El por qué excitan las mordazas

Estos días he podido comprobar que la gente tiene curiosidad por las mordazas. Muchas personas han coincidido en preguntar qué sentido tiene la mordaza en el juego sexual. Preguntan por qué excita usar la mordaza. Yo sabía que esta duda existía, pero veo que es una pregunta muy habitual.

Hay varios razones por las que la gente usa las mordazas, y os la voy a responder largo y extenso.

En primer lugar, en la sociedad siempre ha existido el error de que la excitación es ver a la gente desnuday follando. Es un concepto equivocado producto de la incultura y la censura de la propia sociedad. Sin embargo, muy pocas veces nos hablan del sonido, de los audios, y un ejemplo muy fácil para entender la importancia del audio como estímulo para la excitación es el porno. La gente mira porno, y cuando miramos porno lo hacemos con el audio de la película. ¿Qué ocurre si miramos una peli porno sin audio? Podeís comprobar que no es tan excitante. Queremos escuchar los jadeos, los gemidos, al ver porno.

Hay un experimento que puede probar cualquier persona en su casa. Mira una película porno sin audio. Es decir, quita el audio del ordenador o del televisor. Después, repite el experimentar, usando la misma película, pero en esta ocasión a la inversa. Cierra los ojos, tapa la pantalla, o simplemente colócate de espaldas para no ver la película porno. No mires la película porno. Pón sólo el audio. Muy probablemente, produce mayor excitación que mirar la película sin volumen.

Con las mordazas ocurre el mismo fenómeno. Una persona amordazada emite unos gemidos muy característicos, típicos de una persona amordazada. Son aquellos gemidos tipo mmmppffff ó ffffiffiiiii que habréis visto escritos en miles y miles de relatos eróticos. Ese sonido excita a mucha gente. Les encanta. Es el audio de su película porno. Les excita ese gemido. Es como una música erótica, y aquí entro en la reflexión curiosa de que una persona amordazada no excita sin ese murmuro, o al menos no es tan excitante. Sí, esto también ocurre. La mayor excitante de usar las mordazas es cuando la persona murmura amordazada.

Otro punto a destacar por el cual excita las mordazas es que aumenta la sensación de indefensión. El bondage, como he dicho muchas veces, es la fantasía de atar y ser atadas o atados. Esto no es sado. La clave del juego no es la sumisión, no es la humillación, no es la dominación. Es la indefensión y similares, el poder jugar con el placer de la otra persona sin que pueda evitarlo, y a la inversa es el dejarse hacer sin poder evitar la excitación. La mordaza aumenta esa sensación de indefensión. La hace mayor y más intensa, porque no puede hablar ni gritar.

La tercera razón por la cual excita podría decirse que es como un objeto fetiche. Hay gente que se excita mirando zapatos de tacón de aguja. Los zapatos de tacón alto, la lencería sexy femenina, o las medias, son objetos fetichistas muy habituales que son el centro de la excitación, o de seducción, de millones de personas. La mordaza podría tener su consideración fetichista, en aquel tipo de personas que les gusta ver las personas amordazadas, porque su estética también es importante, sí, es cierto.

Esta importancia estética de las mordazas la podéis comprobar en sus diseños. Hay mordazas de todo tipo, ring gags, ball gags, penis gags, harness gags, y muchas más. Hay mordazas de color rojo, de color negro, azules, con correas también de distintas colores, y de centenares de formas. Es la parte estética, muy cuidada también desde la producción comercial.

Una cuarta razón a mencionar es que las mordazas suelen ser un juguete erótico que gusta a las dos partes cuando se usan. Le gusta a la persona que amordaza, y le gusta a la persona amordazada, porque en caso contrario no se usan. Aumenta la excitación en ambos/as participantes, si se usan correctamente porque les gusta a los dos, mútuo y consentido.

Estas tres son la gran mayoría de causas que provocan la excitación, el placer, el gozo y el uso de las mordazas, aunque lógicamente en sexo cada persona tiene sus propias fantasías, y puede haber gente que diría alguna otra razón, suya, propia y personal. El mundo de las fantasías es muy amplio, y por la hipocresía de la sociedad podemos decir que es incluso desconocido.

Sin embargo, siempre hemos de ser muy serios cuando hablamos de mordazas, y también hay que advertir que este juego puede ser peligroso. Hay mucho puto subnormal que tiene el cerebro en el era de los trogloditas, y hay que ir con mucho cuidado. Siempre hay subnormales. Sí, existen, y muchos, hay un montón.

Por lo tanto, hay algunas recomendaciones que se deben de seguir, y os las explico de una forma resumida pero muy claro y directo, tal como hablo yo, para no extenderme mucho en el texto.

En primer lugar, hay personas que no soportan las mordazas. Les puede dar naúseas, arcadas, pueden sentir espasmos en el cuello y que se les cierra el cuello, o les puede dificultar respirar. Las mordazas que van dentro de la boca, como el ballgag, el ringgag, el penisgag y otras, pueden provocar babeo intenso, puedes sentir el cuello oprimido o cerrado, y puedes sentir dolor en la mandíbula. Hay gente que dice calambres. En estos casos, no usar nunca estas mordazas. Es nuestra constitución física. Hay gente que tiene la boca más pequeña o que puede abrir mucho o poco la boca. Todo esto influye por naturaleza y no se puede entrenar. Busca una mordaza que se ajuste a los gustos mutuos de ambos/as. Hay otras mordazas que no son dentro de la boca, como la cinta de precintar, por poner un ejemplo.

El segundo riesgo a destacar es que la mordaza dificulta la comunicación. Aquí hay un riesgo especial. Una persona sin experiencia existe el peligro de que no sabe diferenciar entre los gemidos de encontrarse mal o de estar excitada en una persona amordazada. Pueden confundirse. Puede pensar que la persona está excitada, y en realidad se encuentra mal. Es imprescindible hablar. Se puede preguntar mientras estás follando si le gusta. Sólo eso ya sirve. La persona amordazada emitirá un "ffffiiiii" si se encuentra bien, y hará un "mm mm" en dos partes si se encuentra mal. Para inmediatamente en ese caso, y quita la mordaza. Al instante. Recuerda que con una persona amordazada las palabras de seguridad no son válidas, porque no son suficientemente seguras.

No hagáis nunca jamás nada obligado o forzado. No se puede obligar a nadie a usar mordazas. Las mordazas se tienen que hablar antes del juego sexual. ¡Hablar mucho! ¡Bien claro! ¡Que no quede ni una duda! Este juguete no se usa sin antes hablar. No se puede jamás obligar a nadie a usar un juguete sexual que no quiere probarlo. No es no, y el idiota que no lo entienda que le den por el culo y se masturbe solo en su casa.

No uséis nunca las mordazas si estáis borrachos/as, drogados/as o cualquier otra circunstancia que altere vuestras facultades mentales y físicas, o que distorsione la realidad, incluso productos alucinógenos o bebidas energéticas. El uso de cualquiera de estas sustancias puede provocar un error o accidente trágico o mortal. El vicio os lo dejáis para después, cuando ya no usáis la mordaza.

Las mordazas se usa muy poco tiempo al principio, y se puede ir incrementando a medida que tenéis experiencia, práctica, madurez y sentido común. Es como todo en la vida. Todo es peligroso si la gente es inconsciente, subnormal o imprudente. Se supone que somos el animal con el mayor sentido común del planeta, aunque muchas veces no lo parece.

Repito, por último y por terminar, que es imprescindible hablar entre vosotros al detalle antes de usar la mordaza. Hablar de los gestos, del tiempo, de las sensaciones, de las pautas de seguridad, de qué tipo de mordaza usar, de experimentar primero con la mordaza, de usar la mordaza floja las primeras veces, que sea muy fácil de quitar, hablar del sentido común, demostrarlo, y que quede bien claro que en el sexo manda el cerebro. Úsalo. La polla no es el cerebro. La polla sólo obedece. El cerebro está arriba, en la cabeza, y no hace falta estudiar anatomía para saberlo.