Horses Bondage. Hoy hemos hecho fotos con un nuevo caballo que no os habíamos enseñado.Es precioso, de un castaño oscuro, y además es un caballo con un carácter muy tranquilo. No es un caballo nervioso. Los caballos nerviosos o muy activos, cuando te subes encima de ellos sin silla, se nota su musculatura. Se notan como una especie de temblor y agarrotamiento cuando quieren correr y moverse, pero este caballo es muy tranquilo, resistente, y no se nota nada de contracciones por nervios o tensión en la musculatura.

También tiene la ventaja de que ya es un caballo muy experto, y muy viejo. Tiene 25 años, y los caballos suelen vivir por naturaleza, en su gran mayoría, entre 25 y 30 años, aproximadamente. Alguno habrá que vive más tiempo, sí. Es como los humanos, que también hay viejos que pasan de los 100 años, pero no es lo habitual. Los 25 años de un caballo equivalen a los 80 años de nuestra especie, pero esto sólo es una comparación para la gente que no sabe de caballos.

"Atada bondage sobre este caballo de castaño oscuro"

Nosotros siempre montamos los caballos sin silla. Somos muy contrarios a las sillas. No es sano ni bueno para los animales, y los caballos se pueden montar sin silla. Es más difícil y hay que tener más práctica, pero los antiguos ejércitos y en épocas de los mongoles muchos iban sin silla. Se puede aguantar muy bien si sabes sentarte y colocar bien las piernas. Al caballo también le gusta mucho el contacto con el humano, porque el caballo también nota nuestra musculatura, si estamos nerviosos y tranquilos, si puede confiar en nosotros, y mil cosas. Son animales listos, cada uno con su carácter, y que razonan y valoran las situaciones. Un caballo salvaje sería mucho más peligroso y complicado, casi diría que imposible, pero estos no son caballos salvajes que viven en el oeste norteamericano.

Es un caballo alto. Hay mucho más altos, pero ya tiene la altura suficiente para enfocar las fotos buscando pillar mucho de cielo azul, y la modelo estaba atada con los brazos a la espalda y las cuerdas atadas al arnés hecho con cuerdas en su cuerpo. Las fotos salieron preciosas, y el caballo tiene su autonomía. No es un caballo domesticado para hacer poses ridículas. El caballo tiene su libertad, y a veces mira a cámara, otras veces anda, pasta por el prado, agacha la cabeza, y hace lo que quiera. Nosotros lo único que intentamos es que esté orientado en la buena posición para el sol, y a partir de allí el caballo ya se mueve a su ritmo. Los animales y la naturaleza siempre nos enseña a tener paciencia, y con calma salen todas las fotos, sin prisa y sin agobios para nadie. Es diversión, y nos lo pasamos genial.

Tenemos muchos más caballos. En los próximos meses os pondré nuevas fotos con otros caballos.