Hombres heteros casados que buscan sexo con otros hombres

El sexo manda. El sexo mueve a la humanidad. Se ha dicho toda la vida, y en mi opinión es una gran verdad. El sexo es imprescindible para la mayoría de las personas. Yo he preguntado a muchas personas en mis entrevistas si para ellos o ellas es más importante el sexo o la personalidad de tu pareja, y más de la mitad de las personas responden el sexo.

Las doctrinas religiosas y las culturas que averguenzan el sexo durante todo la historia de la humanidad son las causas principales de los estigmas, los tabues, los miedos y los prejuicios que a día de hoy, en el siglo XXI y terminando la segunda década, que todavía existen a millones. Sin embargo, la realidad innegable es que en todo el mundo se folla. La gente folla en multitud de sitios, y ahora, mientras yo estoy escribiendo este artículo, seguro que hay miles y miles de personas follando. Ocurre también cuando vosotros y vosotras, mis queridos lectores y lectoras, estáis leyendo este artículo, que seguro también habrá gente follando en este momento.

El sexo es una actividad cotidiana, a pesar de que los tabues y prejuicios que nos pretenden inculcar a todas horas. También a todas horas la gente folla, y follan de todas las formas imaginables. Hay gente que folla a cuatro patas, otros en la cama, hay gente que folla atada, hay gente que se azota, y hay gente que son como atletas que follan haciendo el pie o abriéndose de piernas como gimnastas. El porno enseña formas de follar que sólo son para cuatro afortunados/as. ¡Yo a ese nivel no llego!

En mi opinión la gente puede follar como le dé la puta gana, pero también que hay unos límites. El sexo tiene que ser siempre consentido, voluntario, libre y de mutuo acuerdo. Este principio es fundamental, pero yo siempre digo que hay que follar con cerebro. La polla sólo recibe instrucciones, pero no puede mandar. Es el cerebro quien manda, a pleno control. Hay gente que piensa con la polla, y eso es muy peligroso.

Esto es muy habitual en los hombres. En primer lugar, porque son los que tienen la polla, lógico, pero también es una causal hormonal y química de nuestro cuerpo. De todos modos, el ser humano tiene el cerebro para usarlo, aunque mucha gente tiene el cerebro en vaga indefinida. El ser humano tiene uso de la razón, pero mucha gente optar por la sinrazón, y el ser humano también tiene sentido común, pero muchos parece que no lo han tenido nunca en su vida.

El deseo hormonal sexual sin control y desenfrenado provoca determinadas conductas sexuales en los hombres que son peligrosas para ellos mismos, son peligrosas para los demás y es muy difícil encontrar explicación.

Uno de estos comportamientos impulsivos sexuales, que es el objetivo de este artículo, es sexo de los hombres que están casados con un mujer, que tienen hijos y familia, y mantienen sexo a escondidas con otros hombres, pero no son gays. ¡Son heteros! En mis entrevistas de sexo mucha gente me dice que esto es imposible, y dicen que un hombre que tiene sexo con otro hombre es gay o bisexual, pero no puede ser un hombre hetero.

Es un debate muy interesante, y es al mismo tiempo el análisis de una conducta hormonal difícl de explicar, pero un ejemplo muy fácil de entenderlo son los lavabos públicos en muchos lugares de Barcelona, como son las estaciones de tren sobre todo. En estos lavabos hay hombres que van a estos lavabos masculinos para satisfacer sus deseos sexuales, y no son hombres gay. ¡No, no! Quizá habrá sí algún hombre gay, por supuesto que sí, pero muchos de ellos son hombres solteros sin pareja que no follan, que no ligan, que no tienen novia, y que no pagan por ir de putas, porque no quieren, porque no tienen dinero o porque no les gusta. También hay hombres casados, con hijos, hijas o novias, y la gran mayoría son heteros.

Yo no soy médico, pero en mi opinión son hombres incapaces de controlar sus impulsos sexuales. Necesitan contacto sexual con otra persona por alguna fantasía o razón que no pueden controlar. Es un vicio, porque es un comportamiento muy parecido, y son hombres viciosos que se encuentran con otros hombres en los lavabos públicos, se encierran en el lavabo y se masturban juntos, o follan, o se la chupan.

Hay varios tipos de estos personajes. Por un lado, están los asiduos que son bastante agresivos porque han convertido los lavabos en su coto de seducción, como si los lavabos fueran su segunda casa o en su nido de follar, y ya le han perdido el miedo a todo. Se creen que el lavabo es de su propiedad, y les sirve todo tipo de hombres, viejos, altos, gordos, feos, jóvenes o maduros. Les sirve cualquiera de dos patas que tenga polla. Se comportan como la gente cuando está en una discoteca. Quizá no idéntico, pero sí parecido.

Después están los sujetos que han convertido el lavabo en su centro de negocios, y cobran pequeñas cantidades de dinero por follar o chuparla. Son como mafiosos proxenetas, o chaperos. Se citan por su whatsapp, sus páginas de anuncios, sus foros, o lo comentan entre conocidos, o leen mensajes en grupos, y por privado acuerdan su cita. También hay chicos que se anuncian y dicen simplemente que están en tal lavabo a tal hora, y van las hombres a buscarlo. Es un negocio de prostitución masculina para hombres.

Identificar estos sujetos es muy fácil. Están esperando en las puertas de los lavabos de la estación de tren, o se ponen en los meadores de pie, haciendo creer que están meando. Se nota algo raro porque quince minutos después todavía están meando, sin moverse de sitio. A ese ritmo es para deshidratarse y perder tres kilos. Comienzan a mirar al hombre que está a su lado meando, con pequeñas miradas, buscando siempre que se miren los dos a la vez, y te miran mientras estás meando, en plan seductores.

A mí me parece asqueroso. Es muy incómodo estar meando y saber que el imbécil que está a tu lado quiere verte la polla y chuparla. Por eso siempre voy a los lavabos cerrados, pero me acuerdo de un día que estaban follando dos hombres en el lavabo de al lado. ¡Sin reparo y sin disimulo! Los dos tíos están jadeando como si fuera una película porno. ¡No había forma de concentrarse para mear! ¡Me costó casi dos minutos salir el chorro!

Yo lo digo claro y directo. Me parece repugnante. Esta es una de las pocas prácticas sexuales que me repugnan, y os voy a explicar los puntos principales de mi por qué.

Me repugna, en primer lugar, porque esta práctica de los hombres que tienen sexo con otros hombres desconocidos en lavabos públicos se ha convertido en un foco de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Hay chicos que han contraído enfermedades de transmisión sexual. Hay anuncios de hombres que ponen en el texto claramente que tienen el vih, y aún así hay hombres que les escriben y mantienen sexo con ellos. Otros chicos no lo dicen, o quizá no lo saben todavía, pero me parece asquerosa esta actitud irresponsable. Las enfermedades de transmisión sexual no son ninguna medalla.

Me repugna, en segundo lugar, porque si analizamos la historia de esta práctica nos remontamos muchos años, ya en el siglo pasado, cuando ser gay y la homosexualidad estaba penalizado por las leyes de muchos países, y ser gay o lesbiana podía costarte ser repudiado por la sociedad, castigos físicos, torturas, prisión o incluso la pena de muerte. En aquellas épocas, lógicamente la comunidad gay y lesbiana debía de esconder sus relaciones, incluso en su propia familia. Por esta razón algunas comunidades de determinados países comenzaron a encontrarse en lavabos, donde no podían ser vistos.

Sin embargo, hoy en día ha cambiado mucho. La comunidad gay y lesbiana ha conseguido muchos avances por todo el mundo, y aquí, en España, se pueden casar, hay hoteles de público gay, locales, tiendas, bares, ropa, se pueden besar en público, abrazar, y en definitiva, han conseguido la igualdad de derechos, como en muchos otros países. No hay por qué esconderse, y encontrarse en un lavabo para chupársela o pajearse entre dos tíos que no son pareja es puro vicio sexual. Simple y fácil.

Me repugna, en tercer lugar, porque en mi opinión esto es una conducta sexual irrefrenable, sin control, conducidos por las hormonas y la química humana, sin tener el cerebro al mando de las decisiones, y esto es muy peligroso. Muchos de estos hombres están casados. Tienen novias. La infidelidad les puede costar el divorcio, y la pérdida de beneficios, pero pueden contraer enfermedades que después pueden contagiar a otras personas o incluso a su pareja, que está enamorada de él y que no sabe nada de él. Me dan asco.

Hay otro problema, y es que no es una cuestión de los lavabos. Hay hombres que se citan o se encuentran en las playas. En verano es muy fácil pasar desapercibido entre el público, pero están todo el año. Se esconden en playas apartadas. Buscan rincones entre rincones donde cobijarse del frío, porque las rocas paran el viento y crean bolsas de calor, donde pueden estar desnudos y esperar a otros hombres. Es todo el año, desde enero hasta diciembre, y también existe el segundo tipo de depredador en la playa, que está al acecho y vigilando desde fuera de la arena, en el paseo o en carreteras u otros zonas desde las cuales tiene un amplio campo de visión y ven toda la playa.

Otro tercer lugar son zonas boscosas o parajes exteriores cerca de carreteras, porque hay mucha gente que no vive en Barcelona y vive lejos de la playa. Este tercer grupo de sujetos viven en poblaciones cercanas, y aparcan con sus coches junto caminos por los que pasa gente andando, paseando los perros, en bicicleta o haciendo deporte. Este grupo de sujetos son muy peligrosos, porque son zonas solitarias y apartadas de los núcleos urbanos, pero tienen las grandes carreteras cerca, quizá a medio kilómetro, y es fácil escapar o comunicarse. Estos sujetos se masturban mirando la gente, o esperan la llegada de otros hombres con los que se han citado previamente, o conocen el lugar donde están escondidos y se encuentran. Hay depredadores muy peligrosos en este grupo.

En mi opinión personal es horroroso y asqueroso, y yo tendría mi solución, pero no puedo decirla. Se podría eliminar los problemas en dos segundos. ¡Exactos! ¡Ni más ni menos! De todos modos, no entiendo de leyes, pero creo que no se puede aplicar mi decisión para toda esta mierda. Las personas que me conocen ya saben cuál sería mi solución. Ya saben que soy persona de poesía, de romanticismo y de buenas palabras. Lo he demostrado en cada puta ocasión que he tenido. Por lo tanto, prefiero evitar estos lugares y esta gente. La opción inteligente es no encontrarlos para evitar hechos que no voy a explicar, y que chupen lo que quieran.