La realidad del bondage y shibari sobre si duele o no duele

Hay muchos conceptos equivocados en la cultura española y local sobre el bondage y el shibari duele o no duele. La cultura errónea ha nacido pregonada por determinadas personas que tienen sus negocios de shibari y bondage, que dicen de ellos mismos que son maestros, que son profesionales, y con esos discursos de venta se dedican a dar talleres, workshops bondage y shibari, performances, y otras actividades buscando alimentar su bien económico y al mismo tiempo su ego y su vanidad.

También hay artículos en webs y blogs que no tienen ni puta idea de bondage, pero escriben algo de bondage porque hay mucha gente que le gusta, y ponen muchas afirmaciones equivocadas que no tienen nada que ver con la realidad profesional.

Yo os voy a hablar de si el bondage y shibari duele o no duele tal como soy yo, sincero, directo y muy claro, pero no voy a buscar esas palabras de discursos ensayados para ser correcto y caerle bien a la gente. La hipocresía es repugnante.

¿Duele el bondage y el shibari? Voy a empezar con unos ejemplos muy fáciles de entender. La gente que no lo entienda es porque no le da la gana de entenderlo.

Primer ejemplo: ¿duele hacerte un tatuaje? Uno de los mejores ejemplos, dado está muy de moda en la sociedad occidental, son los tatuajes. Hoy en día se calcula que el 20% de la población europea lleva un tatuaje, aunque yo creo que hay mucha más gente tatuada. En ciudades como Barcelona se ve mucha gente tatuada, y cada vez hay más personas que llevan casi todo su cuerpo tatuado. Ya casi no les queda trozo ni para poner una estrella.

Yo tengo mucha experiencia en el mundo del tatuaje. Conozco muy bien este sector. He hecho miles de fotografías, he hablado con miles de personas, y sé que te puedes tatuar donde quieras, brazos, piernas, espalda, culos, pechos, cara, manos y todo el cuerpo.

Algunos tatuajes, según la parte del cuerpo donde te tatúas, duele muchísimo. He visto gente llorar tatuándose. He visto gente con una cara de dolor rozando el nivel de insoportable. He visto gente en un nivel de sufrimiento que no podían ni hablar, concentrados para aguantar lo mejor posible el dolor de tatuarse. He visto grandes tatuajes muy complicados en los que los artistas deben de ir parando y descansando, para evitar el daño a la piel y aliviar el dolor que sufre el cliente.

Mucha gente me ha explicado que hay algunas zonas del cuerpo que duelen mucho al tatuarse. Hay zonas donde coincide el dolor en un gran número de personas. El tobillo, la mano, los codos y las muñecas, son zonas habituales donde las personas reconocen haber sufrido. Sin embargo, también he visto que el dolor es variable según las personas, y cada persona siente el dolor de una forma distinta. Hay personas que afirman no haberles dolido los tatuajes en estas zonas sensibles, y sin embargo les ha dolido los tatuajes en otras zonas del cuerpo que son más resistentes al dolor.

Con todos los miles de testimonios, es innegable que hay tatuajes que duelen al hacerse, y a pesar del dolor el tatuaje está bien hecho. ¡Está perfecto! Las personas salen muy contentas, aunque han sufrido su mal rato, y consideran que el tatuador/a ha hecho un excelente trabajo. Se asume que el dolor en muchos tatuajes es normal. La cultura del tatuaje está avanzando mucho, y el concepto de que algunas zonas del cuerpo duelen al tatuarse lo sabe el 99% de la población. Forma parte del proceso.

Mismo ejemplo con piercings, inyecciones o dentistas. He dicho tatuajes, y también sirve de ejemplo los piercings. Hay piercings que duelen en el momento de pinchar con la aguja, o momentos muy molestosos como babear durante los piercings en las lenguas. Son momentos incómodos, pero aún la reconocida incomodidad el trabajo está bien hecho. Es parte del proceso.

Ocurre lo mismo con las inyecciones. A millones de personas nos han puesto los médicos una inyección, y a la gran mayoría de personas no les gusta que les ponga inyecciones. ¡Duelen! Las inyecciones tienen fama de ser dolorosas. Hay muchos niños y niñas que lloran. Hay adultos que entran en pánico y nervios con las inyecciones, y todas las personas nos mentalizamos para sentir un dolor en el momento de lla inyección. Es dolorosa, pero está bien puesta.

El dentista es otro ejemplo muy fácil de entender. Los propios dentistas asumen esta fama, y la llevan con resignación y humor. Es la realidad. Para millones de personas ir al dentista es una experiencia aterradora y traumática. Hay muchas personas que no van al dentista por dentista, y hay millones de personas que van al dentista por obligación. Es un colectivo asociado a una experiencia dolorosa, pero sin embargo los dentistas hacen bien y perfecto su trabajo.

El hecho de experimentar dolor no significa que el dentista, el practicante o el tatuador o tatuadora, sean unos sádicos sanguinarios. ¡No! No significa que hagan mal su trabajo. ¡No! Hacen muy bien su trabajo, pero el dolor es inevitable en algunas partes del cuerpo. El dolor se intenta minimizar, y por eso los dentistas aplican anestesia local, porque el dolor está presente en su oficio, y es el gran miedo de la gente.

Entonces, ¿duele el bondage y shibari? El bondage y shibari es lo mismo que los casos explicados en los párrafos anteriores. El bondage y shibari puede ser muy cómodo y no doler, pero también puede ser doloroso, y mucho. Hay posados de bondage y shibari que no duelen nada. Yo me acuerdo cuando yo tenía 20 años, era estudiante, y vino una chica a mi piso para una sesión bondage. Yo estaba aprendiendo entonces todo lo de las cuerdas y fotos. La até sobre una mesa, debajo de la lámpara, y se durmió la modelo. Se durmió real, de verdad. Yo pensaba que era una broma de la chica, pero que va, se había dormido. Fue una anécdota muy divertida.

Esta historia demuestra que hay sesiones muy cómodas, pero también hay sesiones duras y que duelen mucho. En la vida hay muchas cosas que duelen. Hemos hablado de las inyecciones, de los tatuajes, del dentista, y duele hasta un balonazo de fútbol en los testículos. El ser humano es muy sensible al dolor, pero seguimos jugando a fútbol, se sigue tatuando la gente, va al dentista y mil cosas más. El bondage y shibari es lo mismo. No es ninguna excepción, pero hay gente vaga, quejica, insegura, que usa esta excusa para encubrir su miedo, para dar miedo a los demás, o para alimentar su negocio.

Ante esta realidad, mi opinión es muy clara. No debería de posar como modelo bondage las chicas que son inseguras, que tienen miedo, y que se piensan que esto es como un masaje. Esto es bondage. Esto es shibari. Esto son cuerdas. Me da igual si les gustan las cuerdas. Hay millones de personas en el mundo que les gusta, porque es de las fantasías más habituales, y pueden jugar o fantasear en su vida personal, atada a la cama o donde quieran, pero no pueden posar como modelos. No es una buena experiencia para estas personas.

¿Qué factores influyen en si el bondage duele o no duele? El dolor, o no dolor, en las sesiones bondage y shibari, depende de algunos factores. Os voy a explicar los factores más habituales.

El primer de estos factores, sin tener que ser necesariamente su importancia por el orden que los voy a escribir, es la posición en la que está atada la modelo, teniendo en cuenta la firmeza de las cuerdas. Estar atada a la cama no duele. Estar atada a la silla no duele. Las manos atadas a la espalda no duele. Éstas no son sesiones dolorosas.

Poner cuerdas por el cuerpo, rodeando con cuerdas y haciendo algo estético, no duele. Estas decoraciones, como si fuese un arbolito navidad, son las vulgaridades que se hace mucha gente para ponerse la típica foto de mierda en su facebook o instagram y decir que hacen shibari y bondage, pero eso no es ser modelos, y eso no es bondage y shibari. Eso es adornarse con cuerdas como un árbol de navidad. Esa gente no son modelos, y yo no trabajo nunca con estas personas.

No duele no hogtied clásico y básico. Sí duele un hogtied duro, con las cuerdas tensas atadas desde los codos o del cabello hasta las piernas, que empujan el cuerpo a no posición incómoda y que exige forcejeo.

No duelen algunas suspensiones de posiciones normales en las que el cuerpo no está forzado a posturas difíciles. Sí duele, y mucho, las suspensiones que el cuerpo está incómodo, en una posición que no es natural, y que está muy rígido.

Aquí entraríamos en otro segundo factor que depende de las personas, porque hay gente que puede hacer una sesión bondage y shibari sin dolor, y sin embargo hay otras personas que la misma posición le puede provocar un duro dolor. Todas las personas somos distintas. Tenemos un físico distinto, unas condiciones físicas distintas, un ritmo de vida y salud distinto, y experimentamos las sensaciones y el dolor de forma diferente. Puede ser la misma situación, pero será experiencias muy diferentes según las personas.

Por ejemplo, las cuerdas con los codos atados juntos a la espalda no duele si la modelo es flexible. Sin embargo, sí duele si la modelo es rígida de hombros y poco flexible. En estos casos incluso le pueden entrar calambres en los brazos, y tener los brazos dormidos. La elasticidad de las modelos es importante, porque las chicas flexibles soportan mejor el bondage. Las chicas que son muy rígidas, que no son flexibles, lo pasan muy mal, y hay posiciones que son como torturas medievales para ellas.

La forma física de la modelo es un valor muy importante que siempre se debe de tener en cuenta. Una chica que practica deporte de musculatura, de contacto, que practica artes marciales, que se mueve, sin sobrepeso, y que está acostumbrada al sufrimiento que a veces provoca los entrenamientos duros deportivos, puede llevar mucho mejor el dolor, e incluso puede que a lo mejor no lo duele las sesiones duras. Está acostumbrada y entrenada. Es como las modelos bondage profesionales. Conocen las sensaciones del dolor, dónde, cuándo, cómo, etc, y facilita mucho el trabajo.

Las modelos con vida sedentaria, de baja actividad física o con hábitos poco saludables, suelen sufrir de manera exagerada en sesiones bondage que a priori no comportan ninguna dificultad o problema. Pueden incluso marease o tener sensaciones de debilidad durante la sesión, porque el bondage a alto nivel requiere esfuerzo, y cansa como muchas prácticas deportivas.

¿Las ataduras mal hechas son dolorosas? Sí, por supuesto que sí. Una cuerda mal puesta debajo de las costillas en una suspensión es un dolor casi insoportable, y las cuerdas atadas sobre las zonas nerviosas de los codos son un dolor brutal que puede incluso comportar molestias en la movilidad del brazo afectado durante unas semanas.

Estos dos dolores son los más habituales, y prácticamente insoportables, en unas ataduras mal puestas. Hay que quitar esas cuerdas de inmediato en estos casos, porque puede dejar secuelas durante algunas semanas, especialmente en los codos. Hay mucho imbécil, en chico y en chica, que no saben lo que hacen, no tienen experiencia, y hay experiencias horribles.

Este es un factor que existe, sí, hay que reconocerlo, y por eso es muy importante saber elegir correctamente las personas con las que queremos practicar bondage.

Todos los entusiastas, y todas también, del bondage, nos encanta las perfectas ataduras. La excitación es la inmovilidad de la modelo, y que la persona no pueda desatarse por sí sola. Tiene que estar firmemente atada. Sí, ese es el juego bondage y shibari. Siempre es obligatorio practicarlo con respeto, confianza, con sentido común, en mayoría de edad y consentido, y para realizar esas ataduras no se debe de apretar a lo bestia en la carne. Atar a una persona no es atar una pata de jamón. ¡No! Las ataduras deben de tener la firmeza y consistencia suficiente para no moverse las cuerdas y mantener la seguridad, porque de debemos de olvidar que unas cuerdas flojas también es peligroso. Puede hacer balancearse a la modelo y provocar lesión con algún mal gesto, o pueden provocar dolor si las cuerdas se mueven de su sitio original y se colocan sobre zonas óseas o con terminaciones nerviosas.

Por lo tanto, las ataduras que aprietan a lo bestia están mal hechas, pero las ataduras flojas que se mueven también están mal hechas.

¿Qué es el concepto semenawa? Hay un término que se usa en determinados círculos de bondage, muy en especial de bondage japonés, que es el semenawa. No es mezclar semen con agua, no. ¡No! No tiene nada que ver con el semen. Es una palabra con la que ciertos colectivos y grupos de personas que practican bondage se refieren a la tortura con cuerdas.

Semenawa es tortura con cuerdas, porque las cuerdas se pueden usar como un castigo muy duro y como una forma de tortura, ya que hay ataduras de todo tipo. Hay ataduras en bondage y shibari y cualquier otra práctica bondage que son brutalmente duras, de sufrimiento intenso y que son crueles torturas.

Yo no soy partidario de usar términos japoneses. No hace falta estudiar japonés para follar y divertirse. Además, usar palabras que son muy poco habituales en nuestro idioma puede provocar confusiones, malentendidos, lesiones y accidentes. Yo recomiendo decir que también existe la tortura con cuerdas, y es quizá la practica más dolorosa dentro del shibari y el bondage, dependiendo de la persona.

Esta modalidad también existe, y esta modalidad busca el dolor y el castigo con las cuerdas.

¿La mentalidad es importante? Sí, siempre. La mentalidad es muy importante. Las chicas inseguras, nerviosas, tensas, y que vienen con miedo, casi es seguro que por su propio estado de nerviosismo les va a doler. y las dudas de les si va a doler. No es recomendable hacer bondage profesional con este tipo de personas, porque puede que no sea una buena experiencia para ellas, ni para nadie.

La mentalidad no puede estar bajo la influencia de los prejuicios, los estigmas, lo que se ha oído y lo que dicen los demás. Ir a una sesión bondage con miedo pensando que te va a doler, ¡les va a doler seguro! Con ese pensamiento, ¡un 99% seguro que les va a doler! Le puede doler incluso las ataduras más cómodas y básicas.

Las sesiones se deben de afrontar con naturalidad, tranquilas, divertidas, y relajadas. Ponerse miedos en la cabeza, de si va a doler, de si se puede aguantar, etc, sólo hace que sí, que duela un montón cualquier tontería y que no se pueda aguantar.

Yo siempre digo que la actitud es fundamental, y la mentalidad es ingrediente principal de la actitud. Conozco gente con una imagen fantástica, de pelo de colores, tatuajes y mil historias, pero no sirven como modelos bondage porque no tienen actitud, no son competitivas y son inseguras.

¿Por qué hay gente que dice que si duele está mal hecho, y que el bondage no duele? Esta afirmación está completamente equivocada. Hay muchas razones, pero hay tres principales que son la causa mayoritaria.

La primera razón puede ser por ignorancia, porque son personas con un nivel bajo de bondage, que no tienen mucha experiencia, no tienen práctica, y su nivel de ataduras es atada a la silla o a la cama como máximo.

La segunda razón es porque les interesa para su negocio. Hay gente que sólo busca gente para que paguen sus talleres y sus cursos, o clubs que buscan gente que vaya la gente a consumir, o a pagar sus cuotas de socios, o a hacerse fotos, y tienen entrenado un discurso manso y agradable para atraer mucho más público, porque así no se asusta el público. En realidad, sólo se asusta la gente que quiere tener miedo y busca una excusa para asustarse. La gente con carácter, con personalidad, maduras, abiertas y dialogantes, no se asustan simplemente porque existe una parte de shibari y bondage que sí duele. Hay un margen gigantesco para elegir, desde lo más cómodo a lo más duro.

La tercera razón es que siempre está el típico chico que se hace un perfil en las redes sociales, se cree fotógrafo porque se ha comprado una cámara de fotos, y se pone a buscar modelos. El discurso que dan este tipo de personas a las chicas interesadas es que todo es bonito, todo es de color de rosa, el mundo es maravilloso, el bondage no duele, hay amor en la humanidad y la gente va por la calle bailando y cantando a los pajaritos de los árboles. ¡Y yo soy un príncipe! ¡No te jode! Van desesperados por hacer fotos, y estas personas sueltan unos discursos donde todo es bonito y perfecto y no duele.

La realidad es que estas estupideces que se dicen sobre si el bondage y el shibari duele es que está mal hecho es falso, y no es verdad. ¡Es mentira! Lo he dicho otras veces. Un tatuador te puede hacer un tatuaje, duele mucho según la zona, y está bien hecho el tatuaje. Un médico te puede poner una inyección y te puede doler el pinchazo, pero está bien puesta la inyección. ¡Y así un montón de ejemplos! Por lo tanto, un bondage y shibari te puede doler en algunas posiciones, y está bien hecho. ¡Es lo mismo!.

Hay gente que lanza todos estos discursos llenos de errores porque es su estrategia comercial, es su marketing, y se aprovechan de que la cultura española en bondage y shibari está muy atrasada.

¿Qué hacer si no te gusta el dolor? ¡Dilo! Esto es muy fácil. ¡Di que no quieres dolor! ¡Así de fácil! ¡Di que no quieres dolor!

Una persona con experiencia adaptara las ataduras a alguna posición que no te duela. Lógicamente, habrá posados que no se pueden hacer con esa modelo, porque a veces las modelos piden posados muy dolorosos, sin saber realmente el sufrimiento que lleva esas ataduras. Es saber guiar a las modelos.

Si te duele durante la sesión y te molesta, hay que desatar a la modelo, y quitar la cuerda que le duele, si ella no quiere dolor. La modelo siempre es quien decide, y las modelos deben de decir si permiten ataduras que duelan o no, si pueden soportar las sesiones dolorosas o no, y el límite hasta dónde lo permiten, según su mentalidad y su preferencia. Hay sesiones sin dolor, sesiones incómodas, sesiones duras, y sesiones dolorosas. Hay de todo. Es cuestión de elegir.

¿Qué mérito tienen las modelos en las sesiones? Tenemos que hablar de las grandes modelos, de las buenas modelos. Sí, hay que reconocer ya el mérito de las reales modelos de bondage. Hay sesiones que habréis visto en Internet que duelen, duras, que se ve a la modelo sufrir, y cuyo mérito es todo de la modelo, es superación, es esfuerzo, es voluntad, es actitud, es emoción, y es pasión por el bondage. ¡Un enorme homenaje a estas modelos!.

Esas impresionantes fotografías, esas cuerdas tensas, las posiciones incómodas y duras, la pasión que transmiten, no sería posible sin las modelos. Esas fotografías no son posibles hacerlas con millones de personas, porque se quejarían y no aguantarían. El mérito es sobresaliente de las modelos.

En España hay muchos atadores, y algunas atadoras, con un ego, una vanidad y una prepotencia ridícula y penosa, que se creen estrellas mundiales de la música, y sólo hablan de cómo atan y todo el rato igual. ¡No, no y no!. Hay mucha gente, tanto chicos como chicas, que van diciendo y escribiendo que son atadores profesionales, que son muy buenos, y discursos estúpidos por el mismo estilo. Yo no hablo con esta gente, y aquí tienen las puertas cerradas para siempre.

El mérito es de las modelos, que dicen que sí, que lo permiten, que lo aceptan, que se esfuerzan, y que les gusta. Entenderlo es avanzar en cultura, es tener mayor conocimiento, es ser mejor profesional, y es mostrar respeto por todas las líneas de trabajo. El que no quiera entenderlo es todo lo contrario, no es profesional, no conoce bien lo que es bondage y shibari y le falta mucha cultura.

Con todo esto espero que podáis entender mejor cómo participa el dolor en las sesiones bondage y shibari.