Public Bondage Bar. Atada en público en un bar. Esta es una de nuestras míticas galerías de public bondage, con una historia singular y muy especial que demuestra cómo es en realidad la gente, pero voy a ir escribiendo por partes, y comienzo lógicamente por el principio de la historia.

"Atada en público en un bar"

Fue en torno al año 2009 cuando hicimos esta sesión. Hoy en día no es recomendable, porque todo el mundo va haciendo fotos con los móviles y las sube a las redes sociales, y en estas condiciones es absurdo hacer una sesión de estas características porque estoy regalando mi trabajo, mi obra, a la gente que hacer fotos con los móviles estúpidos. En esa época esta mierda de las redes sociales y los móviles no estaban tan desarrolladas, y la gente tenía mejor cultura fotográfica, con mejor respeto por el trabajo de los artistas y de los creadores.

La idea que me vino a la cabeza fue hacer una sesión bondage atada en un bar, en el roleplay de la fantasía camarera, llena de cuerdas rojas atadas a su cuerpo y amordazada, entre los clientes y las clientes de esa noche, y los propios camareros. Todo real, los clientes, el bar, los camareros.

El primer paso fue buscar un bar donde el propietario y los trabajadores me dieron permiso, porque esto no se puede hacer sin permiso. Estuve buscando bares, y encontré un bar un par de semanas antes. Allí estuvimos hablando, preparando la sesión, cómo podía ser y todos los detalles necesarios para hacer la sesión segura y divertida, y el mismo propietario estaba encantado y muy animado.

Me acuerdo que ese día se hacia por la televisión el partido de fútbol entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Terminaba muy tarde. No me acuerdo si era hacia las once de la noche, y me dijo de empezar las fotos a las doce de la noche, cuando se hubiera ido el público del fútbol, porque ese público fanático y alocado se cabrean si les molestan.

Llegamos a las doce, y los clientes no sabían nada. Nos contó el propietario que su clientela era fija, muchos ya incluso amigos, y le hacia mucha ilusión al propietario ver cómo reaccionaban sus amigos y sus amigas en una sesión de este tipo, con la modelo atada en público.

Las reacciones fueron fascinantes para conocer un poco mejor cómo es la gente. Ya podéis ver cómo reaccionó el público. Posaban en la cámara, nos pedían cuerdas porque ellos y ellas también querían atar, le metían limón en la boca a la modelo como mordaza para estar amordazada, pedían que les sirviera la chica, y mil cosas. Fue muy divertido, todo salió perfecto, con la gente participando, y el propietario estaba tan contento que comentamos volverlo a repetir dos semanas después.

Sin embargo, ahora llega el momento singular y especial de la historia. Le llamé a los pocos días para ir preparando algo nuevo, y el propietario estaba como deprimido. Resultó que la gente que había participado en la sesión de fotos, que se habían animado, reído, jugando con las cuerdas, le pusieron a parir al día siguiente al propietario por facebook y las redes sociales. Le dijeron de todo, y le criticaban por haber permitido los fotos, cuando lo curioso de la historia es que ellos y ellas habían participado.

A mí, en persona, no hubo ni una sola crítica. Todo fueron risas y felicitaciones. Tampoco recibí ningún correo de crítica, ninguna llamada, ningún comentario, ni nada. ¡Absolutamente nada! Pero a él lo machacaron. No sé realmene que le pusieron o que le dijeron, porque yo no tengo ni Facebook ni Instagram ni WhatsApp ni todas esas mierdas, aunque en aquellas épocas diría que sólo existía Facebook y Twitter. De todos modos, sí sé que el chico estaba afectado y deprimido por tanta crítica negativa que recibió por darnos permiso.

Unos meses después, aproximadamente tres meses después, volví a pasar por delante del bar, paseando por las calles de esta mierda de ciudad, y el bar había quebrado y cerrado. Ya no existía. El negocio estaba cerrado, y quise hablar con el propietario para saber qué había ocurrido, pero era extranjero, y su teléfono no iba y el correo ya no era válido. Nunca supe si ya tenía pensado cerrar, o fue una consecuencia de la sesión de fotos, pero esta sesión de fotos demuestra lo hipócrita, falsa, mentirosa, tramposa, cobarde, embustera y retrógrada, que es la gente y la sociedad.

La sesión, en aquellos años, se convirtió en una sesión mítica, muy popular, y tuvo miles y miles de visitas cada día. Fue brutalmente famosa, y curiosamente, tuvo un éxito extraordinario. Supongo que veréis extrañas estas contradicciones ilógicas, surreales, e irracionales, en el comportamiento de la gente, pero es el comportamiento habitual de la hipocresía, los estigmas, los tabues y las falsas apariencias. Esta es la realidad de cómo es la gente y la estúpida sociedad.