En estas excursiones por muchos edificios abandonados priorizamos el escenario para elegir el campo fotográfico, por encima de si los nudos son tal técnica o las cuerdas son de tal o cual estilo. Estas cuestiones absurdas no nos interesan en absoluto. El escenario es interesante. La modelo tiene mucha belleza. Por lo tanto, no vamos a perder tiempo en las vanidades innecesarias.

Vi estas dos columnas, y decidí hacer una galería con la modelo desnuda atada en el centro, atada entre ambas columnas, con los brazos abiertos extendidos bien rectos cada uno a la columna de su extremo más cercano. Las piernas las tenía atadas juntas, desde el muslo hasta los tobillos y pasando la cuerda entre los dedos de los pies, apoyada sobre restos de vigas y cemento del techo derrumbado.

Pensé en colocar una cuerda por encima del umbral de lo que antiguamente la puerta de entrada a una sala que hoy ya no existe, completamente derrumbada, pero como podéis ver en la foto de plano abierto casi es imposible, porque ronda los cuatro metros de altura. Además, esas piedras altas es mejor no tocarlas, porque este edificio cada vez está más derrumbado, tanto por el paso del tiempo como por las acciones de vandalismo, delincuencia y especulación inmobiliaria que suele haber en este tipo de edificios abandonados.

El cielo azul, con esta preciosa tonalidad en este paraje y a estas horas del día, es otro de los detalles que sirvieron para diferentes tomas de las fotos, y que nos han gustado mucho.