Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Estas columnas de apariencia extraña, insólita e ilógica, en medio de un bosque, es un tramo de la cinta transportadora en minería abandonada que habéis visto publicada un par de meses antes. Si no lo habéis visto, ya podéis visitarla, porque así veréis la cinta y os explicamos la historia.

Esto es la parte de abajo en uno de sus tramos, justo cuando sale del amparo de las paredes rocosas y ya se vuelve peligroso andar por la cinta debido a su alta caída que va incrementando. Unos centenares de metros más abajo se llega a la cementera, que es donde termina la cinta.

"Atada en la columna"

Aquí el terreno tiene una pronunciada pendiente, dependiendo del lado por el cual se anda. El suelo está compuesto de grava, después de tantos años de extracción de piedra, que unido a los pinos lo hace resbaladizo, y hay que andar con calma porque si se hace el imbécil es muy fácil resbalar y rascarse las piernas o el culo, y por eso hay que andar mirando bien cómo y dónde se pone el pie.

El posado fue la clásica posición atada a la columna, con los brazos a la espalda, que le gusta a mucha gente, y fui moviéndome como una cabra loca entre arbustos, pinchos, zarzales y la grava suelta buscando las tomas para enfocar el punto desde bastantes ángulos. Esto lo hacemos en muchas fotos. A nosotros nos gusta mucho, y se disfruta.

En ocasiones pasaban nubes, de aquellas nubes que se ponen diez segundos, vuelve a salir el sol, vuelve a nublarse, vuelve a salir el sol, y así todo el rato, y por eso veréis iluminaciones distinta, pero yo siempre he dicho que lo importante es la historia que hay detrás de las fotos. Una buena foto siempre ha de tener una buena historia, y además nos divertimos y nos lo pasamos muy bien, por lo que me daba igual si se nublaba o si salía el sol. Nos lo pasamos muy bien, y nosotros somos muy creativos, alocados y originales.. La vida rutinaria y monótona es aburrida, y con las fotografías también ocurre lo mismo. La variedad y la creatividad es esencial en todos los campos. A veces sale mejor, otras veces sale peor, pero siempre es una victoria, un aprendizaje, una anécdota, una sorpresa, un día diferente, una historia. ¡Y nos encanta!