Outdoor Bondage. Estas fotos ha sido un capricho mío, porque he visto miles de estas casitas desde que salí de la cuna. Me despertaban la curiosidad en mi infancia, y muchos años después me siguen despertando la misma curiosidad.

Estas estructuras o construcciones tienen diferentes usos, según la comarca, la población, la cultura e incluso la época. En líneas generales, los tres usos mayoritarios ha sido la viña, el carbón y muy antiguamente había hornos de calcio, pero hablo ya de siglos pasados. También se han usado como almacén donde guardar leña o herramientas agrícolas y del campo sobre todo.

Son estructuras impermeables si están en perfecto estado. Antiguamente, no te mojabas casi nada estando dentro si llovía, porque estaban muy bien cuidadas, pero ahora ya te mojarías. La curiosidad es cómo se conseguía que el techo fuera impermeable. No es por las piedras, porque el agua de la lluvia resbala entre las grietas de las piedras, se filtra y entra dentro. El sistema era tierra. El techo estaba lleno de tierra, que quedaba prensada entre las grietas, y así no te mojabas dentro. Es rudimentario y simple, pero muy eficaz.

Quise hacer las fotos en el exterior, porque dentro no tiene el mismo encanto. No hay nada. Son cuatro ladrillos, el suelo es de tierra, y es un mundo de arañas e insectos.

"El capricho de las fotos atada delante de esta construcción de piedra"

Tampoco quise entretenerme mucho con las cuerdas. Ya he dicho que fue un capricho que tenía en mis ideas desde hace años, pero con la intención de documentar e ilustrar estos rincones. Por esta razón, usé tres cuerdas. Dos cuerdas son para tener las piernas atadas por tobillos y por los muslos, con las piernas atadas juntas, y la tercera cuerda, muy larga como las dos anteriores, fue para poner las manos atadas a la espalda de la modelo, rodear su cintura con una cuantas vueltas bien ceñidas, volver a pasar la cuerda entre las muñecas, y atar los nudos.

Esta es la primera parte del bondage. Tengo pensado la misma idea de bondage, con mucha más cuerdas por codos y llenando cuerpo y piernas, en las sesiones que haremos el próximo mes, en otros escenarios donde quedará muy espectacular las ataduras. No me gusta repetir escenarios, y tampoco me gusta atar siempre de la misma manera. Busco siempre que las ataduras tengan al menos alguna diferencia entre las sesiones, para enseñar que se puede atar de mil maneras.

Estuvimos haciendo diez minutos de fotos, y después continuamos nuestro trayecto, que todavía nos quedaban muchos kilómetros por delante aquel día. Aquí las distancias son muy largas, pero se hacen muy rápidas.