Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Esta casa abandonada conserva todavía en muy buen estado el comedor. Es un lugar bastante concurrido, porque es un punto de reunión y de encuentro en algunas épocas del año para gente joven, pero también se mete dentro gente por curiosidad, gente que se queda a dormir, y mil historias que siempre esconden y albergan los edificios abandonados.

"Atada sentada en el sofá polvoriento de esta casa abandonada"

Hay dos sofás, pero un sofá está destrozado y te clavas hasta las astillas de la madera. Este es el sofá bien conservado, aunque como es habitual en los edificios en ruinas está lleno de polvo y suciedad. Toda la ropa y las cuerdas se va directo a la lavadora al llegar a casa.

Aquel día era tranquilo, y aprovechamos a hacer una sesión de fotos con Thyffany sentada en el sofá, las piernas atadas juntas desde los muslos hasta los tobillos, las manos atadas a la espalda y amordazada con un ballgag rojo. El comedor tiene tres ventanas amplias en tres de sus paredes, y la cuarta pared da a una escalera también con ventana, por lo que hay contraluz casi en todas direcciones. Es fácil intuir que quien vivió y trabajó aquí le gustaba mucho que le entrara la luz del día por las ventanas. Es comprensible, porque estos son unos bonitos paisajes con mucha visibilidad.

Para nosotros son fotos con historia. Detrás de cada foto siempre hay una historia, y muchas de estas historias tienen mucho valor, mayor incluso que algunas de las fotos. Convierten la fotografía en un simbolismo de unos hechos, de una historia, pero hoy en día la gente no tiene ni puta idea de lo que es el arte de la fotografía, con la mierda asquerosa de los móviles, o los miles y miles de perfiles en redes sociales de idiotas que se creen que son fotógrafos, o fotógrafas, porque se han comprado una cámara de fotos y el dependiente les ha dicho que es muy buena. ¡Que hagan lo que quieran! Nosotros vamos a nuestras historias.