El nivel shibari en España es muy bajo

El nivel cultural en España sobre bondage y shibari es muy bajo, debido sobre todo a las malas prácticas que surgieron hace dos décadas, por los enfrentamientos entre clubs de aquella época por conquistar su mercado comercial y afianzar su negocio y su público. Aquellos problemas, sus mentiras y sus errores, quedaron instalados por las razones que os voy a explicar ahora, y que hoy en día todavía se arrastran.

Fue en torno al año 2000 aproximadamente. Internet era otro mundo. En mi universidad apenas teníamos una sala de informática con ocho ordenadores, de aquellos que ahora están en las vitrinas de los museos. No era el Internet actual. Todo era muy desconocido, todo estaba por descubrir, y al mismo tiempo surgieron en Barcelona y Madrid algunos locales BDSM que no se llevaban nada bien. ¡Mejor dicho, se llevaban fatal! Todos y todas tenían un ego y una vanidad gigantesca.

Ya existían clubs de sado antes de esas fechas, pero estos nuevos clubs eran muy diferentes a aquellos clubs nostálgicos y antiguos. Estos nuevos clubs tenían un claro afán de lucro, que generaban dinero, con sus cuotas, sus tarifas y sus alquileres. Eran un negocio ambicioso, pero hay que reconocer que los propietarios, los creadores, tenían pasión por estas temáticas. Hay que reconocerlo que sí. Yo había hablado con ellos y ellas. Los conocí en persona, y tengo centenares de historias por explicar. No nos caímos bien porque éramos ideologías y formas de vivir muy distintas. Teníamos enemistad profesional, pero íbamos por caminos tan alejados que, en el fondo, a ambas partes nos importaba una mierda lo que hiciera el otro.

Entre los locales fue otra historia. En estos locales distintos y enemigos cada uno quiso atraer público a su local con diferentes estrategias, para que no fueran al resto de locales. Algunas personas optaron por llamarse a sí mismos maestros del shibari, como marketing para diferenciarse de otras propuestas comerciales. Hablaban del BDSM y del shibari como algo espiritual, hablando de poesía, de historia, de si pintores, de si la cultura japonesa, usando aquellas palabras que no se usan desde el Quijote y la Edad Media, y al final llegabas a un punto que no sabías si hablabas de danza, de pintura, era un relato de ficción o una crónica de fútbol.

Otros locales optaron por un lenguaje más directo de sumisión, dominación, de Amas y sumisos, y en ambas estrategias hubo varios negocios que consiguieron sobrevivir y triunfar.

Las razones por las que consiguieron sobrevivir fue, por una parte, gracias a las dominas profesionales que usaban sus mazmorras de alquiler para atender sus clientes en sus instalaciones, como ocurre hoy en día con estas habitaciones que se alquilan por horas. Estos servicios profesionales les garantizaba beneficio económico alquilando las mazmorras, porque esas Dominas tenían muchos clientes que pagaban muy bien, y eran caras. Tenían tantos clientes que limitaban el número de servicios al día, de la gran cantidad de peticiones que tenían.

Otros locales tuvieron la ventaja de que su propietario era una persona con mucha capacidad económica y muy solvente por éxito en negocios personales, lo que le permitía mantener el local a pesar de no ser rentable y generar pérdidas, pero era su afición, su amor, y el dinero no era problema para mantenerlo.

También hubo locales a posterior que imitaron su marketing, y siguiendo su tendencia quisieron ofrecer otras cosas, como hacer talleres de cocina y de poesía, dentro de un club de sado. ¡¡¡Aprender a cocinar en una mazmorra!!! Me imagino que si quemaban la tortilla el castigo serían azotes. Lógicamente, apenas fue más allá de ser reuniones de un grupo de asiduos en un garaje de bajo coste económico.

Todas estas contiendas duraron unos cuantos años, y tras las batallas quedó la división del público. Se asentaron los negocios. Unos locales se quedaron con la parte del pastel BDSM, de Dominas y amas y sumisas y sumisos y azotes y todo este mundo, y otros locales potenciaron su marketing de vender este romance espiritual que dicen que tiene el shibari.

Yo en aquella época me estaba formando como fotógrafo y fotoperiodista. Mi enfoque era crear mi propia website, porque me gustan las webs, y vivir el bondage con la gente de la vida real. No me gustan los clubs, no me uní a nadie porque no comparto su estilo, pero hablaba en ocasiones con los antiguos propietarios, y vi que todos se sentían vencedores, superiores, y todos estaban contentos y contentas.

Fue entonces cuando comenzó realmente los problemas del shibari. Lo manejaban principalmente unos pocos nombres, repartidos entre fotógrafos, muy pocos atadores y alguna chica de esos años, que hoy en día no sabéis quienes son.

Con la competencia agotada en batallas crearon en shibari una tendencia con un argumento comercial muy espiritual. Popularizaron las reuniones, los talleres, workshops y cursos, para atraer gente a su local y que no fuera a locales rivales. Crearon proyectos de fotografía con afán de lucro, donde las chicas posan gratis porque después de tantos años de batallas habían conseguido un discurso entrenado, ensayado y perfeccionado, que les encantaba y les convencía. Hablaban en un lenguaje de gran léxico cultural, muy poético, en un estilo que hoy en día hay mucha gente que ha copiado.

Este sería el foco principal donde surgieron los problemas del shibari, que a fecha de hoy ha provocado todavía muchas confusiones y errores, y a continuación os voy a resumir las preguntas más importantes para buscar sentido común y enderezar el rumbo.

Primera cuestión: ¿el shibari es bondage? Os pongo un ejemplo fácil que lo vais a entender muy rápido. El hockey sobre patines, el hockey sobre hielo, y el hockey sobre hierba, ¿son hockey? Sí, son hockey todos. Son muy distintos, pero son hockey.

Así, pues, el bondage es el hockey para entendernos, y aquí se engloba todas las miles de formas de atar que no tienen cabida en otras técnicas. Es fácil de entender, y el que no lo entienda es porque no quiere o no le interesa entenderlo.

Otro día os explicaré que en Japón suelen usar los términos shibari y kinbaku para referirse a lo mismo, pero mejor os lo explico en otro artículo.

Segunda cuestión: ¿por qué dicen que el shibari no es bondage? Con esta fórmula se vendió el shibari desde las guerras de los clubs pasados, para alejarlo de aquellas antiguas webs de chicas atadas en un plano muy erótico y sexual. Triunfó el error, y se quedó. Pero sí, el shibari también es bondage. Es una modalidad diferente de bondage por su técnica, y el shibari se identifica muy fácil porque es muy característico en sus ataduras, pero sí, también es bondage.

Tercera cuestión: ¿el shibari es sexual o es arte? Todas las disciplinas pueden ser arte, erotismo o pornografía. ¡Depende de la opinión personal de quien lo ve! La misma foto para una persona es arte, y para otra es pornografía.

Hay atadores que quieren convencer a las modelos diciendo que el shibari es espiritual y artístico, que no es erótico, y te explican unas historias muy bonitas y románticas que son tiernas para llorar. Con este discurso las chicas están más tranquilas y convencidas de posar. ¡Vamos a corregir este error! Las chicas que posan en estas fotos tienen que tener claro que hay miles y miles de personas, la mayoría hombres, que se masturban o se les pone la polla dura mirando fotos de shibari. Es sexualidad japonesa. ¡Es así! Sí, el shibari también es erótico, y pornográfico, y artístico.

Pero esto es como los zapatos de tacón de aguja. Hay gente que se masturba mirando fotos de zapatos de tacón de aguja. Cada uno tiene sus fantasías y me parece ridículo que en la segunda década del siglo XXI todavía hay gente que se escandaliza por el erotismo. Me parece prehistórica esta forma de pensar, así que… ¡¡¡sí!!! hay gente que se excita mirando fotos de shibari. Para ellos, y ellas, es su pornografía. Para otros y otras, su arte. Es la opinión personal de cada uno y una.

Cuarta cuestión: ¿el shibari si duele está mal hecho? ¡No! ¡Otra historia falsa! Os lo voy a explicar muy fácil. Si vas al dentista para arrancarte un diente y duele, ¿está mal arrancada?. Si vas a hacerte un tatuaje y duele el tatuaje mientras te están haciendo el tatuaje, ¿es malo el tatuador?. Si vas al médico y te duele cuando te pone una inyección, ¿está mal puesta la inyección? ¡No, no y no! Por el tanto, sí hay sesiones shibari que pueden ser incómodas y dolorosas. Eso depende de la posición, la musculatura de la modelo, su físico, su actitud, su sensibilidad al dolor, etc. El shibari puede ser doloroso y no serlo, pero hay personas que ganan dinero con esto, que va diciendo por todos sitios que son maestros de shibari, y venden este marketing para conseguir modelos.

Otro detalle a tener en cuenta es que en España hay mucha gente quejica, cómoda, vaga, que no son competitivas, y quieren shibari sin dolor. Es decir, que quieren veinte cuerdas bonitas en el cuerpo para ponerse la foto en el facebook y tener Likes, pero estas chicas no son modelos, y eso no es shibari. Sólo son vanidades de gente que quiere seguidores en su Facebook o su Instagram.

Quinta pregunta: ¿hay accidentes en shibari? He oído de todo, y me han explicado atrocidades espantosas. Algunas historias creo que son verdad. Otras historias creo que son falsas e inventadas, porque en España ha aumentado el juego sucio, las invenciones y las descalificaciones.

El tema de los accidentes los divido en cuatro párrafos muy serios:

- Referente a los/as atadores/as, ellos y ellas tienen que asumir la responsabilidad que conlleva atar a una persona, y no deben de provocar nunca ninguna lesión. Hay auténticos subnormales, sí, lo sé. Me han hablado de ellos, y de ellas. Os recuerdo a los atadores/as la obligación de que las personas atadas no tengan riesgo para su integridad física, entre otras. No cumplir las obligaciones puede conllevar que la persona afectada emprenda las acciones judiciales que estime oportunas. ¡Que te denuncien! por si no lo has entendido.

- referente a las falsas acusaciones, las Leyes españolas tipifican como delito las injurias, las calumnias, el delito contra el honor, contra la intimidad, e incluso las falsas denuncias, y pueden conllevar penas de prisión.

- referente a los accidentes, éstos se demuestran aportando el parte de lesiones, como en toda denuncia. Los centros médicos, ambulatorios, hospitales, etc, dan estos partes, con plena validez jurídica y autoridad, que deben de presentar las chicas afectadas en las comisarías de policía donde hagan las denuncias. Este es el paso previo imprescindible para tener credibilidad y rigor en las redes sociales, foros, whatsapps y donde coño sea.

- referente a las malas experiencias, siempre hay malas experiencias en todo. Hay gente que se cae bien o mal. Hay fotógrafos que sólo hacen shibari para hacer fotos a chicas desnudas. Hay miles de historias. Hay gente estúpida, y gente simpática. Hay gente divertida, y gente aburrida con un ego descomunal. Esto no son accidentes. Son malas experiencias, y forman parte de la rutina de la vida en todo. Hay que tener carácter y personalidad para hacer que las malas experiencias nos convertían en mejores competidores o competidoras.

- Última pregunta: ¿hay gente que hace negocio con el shibari? Claro que sí. Ahora hay un peligroso declive en la sociedad, y con la irrupción de las redes sociales se han apuntado centenares de nombres que van de atadores, y atadoras. Hay un montón. ¡Es como una plaga! La única nota positiva es que ahora hay un poco más de mujeres atadoras.

Hay gente que hace sus talleres, sus workshops, llevan una modelo que les posa gratis y ellos le cobran al público . ¡¡¡Joder, que listos!!! ¡Negocio perfecto! ¡Beneficio 100%! Es increíble. Ellas hacen de modelo gratis, y él gana dinero con el público. Es decir, ella es una trabajadora gratis. ¡Indignante!.

Después están los clubs que hacen sus reuniones de shibari, bondage y cuerdas, para atraer público y conseguir que paguen cuota de inscripción, de entrada o la consumición, y así quitan público a otros clubs. También están los fotógrafos que venden sus fotos de chicas que les firman las autorizaciones, pero no les dan copia del documento, ni les pagan ni nada. Hay productores porno metidos en este mundo para ganar dinero, hay chicas que se hacen ellas mismas shows que le meten poesía y recitales, y hay de todo.

Hay también mucha gente que son una copia barata de los pioneros, hay gente que copia textos, que copia los vídeos que ve en youtube, y lo peor es que han copiado incluso las malas prácticas sin enterarse de qué va la historia. Esta desastroso en España. Esto va de mal en peor, pero esta es la realidad del shibari en España. Es un nivel muy inferior comparado al shibari en Europa, en Estados Unidos, en Japón y en muchos otros países, tanto en los atadores y atadoras, como en las modelos. Aquí, en España, los egos, las vanidades, los fotógrafos que se suman para ver chicas desnudas, el afán de lucro de algunos clubs, y malas costumbres arrastradas de hace muchos años, hace que el shibari no crece, no evoluciona, y no se ve todavía signos de mejora.