Public Bondage. Atada en público. Queríamos hacer una sesión bondage atada en público dentro de la ciudad de Barcelona, y estuvimos estudiando muchos rincones. Tenían que tener unos requisitos que no explico porque son secretos de seguridad, y porque soy así de cabroncete y travieso.

"Atada en público por varias calles de la ciudad"

Me decidí por varios rincones, y comenzamos por un lugar de paseo, sin tránsito, ajeno a la calle típica de las ciudades. Se puso Thyffany atada en público, con las cuerdas rodeando todo su cuerpo, los brazos atados a la espalda y amordazada, y comenzamos a ver cómo reaccionaba la gente. Todo es posible cuando se trata de la gente, lo bueno y lo malo, y se tiene que estar preparado para todo.

Nos pasó una de las anécdotas más insólitas que nos ha ocurrido jamás. Estaba Thyffany atada y amordazada, yo haciendo fotos, y vino una mujer de unos 50 años, turista extranjera, se acercó a mí, abrió el mapa de guía turística que llevaba, y me preguntó por ¡¡¡una calle!!!. Le indiqué la calle, y se fue. Ni puto caso a las ataduras! Fue muy gracioso. ¡La gente es todo un mundo impredecible!

Hoy en día hacer estas fotos es más difícil por el hecho de que la gente va con el móvil haciendo fotos. Es peligroso porque pueden hacer fotos con los móviles, y esto es como regalar el trabajo y la obra artística. Es una idiotez por parte del fotógrafo no vigilar este punto, y además lógicamente la modelo tampoco quiere que le hagan fotos personas no autorizadas. En la actualidad se debe de ir mucho más en cuidado. No es una cuestión de valentía y huevos. ¡No, no no eso! Es ser inteligente y astuto para no regalar el trabajo a los demás.

Después de hacer fotos en este rincón de la ciudad, decidimos continuar la sesión en otro rincón, en una calle de un barrio antiguo y estrecha, donde se pudiera algo más número de gente, porque por aquí pasaba poca gente.

"Bondage en público en un barrio popular de la ciudad"

El Gótico era un barrio mágico. En las fechas presentes, esto es un enjambre de turistas, pero buscamos una de esas pocas calles que todavía su libran de la masificación. Allí estaba Thyffany atada y amordazada, y fue muy curioso ver cómo se comportaba la gente. Hay de todo. La gente pertenece a esta esta especie animal de dos piernas llamado ser humano, y que es el mayor depredador del planeta. Yo no me fio nunca de la gente y no me gusta nada la gente, y por eso la seguridad debe de ser máxima.

A mí no me preocupan los leones, los cocodrilos y los tiburones. Responden a su noble instinto natural, ataquen o no, y es predecible la reacción de estas especies, pero el ser humano es siempre una inesperada caja de sorpresas impredecibles.

En este trozo de la ciudad hubo alguien que llamó a la policía. No sé quién fue, porque nadie discutió con nosotros ni dijo nada, pero yo siempre preparo las sesiones los días anteriores, y esta posibilidad está contemplada. Está preparada la defensa jurídica, y el conocimiento minucioso de las leyes españolas y la normativa municipal. La policía, y por extensión los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, tienen nuestro respeto por Ley de su trabajo. Estaba previsto, y yo me encargo. ¡La responsabilidad es mía, plena, única y totalmente! No os voy a explicar cómo acabo la historia. ¡Uh, que miedo! ¡¡¡Lo que dirá la gente cobarde!!!... claro que también me importa una mierda lo que diga la gente cobarde. ¡Soy así de travieso! ¡Y divertido!