Outdoor Bondage. Los remolques siempre los he encontrado muy eróticos. Quizá pensáis que soy un morboso pervertido. ¡Pues sí! ¡Y muy contento! Prefiero ser morboso y pervertido que alguien aburrido y triste.

Ya desde mi adolescencia y mi juventud había imaginado siempre la escena de la chica atada en un remolque y transportada de un lugar a otro. Ahora, ya de adulto, tengo la experiencia, la madurez y la inteligencia como para poder hacer estos juegos. Cuando somos jóvenes tan sólo somos un saco de hormonas hirviendo y revolucionadas. Ahora esa época en mí ya es pasada.

"Atada en el remolque"

Hay muchos tipos de remolques. Este es un remolque descubierto, donde encima se suelen cargar pequeños vehículos, coches, motos u otros pero que sean pequeños, pues en la foto podéis ver el estilo de ruedas de este remolque. Yo decidí subir a la modelo, atada boca arriba, amordazada, con las manos atadas y los brazos totalmente estirados a los barrotes superiores. Las piernas las tiene atadas abiertas, cada una a un extremo del remolque, atadas las cuerdas desde los tobillos a los hierros junto las esquinas inferiores.

El remolque lo puede empujar cualquier vehículo que tenga enganche. Básicamente la gran mayoría de ocasiones habréis visto coches, pero en las fincas privadas, o lugares con caminos de tierra y barro, se suelen usar los tractores. A nivel fotográfico, queda mucho mejor el tractor en la escena.

A nosotros nos encantan estos juegos, y esto es un bondage muy erótico, sexual y muy salvaje, sin estar desnuda. El erotismo no siempre es desnudez.

Comento también que estamos ya a finales de la segunda década del siglo XXI en estas fechas, por si algún, o alguna, troglodita intelectual, todavía se escandaliza por una imagen erótica. Dicen que la humanidad ha evolucionado, pero según quien habla parece que la humanidad sigue en la Edad de Piedra. Es su puta vergüenza ser retrógados arcaicos, pero cada año son más minoría por la simple ley de la naturaleza, que extermina todo aquel defecto que no evoluciona. El resto de gentío, ¡hay que continuar con la evolución!