Seis reglas sagradas en el outdoor bondage

Hace un par de meses os publiqué un artículo con las ocho reglas sagradas en bondage de obligatorio cumplimiento. Os hablé de las reglas generales cuando se practica bondage, en cualquier situación, pero cada temática también puede tener otras normas adicionales y obligatorias, como puede ser el outdoor, bondage en público, y muchas otras opciones.

En el artículo de este mes os voy a hablar de las normas adicionales, sagradas y obligadas, en el bondage outdoor. En mi adolescencia ya llevaba cuerdas al bosque, y ya hacia la típica foto bondage atada al árbol. Llevamos más de 30 años de experiencia practicando outdoor bondage, y yo, como bien sabéis todos los seguidores y seguidoras, me crie en plena naturaleza. Jugaba en bosques, en ríos, en campos, en ambiente rural, en montañas, y llevo toda la vida rodeado la naturaleza, con fauna salvaje, flora, insectos y de vez en cuando la mierda de la gente, que es el animal que te lo encuentras en todos sitios.

Nuestra vida habitual es subir montañas, andar por caminos de tierra, adentrarnos en bosques, tractores, ambientes rurales, ríos, animales, y fotos bondage, por supuesto. Es nuestro estilo de vida, y en experiencia no me supera nadie en todo el mundo. Eso significa que me estoy haciendo viejo también, ¡¡¡mierda!!!

Repito también, al igual que hice en el anterior artículo, que el orden en el que están escrita no es de mayor a menor importancia. Todas son igualmente importantes, todas son obligatorias, todas son sagradas de cumplir, y todas se aplican a la vez.

Dicho esto, comienzo a explicar estas normas obligatorias de cumplir en outdoor bondage, que no sustituyen a las ochos reglas sagradas del bondage, ¡¡no, no!! sino se suman y se añaden.

No se tiran papeles, botellas, latas ni nada de basura

En la naturaleza siempre hay cerdos y cerdas que se han creído que los bosques, los campos, los ríos, los torrentes, o las montañas, es el basurero de su casa. Estos cerdos y cerdas me repugnan. Dan asco. Son una vergüenza.

Seguir el rastro de la gente, y detectar la presencia de que ha habido personas en ese lugar, o andando por allí, es muy fácil. No hay que rastrear huellas o pisadas en el barro, no. No hay que detectar olores camuflados, no. No hay que ser ningún explorador de ninguna tribu perdida por las selva, no. Sólo hay que ver los papeles, latas, botellas, bolsas, cigarros, ropa, vasos, plásticos, colillas y todo tipo de basura, incluido mascarillas hoy en día, que la gente va tirando donde le sale de los huevos porque son así de cerdos, de cerdas y de subnormales.

En toda mi vida me he encontrado cosas muy raras. Hace unos meses, grabando un vídeo bondage por un bosque espeso en una pendiente muy inclinada, nos encontramos catorce pelotas de golf, repartimos en un radio de 50 metros, que por su aspecto llevaban allí bastante tiempo. Alguien tiene que jugar muy mal al golf, porque no hay ningún campo de golf en muchos kilómetros a la redonda. También puede ser que alguna chica tuviera la fantasía de meterse las bolas por el coño. No tengo ni idea, pero por desgracia la gente es una cerda, y te puedes encontrar de todo.

Lo voy a decir muy claro y muy directo, que es mi fama, y el mensaje es para todos y todas, chicas y chicos, para gente que anda, que hace excursiones, que practica deporte, los ciclistas que tiran sus comidas mientras pedalean, y los miles de gente cerda y asquerosa que se han creído que la naturaleza es el estercolero putrefacto de su casa y su cerebro. ¡No! ¡No lo es!

En el bosque, en la montaña, en los ríos, en los campos, en los márgenes de los caminos, en matorrales, y en toda la naturaleza, no se tira nada, absolutamente nada. No se tira ni un papel. ¡Nada! Hay que llevar una bolsa de basura, se pone todo dentro bien cerrado, y al llegar al primer pueblo se para en la papelera, o en el contenedor, y se tira dentro.

Se llega a la naturaleza que no hay rastro de nosotros, y nos vamos sin dejar ningún rastro de nosotros. Es por respeto, por sentido común, por el medio ambiente, por el planeta, y por mostrar un mínimo de inteligencia.

Los animales salvajes no se tocan

La naturaleza está llena de fauna salvaje. En los ríos hay muchos tipos de peces, hay cangrejos, hay ranas, hay nutrias, hay visones por culpa de un grave incidente hace años con animalistas sin cultura, y hay aves pescadoras. En los bosques de nuestro territorio tenemos jabalíes, corzos, guineos, serpientes, ardillas, e incluso osos en las altas comarcas del Pirineo. En los ambientes rurales tenemos muchos conejos. En las montañas hay también ciervos, cuya brama en su época de celo es algo impresionante, pero está prohibido acercarse y se tiene que ver desde la distancia, porque se asustan y se van. Hay buitres, quebrantahuesos, águilas, halcones y todo tipo de aves. Incluso en libertad te puedes encontrar vacas y caballos pastando libremente.

Lógicamente, toda la vida por bosques y montañas me he encontrado con muchos animales. Haciendo fotos dentro del río, nos ha ocurrido que vimos una serpiente por dentro del agua, pero tan pronto nos movimos y la serpiente nos detectó se fue muy lejos. También nos ha ocurrido encontrarnos con nutrias y visones. En verano nos encontramos con una familia de nutrias, y se escondieron entre las rocas cuando llegamos. Les hice fotos desde lejos porque a ratos sus recién nacidos se asomaban para ver si nos habíamos ido.

Otra vez estábamos por el bosque, y cerca de nuestro camino había cuatro corzos juntos. Huyeron en estampida por el bosque frondoso cuando nos vieron, y os prometo que son increíblemente rápidos, ágiles y veloces. Además, están los jabalíes, que este año nos hemos encontrado muchos jabalíes. El otro día, andando por un camino muy estrecho, venía de cara un gran jabalí que debería de pesar unos 100kg más o menos, y nos encontramos de frente, a muy poca distancia. El jabalí se paró, dio media vuelta y salió al trote entre matorrales de bosque.

Estos son algunos ejemplos para explicar que los animales salvajes, cuando ven un ser humano, la gran mayoría de veces se van, se esconden y huyen, y hacen muy bien, porque la gente es un peligro. Nosotros también hacemos lo mismo cuando vemos gente.

Los animales salvajes atacan cuando se sienten en peligro y no pueden huir, porque hay un barranco o algo les impide la huida. También atacan cuando tienen que proteger sus crías, y creen que el humano es un peligro para sus crías. Una tercera causa de ataques es alguna imprudencia humana, cuando alguien se acerca porque quiere acariciarlos, tocarlos o lo que sea. Esto no se hace jamás.

Así, pues, las normas con los animales salvajes son muy claras, y os las explico las más básicas y obligatorias.

Punto uno. Los animales salvajes no se tocan. No son tu mascota.

Punto dos. Los animales salvajes no se cazan para llevártelos a tu casa y ponerlos en una puta mierda de jaula toda su vida, mientras le tiras la asquerosa y química comida de las tiendas. Esto me parece repugnante. Ya he visto con el confinamiento que a la gente le gusta encerrarse a sí mismos en casa, y se ponen globitos en los balcones, y música hortera con las ventanas abiertas, y hacen concursos llenos de hipocresía para ver quién aplaude más fuerte, más tiempo y más puntual.

La fauna salvaje es libre, y sólo quiere vivir en libertad y tranquilidad. Las jaulas te las pones en la polla, que también hay este mercado, por si no lo sabías, pero no son para animales.

Punto tres. No se da de comer a los animales salvajes. Nada. No se da absolutamente nada de comida. Los animales salvajes son perfectamente inteligentes, despiertos, fuertes, rápidos, ágiles, astutos y sanos, para defenderse solos, y saben encontrar comida sin problemas. No se les da ni pan. La comida humana, con edulcorantes, estabilizantes, aromatizadores, sulfitos y mil químicos de todo tipo, es veneno para la fauna. También lo es para los humanos, porque desarrolla enfermedades mortales, pero la inteligencia humana da asco, y les da igual aunque les digas que eso mata.

Los animales salvajes, cada uno en las habilidades de su especie, tienen una agudeza visual fantástica desde las alturas del cielo, una capacidad olfativa impresionante de centenares de metros de distancia, o un oído fino que captan sonidos y peligros a mucha distancia. La única especie que no oye ni los coches a dos metros, que no ve la farola enfrente de él o que no se huele ni su propia apestosa colonia, es el ser humano. Por lo tanto, no os preocupéis por los animales salvajes. No pasan hambre.

La fauna salvaje no necesita para nada al ser humano. En caso de extinguirse la humanidad, que es una realidad factible al ritmo de idiotez que vamos, saldrán animales por todos sitios que repoblaran a millones el planeta, lo cual indica que los humanos somos su peor problema.

Entonces, ¿qué hacer si vemos corzos? Tan pronto nos vea o nos escuchen, y demos un paso hacia los corzos, se van corriendo, y son muy rápidos. En dos segundos ya no los verás, y se irán tan lejos que no los volverás a ver.

¿Y con los jabalíes? Salvo los jabalíes de Collserola y Barcelona, donde la gente inculta les tira comida en las basuras y se han acostumbrado a comer las sobras de esta zona urbana, en el resto de territorio los jabalíes se van cuando ven al ser humano. Si crees que no se van, los ruidos y la voz alta les asustan, y se van.

En nuestro territorio, los jabalíes es el animal que más posibilidades de atacar tiene al humano, sobre todo si quiere defender a sus crías, si estás cerca de su madriguera, si escapa de una cacería, o considera que le estás quitando su comida. ¡Cuidado con estos detalles! No se te va a comer, no, pero el ataque de un jabalí, que embiste y puede alcanzar los 40km/h de velocidad punta, te puede partir la pierna en pedazos, y mucho peor sería que te clavara el colmillo que le sobresale por los laterales. Pueden ser lesiones irreversibles para siempre.

¿Y las serpientes? Jamás golpees a una serpiente, o hagas el patético tirándote encima de ella como si fuera una piscina. ¡No! ¡Nunca jamás! Eso lo hace la gente ridícula. Las serpientes se esconden cuando nos ven. En caso de cruzarse la serpiente en tu camino, que esto nos ha ocurrido bastantes veces, te paras y dejas que pase. Se va bosque adentro.

¿Y etc y etc y etc? No voy a ir poniendo preguntas estúpidas una tras otra. Las normas sagradas es que no se tocan, no se cazan, y no se da comer.

Simplemente, los animales salvajes se fotografían sin molestar, se observan, y cada uno sigue su camino.

No se grita como becerros o como cabras locas

Si habéis tenido oportunidad, habréis observado que en la salvaje naturaleza, en los bosques frondosos y espesos, y cualquier otro paraje natural lejos de la gente, reina la calma, el silencio, y la tranquilidad. Si os habéis estado callados y calladas podréis haber comprobado ese silencio majestuoso y sabio. Es tan grande el silencio que cualquier ruido, una bellota cayendo de un árbol, dos ramas de árbol rozarse, o las hojas mecidas por el viento, sobresaltan a quien no está acostumbrado.

Es precioso, y estoy seguro que casi la totalidad de todos vosotros y vosotras, salvo uno o una porque siempre hay alguien imbécil en cualquier sitio, estaréis de acuerdo en esta calma, en este silencio, y en su belleza.

Entonces, ¿por qué coño grita la gente como si estuviera en un concierto de rock? La semana pasada escuché dos personas a un kilómetro de distancia, de lo fuerte que hablaban en el monte. Nos escondimos en el bosque, y dado me conozco los bosques y caminos a la perfección supe toda su ruta sólo escuchando su voz. Llegaron a nuestra altura unos diez minutos después, y esperamos a que se fueran otros cinco minutos. Supimos incluso hacia dónde iban, siguiendo sólo el sonido de su voz.

Es sólo un ejemplo, pero tengo miles de historias por explicar en tantos años. He visto gente que se ha puesto la música con el móvil. He visto miles de ciclistas gritando a viva voz, y eso que sus ruedas ya se escuchan al rodar sobre la tierra. En los bosques hay gente buscando setas, espárragos o lo que sea, hablando a todo volumen, como si estuviera dando una conferencia. Después están las familias que se montan sus excursiones, se sientan en un prado a comer, y os digo de verdad que en las altas montañas se escuchan sus voces a cuya distancia no os podéis ni imaginar.

¿Por qué grita así la gente? ¿Sordos? ¿Idiotas? ¿Qué les ocurre? ¿Se está volviendo sorda la humanidad? ¿Se han comido un altavoz? ¿La tecnología les ha deformado las cuerdas vocales?

Aquí no se grita, salvo que necesites ayuda urgente, en cuyo caso te escucharemos a kilómetros. Esto no es un concierto. Esto no es la playa en verano, no es la ciudad, no es el supermercado, no son los infectados transportes públicos en hora punta, y no es la fiesta en el salón de tu casa. Aquí se habla muy bajo, e incluso a este volumen, ya se te escucha a varios metros.

Repito que en la naturaleza no se grita, salvo peligro de tragedia y socorro inmediato. En la naturaleza no se habla a voz alta. Thyffany y yo somos muy silenciosos. Hablamos muy bajo, andamos con sigilo, y a veces sorprendemos a animales despistados, pero les hacemos notar que estamos ahí y se van. Vamos con todos los sentidos afinados porque también en el silencio es más fácil detectar los peligros. El silencio forma parte de la belleza, la tranquilidad, la calma, la relajación, la naturaleza, y respetar el silencio es respeto máximo por la naturaleza.

No se enciende nada de fuego

Todavía tenemos descerebrados y descerebradas, que son unos gilipollas imprudentes, con una inteligencia de los tiempos de los australopitecos o anterior.

En el bosque, en arbustos, en matorrales, en hierbas, en maderas y espacios naturales de riesgo, no se hace fuego. ¡Jamás! Esto no es estar loco. Esto es ser un puto enfermo cuya solución voy a callármela. Prefiero no decir que haría yo con esos malditos enfermos. Me lo guardo. Es un secreto.

No se enciende ni una llama. No se hacen hogueras. Pensar que el truco de rodearlo con piedras es suficiente para evitar un incendio demuestra incultura y analfabetismo, porque el fuego también puede correr por el viento, las brasas en el aire o el propio aire caliente. El riesgo tiene que ser cero. Aquí no se enciende fuego. Aquí no se hacen barbacoas. Aquí no se hacen fiestas.

Ir perfectamente equipados

Yo tengo una orientación extraordinaria. Hemos cruzado bosques enteros durante kilómetros y hemos llegado al punto exacto donde queríamos ir. Jamás me he perdido, porque de pequeño ya jugaba en bosques espesos. Es toda mi vida, y estoy muy entrenado. Sin embargo, hay que ser consciente de que en la naturaleza hay que estar en forma. Hay que ir preparado y equipado porque nos podemos encontrar riesgos y peligros. La naturaleza es fuerte, y aquí los errores se pagan, y me parece muy bien. Estoy totalmente de acuerdo con las leyes de la naturaleza. No se avisa, y no se perdona.

Hay algunas recomendaciones para evitar problemas.

Primero. No te metas muy dentro de bosques o montañas que no conoces. No seas infantil intentando copiar lo que hacemos nosotros. Yo soy yo, y tú debes de encontrar tus límites seguros. Hay gente que se pierda muy fácil en bosques y montañas, y en algunos climas puede ser peligroso. En ocasiones la gente que se ha perdido se ha encontrado muerta, real, documentado, que puedes encontrar por internet si no me crees. Se encuentran muertos sobre todo por frío, ya que las temperaturas cambian mucho de día a noche, y pueden ser bajo cero muchos meses del año. No hacer idioteces. Siempre tienes que saber dónde estás, y cómo regresar. Ante la mínima duda, retroceder sobre el mismo camino andado.

Segunda. Llevar comida y bebida de sobras y de reserva, porque otro de los problemas habituales de la gente es la deshidratación y la debilidad por no comer. Hay que llevar comida y bebida para cubrir todas las horas que se tienen previstas de excursión, y también hay que llevar comida y bebida de reserva por si hay algún retraso en el horario, os perdéis u ocurre algún accidente.

Tercera. Evitar las horas de máximo calor. Hay que tener mucho cuidado, porque las montañas tienen zonas donde el sol aprieta muy fuerte y quema, con mucha insolación, y con el esfuerzo físico de andar y subidas se puede sufrir un golpe de calor. En verano hay que evitar las horas de calor duro.

Cuarta. En la montaña se va con zapatillas y calzado adecuado. Aquí no se llevan tacones ni zapatos urbanitas. Hace años vino una chica con zapatos de tacón bajo, tipo camarera. Acabó agotada, sin aliento, los zapatos llenos de polvo y barro, y no pudo subir los caminos de montaña.

Quinta. Usa el sentido común y el cerebro, que por algo lo tenemos los seres humanos. Hoy en día todo el mundo va siguiendo el móvil y el gps, y he visto más de un coche acabar dentro de un río por ir siguiendo las indicaciones de su móvil y su gps. ¡Sentido común! ¡Mira al frente! ¡Mira a los lados! ¡Mira a tu espalda! ¡Escucha! ¡Estate atento y atenta! No cruces un río si lleva agua, y que le den por el culo a lo que diga el gps. ¡Y así montones de ejemplos!

No estáis solos y solas

En las montañas y la naturaleza hay mucha gente. Te puedes encontrar cazadores, gente buscando setas, espárragos, frutos, gente haciendo deporte, en bici, paseando, con el perro, comiendo en familia, haciendo fotos, escalando y mil historias. La gente está en todos sitios.

Llegar a un lugar y decir que no hay nadie es un gran error, porque si observas la misma frase verás que tú sí estás en el lugar. Eso indica que si llegas tú, también puede llegar gente, incluidos vecinos o personas que viven cerca. Es cierto que en muchos rincones de difícil acceso las probabilidades de encontrarte alguien son mínimas, pero existen.

Por lo tanto, recuerda que no estáis solos y solas. Puede venir alguna persona en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier hora. Siempre hay que estar atentos y atentas.

Otras reglas sagradas en bondage outdoor

Tal como he explicado en otros artículos relacionados con normas y reglas sagradas obligatorias de cumplir, el listado se puede ampliar. Yo os he escrito en este artículo las seis normas imprescindibles para disfrutar del outdoor bondage, adicionales a las ocho reglas sagradas del bondage, con el completo, total y máximo respeto por la naturaleza.

Quizá vosotros y vosotras mismos y mismas os gustaría añadir alguna otra norma que yo no he acabado de escribir, y en realidad el listado puede ser mayor, sí, se puede añadir y se puede ampliar, porque son normas lógicas que te dirán tu propio sentido común, tu razonamiento y tu inteligencia. Usa estas cualidades humanas. No pasa nada. No es malo. El problema es no usarlos, y recordar que nunca debéis de practicar bondage con gente que no acepta, no respeta y no cumple estas normas.

Aquí no hay debate, ni quejas, ni peros, ni excusas, ni excepciones. Son normas innegociables y obligatorias.

 

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