Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Explorando esta casa abandonada subimos a su segunda planta. Esta casa tiene intacta la estructura, pero la cocina, el lavabo y otras estancias parece que las han arrasado con una excavadora. Las estrechas escaleras están llenas de un mar de cristales, y el tejado de las escaleras está derrumbado, con lo que cada escalón estaba lleno de cascotes.

La casa se mantiene en pie, pero no es un lugar donde ponerse a saltar a la comba o a jugar un partido de baloncesto. Cualquier golpe produce una vibración, y ya hay parte del tejado de las habitaciones derrumbada. No tardará mucho en caerse, o en que algún imbécil lo derrumbe intencionadamente, por intereses o por tener menos cerebro que un mosquito.

"Terror y bondage en esta casa abandonada"

Mirando bien el tejado, vimos que se aguanta muy bien porque tiene unas láminas de madera fuertes y flexibles que se ven en la fotografía. No tengo ni idea de construcción. Supongo que sería alguna técnica de aquella época, pero las láminas están curvadas. La parte central del tejado está caída, pero el resto aguanta muy bien, pero no se puede tocar, y tampoco se puede colgar alguien como un mono.

Esta habitación tenía ese graffitti impactante, y decidimos hacer aquí las fotos bondage. Quedaba muy bien con la modelo atada a la silla, pero la silla tenía una pata rota. La solución fue pegar la silla a la pared, sentarse la modelo con mucho cuidado buscando la estabilidad, y no moverse. Con esta silla no se pueden hacer los clásicos vídeos de forcejeos, o ir moviendo la silla de un rincón a otro de la habitación. No, no, no se podía. ¡Mejor! De esta manera resulta mucho más morboso, perverso y pícaro.

"Estaba sentada y atada en una silla que tenía una pata rota"

Una vez sentada, elegí este bondage de fantasía universal, que es atada a la silla, en su forma más clásica, con las piernas atadas a las patas de la silla y las manos atadas a los apoyabrazos de la silla. Esta fantasía erótica es muy habitual, y me atrevo a decir que a nivel popular, dentro de los hogares de las casas, en sus prácticas de sexo que son íntimas, que no cuentan y no se ven, es el bondage más usado por la humanidad, junto atada a la cama. Si lo pensáis, estoy seguro de no equivocarme si afirmo que decenas de miles de personas en todo el mundo están atadas a una cama o a una silla cada día mientras follan.

Quedó una ambientación muy tétrica y misteriosa, con esa sombría oscuridad en la habitación y que he querido plasmar sin usar flash. La luminosidad de la foto te hace sentirla de verdad al verla, te hace vivirla, sentir la emoción del bondage, y el resultado nos ha gustado.