, el respeto, e incluso por otra solución la indiferencia. Esto es la vida. Somos personas. ¡No perfiles!

"Cuando yo comencé no existían las redes sociales"

Yo nunca he valorado el tema de seguidores y amigos en las redes sociales. Como amigos, nunca voy a considerar a nadie amigo por las redes sociales. ¡Jamás! Como seguidores, supongo que hay gente que le gusta saber lo que escribo y lo que fotografio, pero no me los imagino haciendo colas de tres días esperando sentados en la calle y bajo la lluvia para ver lo que he publicado¡Tampoco es eso!

Para mí, los amigos son los que conozco en persona y tengo trato en persona. ¡Obligatorio en persona! Las relaciones de redes sociales jamás los considero amigos, y por seguidores nunca me he parado a pensarlo, porque no le doy importancia. En mi opinión, es un seguidor la gente que me escribe, que me comenta que quiere partipar, o que me visita la web cada mes. A esa gente la considero mucho más seguidores. Los "Me gusta" es un simple gracias o decir que están de acuerdo con tu opinión o tu foto, pero eso no significa que sean seguidores, y darle a "Seguir" tampoco le doy el significado de seguidor, porque a veces me sigue gente por Twitter que me odian, que les caigo horriblemente mal o me tienen envidia, y también me siguen para ver qué pongo o qué hago. Me siguen, sí, pero yo no les llamaría seguidores. ¿Vosotros sí? Yo no.

Me hice Twitter, sí, y tengo Twitter, sí, pero sólo lo uso en todo lo referente de mi web, tanto en fotografía, bondage, artículos y lo que yo creo es causa ideológica expresada y difundida por mi web, pero no tengo nada personal, privado o confidencial. Únicamente, todo lo público vinculado a la web. Desconfié de las redes sociales desde el primer día. Dije que me olían mal, que no iban a traer nada positivo a nuestra sociedad, y opino que acerté de lleno.

Facebook nunca despertó mi confianza, siempre estuve muy alerta, ¡y sólo faltaba Instagram! ¡El que faltaba! Si no había bastante con un problema, ¡llega el segundo! En mi opinión, Instagram representó ya el hundimiento de la fotografía profesional, que comenzó con la puta mierda de los móviles y sus fotos idiotas sin sentido, sin enfoque, sin calidad y sin nada. Llegó Instagram, y todo el mundo comenzó a subir a su perfil muchas fotos, fotos, fotos y fotos, miles por minuto, millones al día. ¡La mayoría, una mierda que dan vergüenza!. Sin embargo, otra vez, a darle su voto a la foto, a lo bestia. Es inaudito ver cómo la gente humilla su intimidad, de forma personal, propia y voluntaria, haciéndose los selfies con los móviles mientras están comprando, en la terraza de un bar, jugando con el gato, paseando por la calle, sentados en el sofá, sacándose mocos, o mucho peor todavía, tomando actitudes irresponsables como subidos en las peligrosas alturas jugándose la vida por tener simplemente más seguidores.

Cuando yo comencé, hace muchos años, no había Instagram ni Facebook ni Whatsapp ni mierdas por el estilo. Llevo toda la vida con el bondage, no me habían hecho nunca falta, nunca me han hecho falta, y no las voy a usar porque son un negocio. Son empresas que se dedican a recopilar datos con fines comerciales, y yo nunca he dado información o datos a este tipo de empresas, sea a pie de calle, sea por teléfono o sea redes sociales.

ncontrar modelos era muy distinto, y cuando comenzó su irrupción siempre dije que no iban a traer nada positivo. Se vio muy rápido que la gente comenzó a atreverse en las redes sociales con aquellas palabras o frases que no se atreve a decir en la vida real. Esto es un problema. Esto es perder personalidad, madurez y carácter.

"Problemas en futuras generaciones que han creado las redes sociales"

Las redes sociales, a pesar de que ya llevan más de una década entre nosotros, es innegable que son un invento reciente. No tienen 50 años de existencia, pero dentro de 50 años estos menores que sus padres les habrán destrozado la intimidad desde la infancia ya serán adultos, y a veces pienso que pasará en esos tiempos, porque será muy distinto a los tiempos actuales. Imaginaros un Presidente de un país poderoso, digamos Estados Unidos, o Rusia, o China, que cuando era pequeño de tres años sus padres subieron un vídeo de él llorando por ver una gallina o porque le atacó un pato en un parque, o fue a chutar una pelota y tropezó y se cayó. Imaginaros que un país rival y enfrentado, también poderoso, se burla y se mofa de él por aquellas imágenes de antaño que subieron sus padres. ¡La que se va a liar! ¡Directos a la Tercera Guerra Mundial!

Además de las burlas, hay que tener en cuenta que la intimidad, la privacidad, y esos secretos que forman parte de la personalidad y mentalidad de cada uno y una de nosotras y nosotros, estarán destrozados. Esos secretos, que todas y todos tenemos, ¡sí, sí, vosotros también! ¡no disimuléis! forman parte de nuestras estrategias de combate, de lucha, de astucias y de la vida diaria, pero con todos los secretos desvelados los rivales son mucho más débiles y más fáciles de vencer, porque no tienen secretos escondidos.

Las nuevas generaciones se encontrarán con un mundo mucho más controlado y dominado, mucho más regido por normas y autoritarismos, porque la sociedad no tendrá secretos, y las consecuencias de ese nuevo orden van a ser horribles. La humanidad va a tener el peor de todos los finales posibles, y si miráis mi sección de Opinion yo ya escribí un artículo hablando de la posible extinción de la especie humana en el futuro, y diciendo el por qué yo no lo descarto. Sabéis que sois claro y directo, y ese final no me entristecería si sobrevive la naturaleza y los animales. Yo soy de los que piensa que la especie humana esta tarada, y que es un peligro para el planeta.

"La reflexión sobre las redes sociales"

El comportamiento imprudente, negligente y atolondrado de la sociedad actual, publicando datos confidenciales, privados y personales, en sus perfiles públicos de las redes sociales, va a tener graves consecuencias en el futuro que requerirán a las posteriores generaciones medidas drásticas para recuperar su intimidad vulnerada, descuartizada y regalada. Además, la gente publica la infomación de manera compulsiva, obsesiva, enfermiza, a millone por hora sumando la totalidad de los datos subidos, y esto va a a provocar que algunos daños sean irreversibles.

Se puede minimizar todo el daño hecho tomando conciencia y comenzando por no publicar información personales, y limitándose únicamente a hacer un uso profesional de las redes sociales, en lo que se refiere al negocio de cada uno, y nada más. Nada de cumpleaños, ni pasteles, ni vacaciones, por poner un ejemplo, y mucho menos de los hijos y de terceras personas. Sin embargo, esta sociedad aborregada, adormecida y anestesiada, muy vaga en su forma de pensar, que lo quieren todo hecho, lo que va a hacer es perjudicarlo mucho más. Este sociedad hubiera sido el sueño loco de aquellos dictadores y tiranos en la historia humana, y yo no tengo ni la más mínima fe ni esperanza en la inteligencia de la gente. Las redes sociales son un desastre, y el futuro escribirá con odio y rabia sobre los tiempos presentes, y tendrán toda la razón del mundo.

 

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