Public Bondage. Atada en público. Antiguamente, en nuestros principios con nuestras aventuras bondage, que ya con tantos años de vivencia es la mayor historia real jamás existida, nos gustó la idea atrevida de hacer algunas sesiones fotos bondage atada en público. Era atada en la calle, entre la gente, con la gente pasando junto la modelo, y ver cómo reaccionaba la gente. Era brutalmente divertido y muy intenso. Tenemos decenas y decenas de sesiones de fotos, con miles de fotografías, pero hace ya algunos años que no hacemos ninguna nueva sesión de bondage en público. Diría que la última hace unos cuatro años. Nos dedicamos ya de lleno al outdoor, caballos, tractores, barcos, agua, todo bondage, pero supongo que queréis saber por qué no hemos hecho nuevas fotos public bondage desde hace cuatro años.

"Atada en público por varias calles de la ciudad"

La razón es muy fácil. La gente va a cualquier segundo con el puto móvil de los cojones haciendo fotos. Lo levantan en cualquier segundo, aunque no tengan toma ni nada, e incluso hay gente que va andando y va grabando con el móvil, o habla por el móvil y va enseñando la calle. Es absolutamente imposible evitar que te hagan fotos con los móviles, y esto es como regalar el trabajo y la obra artística. Es una idiotez por parte del fotógrafo no vigilar este punto, y además lógicamente la modelo tampoco quiere que le hagan fotos personas no autorizadas. No se puede regalar el trabajo a los demás, y ese sistema de espionaje mundial, que son los móviles, lo destrozan todo, el trabajo, la intimidad, el respeto, y por supuesto han aniquilado el valor de las fotografías, y por esta razón tenemos muy aparcada esta categoría.

La primera sesión que os enseño es este rincón tranquilo, ajeno a la calle típica de las ciudades. Estas fotos tienen muchos años. Son de nuestras primeras fotos. Se puso Thyffany atada en público, con las cuerdas rodeando todo su cuerpo, los brazos atados a la espalda y amordazada, y comenzamos a ver cómo reaccionaba la gente, que en aquella época éramos muy jóvenes y no teníamos mucha experiencia todavía.

En esta sesión de fotos nos pasó una de las anécdotas más insólitas que nos ha ocurrido jamás. Estaba Thyffany atada y amordazada, yo haciendo fotos, y vino una mujer de unos 50 años, turista extranjera, se acercó a mí, abrió el mapa de guía turística que llevaba, y me preguntó por ¡¡¡una calle!!!. Le indiqué la calle, y se fue. No hizo ni puto caso a las ataduras. Fue muy gracioso. ¡La gente es todo un mundo impredecible.

Después de hacer fotos en este rincón de la ciudad, decidimos continuar la sesión en otro rincón, en una calle de un barrio antiguo y estrecha, donde se pudiera algo más número de gente, que es el escenario que veis aquí debajo.

El Gótico era en esas fechas un barrio mágico y encantador, con artistas, soñadores, y sí, ya habían turistas, pero en la actualidad el barrio se ha degradado y vendido. Ahora es un enjambre de turistas, pero lo peor de todo es que los precios abusivos de los alquileres y la especulación hundieron y aniquilaron todas esas tiendas y locales de artistas que tenía el barrio, y ahora ya no queda ninguno de esos locales. Ahora son tiendas para tiendas, grandes tiendas, marcas caras o de lujo, y pura especulación.

Nosotros llegamos al barrio, y Thyffany se puso atada y amordazada en la calle, y fue muy curioso ver cómo se comportaba la gente. Hay de todo. La gente pertenece a esta esta especie animal de dos piernas llamado ser humano, y que es el mayor depredador del planeta, pero la mayoría miraban, y sobre todo miraban cómo tenía atada los brazos. Era curioso. Había gente que se apartaba, y gente que no hacia ni caso y seguía a lo suyo, pero no tuvimos ningún problema. El único incidente es que una vecina del bloque de delante llamó a la policía, y ahora os lo explico en el párrafo que continua.

Estábamos haciendo fotos, siempre calculando el campo de visión para tener la reacción, que forma parte de la seguridad en bondage, y al final de la calle aparecieron dos motos de la policía, concretamente de la Guardia Urbana de Barcelona. Nos contaron los policías que fue una vecina, pero esa troglodita no discutió con nosotros ni dijo nada. Simplemente, llamó.

Yo siempre preparo las sesiones los días anteriores, y esta posibilidad está contemplada. Está preparada la defensa jurídica, y mi conocimiento y preparación en materia de leyes es secreto. Es un misterio de la humanidad, siempre digo en plan de broma, pero es básica y esencial para la estructura de la dialéctica que se ha de mantener.

Los policías nos comentaron que una señora había llamado para quejarse de que quería sacar a su niña a la calle, pero que no podía porque en la calle estaban haciendo una sesión fotográfica pornográfica. Dijo la prehistórica que esto son fotos porno. Supongo que para ella los topless y tetas de las playas ha de pensar que es una orgía.

La conversación es breve, de muy pocos minutos, y no os voy a contar los argumentos legales, porque me leen mis seguidores y seguidoras y gente que nos admira, pero también nos leen envidiosos y enemigos y rivales, así que todo texto siempre ha de ser estudiado y tener su estrategia legal, y para demostrarlo ya veréis cómo alguien que me odia le hace captura de pantalla a la línea que acabo de escribir. Pero todo estaba bien. Ya estaba estudiado y valorado, y no pasó nada.

Para cambiar de ambientación, pensé en hacer una sesión public bondage atada en la calle en algún lugar donde pasara gente muy distinta, estudiantes, gente practicando deporte, y abuelos paseando, por ejemplo. La zona de la playa es muy buen lugar para estas fotos, pero por allí pasean muchas familias y hay niños jugando y corriendo con sus padres, y siempre he descartado este lugar por esa razón.

Recordar. Siempre se buscan escenarios que NO vean menores a la modelo. Está prohibido. Yo también NO quiero. Establecemos un perímetro de seguridad, y ante cualquier alarma en menos de cinco segundos la modelo está visible y normal. Buscamos zonas que NO suelen haber menores, pero si viniera alguno con sus padres está estudiado para que NO vea la modelo atada.

Un lugar son las avenidas anchas y paseos que no están dentro de barrios con actividad cotidiana y rutinaria, y se me ocurrió una avenida de la ciudad que ve todo el mundo cuando sale en dirección a la autopista. Allí hay mucha gente paseando, y la mayoría adultos. Además, teníamos un campo de visibilidad enorme, y pasaba mucha gente. ¡¡Mucha!! ¡De todo tipo! ¡Estresante! Yo no paraba de hacer fotos... que si viene uno en bici a toda mierda... que si vienen estudiantes... que si una pareja... que si un abuelo paseando... Yo haciendo fotos todo el rato, y en menos de diez minutos ya teníamos centenares de fotos hechas..

Las reacciones de la gente son para escribir un libro y llenar programas de televisión. Tengo más de 20 años de experiencia como fotoperiodista,y llevo toda la vida dedicándome a hacer fotos bondage. Sé lo que es la repugnante gente que compone la sociedad.. ¡Lo he visto! ¡Lo he oído! ¡Lo he luchado! ¡Para la bueno y para lo malo!. Me ha pasado a mí, y seguro que también os ha pasado a vosotras y vosotros.

Adivinar qué nos ocurrió. ¡Sí! Si habéis dicho que en esta sesión de fotos hubo alguien que también llamó a la policía, habéis acertado. ¡Otra vez! ¡La gente no aprende! La gente no sabe lo que es arte, valentía o diversión, pero no me importa. Ya estamos acostumbrados, y tal como os he dicho antes, está dentro de las previsiones de incidentes que pueden ocurrir en la sesión fotográfica.

A diferencia de la vez anterior, ahora no sé quién llamó a la policía. Os preguntaréis si no me lo dijo la policía, pero es que en esta ocasión no hablamos con la policía, ni con nadie. Entonces diréis cómo sé que habían llamado a la policía, pero no responder forma parte de la estrategia legal. Algún detalle hay que no quiero desvelar, porque es pieza de nuestra seguridad, y lo dejo en secreto.

Os contaré que rápidamente, a una velocidad de vértigo, era ya imposible reconocernos. La velocidad y la efectividad es sagrada, y estábamos en un rincón ya previsto cuando llegó un coche patrulla policial de camuflaje. Se puso en el carril bus, circulando bestialmente lento, casi al ritmo de la gente que iba andando. Como mucho irían a diez kilómetros por hora, revisando toda la acera. No vieron nada. Lógico. Cuando llegaron no había nada de lo que buscaron. Podría haberme puesto a hablar, que tampoco hubiera pasó nada, pero siempre tengo varios planes y alternativas para una misma situación. Estoy entrenado en ello, y aplico una u otra según valoro.

Por querer mostrar sesiones de public bondage en un formato diferente, os publicaré fotos que hicimos buscando que la gente partipara en las fotos. Es igual de peligroso hablar que no hablar, porque las reacciones pueden venir incluso sin decir nada. La reacción de las personas es el reflejo de una sociedad todavía muy influenciada por valores religiosos, que vive todavía llena de prejuicios, con una cultura atrasada en muchos aspectos, con muchos temas tabues que parece pecado hablar de ellos, y que siempre está pensado en qué dirán o qué pensarán los demás, debido a la abundante falta de personalidad y de carácter en mucha sociedad. Sólo es un reflejo de una mierda que no comparto, que no apruebo, y que me repugna, por lo que es idéntico que las sesiones anteriores, pero ampliando las opciones de hechos que pueden ocurrir.

La verdad es que nos encontramos con gente genial, con muy buen rollo que respetó nuestra fotografía y nuestro creatividad, y participaron encantados. Para mí fue fabuloso, porque yo soy persona de miles de ideas inagotables. Tengo ideas para todos los segundos del dia durante miles de años, así que tengo de sobras de ideas para toda la vida.

La foto de arriba le propuse a la chica poner la mordaza a la modelo, mientras la compañera de ella le hace el gesto de que esté callada, porque está amordazada, y la modelo adoptaba el rol de mirar con tranquilidad, sin espanto. También podría haberle pedido que escenificara terror. Cada idea conlleva, al mismo tiempo, miles de variantes.

A otra chica le pedí si podía participar en las fotos haciendo el gesto de que le ataba las manos a la espalda a la modelo, y comenzó a realizar las vueltas para dar esa apariencia de las manos atadas a la espalda. Fue muy divertida y muy colaborativa, porque la chica fue dando las vueltas que yo le había propuesto, y así tenía fotos suficientes para elegir con tranquilidad, y lo hizo de maravilla.

Aquel experimento de decirle a la gente que se atreviera a participar salió muy bien e increíblemente divertido. La gente se animó mucho a participar en las fotos, y dos días después volvimos a probar de hacer una nueva sesión de bondage en público. Fue toda una locura, y mucha gente piensa que yo estoy muy loco, y me encanta esta fama que me ha acompañado desde que nací. Yo soy así cada día de todo el año. No aflojo jamás.

De todos modos, cuando digo que yo no aflojo jamás, me refiero en todos los campos, y vuelvo a repetir lo que he dicho montones de veces, y es que en una ciudad tan turística como Barcelona tenemos que vigilar con la gente que va andando con el puto móvil levantado, haciendo fotos y vídeos sin parar. Es un gran peligro. En esta ciudad la gente hace miles de fotos estúpidas y ridículas por minuto con los móviles, sin permiso y sin respeto. Después, suben la mierda de fotos que hacen a sus redes sociales, y así les dan gratis a estas empresas, llamadas redes sociales, las ubicaciones, las imágenes, identidades y todo aquello que en economía se conoce como conjuntos de datos. Estas empresas se enriquecen, porque los conjuntos de datos son un valor económico que genera dinero, mientras que la gente pierde y humilla su propia intimidad, y ¡¡¡peor todavía!!! humillan también la intimidad de los demás sin su permiso.

He de reconocer que la estrategia también busca esquivar la pesadilla de los repugnantes móviles. Dando a la gente una cuerda ya están ocupada, y aunque sea durante veinte segundos ya no piensan en su móvil, y para mí resulta mucho más fácil estar atento a terceras y ajenas personas que van por la calle aborregados y atontados con el móvil haciendo fotos sin permiso a todo y a todos y todas.

Dicho esto, el segundo día ya busqué subir un poco el nivel, y buscar ya situaciones más surrealistas. Ideas tengo centenares de miles. Es otro rasgo muy famoso de mí, que soy incansable en ideas. Repetir me parece muy aburrido desde que era pequeña, y en la diversidad y la pluralidad está la riqueza, la inteligencia y la diversión. Ya en mi infancia era muy creativo con muchas ideas, y es muy identificativo de mí. Eso sí, la gente piensa que muchas de mis ideas son una locura, pero lo que piense la gente siempre me ha importado una mierda. Mis propuestas son divertidas, atrevidas y valientes, y las marionetas aburridas por mí se pueden quedar sentadas en el televisor escuchando los sermones de los súbditos periodistas y programación para atontar y domesticar. Ese tipo de especímenes humanos no me interesan nada.

Hicimos muchas fotos ese día. La primera foto fue tres chicas, que les dije si podían hacer el gesto de tirar la cuerda hacia arriba mientras Thyffany tenía las manos atadas, y se lo pasaron muy bien esas chicas. Las risas son espontáneas y naturales. No es mueca artificial.

Muy cerca vimos otras dos chicas. Llevan un peinado que da imagen y tenían una serie de herramientas que parecían atrezzo para actrices en una película del oeste, y se me ocurrió la idea de que simularan ser dos chicas malvadas del salvaje oeste que habían apresado a una damisela y la estaban atando al árbol. Eran ideas simples y de pocos segundos, que no era mi intención ir molestando a nadie y pasarnos media hora, e hicieron muy bien su personaje, y se pusieron como actrices profesionales.

Hay muchas más fotos. Había dos chicas que nos habían visto y sonreían, y ellas también se apuntaron. Con ellas les propuse la idea de que ataran una cuerda en cada muñeca, se pusieran a los extremos, e hicieran también como en esas películas de la Inquisición o del oeste, que castigaban y torturaban a las personas atrapadas estirando cada una hacia un lado, pero aquí el gesto sí que es simulado. Las chicas no estiraban, no. Era sólo la interpretación, que tampoco se trataba de dislocar el hombro, y lo hicieron muy bien.

A otra chica le pedí que pedaleara en bici, mientras Thyffany estaba atada y amordazada al sillín, y figuraba que la chica hacia el gesto de llevarse a la chica atada en la parte trasera de la bicicleta. Pedaleó sólo dos palmos, por supuesto, que al fin y al cabo la chica tenía su bolso y sus pertenencias en el césped, a mi lado, y no se iba a ir, lógico. Es sólo un gesto de segundos. Es la anécdota y la historia. Con la gente no hay que complicar mucho las cosas, y hay que hacerlo muy fácil y lo más simple posible..

Al mismo tiempo, nosotros continuábamos haciendo nuestras míticas fotos bondage con tractores, caballos y bondage outdoor, que podéis ver clasificadas en la web. En realidad, las fotos de bondage en público comenzaron siendo una locura de nuestra juventud, pero nunca fueron el primer objetivo temático ni nuestras favoritas. Era como una diversión y una emoción típica de adolescencia. Aquella gente adolescente que no tenga ímpetus o ganas de emociones se han hecho viejos demasiado temprano.

En primavera, verano y otoño, evito la ciudad lo máximo que puedo, y sólo la uso para lo imprescindible o necesario, y el public bondage era una diversión cuando estábamos en una ciudad tan aborrecible y detestable como Barcelona. Todo el mundo sabe el asco que me da la gente, pero hablo poco de las grandes ciudades, y la razón es que me dan igual de asco. Aún así, reconozco que son rentables cuando quieres mantenerte activo y haciendo cosas, como es por ejemplo en invierno.

Los inviernos es cuando más tiempo estoy en las ciudades, y hablando de inviernos, hubo un invierno que se estaba haciendo largo y aburrido, porque hizo mucho frío y mucho viento. Me acuerdo que los móviles ya habían comenzado con su asquerosa pesadilla y la gente ya había enloquecido haciendo fotos de mierda para subirlas a sus redes sociales. Hacer nuestras fotos en las montañas era muy complicado porque estaban todo el día bajo cero, con un frío muy duro, y las fotos de public bondage ya no cumplían con la seguridad de siempre para evitar la foto maleducada con el móvil.

Seguí pensando cómo hacer fotos bondage en público evitando móviles y gente idiota, pero la gente está por todos sitios. Yo siempre digo que el ser humano es el único animal que te encuentras arriba del Everest, en el espacio con las astronautas, a 50 grados negativos bajo cero en la Antártida, a 50 grados positivos de calor en medio del desierto, o en minas a centenares de metros de profundidad. ¡Está en todos sitios!

Dado es imposible evitar la gente, pensé que estaría bien un lugar donde pudiera controlar la actitud y la presencia de la gente. Ante estos planes, la gente siempre piensa en lugares escondidos, recónditos y cerrados, pero la opción de espacios completamente abiertos, con centenares de metros de campo de visión, y bastante solitarios, también son válidos. Es cierto que me ven, sí, pero yo también les veo de lejos, y tengo tiempo de sobras para contrarrestrar su presencia, cercanía o aproximación.

Uno de estos lugares es la playa. En verano es imposible, porque son como latas de sardinas nuestras playas. Son turísticas, playas creadas artificiales la gran mayoría para que la gente tomen el sol y vengan turistas, pero en invierno es un público más local y más solitarios, y nos acercamos a una playa cercana a la ciudad.

Ese día seguía haciendo frío, pero no eran los once grados bajo cero de nuestras montañas. La mayoría de la gente estaba con chaqueta y bufandas, pero os publico las fotos con la gente que estaba valiente y animada, y se habían quitado la chaqueta. Las fotos de la gente con chaqueta quedan muy tristes y apagadas.

Cuando se busca gente para estas fotos bondage, la principal dificultad es evitar los menores, porque hay muchos niños y muchas familias paseando por la playa, y teníamos que alejarnos de los niños porque no pueden salir en las fotos, y estaban por todas partes, corriendo, jugando con la arena, de arriba abajo, gritando, y molestando, que de eso los niños saben mucho. ¡Sí, si, se nota que no me gustan nada los niños!

Nos alejamos de los niños, y buscamos gente adulta y moderna para que se apuntaran a las fotos. ¡Fue genial! En poco tiempo encontramos gente muy simpática y abierta, que aceptaron aparecer en la foto. Hubo una pareja que estaban cariñosos, y les pedí si podían hacerse un beso mientras el chico simulaba que tenía otra chica a su lado esperando atada y amordazada. No le culpéis al chico si no os gusta. La idea fue mía, me encanta la foto, y fueron una pareja muy enrollada y muy simpática y muy majos.

A otra pareja le pedí si podían hacer el posado de que levantaban a la modelo atada y amordazada, y fue una escena muy divertida. Se apuntaron, y además estaban fuertes los dos, porque la levantaron fácil.

Hice muchas fotos ese día, pero lo del beso me encantó, y al día siguiente repetí la idea para buscar más escenas con besos. Me salieron muchas fotos, y no publico todas las fotos porque sería muy largo y no acabaría nunca, pero os he puesto dos escenas diferentes. En la primera foto, que la podéis ver justo encima de este párrafo, le pedí a la pareja si podían darle un beso a la chica, sentados al lado de la modelo y cada uno en la mejilla. Fue maravilloso. El chico mostraba ser muy tímido, y cuando vi las fotos en casa me di cuenta que no había llegado a besarle realmente en ninguna foto. La chica sí le besa, pero el chico sólo aproxima los labios en todas las fotos, pero no se atrevió por lo que vi a darle el beso. Ya nos dijo que era muy tímido.

Otra pareja que me encantó fue una pareja internacional, ella de raza blanca y el chico de raza negra, y queda genial poner la modelo de raza asiática atada y amordazada al lado de ellos mientras se besaban. Les gustó mucho la idea, y estuvieron manteniendo el beso hasta que pude hacer varias fotos con total tranquilidad. Fueron muy agradables y simpáticos.

He de reconocer que, aunque no me gusta nada la sociedad y la gente que compone la sociedad, hay personas extraordinarias. Sí, hay personas muy majas, pero son personas individuales. No las incluyo en el colectivo de la gente, y no voy a creer en cuarenta millones de gentuza porque existan dos personas guapas, divertidas y agradables. Son excepciones, pero es muy agradable ver que existen todavía esas excepciones, y sí, hay gente muy bonita que son divertidos.

También he de confesar que este contacto con la gente tiene su intensidad, sus anécdotas y sus riesgos, porque hay gente para todos los gustos. Siempre es peligroso el contacto con la gente, porque nunca sabes qué te vas a encontrar. Hay gente muy subnormal en la vida, pero de vez en cuando también nos encontramos personas que son maravillosas, tal como os acabo de decir.

Por si acaso nos encontrábamos algún incidente grave, hicismos algo sencillo con las cuerdas, apenas unos metros de cuerdas rodeando el pecho, que fuera fácil y rápido de deshacer. Las cuerdas están bien tensas y bien puestas, pero si se sueltan los dos nudos principales se aflojan al instante y son muy fáciles de quitar.

Hubo fotos de todo tipo, con gente tocando la armónica, jugando a cartas, leyendo libros, y mil historias. Es innegable que es una locura, pero el arte de la fotografía tiene que tener obligatoriamente su locura, su extravagancia, sus experimentos, para vivirlo con su verdadera pasión. Hay fotos que salen mejores o peores. Hay fotos que se asemejan mucho a la idea buscada, y otras fotos no me quedan con el gesto creativo que yo buscaba. Hay fotos que me sorprenden, pero la locura experimental es una pieza imprescindible del magnífico arte de la fotografía. Hay días para ser efectivo y perfecto, y hay días para practicar ideas excéntricas y creativas. Esto es el arte de la fotografía. Me encanta la sana locura, me encanta la gente con ideas locas, yo tengo mucha fama de loco y raro, y me encanta. Para mí, no es ningún insulto la locura. Lo insultante es la fama de aburrido, rutinario y normal.

Hicimos muchas fotos. Nos pasamos todo el día haciendo fotos, pero la expansión de los móviles, y la fiebre por la estupidez de la moda de los móviles, ya era imparable e invencible. Se expandió la tontería de los móviles a una velocidad inimaginable, y ese día ya hubo muchas ideas de fotos que tuve que descartar porque había alguien cerca o al lado con el móvil preparado para fotos, y yo no regalo fotos si puedo evitarlo. Fue el último día que hice public bondage, y hace ya varios años.

Quizá algún dia vuelva a recobrar hacer alguna sesión de public bondage. No están cerradas las puertas a estas ideas, pero ya no podrá ser en el formato de cuando empezamos hace veinte años, poniendo la modelo atada en la calle y esperando que pase la gente por su lado para hacer la foto. Eso se acabó, porque los móviles destrozarían la originalidad de la foto. Te robarían la imagen, la idea y el trabajo, y eso me indigna.

Tendría pensado la idea de otra manera, pero no la voy a explicar. Yo no explico las cosas. Yo las hago. Las palabras indican buenas intenciones, pero yo sólo me creo los hechos. Ya sé cómo miente la gente con sus palabras de hipocresía, pero es posible que algún día vuelva a hacer otra galería de public bondage muy sorprendente. Puede ser la próxima semana, dentro de unos meses, en un año o cuando se den las circunstancias que requiere mi idea. Está toda la vida por delante. Seguirme como siempre. Cuando haga la galería, os la publicaré, por supuesto que sí.