Palabras y contraseñas de seguridad para principiantes bondage

El bondage necesita su práctica y su experiencia para hacerlo bien. Es una máxima que ocurre en todas las etapas de la vida. Debemos de aprender a andar, tenemos que aprender a conducir, nos enseñar a leer y escribir, y si reflexionamos un poco somos el ser animal más inútil de nacimiento, porque no sabemos hacer nada. Los terneros nacen, y a los pocos minutos ya están de pie, mientras que los seres humanos tardamos meses en aprender a dar dos pasos.

De este mismo modo, el bondage también necesita tiempo para perfeccionarlo y aprender. Hay mucha gente que le gusta, y mucha gente que lo practica. Es una de las fantasías más habituales en la vida privada e íntima de las personas en todo el mundo, con la clásica fantasía sexual de atar a la cama o atada a la silla. Hay millones de personas en todo el mundo que les gusta el bondage, y recordar que esto no es sado. ¡No, no, no!. Hay personas que les gusta ser atadas, pero no son sumisos o sumisas. No quieren que les insulten, no les gusta el dolor, y tampoco quieren humillación. Es innegable que hay gente que le gusta las dos cosas, el bondage y el sado, y a lo mejor también la lluvia dorada, los tríos, los azotes y mil cosas. Hay gente que le gusta todo mientras sea sexo, pero bondage es ataduras.

Hay, lógicamente, unos pasos a seguir para iniciarse en bondage. En primer lugar, no se debe nunca de copiar o intentar hacer lo que hacen los demás, algo por desgracia muy habitual en España. No hay que ser un bestia subnormal diciendo que eso también lo sabéis hacer vosotros, no hay que ser vanidoso, arrogante, y tampoco hay que ir de experto listillo porque estas cualidades conducen a los accidentes, y esto no puede ocurrir. Sé tú mismo/a, preocúpate de la diversión entre tu pareja y tú, y esfuérzate un poco en pensar y mejorar, que al fin y al cabo no es tan difícil aprender. Esto no es la mecánica cuántica.

Hay que comenzar poco a poco, y al principio es suficiente con dos cuerdas. La primera toma de contacto debe de ser las sensaciones, conocer la actitud de ambos, e ir encontrando vuestros mútuos gustos, siempre de forma libre y voluntaria. Quizá las ataduras el primer día sean una mierda. Tal vez la persona atada se pueda desatar sola. Eso siempre es culpa, única y exclusiva, del que ata. Forma parte del proceso de aprendizaje.

Dentro de este aprendizaje, es muy recomendable que las personas inexpertas y principiantes en bondage pactéis una palabra de seguridad. Estas palabras de seguridad se usan si la persona atada se encuentra mal o hay que detener el juego inmediatamente, y deben de ser palabras que no se usan en vuestro lenguaje.

Por ejemplo, la mayoría de ocasiones se aconseja decir la palabra "stop", pero un buen sistema son palabras inventadas. En mi opinión personal, es mucho mejor fórmula usar una palabra inventada sin sentido, porque existe la posibilidad de que la persona olvide la palabra de seguridad, debido a la excitación sexual o a encontrarse mal. En este método, la persona atada dice cualquier palabra, cual sea, que no tenga sentido, "konoko", "kurruku" o "pusita", por decir algunos ejemplos que me han venido a la cabeza. ¡Cualquiera sirve!. Pronunciar una palabra que no existe indica algún problema, y hay que parar al instante.

Todos y todas sabemos que cuando follamos tenemos un lenguaje que no usamos en la panadería y nos pasa a chicos y a chicas. ¡Sí, sí, ser sinceros y sinceras! La gente no se pone a hablar en verso cuando folla. No están dando un discurso de marketing sobre vender aspiradoras en la cama. Ese lenguaje muy puntual, con la persona atada, puede conducir a errores en inexpertos o inexpertas. El rol de comportarse sexualmente con rebeldía o indefensión implica un juego verbal que puede equivocar. Esto se evita con la palabra de seguridad.

Distinto es si la persona atada está amordazada porque con algunas mordazas poco efectivas se entienden las palabras, pero con las mordazas severas o muy efectivas puede ser muy ininteligible. En este caso, la persona que ata debe de ir preguntando a la personas atada si se encuentra bien. Las preguntas deben de ser muy constantes en principiantes, o si habéis fantaseado muy pocas veces entre vosotros y vosotras. No importa si estás follando, o excitado y excitada. No sirve la excusa vulgar de que te corta el rollo. Si te corta el rollo, ¡te jodes!, pero es obligatorio preguntar. Tampoco tienes que formularle una pregunta de concurso televisivo. Simplemente, preguntar si esta bien. Son dos míseras palabras que no cuestan tanto decir. Las respuestas se entienden, y podéis pactarlas antes de comenzar, diciendo que un "mmfff" es un "sí", y dos o más "mmff" es un "no", en cuyo caso tenéis que quitarle la mordaza al instante. No hay que esperar ni un segundo.

Con la experiencia, todo esto se suaviza. La experiencia os hará reconocer mucho mejor los gestos y las sensaciones de la persona atada. El lenguaje corporal, la forma de los murmuros si la persona esta amordazada, el conocimiento más práctico del bondage, y por supuesto siempre el sentido común, son esenciales para saber si el juego va bien o mal en vuestra vida sexual, pero siempre está bien tener en cuenta estas palabras o claves de seguridad, porque son un comodín.