WaterBondage. Bondage atada dentro del agua. La gente para divertirse dicen que se van a sentarse en una terraza de un bar, a beber y charlar. Otra gente le gusta ir de tiendas, a mirar sombreritos y chaquetas y zapatos y tonterías que no busquen pero compran porque están en el escaparate. ¡Que diversión! ¡La alegría de la huerta! La humanidad evolucionó para decir gilipolladas sentados en la mesa de un bar mientras escucha la burrada del siglo todos los que están al lado. ¡Lo digo con ironía, por supuesto que sí! Dicho claramente, en mi fama de hablar claro y directo, me da asco la escoria de la gente.

A mí me gustan esos rincones lejos de la gente, donde poder seguir jugando, aprendiendo, mejorando y superando mi creatividad. Cada vez hay menos de esos rincones. La mierda está en todos sitios, en el fondo del mar haciendo submarinismo, pisando la Luna, en las selvas, en comunidades científicas de la Antártida, exploraciones en el Polo Norte, cruzando desiertos, o volando por el cielo con sus artilugios. ¡La gente lo ha infectado todo!

"Atada en un río tranquilo"

Aquí, en mi país, es muy complicado, porque con el buen clima y la creciente población descontrolado, ya te encuentras gente en cualquier lugar y en cualquier momento. Hay gente que se mete en bosques y se pierde sin conocerlos, o se pierden en montañas, y se encuentran meses después muertos. Se meten incluso donde no saben, donde no conocen y donde no están preparados.

Yo sigo aprovechando los parajes solitarios y tranquilos cuando no hay nadie, y fuimos a un río para pasar un rato de aquel día jugando con bondage y el agua, pero con poca cuerda, las manos atadas simples a la espalda, amordazada y con bikini, porque en cualquier instante podía venir la asquerosa gente. Fue una de las actividades que hicimos aquel día, y es mucho más divertido, sabio, enriquecedor, apasionante, y emocionante, que tomar una bebida sentado en una mesa del aire contaminado de las ciudades o mirar las tonterías que se venden detrás de escaparates.