En bondage es muy habitual hacer sesiones con modelos que quieren experimentar la sensación de ser modelo bondage por un día. Es lógico, porque al fin y al cabo se considera que el bondage es la práctica, o una de las tres prácticas, más usadas en la intimidad de las parejas, del erotismo y de la sexualidad, en todo el mundo. Según estimaciones, entre el 70% y 80% de la población mundial lo ha practicado. La diferencia es el nivel. No toda la gente tiene kilómetros de cuerdas como yo, pero el juego clásico de atada a la cama, o a la silla, o las manos a la espalda, es de las fantasías más practicadas, y sí, esto también es bondage..

"Chicas que se animan a probar ser modelos bondage"

Komatsu fue una de esas chicas qeu se animó a experimentar las sensaciones posando durante una tarde como modelo en sesiones bondage. De ella me acuerdo que era una chica muy alta, y para hacer una sesión tranquila fuimos a un gigantesco almacén del mundo del espectáculo profesional al máximo nivel. Aquí se guarda, se arregla y se mima, el vestuario que después se usa en teatros, en óperas, y en muchos grandes espectáculos del ámbito artístico teatral y musical.

De entre las sesiones de esa tarde, mi favorita fue la sesión de fotos atada en el reclinatorio para obras teatrales y óperas. Este reclinatorio no tiene ningún finalidad religiosa desde hace muchos años. Su uso es el mismo que el vestuario, es decir, en la representación artística, y la verdad es que la madera y las telas tenían una calidad excepcional.

Komatsu se sentó encima del reclinatorio. La idea que tuve fue tal como se ve en las fotos, atada sentada en el reclinatorio, pero me gustó los objetos decorativos y de atrezzo teatral y ópera que había en el lugar, y le propuse en el posado estar amordazada con cinta de precintar, y aguantando el crucifijo y la daga. No sé si es correcto llamarle daga, o puñal, o cuchillo, o abrecartas, o tiene otro nombre en el ámbito religioso. Yo he puesto daga, porque esto no es una iglesia. Komatsu lo sostiene enfundada, pero sí se podía quitar la funda, y eso estaba muy afilado y en pincho. Mejor dejarlo enfundado, y evitamos riesgos de cortarse.

Las cuerdas rojas, sentada Komatsu encima del reclinatorio, queda casi a conjunto con la silla, atada por todos los rincones de su cuerpo al reclinatorio, y me gustó mucho esta sesión de ese día.

De todos modos, la primera sesión de fotos de ese día fue con estos percheros robustos propios de almacenes y naves industriales que véis justo debajo. Son grandes, con un aire algo retro, colocados en hilera a la izquierda de un pasillo con un leve impresión de profundidad, y comenzamos con un bondage fácil atada en esos percheros.. Sumando los tacones de tacón de vértigo, queda una imagen esbelta, imponente, que aunque está atada por cuerdas con los brazos abiertos todos los laterales, las piernas atadas sin posibilidades de moverlas y amordazada, sigue mostrando su poderío.

Me gustaba en estas fotos de Komatsu su mirada. Es una mirada todo carácter y poderosa, y eso está muy bien en una sesión de fotos bondage, que se muestre una mirada penetrante y agresiva a pesar de estar atada. Creo que es otra forma de enfocar las sesiones de fotos, me parece buena idea, y Komatsu tenía una mirada penetrante y fuerte.

Después buscamos una tercera sesión paseando por esos pasillos con hileras de más de 50 metros de ropa colgada en sus percheros de todo tipo de funciones, ropa de espectáculo, de conciertos, música, series de televisión, teatro, danza, baile y mucho otros usos en las artes escénicas. Verlo por primera vez crea una mezcla de asombro y fascinación.

Allí había ropa de baile, sombreros de mil tipos, vestidos medievales o de la revolución francesa. Es vestuario de espectáculos muy famosos, que miles y miles de personas han ido a ver, han aplaudido, que han estado semanas y meses en carteleras, de conciertos que han llenado estadios, o de audiencias televisivas que han congregado centenares de miles de espectadores y espectadoras frente la televisión.

Vi una silla, y decidí hacer las fotos con Komatsu bien atada a la silla en una posición clásica, muy cómoda, sin dificultad, con las cuerdas que la mantenían atada recta al respaldo y las piernas atadas a las patas de la silla por los tobillos y las rodillas, y vestida con su lencería sexy negra.

Komatsu quiso experimentar el bondage, fue valiente, atrevida, decidida, con aquella actitud de las personas que quieren participar en el espectáculo y no se comportan en estar sentadas mirando qué hacen los demás. Yo siempre digo que la actitud es muy importante.

Otra chica de la que os hablaré fue Katy Boom, en la sesión de fotos que podéis ver debajo de este texto. También se apuntó a probar la experiencia de ser modelo bondage, y fue una chica encantadora y muy simpática. Era su primera experiencia con el bondage, y por lo tanto hicimos una posición bonita y tranquila, que es lo que dicta el sentido común. Para llegar a esta conclusión no hace falta tener experiencia. Es de sentido común, repito.

En una primera sesión no es recomendable comenzar con una suspensión. Las personas deben de ir conociendo las sensaciones de las ataduras, y todos los detalles que comportan una sesión bondage. Para empezar con el bondage, no puedo llevar las modelos a nuestros tractores y colgarla de un tobillo atada boca abajo a tres metros del suelo, que es la famosa sesión de fotos que hice con mi pareja. ¡No! ¡No se puede hacer eso la primera vez! Quieren probarlo, experimentar y divertirse, e irse contentas, sanas y salvas, y esa es mi obligación y mi responsabilidad.

Se ha de tener en cuenta que puede haber chicas que se animan, pero pueden venir nerviosas, inquietas o tener un poco de miedo. Puede ser que algunas chicas no estén relajadas, y en cierta manera se respira la tensión de la falta de confianza y de no conocernos, porque no somos amigos ni trabajamos juntos ni nos conocemos de nada, y es comprensible que las modelos tengan un cierto nerviosismo o inquietud. Hay que ser comprensivo y saber adaptarse a esas dificultades, pero también hay chicas que lo llevan muy bien y van completamente tranquilas. Esto es una cuestión ya la personalidad y la forma de ser de cada chica..

La sesión con Katy Boom Boom fue atada y amordazada frente un viejo piano, buscando que estuviera muy cómoda. Es una posición incluso relajante, y fue divertida. Busqué hacer algo bonito con las cuerdas, y curiosamente aquel día decidí llevar unas cuerdas blancas. Fue el color ideal, porque resaltaba con la madera del piano y la oscuridad del local.

He publicado tres fotos de esta sesión, y las fotos están retocadas oscureciendo los laterales del escenario, porque el local está demasiado lleno de objetos apilados por todos los rincones como si fuera un trastero, debido a su limitado espacio. Hubiera quedado precioso con un fondo de pared y laterales limpio, pero fue todo lo contrario, y por eso he decidido retocar las fotos oscuriendo el fondo, dejando sólo iluminado la modelo, las cuerdas y el piano.

No es mi local. Era un local que me dejó usar un chico, y me decidí por este local porque era céntrico, de fácil acceso, porque tenía el piano, y porque le daba seguridad a la chic, pero ya no lo he usado más como escenario, porque no es estético el local para fotos.

Para mí, los escenarios son sagrados. Me encanta hacer las fotos en escenarios, en aquellos rincones que la fantasía siempre dice que es imposible, pero me gusta demostrar que el concepto de imposible es una invención de la sociedad. El concepto de imposible se lo inventaron aquella sociedad inculta, miedosa o vaga, porque decir que algo es imposible es la mejor excusa para que los vagos o los miedosos no hagan nada, y se queden sentados en el sofá viendo cómo son los demás quienes sí hacen realmente todo posible. Aún así, la sociedad seguirá insistiendo en la burda mentira de lo imposible.

Sin embargo, adapto los escenarios a las modelos. Ya no es cuestión simplemente de nivel, de gustos o de experiencia, sino que algunas sesiones de fotos que se pueden ver en mi web hay que desplazarse 200 kilómetros, y hay gente que no tiene coche, o no tiene ningún tipo de vehículo propio, o no tiene tiempo porque trabaja y no puede dedicar dos horas de viaje, y entonces hay que buscar sitios que lleguen fáciles en media hora. Todos estos detalles, y muchos otros, siempre se tienen que valorar, y cada modelo es distinta, porque cada persona es diferente.

A Katy Boom Boom le gustó el escenario, estuvo tranquila, y fue una sesión divertida y relajada,y las fotos quedaron bonitas y sensuales.

Llevo practicando bondage casi desde que nací, y haciendo fotos desde más de 20 años. Me hubiera gustado publicar mis primeras fotos, en mi adolescencia, cuando estaba aprendiendo con las cuerdas y con todas las chicas que conocí en esa época, pero hablo de fechas anteriores al año 2000 y ya del siglo pasado. Eran cámaras analógicas, con carretes de negativos, que podías elegir de 12 o de 24 o de 36 fotos, y yo, que era un joven estudiante, hacia como máximo el de 36 fotos. Muchos negativos se deterioraron, otras fotos me salieron fatal debido a mi falta de práctica y mi juventud en esa época, y las malas fotos las tiré porque no quería ni verlas, y las otras fotos se estropearon los negativos porque no supe conservarlos.

Había llegado a comprarme un escáner, y guardaba copias de las fotos en los históricos disquetes, y después cuando vino la nueva generación de los cd y los dvd también. ¡Pero tampoco! Los disquetes fue horrible. Se estropeaban mucho. Lo ponías dentro de la ranura del ordenador, y se volvía loco el ordenador leyendo ese aparato. Comenzaba a hacer ruidos extraños, le dabas al botón de extraerlo rápido, y ya tenías el disco deformado, y con los cds y los dvd también hubo problemas. Los tenía guardados en un altillo. Hace unos seis años quise recuperarlos. Llevaban más de diez años en las cajas sin tocarlos, y al ponernos en el lector del ordenador no iba ni uno. Todos estropeados. Eran otros tiermpos.

Como podéis leer, la experience bondage aporta experiencia para las modelos, pero también aporta experiencia, historias y anécdotas, para los fotógrafos. Las fotos, las ataduras, los minutos, las palabras, la conversación, los gestos, todo enriquece, y todo forma parte de la experience bondage.