Os explicamos qué es BONDAGE

Llevamos más de 20 años dedicándonos al bondage al máximo nivel. A mí me ha gustado siempre, desde mi infancia. Siempre explico como anécdota divertida que cuando jugaba con mis muñecos y mis juguetes los ataba y los convertía en prisioneros. ¡Yo pintaba ya muy pervertido de pequeño! Lógicamente, a esa edad no tenía ni idea del significado de aquella pasión por atar a mis juguetes. En mi adolescencia descubrí que aquello era bondage, y siempre lo he explorado y practicado de forma consentida y legal.

Con este comentario es fácil alcanzar la conclusión de que llevo toa la vida siendo un entusiasta del bondage, hablando con todo tipo de personas, sin censura y sin miedo, y uno de los primeros detalles que me percaté es que las personas sí han escuchado la palabra "bondage", las personas sí han visto fotografías y vídeos bondage, pero también vi que hay mucha confusión sobre lo que es "bondage". A la gente le cuesta explicarlo y definirlo de forma precisa y rotunda.

Por esta razón hoy os escribo este artículo y os explico qué es bondage, a través de responder a las preguntas habituales que se hace la gente.

¿Qué es bondage? El bondage es la práctica de atar y ser atados y atadas. ¡Así de simple y así de fácil! Es una práctica sexual, y os puedo afirmar que es una de las fantasías sexuales más usadas y mayoritarias de la gente.

A nivel profesional, el bondage son muchas cuerdas, pero en la vida personal cada uno lo usa a su nivel. Hay gente que practica las ataduras con lo que encuentran en su armario. Hay historias de todo tipo. Hay gente que lo ha hecho con medias, con corbatas, con una tela, con cinturones, con esposas, con juguetes comprados en sexshops, e incluso con bufanda. En la vida personal la gente lo practica para probar, y la mayoría de veces confiesan que son ataduras mal hechas y que se pueden desatar solos y solas, pero se implican en el rol y tampoco quieren cortar el rollo a su pareja.

Esto es bondage. ¡Atar y o ser atados, o atadas!

¿El bondage es sado? No. El bondage NO es sado. Tal como he dicho al principio, yo llevo toda la vida practicando bondage, pero yo NO soy el Amo de nadie. Yo NO humillo a nadie, yo NO tengo sumisas, y yo NO domino y NO ordeno nada a nadie. No me gusta, pero yo SÍ soy un entusiasta del bondage.

Una persona que quiere ser atada NO significa que quiera ser humillada, azotada o insultada, y no es sumisa. NO, no. Por la otra parte, una persona que le gusta atar NO es un amo o una ama.

El sado es la práctica de infligir dolor, dominación y castigos, o de querer sentir dolor y ser castigados. Hay mil formas para ello. Algunas de las prácticas del sexo es verter cera caliente por el cuerpo, ponerse pinzas en los pezones, azotarse con fustas, fustigarse con látigos, ponerse a cuatro patas como un perrito, obedecer a su Amo o a su Ama, y todo esto lo hacen sin cuerdas y sin ataduras.

Como podéis ver, no se parece en nada, pero hay gente que pregunta entonces por el significado de BDSM, que es lo que genera más confusión, porque la B corresponde a bondage.

El BDSM tampoco es bondage. El BDSM son gente que les gusta de todo, y agrupa muchas prácticas. Son gente que pueden practicar juegos sexuales tan distintos como las ataduras, los azotes, el rol de amo y ama o sumiso y sumisa, los latigazos, las cosquillas, la lluvia dorada, la humillación, las pinzas, clavarse agujas, la asfixia, y muchas cosas más. Es un conjunto enorme de muchas fantasías, y cada persona elige las diferentes fantasías, más o menos extremos, que quiere practicar juntas.

Como he dicho otras veces, el BDSM es como un pizza a la que le puedes poner de todo, aceitunas, maíz, jamón, anchoas, queso, orégano, champiñones, tomate, verdura, y todo lo que encuentres por la nevera, y cada persona se come lo que más le gusta de la pizza.

Son tres prácticas completamente distintos.

Entenderlo es sólo una cuestión de cultura. España es un país que habla mucho de libertades, que habla mucho de respeto, de la cultura, pero que demuestra muy poco de todo lo que habla. ¡Demasiado hablar y poco demostrar!. Es hora de modernizar esta mentalidad cultural demasiado arcaica y llena de prejuicios y de tópicos estúpidos.

Nuestra web es de bondage. Atar y ser atadas. ¡Y son personas!. Yo NO ato sumisas. Yo ato personas. Si hay gente que esto no lo entiende y no lo respetan, es que algo en ellos y ellas no funciona bien, porque con un mínimo de digna cultura, el suficiente respeto y una inteligencia normal, se entiende sin ninguna dificultad.

¿El bondage es sexo? El bondage tiene una gran parte creativa fotográfica y visual, que se ha usado miles de veces en cine, publicidad, teatro, espectáculos y sobre todo fotografía, pero es innegable que tiene su parte erótica y sexual. Decir lo contrario sería hipocresía.

Es cierto que hay personas por las redes sociales con el discurso ridículo de que esto es artístico y amoroso y espiritual y mil tonterías, pensados para contentar y tranquilizar a la gente que les da miedo la carga erótica y sexual de las ataduras. Necesitan usar estos adjetivos equivocados como excusa vulgar y simple, pero estamos en el siglo XXI para quien no lo sepa, y esto es lo que es. ¡Esto es bondage!

Hay gente, chicos y chicas, que se excitan pensando en cuerdas y ataduras, que se masturban viendo fotos y vídeos de bondage, o leyendo relatos eróticos de bondage, y que follan usando cuerdas o ataduras en su vida sexual. Ocurre lo mismo con otros complementos. Hay gente que se excita y se masturba mirando fotos de lencería o con los zapatos de tacón. Cada persona vive su libre sexualidad como quiere, y la comparte consentida con quien quiere. El miedo al erotismo debería de haber extinguido hace años. Si les da miedo... ¡¡que se pongan a mirar los teletubbies!!

¿Sólo te gusta el bondage y ya está? Esta es la pregunta ridícula que se repite cada día. Es una pregunta antigua frase absurda, cansina y desgastada, que muchas veces va acompañada con un tono casi de desprecio y prepotencia.

En una abrumadura mayoría de ocasiones, las personas que hacen estas preguntas es porque están pensando en otra fantasía, en otra práctica sexual, y quieren que la otra persona se lo confiese. Es una pregunta signo de alerta y riesgo, porque puede ser que no se respete los límites de la fantasía o el juego acordado y consentido. Llevo muchos años en esto, y sé que ante esta preguntas hay que extremar las precauciones, porque esa persona está pensando en otra fantasía que no ha confesado.

La respuesta a la pretunta es muy clara y directa. ¡Sí, me gusta el bondage, y tengo de sobras!. Ningún idiota con cerebro de secta va a decirme lo que me gusta o lo que no me gusta. Nadie decide sobre mis gustos, crecidos y expresados con la libertad que todos y todas nos merecemos. Yo decido sobre mis gustos. Yo sé lo que me gusta, y yo no me dejo convencer. Si no le gusta mis gustos, pues adiós y que busque otra persona. Es así de fácil.

Repito de nuevo, que tras esta pregunta las personas piensan en otra fantasía que no nos han dicho todavía. No hay sinceridad, no hay honestidad, no hay transparencia, y hay que aumentar las precauciones y el nivel de desconfianza.

El bondage, por sí sólo, es una practica preciosa y maravillosa, con miles de opciones y posibilidades en todos los campos. Hay decenas y centenares de miles de chicos y chicas, que les gusta el bondage, que les gusta atar o ser atados o atados, como fantasía, juego erótico, como simple curiosidad de experimentar estas sensaciones que genera esta temática, porque permite a las personas jugar con la indefensión en su significado morboso y fantasioso, en una lista enorme e interminable.

¿El bondage se hace con cuerdas? Yo soy un enamorado de las cuerdas, y para mí el bondage sí son siempre cuerdas, pero he de reconocer la realidad, y sí que hay gente que le gusta practicar las ataduras con otros juguetes. El bondage con esposas se le llama cuffbondage. Atar con la cinta de precintar es el famoso tape bondage. Atar con pañuelos de seda u otros materiales es scarfbondage. El tape bondage es con cinta de precintar. También hay gente en su hogar que, como he dicho antes, usa cualquier cosa que encuentra por el armario, incluido el cinturón de la bata de la ducha, o del devantal de la cocina.

La gente tiene el derecho de vivir libremente el bondage con las ataduras que les guste y que puedan hacer, aunque yo, insisto, soy amante de las cuerdas.

¿El bondage duele? El bondage tiene miles de posiciones. Hay ataduras muy cómodas, que son las clásicas escenas atada a la cama o a la silla o simplemente las manos atadas juntas. Esto ocurre miles y miles de veces cada día en la intimidad de los hogares. ¡Claro que sí! La gente no folla con una rosa en la mesita de noche, pétalos en la cama, media luz, lencería cara de lujo, un besito y te quiero. ¡Que aburrimiento!

El bondage puede ser light o hard, es decir, suave o duro. Puede ser simplemente las cómodas sensaciones de estar atada, o puedes sufrir y ser como una tortura peor que el sado o las torturas medievales. El nivel ya es de libre elección de cada persona, pero siempre es obligatorio hablarlo, respetar los límites, la confianza, y disfrutar juntos de forma segura y consentida. ¡SÍ es SÍ, y NO es NO! Sin explicaciones, sin peros y sin excusas. Repito. ¡SÍ es SÍ, y NO es NO! Obligatorio.

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