Los perros no son muñecas de juguete para vestir o poner zapatos

Andando un día cualquiera por el centro de una ciudad que aborrezco como Barcelona vi una imagen que es otra señal de encaminarse la humanidad a su extinción. ¡Un perro con zapatos! Una señora, ya de unos setenta años, estaba paseando su perro, y el perro llevaba zapatos. ¡Pobre perro! Andaba a saltitos, y no me pareció una imagen graciosa o simpática. Me pareció una imagen patética y penosa.

No es la única imagen ridícula con pobres mascotas que he visto en esta ciudad. En días de lluvia, he visto gente que lleva a su perro a brazos para que no se le mojen las patas cuando llueve o el suelo está mojado. La gran mayoría no lo hacen pensando en el perro. Lo hacen para que el perro no les moje la alfombra cuando llegan a casa, pero ¡esperar! ¡Que la colección de imágenes ridículas es interminable!

He visto a gente llevar a su perro por la calle dentro de un carrito de paseo para perros, como si fuera el carrito de un bebé. ¡Increíble! En España se suele decir de una persona vaga que está haciendo el perro, pero esta frase tiene de base la incultura y la ignorancia, porque es mentira. Los humanos, la gente, las personas, son mucho más vagos que los perros. Los perros no son vagos; la gente sí es vaga. Los perros quieren andar y corren; la gente es que la coge el ascensor sólo por subir un piso, o se sube al taxi o al autobús para ir sólo a tres esquinas de distancia.

Todavía quedan muchas más imágenes patéticas por explicar. Un día vi una persona llevar su perro pequeño sentado sobre la parra del pan, encima del carro de la compra. Esa barra de pan tiene que estar llena de pelos, y puede tener parásitos. No sé si se la van a comer las personas en casa. Es su problema, pero eso no tiene nada de higiénico.

Otra imagen asquerosa la vi en verano. Había una familia comiendo en la terraza de la playa. El perro estaba sentado encima de la falda de la chica. Estaban comiendo patatas fritas, y el perro comía directamente del plato, refiriéndome a un plato de personas, cogiendo las patatas con la boca, y ella comía del mismo plato del perro en la terraza del restaurante. Es un peligro higiénico descomunal.

Todas estas imágenes, y muchas otras que omito, las he visto por Barcelona.

"Yo siempre he tenido perros fuera de la ciudad"

Yo he tenido perros fuera de la ciudad toda mi vida. Ya sabéis, mis seguidoras y seguidores, que me he criado rodeado de naturaleza, y la mayor parte del año y de mi vida transcurre en bosques y montañas, aunque algunos meses me toca por obligación estar en una ciudad que me repugna como Barcelona.

Siempre he tenido perros en las montañas, y grandes perros. He tenido perros desde muy pequeño, y nos lo pasamos de maravilla. Nos pasamos horas jugando. Entrenamos juntos, y los perros siempre venían a correr conmigo por estos caminos y pendientes. Aquí los caminos son de tierra, cuando llueve están muy embarrados, son caminos bacheados, las cuestas son muy empinadas, y el asfalto que le den por el culo y muy lejos, y los perros son brutalmente felices. Suben sin problemas montaña arriba. Corren por los campos de tierra y por prados a toda velocidad. Nos metemos en bosques y no aflojan. No tienen ningún problema en correr o saltar en caminos de pura naturaleza salvaje. Nos hemos montado excursiones impresionantes de kilómetros. Los perros son muy felices en estas condiciones.

Mis perros jamás han llevado, ni llevarán, zapatos. Eso es una crueldad y aberración humana. ¡Jamás les pondré zapatos a los perros! Por norma mayoritaria y general, no les gusta a los perros que les toquen las patas de los pies. Yo juego con mis perros a tocarles la planta de los pies, y ellos la apartan. La vuelven a poner, yo me siento en el suelo delante del perro, y jugamos a ver quién es más rápido, los perros quitando la pata o yo tocándoles los dedos.

Pensé que ese hecho absurdo de ponerle zapatos al perro era por una anciana puntual, inculta en mascotas, o la clásica pija de apariencia y ostentación muy habitual en este país, pero me informé, y he visto que hay un mercado de estos productos. He visto que hay botas, zapatos, patucos y botines para perros, y que no es una simple anécdota. Las reglas del mercado comercial dicen que si hay oferta, es que hay demanda, y eso significa que hay que gente que compra, y hay de todo y un montón. Hay botas de neopreno, botas para el invierno, botas para la nieve, botas de agua, botas para hacer senderismo, zapatos de deportes, zapatos para el asfalto en verano, ¡¡¡sí, sí, hablo de zapatos para perros!!! y mil cosas más que son la envidia de muchos humanos. Tienen mejores zapatos los perros que sus dueños. ¡Incluso se ajustan con cordones! Hay gente que va a trabajar con zapatos de mierda mucho peores que el calzado de lujo de los perros. ¡Hay que joderse!

Los perros no necesitan zapatos. Esto es ridiculeces de gente pija que le gusta ir destacando por la calle, o de gente sin cultura en perros, que no saben lo que es en realidad un perro, y los humanizan con prácticas humanas que son crueles para los perros.

Toda mi vida he ido con perros por las montañas, y no se han hecho nunca ni una herida, ni una torcedura, ni un rasguño, y eso que a veces son más bestias mis perros que yo, y se meten por trozos que por ahí no se pasa y no hay camino, pero están ágiles, rápidos, fuertes, inteligentes, y son felices siendo perros.

Ven el agua y se meten dentro. Hay un sendero en pendiente, más complicado que el camino elegido, y los bestias se meten por el camino difícil. En los prados de hierbas altas se revuelcan como caballos. Esto es la felicidad de un perro. Ellos no quieren escuchar los imbéciles chistes sexistas, machistas o discriminatorios, que inundan el humor patético de nuestro país.

Una vez tuve un perro maravilloso, increíblemente listo y muy juguetón, que cuando veía en los campos el abono de estiércol o pilas de estiércol amontonadas, el cabrito se tiraba de lleno, y se restregaba y se frotaba y se revolcaba y saltaba encima del estiércol, y venía todo contento moviendo la cola feliz como diciendo que se ha duchado. ¡Será cabrón! ¡A la manguera cuando llegamos a casa! Pero esto es la felicidad de un perro, y hay que dejarle ser feliz.

La gente sí necesita zapatos, porque la gente es el único animal que pisa una miserable piedrecita minúscula con la planta del pie y va saltando como un canguro con el pie destrozado. La gente es el único animal patoso, cegato, y torpe, que se mete el tortazo del siglo pisando una rama o un bache. Los perros no tienen ese problema.

Meterle zapatos a un perro es como ponerle zancos a una persona. Esta humanización es maltrato.

"Surreal y absurdo los perros con calcetines en casa"

Al mismo tiempo, también he visto que hay calcetines antideslizantes para perros, que por lo visto son para parqué o que no resbale el perro en interiores, y pone que tienen control de tracción. ¡¡¡Calcetines con control de tracción!!! No lo pillo. Y eso??? Yo pensaba que lo de tracción era para vehículos y todoterrenos.

Para empezar, soy totalmente contrario a tener un perro en un piso donde el animal no está al aire libre. Mis perros estarían muy tristes en un piso. Están afuera, en su caseta, o se meten debajo los árboles, y tienen sus rincones favoritos donde se ponen a descansar. Tienen todo el aire libre para ellos, la naturaleza, el sol, los árboles, la tierra, sombras, y mucho más, pero un piso no es un sitio para un perro, sea la raza que sea.

Nunca he tenido un perro en un piso, pero doy un margen de permisibilidad y comprensión con la gente que está sola y se siente sola. Un perro hace mucha compañía, y hay momentos muy bonitos e inolvidables. Por lo tanto, aunque soy contrario, entiendo la compañía de un perro en casa, pero vuelvo a lo mismo de antes, que no se les pone nada en los pies. Qué raya el parqué? ¡Que se joda el parqué! El perro no tiene la culpa de que se ponga parqué pijo y presuntuoso en casa. No les gusta que les toquen los pies, y ponerles zapatos o calcetines es una cruel humanización de un animal que es feliz respondiendo a su genética.

Respecto a lo de resbalar, nunca ninguno de mis perros, en ningún lugar, ha resbalado o tropezado. No son gente. No son personas. Son perros, y sobre cuatro patas los animales son mucho más ágiles y mucho más rápidos. Nosotros, en nuestra línea evolutiva primitiva, abandonamos las cuatro patas porque el cerebro en su desarrollo necesitó uso de las manos, dicho de forma simple y resumida que lo entiende todo el mundo, pero eso nos hizo patosos, torpes y lentos. De todos modos, si resbalan, se levantaran. La selección genética natural ha hecho a los animales muy fuertes y listos. Los humanos, con una selección genética alterada por ser el mayor depredador del planeta, son imbéciles y subnormales.

"A los perros no se les viste"

En Barcelona se ven muchos perros vestidos. Los zapatos no lo había visto nunca, pero vestidos sí los he visto, y he visto muchos perros vestidos. ¡A centenares!

He visto perros con impermeables y chubasqueros, incluso con capucha. He visto perros con suéter, con camisetas, con chaquetas, abrigos, o jerseys, o pantalones. Algunas veces he visto perros con bufanda, que las primeras veces tuve que mirarlo hasta en tres ocasiones para ver, y creerme, qué narices llevaba el pobre perro en el cuello, y cuando son fiestas como carnavales o Halloween o cualquier tontería humana los he visto disfrazados.

Los perros no quieren disfrazarse. Los disfraces sólo es un capricho de la gente que usan a sus mascotas como si fuera decorar un jarrón, y lo curioso es que ha disfraces de todo tipo. He visto que existen disfraces de Santa Claus, de vampiros, de marineros, hay pelucas que simulan ser un león, o los puedes disfrazar de superhéroes, en plan Superman, Capitán América, Iron Man, o de Wonder Woman. Incluso se puede disfrazar a los perros de personajes de la Guerra de las Galaxias.

Respecto a los disfraces, un perro disfrazado no está bonito, ni divertido, ni gracioso, ni simpático. Un perro disfrazado es una imagen deplorable y lamentable. Un perro bonito es un perro con su pelaje sano, con sus tonos destacando, con su porte erguido, su cabeza levantada, su mirada despierta. Eso sí es un perro bonito.

En cuanto a la ropa, los perros no necesitan ropa porque soportan muy bien el frío. Aquí, en invierno, las noches son bajo cero, y mis perros tenían su casita caliente y su refugio donde no pasar frío. Para las noches de mucho frío, donde las temperaturas están bastantes grados bajo cero, dejaba un cobertizo y un pajar abierto, porque si hacía mucho frío el perro podía refugiarse en esas zonas calientes naturales de la casa.

Antes de ir a dormir, miraba qué tal estaban los perros, y estaban afuera, sentados en medio del patio. En su casita estarían mucho mejor, pero les gusta el aire libre, y su genética sabe combatir el frío por naturaleza. A los perros el frío no les asusta. Cuando quieran ya se irán al pajar, al cobertizo o a su casita. Nunca ningún perro ha muerto de frío, ni se han resfriado. Están perfectamente sanos.

También lo hacen cuando llueve. Está lloviendo, y miro que los perros no se mojen. Si llueve poco, he llegado a ver a los perros sentados afuera, mojándose los bestias, y eso que pueden ponerse a refugio, pero ellos quieren estar allí. Cuando aprieta la lluvia entonces sí se ponen a cubierto.

En verano es cuando los perros están muy incómodos, con temperaturas superiores a treinta grados. Alcanzadas esas temperaturas, no les gusta la calor, y a pleno día miro qué hacen los perros, y están dentro de sus casitas o debajo de los árboles. No lo hacen en invierno. No lo hacen cuando llueve. Pero sí lo hacen con olas de calor, y en verano les ponemos toldos con sombras para estar lo más frescos posibles, y mojamos con mangueras el suelo, y cuando hemos terminado se tumban encima de la tierra mojada, y escarban y se hacen un agujero que parece que han estudiado arquitectura, porque les queda a medida y tumban el lomo dentro, porque tienen mucha calor.

Por lo tanto, si lo comparamos con una ciudad que en invierno tiene un clima suave, agradable, templado y benigno como Barcelona, donde la nieve se ve apenas un par de días cada cinco años, ponerles ropa a los perros es un castigo para ellos. Hay perros en Groenlandia. Hay perros en Siberia, en los Polos, hay perros en el Pirineo, en los Andes, por las montañas de todo el mundo, por climas muy fríos, hay perros que andan sobre superficies heladas, que viven en lugares donde nieva todo el invierno, y no llevan ni ropa ni botas ni tonterías, y se zambullen en la nieve, saltan y corren por la nieve, y están al aire libre bajo cero, y no se lesionan, no tienen heridas, y no se resfrían.

El único animal inútil, quejica, tonto, torpe, lento, y atrofiado que se resfría porque tiene corriente de aire con la puerta abierta o porque se le enfría el sudor es el ser humano. Los perros no tienen ese problema.

"La aberración estúpida de las braguitas para perras en celo"

En este apartado la absurdidad de la gente ya tiene un nivel impresionante. He tenido que mirarlo quince veces. Ya me imaginaba que no era broma, pero es que me ha dejado estupefacto ver que existen braguitas en forma de slip para perritas en celo. ¡No puede ser! ¡Que ridiculez! Esto será vergonzoso en los libros de historia. La humanidad ya ha perdido el norte, y tal como escribí en diciembre, ya ha empezado su camino a la extinción. Esto es increíble.

Pongamos un ejemplo. Voy a la casa de alguien, y cuando llego veo que el propietario le ha puesto braguitas a la perra. Doy medio vuelta y me largo directo. La primera impresión que me daría sería pensar que es un pervertido psicópata enfermo. Esto me parece fantasías y fetichismos sexuales abominables y enfermizos.

Los fetichismos extraños, y las miles y miles de perversiones sexuales que tiene millones de personas, son entre humanos y válidas cuando son mayores de edad, libres y consentidas.

Los perros no usan ropa interior. Los perros no llevan lencería para sus momentos de intimidad, y no necesitan bragas para su higiene. Las mascotas de compañía no usan ropa interior nunca, y las perras no están cómodas llevando braguitas. Tampoco llevan pañales, que he visto ofertas de pañales para cachorros y perros. ¡No, no! ¡No llevan pañales! Los perros son perros, y si manchan el sofá es porque no se debería de tener perras en pisos pequeños sin poder salir al aire libre o al balcón, o porque el propietario no sabe educar a su perro, no le ha enseñado que en el sofá no pueden subirse, y no es consciente que en el sofá pueden quedar pelos o parásitos, y provocar infecciones y picaduras, incluido a bebés e hijos.

Yo os voy a explicar que tuve una vez una perra. Siempre hemos tenido perros, pero hace muchos años hubo una persona que había tenido una gran camada por sorpresa que no quería, y decidimos rescatar entre varios vecinos de la comarca los animales para evitar que los cachorros fueran sacrificados, y nos quedamos una perra.

Me acuerdo que cuando la perra estaba en celo venían perros que no habíamos visto jamás por nuestros parajes, de kilómetros de lejos y poblaciones lejanas. Lógicamente, los echábamos. Esto son las montañas, y aquí las cosas son diferentes, pero por propia experiencia nos dimos cuenta que la perra debe de emitir algún olor o feromonas durante su celo que los perros huelen y detectan a kilómetros.

Durante el día no había problema, porque estamos despiertos y aquí no entra perro extraño, pero por la noche es diferente, porque estábamos durmiendo, y dejábamos la perra dentro de un corral antiguo cerrado, porque los perros venían como si estuvieran poseídos, y daban vueltas y vueltas buscando cómo acercarse con sigilo a la perra. ¡Y una mierda! ¡Ni uno se acercó! ¡A follar a otra casa!

Fue una lección impresionante de la capacidad olfativa que tienen los animales, pero no se nos ocurrió ni un segundo ponerle braguitas o pañales. Es su naturaleza, y si mancha el piso es porque las perras no deberían de estar en edificios. No es su lugar, porque en su terreno no manchan nada. Por eso hay veterinarios, tiendas de mascotas, y millones de personas, que aconsejan no tener perras en pisos.

"El esperpéntico y repugnante detalle de los juguetes sexuales para perros"

Ahora ya llega el rey de las aborrecibles tonterías de la gente.

Hablando de estas salvajadas de humanizar los perros, me preguntó Thyffany, que ella es también muy curiosa y despierta, si existen los juguetes sexuales para perros. ¡Yo no tenía ni puta idea! Me aventuré a pronosticar que no. Está prohibido el sexo con animales, y no van a vender vibradores para perros. Ya me gustaría ver la cara de la dependienta cuando entra un cliente y le pregunta si tiene vibradores para perros. Me descojono de la risa.

Sin embargo, dije voy a informarme y buscarlo, y resulta para mi error que sí, que existen los juguetes eróticos sexuales para perros, que es como una especie de muñeca hinchable en versión canina, un prototipo en forma de perrita de silicona, y con un agujero por detrás por donde el perro se la puede follar. ¡Confirmado! ¡La humanidad va directa a la extinción!

Según leí en algunos comentarios, hay guías de cómo usarlo, y se recuerda que lo tiene que usar el perro, y que no es para el propietario. ¡Sólo faltaría! Yo de la gente me lo creo todo. También he leído comentarios acerca de que no se puede obligar al perro a usar la muñeca inflable. ¡Pues claro que no se puede! No me jodas que hay alguien que mete al perro enganchado al muñeco para que se lo folle. A mí de la gente no me sorprende nada. Ya os he dicho mil veces que la gente me da asco y me repugna, y no creo en nadie.

También me salen muchas dudas en esto de los juguetes sexuales para perros. Imagínate al perro que se pone a follarse al muñeco por la mañana, al mediodía, por la tarde y por la noche. ¡Eso no sería un perro! ¡Sería un semental! Tendríais un enfermo adicto al sexo.

He visto que no hay versión para perras, pero me callo. No quiero dar ideas tampoco, que a este ritmo la humanidad se extingue antes de terminar el siglo, pero no me extrañaría que en el futuro se invente una fucking machines para perras, que de la gente me lo espero todo.

"Consulta con tu veterinaria o veterinario si tu perro tiene algún problema"

Si tu perro o perra tiene algún problema, hoy en día ha avanzado enormemente la veterinaria, con unos profesionales muy cualificados y clínicas equipadas al máximo nivel tecnológico, donde ya es posible someter a tus mascotas a intervenciones quirúrgicas complicadas, curar fracturas, y todo tipo de diagnósticos y tratamientos.

Por el contrario, si tu perro o perra no tiene ningún problema, es feliz siendo perro y no un mero objeto decorativo, como una muñeca de juguete, a la que se puede vestir y desvestir como te dé la gana. No es una muñeca infantil. No es un peluche. Es un animal. Es un ser vivo. Es un perro.

"Humanizar a los perros es maltratarlos"

Estaría horas y horas escribiendo. Me saldrían más de cien hojas, por lo que tendré que ir terminando el artículo, porque sería interminable, y lo haré con una opinión muy clara y directa, tal como soy yo.

Los perros son perros. Soy muy felices corriendo, saltando, andando, jugando, revolcándose por el suelo, y oliéndose el culo, Los perros son animales con los que, en nuestra línea evolutiva desde tiempos ancestrales, hemos desarrollado los humanos un binomio extraordinario el cual ha desembocado en compañía, en fidelidad, en lealtad. Pero los perros son perros, como desde el principio de la conexión, en un largo camino donde encontraremos vivencias que, si nos ponemos a repasarlas, veremos miles y miles y miles de historias llenas de nobleza, muy tiernas, emotivas, de llorar a moco vivo, legendarias, épicas y fascinantes. Sin embargo, para que estas historias se produzcan de nuevo, los perros deben de ser perros. No llevan ropa, no llevan zapatos, no llevan braguitas, no se cepillas los dientes, y no se follan muñecas hinchables. Eso lo hacen los humanos.

Los perros no son humanos, y humanizarlos es una crueldad para los perros. Es maltratar a los perros. Los humanos y los perros somos dos especies completamente distintas que hemos sabido conectar y generar nexo de compañía y lealtad durante la evolución, pero los humanos son humanos, y los perros son perros. Hay humanos que son como perros, sí, que les gusta pasear a cuatro patas, que los llevas con collar, pero eso ya lo dejamos para otro artículo.

 

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