Las normas básicas y obligatorias para practicar bondage

Hay unos límites y unas normas simples, básicas y obligatorias, cuando se practica bondage. Estos límites son los que marca el respeto y el sentido común que se supone tienen todas las personas, pero es innegable que la vida está llena de imbéciles, en todos sitios, de ambos sexos, cuyo sentido común e inteligencia parece que la perdieron cagando hace muchos años.

Los riesgos sí existen, y tienen un propietario, que es el ser humano. Forman parte del día a día de nuestra vida, cruzando la calle, en el trabajo, en casa, o en cualquier lugar, porque al fin y al cabo los seres humanos estamos en todos sitios.

Las normas del sentido común NO se dictan para volvernos cobardes, retraídos, inseguros/as, indecisos/as, temerosos/as o o aburridos/as. ¡No! Las normas dictadas por el sentido común para practicar bondage son la base imprescindible para hacernos disfrutar de unas aventuras, un arte, o una fantasía, divertida y fascinante, y continuar adelante, siendo valientes, atrevidos/as y decididos/as.

Estas normas son obligatorias e imprescindibles. Hace dos años escribí este artículo hablando de las normas, que se hizo muy famoso sobre todo en Colombia por lo que vi en las estadísticas de la web, y ahora en 2020 voy a ampliar el artículo, porque veo textos en blogs y en portales de anuncios que demuestran que todavía hay mucho idiota en el mundo sin enterarse de la obligación ética y legal de cumplir las normas.

Os voy a poner las cinco normas fundamentales que escribí en el artículo original, y os añado una sexta norma que también considero obligatoria, y que no puse en su primera publicación original.

La comunicación es la primera norma. Tal como he escrito en otros artículos, la primera de todas estas es hablar previamente. Se tiene que hablar sin vergüenza, con naturalidad, espontáneo, como quien habla de deportes o moda o teatro o cine. Se tiene que hablar de lo que os gusta, que lo que esperáis, de lo que deseáis, de lo que os da miedo, lo que os preocupa, preparar soluciones si hicieran falta, y coincidir ambos en todos los puntos hablados.

No cambia nada en la relación por hablar. No puede haber rechazo, ni risas estúpidas, y tu pareja, tu ligue o lo persona con la que estás hablando, no puede pensar que eres un pervertido/a porque te gusta el bondage. Esto no es ningún escándalo, que estamos en el siglo XXI por si no se ha dado cuenta.

Si en la conversación detectas que la otra persona da señales de ser inmaduro o inmadura, casi con una forma de pensar infantil, si aprecias que tiene prejuicios, estigmas, que se escandaliza o se avergüenza, o cualquier otra reacción que pueda generar inseguridad, quizá no sea conveniente practicar bondage con esa persona, o al menos todavía, hasta que suficientemente maduro o madura. El sentido común nos advertirá de que puede ser arriesgado jugar a bondage con esa persona, porque el resultado puede ser una fantasía aburrida, llena de miedos, de incomprensión, sin conexión, que puede afectar personalmente y que puede haber problemas incluso de seguridad, si no entiende lo que es el bondage.

La comunicación es sagrada. La comunicación debe de ser fluida, natural, sincera, y perfectamente comprensible, sin ninguna duda. Cualquier error en la comunicación es síntoma de problemas.

Jugar libre y de mutuo gusto es la segunda norma. Siempre, en cualquier temática y concretamente en la que nos atañe en este artículo, ésta es bondage, debe de ser aceptada por todas las personas participantes de manera libre y voluntaria, ejerciendo su derecho a la libertad de decisión y por su propia voluntad. Practicar bondage debe de ser siempre consentido mutuamente, realmente interesados todos y todas en ello. Nadie, chico o chica, debe de ser animado, amenazado, convencido, coaccionado, chantajeado u obligado a participar en la práctica del bondage. Nunca.

La aceptación de la fantasía debe de realizarse en estado sano y lúcido. Sin drogas, sin alcohol, sin estar borrachos, ¡nada de nada!. Hay que estar completamente en perfecto estado, con especial atención en bondage.

La tercera norma es informarse de lo qué es bondage. El tercer punto a remarcar es informarte sobre bondage antes de practicarlo. Hoy en día no es como cuando yo empecé. Hay de todo, centenares de páginas, vídeos, foros, y mucho más. Obtener información en esta época es increíblemente fácil, y sin embargo todavía hay gente que por comodidad, por vergüenza o por vagancia, no se informan. ¡No, no! Hay que informarse previamente.

Este mismo artículo os sirve, y os explico que bondage es, sencillamente, aquella práctica donde las personas encuentran su expresión artística, su fantasía, su aventura, su erótica personal, en la práctica de atar o ser atados a atadas. El bondage no es sado, y toda aquella persona que confiesa su atracción por esta fantasía, no significa en ningún momento que busca humillación y maltrato y dominación y sumisión y dolor. Hay centenares de miles de personas que les gusta el bondage por el juego de las cuerdas, pero NO quieren azotes, NO quieren pinzas en los pezones, NO quieren que les insultes, y NO son sumisos o sumisas. ¡No! Son personas que les gusta la imagen de un chico o una chica atada.

Bondage y sado son dos cosas completamente distintas. Hay personas que practican ambas, sí, es cierto. También hay personas que se comen la tortilla de patatas con ajo, y otros no. Ocurre lo mismo. Hay personas que practican bondage, pero NO practican sado.

El respeto, la confianza y los límites es la cuarta norma. Este es otro punto imprescindible de todas las normas para practicar bondage. Es obligatorio el máximo respeto a la confianza que ha depositado la persona atada. Se tiene que cumplir a rajatabla los permisos que os han dado. SÍ es SÍ, y NO es NO. Esto es muy claro. Tiene el mismo significado en casa, en las montañas, en el barco, en el desierto, o donde sea. En todos sitios, SÍ es SÍ, y NO es NO.

La confianza, y los límites impuestos antes de comenzar a follar o antes de comenzar a atar, son los límites que jamás, bajo ningún concepto, se pueden cruzar. No hay excusa. Sólo los putos subnormales que me dan asco buscas excusas, pero no practicar bondage nunca con esta mierda de gente. ¡Ni tan siquiera un lazito! Si estos indeseables quieren atar, ¡que se aten los cordones de las zapatillas! Recordarlo muy claro. En los límites no se permite ni un error. No se cruzan ni un milímetro. Son de escrupuloso y exacto cumplimiento. No hay ningún margen para nada fuera de los límites no permitidos, porque la confianza es otro elemento inquebrantable. Sólo se puede hacer aquello que os ha dado permiso expreso, claro y sin duda.

Remarco el sentido común, la responsabilidad y la madurez, de la persona que le gusta atar. Hay personas que no les gusta y no practican bondage. Máximo respeto por el NO. El NO es NO, siempre. No pasa nada. Hay millones de personas que sí les gusta y lo practican. Yo lo sé, lo afirmo convencido y lo puedo demostrar. Entrevisto cada año a miles de personas en mis entrevistas de sexo, hablo de sexo con mucha gente, me dedico al bondage cada día, y hay miles y miles y miles de personas que lo practican, le gusta y tiene curiosidad. Segurísimo que sí encontraréis a personas que coinciden en vuestros gustos y con los que compartes fantasía, pero cada persona es un mundo. Es cuestión de tiempo y paciencia. Hay gente que encuentra gustos afines rápidos, y hay gente que tarda más, por la cultura donde vive, por el estrés del trabajo, por la falta de tiempo libre, por timidez, porque no se sabe comunicar, u otras razones. Paciencia. Me atrevo a decir, sin riesgo a equivocarme, que el bondage es de las fantasías más practicadas en todo el mundo.

Las palabras de seguridad como quinta norma. Otra norma que se podría mencionar es que en toda práctica bondage es muy recomendable, sobre todo para personas sin experiencia o que prueban el bondage por primera vez, establecer una palabra de seguridad para detener el juego inmediatamente ante cualquier problema. También se les conoce con el nombre de contraseñas, y por ejemplo podéis pactar la palabra "stop".

La palabra de seguridad debe de ser una palabra que no olvideis, que sea inconfundible, y que se entienda perfectamente porque no forma parte del lenguaje sexual. Yo conocí una vez una chica que me preguntó si podía usar la palabra "panocha" como palabra de seguridad, porque le salía fácil y se acordaba, y le dije que sí, por supuesto, sí sirve.

Si la persona atada pronuncia la palabra de seguridad el juego se finaliza inmediatamente. Me importa una importa si estás follando, si tienes la polla dura o estás a punto de correrte. El juego se acaba en ese mismo instante. NO se pregunta por qué. NO se piden razones o explicaciones. Se desata ya y rápido. La persona puede encontrarse mal, puede ser que la presión fuerte de las cuerdas no le gustan, puede ser que el que ata sea un gilipollas y la persona atada ha perdido la confianza en él o en ella, puede ser que ha superado los límites no permitidos, o que no le gusta la fantasía. Cuando se pronuncia de seguridad se desata inmediatamente.

Una vez desatada, podéis hablar de lo que ha ocurrido si queréis, pero primero se desata. Esto es la palabra de seguridad.

No jugar con gente que está borracha o drogada o sin control. La sexta norma que añado es que jamás se tiene que practicar bondage con gente que está borracha, drogada, o ha consumido alguna sustancia o bebida que le altera su control, indistintamente sea depresivo o eufórico. Existe probabilidades muy altas de tener un accidente, de provocar lesiones, de rebasar los límites y de que la fantasía termine con un resultado trágico o traumático, e incluso ser víctima de graves delitos, como sería violaciones u otros.

No hace falta consumir nada para practicar bondage. Yo no consumo drogas, yo no tomo alcohol, yo no tomo nada, y ningún idiota que hable de drogas o alcohol me supera en fantasía, en diversión, en morbo o incluso travieso y perverso. No hace falta.

Hay gente que tiene miles de excusas para consumir drogas y alcohol, o incluso invitar a tomar sus mierdas. No practicar nunca bondage con este tipo de personajes. Si están cachondos, que se masturben solos, que seguro que tienen mucha experiencia en pajas, pero no jugar con ellos o ellas nunca. Si insisten, si os quieren convencer, os vais. ¡Que les den por el culo! Ya encontraréis personas más inteligentes, más divertidas y más seguras.

Recordar que no se puede consumir drogas y alcohol ni antes ni durante ni con el juego de bondage. En vuestra vida personal, podéis hacer lo que os de la puta gana, pero en bondage no. El control sobre nuestros sentidos, nuestro uso de la razón, del pensamiento, debe de ser completo, lúcido, sano y sin alterar de ningún tipo.

Otras normas. El listado de normas es muy grande, y os he escrito en este artículo seis normas imprescindibles para disfrutar del bondage con diversión, con excitación, con fanfasía, con seguridad y con buenos resultados. Hay más normas, y seguiría escribiendo un largo rato, pero en realidad tú mismo/a puedes añadir las normas que yo no he acabado de escribir, porque el listado completo te lo dirá tu propio sentido común y tu razonamiento, imprescindible en bondage, al igual que también en todos los aspectos de la vida.