Yo no uso WhatsApp y no lo tengo y no lo quiero

Me comentaba hace unos días una persona que había intentado enviarme un WhatsApp, pero no podía. La explicación es tan sencilla como que no tengo. ¡Lógico que no puede!. Yo nunca he tenido WhatsApp. Jamás he enviado un mensaje por WhatsApp. No quiero WhatsApp, y me importa una mierda el WhatsApp o su primero hermano. También ya sabéis que no tengo facebook, no tengo instagram, y no quiero tenerlos, tal como he explicado muchas veces.

Os explico por qué no quiero WhatsApp.

La primera razón es que la gente abusa del WhatsApp. Se pasan todo el día atados al móvil, escribiendo a toda velocidad cualquier tontería que se les pasa por la cabeza, que si tienen sueño, que se están tomando un café con leche, que si ha oído tal cosa o le han dicho tal otra, y mil tonterías que yo les respondería que a mí que mierdas me importa.

Después está la otra cara de la moneda, es decir, te escriben los amigos y en vez de explicarte las típicas estupideces que se escriben por whatsapp optan por preguntar, que dónde estás, qué ropa te has puesto, qué estás haciendo, con quién has quedado, con quién has hablado, etc. Esto no son amigos. Parecen la abuela chafardera del barrio o un interrogatorio de los padres.

Otro detalle es cuando agregan a las personas a un grupo sin pedirles permiso, y de repente la gente se encuentra dentro de un grupo que no quieren y no les gusta. El sentido común dicta que debería de haber alguna confirmación por parte de la persona antes de suscribirse, o al menos esta es mi opinión. Yo me cabrería e iría sin dudarlo a por el puto subnormal que me agrega a un grupo sin mi permiso, pero hoy en día esto es normal para las personas. Se hacen fotos sin permiso, se publican fotos en redes sociales sin permiso, y la gente hace lo que le da la puta gana, sin pedir permiso a los demás y sin preguntar su opinión o si les gusta o no les gusta. ¡Increíble!.

Todavía no he terminado de escribir. ¡Esperar!. ¡Acabo de empezar!.

Otro punto curioso es cuando las personas miran anuncios porque están buscando trabajo, alquilar un piso, una habitación a compartir, por citar los casos más habituales en este país. Hay un teléfono pero no hace falta llamar porque no responde nadie. ¡Es WhatsApp! ¡El teléfono del anuncio es un número para hablar por WhatsApp! ¡La entrevista de trabajo... por WhatsApp! ¡Ver el piso... con fotos por WhatsApp! ¡Hablar de dinero... por WhatsApp! ¡Enviar los datos personales... por WhatsApp!. ¡Y el teléfono es sólo WhatsApp, que no responde nadie nunca! Para mí, en estos casos se pueden meter el piso, el trabajo, la habitación o lo que sea por el culo, porque no me voy a fiar nunca jamás de una persona sin escuchar su voz o sin verle en persona.

En mi opinión personal, para alquilar un piso o una habitación es importante ver el estado en que se encuentra, tocar el piso, ruidos de vecinos, ruidos de la calle, los olores, la comodidad, ver los supermercados, las tiendas cercanas, zonas de aparcar, el tiempo hasta el trabajo, y hablar en persona. Es importante lo que dicen, pero también es muy importante en qué tono lo dicen, cuánto tiempo tardan en responder, y otros aspectos que en muchas ocasiones delata las mentiras. Hoy en día, a la gente no le importa. ¡Vale, sí, ya me imagino que hoy en día es un archivo de audio... por WhatsApp!.

¡Continuo! WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea de chat para teléfonos móviles de última generación, y gratuita, que la compró Facebook el 19 de febrero de 2014 por USD 19 000 millones, según dice la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC).

Según WhatsApp, la versión oficial es que nadie puede descifrar ni leer los mensajes, ni ellos ni terceros. WhatsApp también dicen que no genera beneficios. No gana dinero. Es gratis. ¡A ver si yo me entero!... es gratis, WhatsApp no gana dinero, todos los mensajes son privados y confidenciales, no te leen y no te ven los mensajes y tus fotos, es propiedad de Facebook, y no hay ningún secreto. Supongo entonces que WhatsApp existe y funciona por el amor al arte y a la humanidad, porque son como una ong de ayuda a la humanidad y porque también están enamorados de todos vosotros o vosotras, ¡que tierno!. Lo digo con ironía, por si alguien no lo ha pillado.

La gente lo escribe todo. En WhatsApp está toda su intimidad, su número de teléfono personal, nombres, direcciones, lugares, costumbres, aficiones, opiniones, debates, planes, fotos, vídeos, las conversaciones con amigos y amigos, con la pareja, con los hijos, conversaciones de negocio, y mil cosas más. Es explicar toda tu vida y tu intimidad, la de tus seres queridos, tus amigos e incluso la de personas desconocidas, a no sé sabe quién. La sociedad no es consciente de toda la información que está subiendo a los servidores cada segundo, y no tiene ni puta idea de lo que puede haber detrás de todo este imperio. ¡Y todo gratis, perdiendo dinero y sin verlo! Yo, por supuesto, no me lo creo.

En economía, hay un valor que se llama el conjunto de datos. Se trata de recopilar el máximo de datos posibles, con múltiples finalidades. Uno de estos usos en el mercado de la economía es vender los datos en packs, y no olvidemos de nuevo que es propiedad de Facebook, pero es sólo un ejemplo de cómo dar un uso a este valor de mercado económico que se llama conjunto de datos, porque no es el único uso. Hay otros usos que no os voy a explicar.

Yo no voy a usar WhatsApp jamás. Si quieres hablar conmigo, me llamas. ¡Estoy aquí!. Tengo un teléfono con el que puedo hablar, y también puedes llamarme. ¡Sí, sí, hablar también existe! ¡Tranquilos y tranquilas, que hablar no es primitivo, no!. No tengo WhatsApp, pero tengo teclados con números. ¡Y un botón con el que puedo llamar y responder! Me llamas, y si nos intresa a ambos quedamos y hablamos en persona. Yo soy de hablar en persona, de escuchar el tono de voz cuando me hablas, de mirar a los ojos de la persona que me habla, de ver su lenguaje corporal. Es cierto que en ocasiones hablo con personas despreciables que son unos auténticos y auténticas subnormales, pero también hablo con personas maravillosas y encantandoras que es un placer conocer, y hablando se descubren cosas fascinantes. Se vive la vida. Esto es la gente. Esto es hablar. Cada día es una aventura, pero es mucho mejor que regalar miles y miles de datos a WhatsApp cada día y a cada segundo.

También tengo correo electrónico. ¡Sí, claro! Hay gente que me escribe por correo electrónico. ¡Llamadas, hablar en persona y correo electrónico! ¡Suficiente!.