Anécdotas de las sesiones de fotos entreThyffany y yo

Hoy voy a escribir un recopilatorio con algunas anécdotas curiosas que nos han ocurrido en nuestras sesiones de fotos, y que he explicado de forma repartida en sus galerías. No están puestas por ningún orden concreto. Simplemente, voy escribiendo tal como voy recordando.

Comenzaré por la anécdota de la serpiente en el río. Habíamos hecho una sesión de fotos en una cascada. El agua está fría en estas montañas, y nos quedamos comiendo al sol, sobre sobre la calor de las rocas para que la modelo recupere la temperatura corporal, junto la orilla del río, al lado de la cascada.

De pronto vimos venir por el agua una serpiente. La veis en la foto de la galería. Vino sumergida por el agua, y fue a esconderse entre la grieta de dos rocas. Es la naturaleza. Es libre. Es su casa. Nos dio tiempo a hacer algunas fotos a la serpiente, y volvió a irse. No se acercó a nosotros. No se acercan al ser humano, y hacen bien. El ser humano es el depredador más peligroso del planeta.

Recordar que los animales y la fauna salvaje NO se tocan, y NO se molestan. Hay mucho imbécil, tanto chicos como chicas, con menos cerebro que un mosquito. Los trogloditas eran más inteligentes que toda esta tropa de subnormales. Nosotros nos hemos encontrado serpientes otras veces. Se dejan pasar. Se van. Las serpientes siguen su camino, y nosotros el nuestro. Respeto máximo por la fauna. Es su vida, es su casa.

Otra anécdota es el chico que apareció por el cielo. Yo siempre digo que la gente está en todos sitios, que aparece en cualquier lugar, y este día fue la demostración.

Nosotros estábamos haciendo las fotos en una zona de playa tranquila, y esto es muy difícil en nuestro país, saturado de turismo y gente en la playa todo el año, incluso en invierno.

No había nadie cerca de nosotros. Nos pusimos a hacer las fotos, y de repente aparece un chico con un parapente con hélice, volando por la playa. Os he puesto una foto en la galería de la playa, y también lo grabamos con una de nuestras cámaras de seguridad. Volaba muy cerca de la arena, casi a ras, a un par de metros de distancia del suelo como máximo. ¡Esto es increíble! Siguió volando todo recto, y se fue. La mierda de la gente está en todos sitios.

La tercera anécdota que os voy a explicar fue la sesión de fotos en la que alguien nos vio y llamó a la policía. Estas cosas pueden ocurrir. También lo sabemos.

Ocurrió en una sesión de fotos en la playa. Estábamos haciendo un hogtied en la orilla, cuando de pronto escuchamos sirenas de policía en la carretera que pararon delante de la playa. ¡Estaba clarísimo! ¡Venían por nosotros!

Yo siempre lo tengo todo preparado y estudiado. Hay una frase de combate que lo resume muy fácil. Todos los imprevistos deben de estar previstos. ¡Sin error, sin excusas, sin sorpresas! Los combates me acompañan desde que nací, y no sé hacer otra cosa.

En veinte segundos aparecieron cuatro policías de la Policía Local de la población cercana corriendo por la arena. Sabemos que estas cosas ocurren. La presencia de la policía está dentro de la planificación de las sesiones. Hay mucha mente arcaica, tanto hombre como mujer, que son unos analfabetos culturales llenos de prejuicios, de miedos y con ideas puritanas inculcadas en la sociedad desde hace siglos.

Hay que divertirse con toda esta tropa de atrasados y retrógrados que se escandalizan por dos tetas o por dos cuerdas. ¡Donde caben 528 enemigos, caben 529 enemigos! ¡Así es la vida hasta la muerte! Nosotros ¡seguimos! ¡Sin la más mínima duda ni miedo! ¡Al contrario! Cada combate es una experiencia que nos hace más fuertes. Cada enemigo aniquilado es un día más, esperando el próximo enemigo, al día siguiente. ¡Sin ninguna duda!

Repito que la policía aquel día se comportó muy bien, pero yo no os voy a decir qué respondemos o qué hacemos en estas situaciones. Soy así de cabroncete y juguetón.

La cuarta anécdota que hoy os explico son las picadas de insectos, y en concreto recuerdo la picada de tábano en la pierna de Thyffany. Fue en una antigua galería atada en balas de paja. Ya estaba todo hecho, la modelo atada y escenario preparado. Comienzo a hacer las fotos, y un tábano se coloca sobre la pierna de Thyffany y le picó. Le hizo una hinchazón con un diámetro casi de 10 centímetros, bien hinchado, rojo ardiente, que se veía claro y nítido en las fotos.

Las picadas de los insectos es algo muy habitual. En todo el año nos pican centenares de mosquitos, y ya tenemos nuestros trucos con tantos años de experiencia. Podemos decir que somos expertos en las picadas de los mosquitos. Nos han picado incluso por encima de la ropa, y tenemos trucos muy efectivos que no voy a explicar.

Este verano a mí también me ha picado una avispa. Intentamos evitar las picadas, pero hay millones de insectos y no se puede evitar de vez en cuando tener alguna picada.

Hablando de insectos, me acuerdo de la anécdota de las moscas. Estábamos en una casa abandonada en ruinas, en una época donde por razones naturales y climatológicas hay proliferación masiva de todo tipo de insectos.

Había moscas, pero dentro de la normalidad lógica en nuestros parajes rurales, y en estas épocas del año. Nosotros teníamos todo preparado, la modelo atada, amordazada, y justo cuando comienzo a hacer las primeras fotos aparecen muchas moscas. Me refiero a miles de moscas, a miles y miles. No se puede contar, claro, pero era una invasión. Se ponían en el objetivo de la cámara y se cruzaban. Cuando ocurre esto aparecen manchas oscuras en la foto, que es el insecto. Sin embargo, tenían predilección por la mordaza. Se ponían en la bola, y todo el rato tenía que ir alejando las moscas de la modelo. Tuvimos que repetir la sesión un mes más tarde, cuando este ciclo de las moscas ya se ha ido.

Sigo con las casas abandonadas, y esta anécdota fue un perro en una casa abandonada durante una suspensión. Estábamos haciendo las fotos y de repente escuchamos un ruido no natural. Las casas abandonadas hacen ruidos si hace viento, pero hay ruidos que son provocados por pisadas o movimientos humanos. Siempre tenemos unas medidas de seguridad para estas situaciones, y vimos que era un perro. Estaba solo. No podía llegar hasta nosotros sin superar algunos obstáculos. Nos vio, y el perro decidió irse. Esa es una buena solución, porque nos evita problemas a ambos, al perro y a nosotros, y queda en una simple anécdota.

Otra historia fue con un autocar de turistas extranjeros durante una sesión de fotos que hicimos en unas ruinas. Estábamos haciendo fotos, y de repente llega un autocar con turistas extranjeros. Bajaron unas treinta personas, con sus cámaras de fotos, y nosotros estábamos dentro, y la modelo atada con muchas cuerdas. ¡Su puta madre! No nos podían ver, pero nosotros a ellos sí. ¡Ya está previsto! Cuando llegaron la modelo ya estaba vestida. ¡Lo he dicho mil veces! No bajo ni un segundo la guardia. No me fío nunca de la mierda de la gente.

Hablando de fotos, siempre vamos con el máximo cuidado también con la gente que hace fotos sin permiso, y esta es la anécdota para terminar este artículo. Las fotos sin permiso es un gran peligro hoy en día, y estoy hasta los putos huevos de las fotos con los móviles y de la gente que hace fotos sin permiso.

Estábamos haciendo fotos en la playa. Thyffany estaba atada en la arena, y vimos venir un hombre a lo lejos. Los espacios abiertos tienen doble lectura. Por una parte, tenemos la desventaja que nos ven de lejos, pero también la ventaja que nosotros también los vemos de lejos. ¡A partes iguales! Puedo preparar la defensa con tiempo. Gana el que juega mejor sus piezas. Estos son las reglas de combate sin piedad.

Me había fijado que la trayectoria andando de esa persona no era correcta. Algo tramaba, aunque intentaba mostrarse como alguien que pasea por la playa. ¡Una mierda! Sabía que no. Su lenguaje corporal indicaba algo diferente. Pasó cerca de nosotros, se alejó diez metros, y ¡de pronto se paró! Se puso a mirar el mar y se sacó la mochila, como si quisiera sentarse en la arena para tomar el sol. ¡Peor no podía disimular el tío!

Se sacó la cámara de fotos, y en cuatro segundos exactos, según una de nuestras cámaras de seguridad, la modelo ya estaba protegida de la foto. Yo no grito. Yo no hablo. Estaba todo preparado para el segundo paso de defensa. El silencio es sabio y se entiende. Le di la oportunidad de guardar la cámara en la mochila, y que se fuera. Es la mejor solución, porque ambos nos evitamos problemas, y así fue, pero los riesgos siempre están presentes.

Tenemos muchas más anécdotas. Son muchos años de experiencia en outdoor bondage, pero hoy os he explicado algunas historias curiosas que pueden ocurrir en exteriores. La gente está en todos sitios, y están lleno de putos imbéciles dispuestos a joderte el día. Todo es posible. Esta es realidad de nuestra sociedad. Hay gente que opta por engañarse a sí mismos y negarla. Nosotros optamos por asumir esta mierda de realidad. Cada día es un combate nuevo, y tenemos muchas más historias, que os explico otro día.