Outdoor Bondage. La fantasía atada a un poste es muy recurrente entre las personas. Es aquella imagen clásica de los cómics o las viñetas. Es también aquella imagen típica de muchas películas de todo tipo de géneros. Es habitual en los dibujos animados. Es un juego que ha hecho mucha gente cuando eran pequeños durante sus vacaciones o en ambientes rurales. La humanidad lo ha usado siempre con todo tipo de fines perversos, desde las brujas en las hogueras hasta los fusilamientos. La gente usa el juego del chico o la chica atada al poste para bromas, para novatadas o para sexo.

No tengo ni idea de por qué la gente siempre atando alguien a un poste. No sé si la humanidad lo tiene en la genética, o si es un trauma de cuando el ser humano era un troglodita, y por troglodita me refiero a los antepasados de nuestra especie. No me refiero a los trogloditas intelectuales de hoy en día. Son muchos más que en la Prehistoria.

Es como una obsesión para la humanidad, pero sea por la razón que sea, la realidad es que esta imagen se reproduce y se crea miles de veces en todos los países, en todas las culturas, y en todas las formas, cómics, viñetas, cine, dibujos animados, y situaciones de todo tipo.

"Atada al poste en medio del campo rural"

En bondage, que es la práctica de atar y ser atados o atadas, lógicamente hay pole bondage, que es bondage atada a un poste. Son cuerdas, son ataduras, y de vez en cuando hacemos alguna sesión de esta fantasía bondage.

Este mes se me ha ocurrido atada a un poste en un espacio abierto, en medio de un campo, con toda la cosecha hecha y las balas de paja esparcidas en centenares de metros de ese paraje. Los espacios abiertos son peligrosos porque son difíciles de controlar. Nos pueden ver desde muy lejos, y para hacer bien la sesión con seguridad hay que adoptar algunas medidas que son secretas y no voy a explicar.¡Soy así de travieso!

Thyffany estaba bien apretada y fuertemente atada al poste. Estaba incluso tan firmemente atada que tenemos una anécdota. No había espacio para atar sus manos cruzadas a la espalda. No cabían entre el culo y el poste, porque Thyffany no podía despegarse nada. Tuve que cruzar con calma las cuerdas y acercar sus manos lo máximo posible para terminar con las perfectas ataduras. No estaban cruzadas, pero tampoco podía desatarse. ¡Pícaro que soy! Esto es bondage.

Fue divertido, y salieron unas fotos bonitas y llamativas, con el sol, el poste, las balas de paja y el paisaje abierto.