Outdoor Bondage. Esta caravana está dentro de todos esos centenares de coches abandonados, tirados por las montañas y los bosques, y que ya habréis visto en otras galerías fotográficas de nuestra web. Las Administraciones y otros órganos administrativos competentes dicen que llevan tiempo intentando retirarlos, pero tienen propietario que no le afectan las multas, y como vayan por este cmino algún día será noticia pública.

Es una historia muy difícil de explicar. Las casas solitarias de las montañas están llenas de gente muy singular y peculiar. Las montañas son un mundo increíble de sorpresas, y ocurre de todo, de lo mejor a lo peor, y siempre hay que ir muy precavidos y preparados. Nunca se baja la guardia ni un segundo, y cada día es un día nuevo. Los días pasados dan experiencia y conocimiento, pero el nivel de precaucación es siempre al máximo, sin descanso.

"Atada en la caravana abandonada"

La ventana de la caravana está abierta. Dentro hay una cama sucia, asquerosa y pestilente, con unos pantalones tirados encima de la cama. El aire es casi irrespirable y apestoso, y nos rodea ya a escasos dos metros un laberinto de caminos entre zarzales muy estrechos, que apenas cabe una persona, que conducen en mil direcciones y donde te puedes encontrar muy malas sorpresas. Entrando en esos laberintos te encuentras de repente pequeñas cabañas, ocultas entre espinos y zarzales, que no se debe entrar.

Estas realidades también ocurren en las montañas, porque hay que recordar que en estos lugares también vive gente. Aquí no son sólo cabras, ovejas, caballos, excursionistas, y ciclistas. No es tan simple.

Busqué cómo enfocar la modelo y la caravana, y decidí hacer la sesión atada de pie, delante de la caravana, vestida de colegiala, amordazada y una cuerda que iba desde sus manos atadas a una de las asas de la caravana. Estuvimos diez minutos haciendo fotos, y después nos dirigimos hacia otro de los vehículos allí tirados, porque hay centenares, y que os publicaré en la web el próximo mes.