Hoy os explico qué es el bondage medical

Hoy os voy a hablar del bondage medical, y al mismo tiempo os voy a descubrir algunos aspectos de las ataduras en el campo médico real, de su legalidad y de su ética, aunque ambas aplicaciones de ataduras sólo tienen como única coincidencia el diseño del material.

Para empezar, el bondage medical es aquella modalidad de bondage que se aplica con el mismo material, o casi idéntico, del que disponen los hospitales psiquiátricos o áreas de psiquiatría en otros centros, como pueden ser prisiones de alta seguridad. Son aquellas correas, cintas, muñequeras y otros objetos o dispositivos de inmovilización del que se hace uso para pacientes o personas ingresadas. La diferencia es el uso sexual y erótico de las ataduras.

Aquí, en España, es una modalidad muy poco practicada. Es un material muy caro, de difícil acceso y difícil de comprar. Además, la educación sexual en España está atrasada y apenas inexistente desde los medios de comunicación y Gobiernos, y todavía hay muchos tabúes y prejuicios, con el simple hecho de hablar de sexo. Sin embargo, en Estados Unidos, Europa o Asia, hay mucho mayor nivel, con vídeos y webs donde incluso reproducen como escenarios un hospital con todos sus detalles, sus habitaciones, sus camillas, y sus equipos médicos, y que podéis ver en muchas webs por Internet.

Cabe insistir en que el bondage medical NO es el bondage de los hospitales, a pesar de usarse el mismo material.

Yo hice un gran reportaje informativo en el año 2009 sobre el bondage medical, y que ahora, diez años después, uso como fuente documentaria de este artículo. En esa época vi que las diferencias del bondage medical en las fantasías sexuales y las ataduras en hospitales son abismales. No se parecen en nada.

En primer lugar, en la medicina no se usa el término "bondage medical". Este término sólo se usa en sexo. En términos médicos su palabra correcta es "contenciones", o "contenciones mecánicas". Este era el procedimiento correcto y legal en esas fechas, aunque entre vestuarios y despachos se usa la palabra "atar", y se dice que la persona está atada, por supuesto que sí. Es innegable que este vocabulario se usa entre compañeros de oficio y en círculos privados sobre todo, sin descartar que alguien hable sin complejos como excepción, pero lo habitual es escuchar que un paciente había sido sometido a contenciones mecánicas físicas. Dicho en lenguaje coloquial, que el paciente está atado o atada.

Legalmente, en el año 2009 de aquel reportaje, se entendía por contención mecánica física el uso de un dispositivo físico y/o mecánico para restringir los movimientos de una parte del cuerpo, o impedirlos en su totalidad, con el objetivo de prevenir actos que pueden suponer riesgo de lesión para el propio paciente u otras personas de su entorno.

En cada país se regulan de manera distintas. En algunos países están prohibidas. En el caso de España, por ejemplo, son legales, y el problema es que las ataduras se aplican muchas veces en pacientes que no es necesario. Se abusa de su uso, y en ocasiones, mayormente en otros lugares que no son los hospitales convencionales, tiene finalidad de castigo o lección por comportamiento problemático o agresivo. ¡Lo diré claro y directo! Se ata muchas veces cuando no hace falta.

Los hospitales, centros psiquiátricos, penitenciarios u otros lugares, guardan mucho silencio a este respecto, y no responden a preguntas de mis compañeros periodistas. Se les ha preguntado por esta cuestión. No quieren hablar del tema de forma pública, pero sí aceptan dar su opinión en el círculo personal y anónimo, y sí, algunos profesionales reconocen que a veces se usan las ataduras sin necesidad.

Desde un punto de vista ético, las contenciones es una medida de urgencia que debe utilizarse como último recurso, después de que hayan fracasado el resto de medidas alternativas, como la contención verbal, la contención ambiental o la contención farmacológica.

Dentro de este código ético, se valora aplicar las ataduras médicas a los pacientes cuando pueden provocarse lesiones a sí mismos (autolesiones, intentos de suicidio, etc.), o comportamiento agresivo que provoca lesiones a terceras personas. Las diferencias comienzan cuando las ataduras se aplicar por quitarse vendajes que cubran las heridas, alterar el programa terapéutico como sería la extracción de sondas o vendajes por ellos mismos, o aplicar las ataduras si el propio paciente lo solicita. Hay muchos profesionales que en estos casos no están de acuerdo en aplicar ataduras.

Las ataduras médicas no se hacen con cuerdas, esposas, cadenas o cinta de precintar. Yo no conozco ningún caso, pero si existiera se debe de denunciar inmediatamente. Las ataduras médicas se deben hacer con cinchas de cuero homologadas o dispositivos de contención homologados, correas, muñequeras u otros dispositivos de inmovilización homologados, los cuales además deben de reunir las condiciones exigidas acerca de su longitud, textura y presión, para evitar posibles lesiones a la persona.

También hay testimonios que nos han confesado en periodismo, fuera de cámara por miedo a las represalias o los despidos, que en determinados centros las ataduras se usan como forma de castigo o lección, especialmente en presos o pacientes internados con enfermedades psiquátricas, con comportamiento agresivo, problemático, y que están abandonados por sus familias, sus amigos y la propia sociedad. Nadie va a preguntar por ellos. Nadie quiere saber que les ocurre. Esto existe. Las personas abandonadas a su maldita suerte es una trágica realidad de esta sociedad egoísta, avariciosa, individualista, atrasada y estúpida intelectualmente.

En mi opinión personal, me parece repugnante que se permitan las ataduras en hospitales, psiquiátricos y prisiones. Las ataduras no pueden ser jamás una forma de tratamiento médico. Esto demuestra el fracaso del tratamiento, y la inoperancia y la incapacidad del equipo que, en teoría, debe curarlo. Me parecen ataduras abusivas de autoridad, pero esta es la asquerosa realidad de nuestro país.

De todos modos, los Órganos de poder ya han creado una lista de excusas ante protestas o escándalos públicos. Yo os enseño algunas de estas excusas en los siguientes párrafos:

- como excusa se dice que se informa al paciente afectado/a de la necesidad de proceder a la contención, para intentar que lo acepte y colabore. En nuestro país, calquier persona, en su estado sano y lúcido, tiene el derecho de tomar decisiones sobre su vida y su salud, y por lo tanto la persona que requiera la aplicación de contenciones mecánicas deberá de ser informada del uso de esta medida y solicitar su consentimiento, pero hay gente que se niega, y sin embargo sí los atan también, porque buscan el consentimiento en su entorno más próximo. De esta forma ya se consiguen una excusa legal y una razón para no ser criticados por la opinión pública;

- también dicen de excusa que las ataduras sólo se aplican para beneficio del paciente. Es curioso que este prevista esta excusa, porque su mero planteamiento casi comporta la aceptación y el reconocimiento de que hay ataduras que no son para el beneficio del paciente, sino que son para el beneficio de los médicos, guardias o personal de custodia;

- Otra excusa es que las contenciones mecánicas deben de causar las mínimas e imprescindibles limitaciones de movilidad al paciente. Para entenderlo, las ataduras pueden ser extremadamente severas en su totalidad, privando de total movimiento, desde los dedos con manoplas hasta el cuerpo completo, incluso provocando privación sensorial con mordazas, antifaces y hoods que impiden hablar, oír y ver. Jamás se le puede aplicar a un paciente, enfermo o preso, estas ataduras. ¡Jamás! Debería de ser delito penal por tortura;

- Un detalle entre cómico e indignante es que las contenciones dicen que se aplican en lugares protegidos de la miradas innecesarias de terceros y de personas ajenas al cuidado del paciente y las ataduras, quedando prohibido tomar fotos e imágenes de los/as pacientes sometidos/as a contenciones mecánicas salvo por orden judicial. ¡Sólo faltaría! Todavía van a hacer con la víctima, y sí, sí, digo víctima en todo su significado, una sesión de fotos bondage en su puesto de trabajo, y después se van a masturbar mirando las fotos, o follar en plan orgía. ¡Por supuesto que debe de estar totalmente prohibido!

Yo soy partidario de prohibir las contenciones en hospitales, centros psiquiátricos, prisiones y otros lugares donde las personas tengan consideración de pacientes, enfermos y presos. El roce de las ataduras puede provocar irritaciones o heridas en la piel. Pueden oprimir la circulación sanguínea del paciente y dificultar su recuperación. Puede provocar molestias. Puede provocar una intensa agonía estresante, porque no puede ni rascarse ni levantarse para mear. Provocan traumas mentales que no se olvidan en toda la vida en las personas que no les gusta estar atadas. Pueden provocar daños por inmovilidad, pérdida de masa muscular y debilidad muscular si esta inmovilidad es excesivamente prolongada. Puede provocar hipotensión ortostática, o tromboembolismo, por ejemplo. Puede provocar la muerte súbita en pacientes muy obesos por asfixia posicional atados en la posición de decúbito prono. Hay riesgo de asfixia en las personas atadas en la posición de decúbito supino, si el paciente presenta síntomas que derive en vómitos y cuya posición provocaría su propia aspiración del vómito.

Además, se suelen acompañar las ataduras de una sedación farmacológica, con la cual atar es una estupidez, dejando como única explicación lógica que el sentido de esas ataduras médicas es humillar, denigrar, castigar o aleccionar al paciente o detenido.

En España ha habido casos polémicos. Hubo un hospital psiquiátrico que mantenía a sus enfermos sometidos a contenciones mecánicas sujetas a la cama y los radiadores, atados de día y de noche. También hubo un caso donde algunos pacientes ingresados fallecieron en incendios de los cuales no pudieron escapar a causa de las ataduras a las cuales estaban sometidos.

Yo, repito, que debería de estar prohibidas las ataduras a personas enfermas, pacientes y presos, por ejemplo. Yo siempre he atado a las personas cuando están en plenas facultades mentales, sanas y lúcidas, de forma libre y voluntaria, y mayores de edad. Nunca he atado a una persona enferma, que no se encuentra bien, borracha o drogada. ¡Nunca! ¿Verdad que vosotros/as lo veríais mal? ¿Verdad que sí? Pues estamos en lo mismo. Las ataduras pueden ser una forma de tortura, y supone un trauma mental muy fuerte para las personas que no quieren ser atadas. Les puede durar el trauma mental toda la vida.

Ahora os voy a hablar de la segunda parte del artículo, el bondage medical, que es completamente distinto al tema expuesto hasta estas líneas.

Comienzo esta segunda parte puntualizando que el bondage medical es distinto al sado medical. Hay muchas personas que les gusta el bondage medical, pero odian el sado medical.

Explicado de una manera resumida sus diferencias, en el sado medical se aplican prácticas como enemas, lavativas, o se ponen inyecciones, inyectándose realmente suero fisiológico, y cuya práctica es muy peligrosa, porque este suero no es un juguete. No hagáis este juego por el grave riesgo para la salud.

Estas prácticas, así como otras no mencionadas, no forman parte del bondage medical. El bondage medical se refiere exclusivamente a las ataduras. Es decir, son personas quienes les gusta atar o ser atados/as con dispositivos de inmovilización homologados en la medicina, para su uso en hospitales, psiquiátricos o prisiones. Les gusta el tacto, las sensaciones, y la extremada calidad de un equipamiento cuidado al detalle. La inmovilidad puede ser absolutamente severa y completa, incluido la privación sensorial que impide oír, hablar y ensordece a la persona.

Hay muchos materiales. Hay mordazas de todo tipo, hay antifaces, hay hoods, hay correas para todo el cuerpo que contemplan incluso atar la cabeza, hay manoplas de manos para inutilizar los dedos, y todo lo que se pueda imaginar, sin olvidarnos por supuesto del equipamiento más conocido y popular, que son las camisas de fuerza. En los próximos artículos dedicaré alguno a las camisas de fuerza.

Hay muchas empresas y portales webs dedicados a la venta de estos productos.

Recuerdo que en el año 2008 conocí en Alemania una empresa que se dedicaba a vender estos artículos. Me impresionó que es un mercado ágil, con novedades, que se moderniza y se actualiza. Me comentaba que en sus nuevos diseños cuidaban desde la textura y el grosor hasta la eficacia y las posibilidades de las ataduras, y hubo un detalle que me hizo mucha gracia. Tenía unas correas que, colocadas en la modelo atada, era imposible desatarse. La modelo no podía desatarse sola, pero nadie podía desatarla tampoco. No se podía. No había candado. No había llave. Sólo había cerrado la correa, nada más, y nadie podía abrir la correa. Esto era debido a que el cierre de la correa era con un dispositivo que únicamente podía abrirse con un imán. El imán se colocaba sobre el cierre de las correas, y se abrían, pero sin el imán era imposible. Me pareció gracioso y curioso.

Como juego sexual, el orgasmo y la excitación es el punto de mayor coinicidencia de la gente que lo practica. Las ataduras firmes y severas provocan una estricta inmovilidad. Los chicos sólo queda libre la polla, y las chicas son los pechos o las piernas abiertas, y aquí es cuando intervienen otros juguetes del bondage medical.

Se usa, por ejemplo, la electro estimulación. Es estimular el clítoris, la vagina o la polla, con una serie de artilugios, bien sea ventosas, parches, sensores, etc, adheridos en contacto con el sexo, que transmiten descargas eléctricas y estimulan el placer. Conozco gente que lo ha probado, y dice que es maravilloso y una experiencia única, que llegas al orgasmo seguro.

Otro objeto para alcanzar los orgasmos con casi total seguridad son los vibradores de estimulación de clítoris, muy usados y con millones y millones de adeptos y adeptas en todo el mundo. Recordemos que estos vibradores consiguen los orgasmos muy rápidos en las chicas y les proporciona sesiones multiorgásmicas, pero también es válido para los chicos, que también consiguen el orgasmo con estos juguetes.

También se usan aparatos de fucking machines. Son esas máquinas robotizadas de diferentes formas, con un dildo o vibrador, que son para penetrar, anal, oral o vaginal, y van funcionando mientras la persona está atada, haciendo la función de estar follando. Hay miles y miles de vídeos, y diseños de todos los estilos.

Otro juguete muy usado, ya a nivel castigo y tortura, son los succionadores que provocan vacío. Los he visto puestos en todos sitios. Casi siempre se colocan en los pechos y en la polla, pero también he visto chicas que lo tenían puesto en la vagina.

En todos estos juguetes, podéis percibir que el bondage medical se goza mucho usando equipamiento sofisticado. Es una fantasía muy cara económicamente al máximo nivel, perfectamente hecha. No hablo de dos cinturones de mierda. No.

Un último detalle para terminar este artículo es que no debéis de confundir el bondage medical con la fantasía sexual de roles del médico o la enfermera y ese estilo. ¡No, no, no! Disfrazarse de enfermera sexy o doctor sexy no es bondage medical. Es como encontrar un grano de arena en la playa, y decir que es una roca. Es igual de bestia la comparación. ¡No! El bondage medical no es sado medical, no son las ataduras de psiquiátricos u hospitales, y no es ponerse minifalda blanca y cofia. ¡No!

Bondage medical es la fantasía sexual de atar con el sofisticado y completo equipamiento surgido del campo de la medicina y la psiquiatría, pero que no tienen nada que ver ambos campos porque su uso es completamente distinto, buscando el bondage medical su parte erótica y sexual. Recordar también que el bondage medical se practica siempre, obligatorio e imprescindible, de mutuo acuerdo, consentido, y libre y voluntario, con el máximo y total respeto y confianza.