Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. En mi adolescencia, cuando yo era joven, las columnas y los postes eran mis escenarios eróticos. Con el paso de los años y la experiencia me he vuelto más sofisticado, complejo, exigente y supongo que también pervertido, y a quien no le guste que se compre una rosa y se lo ponga en un vaso de agua en su mesita de noche mirando los Teletubbies para dormir. ¡No te jode!

"Atada en lencería sexy a dos columnas"

Ahora trabajo escenarios mucho más sorprendentes, pero en esta casa abandonada nos encontramos en perfecto estado esta parte con columnas de hierro en el centro de la sala. Decidí rendir tributo a mis fantasías de juventud, e hicimos una sesión bondage vestida con lencería sexy, tacones finos y alto de aguja, y atada entre las dos columnas, con las manos atadas y los brazos estirados cada uno a su extremo respectivo, las piernas abiertas también atadas a cada columna en su costado, y amordazada.

Es un bondage muy clásico de fantasía erótica, y que sigue siendo un recurso muy excitante para la gente. Yo supongo que me he vuelto muy complicado y rebuscado con mis fantasías. Supongo también que por mi forma de ser me gusta la variedad e ir cambiando, y voy buscando nuevas ideas, pero me sigue pareciendo una posición erótica y sensual, y me encanta también, sí, claro.

Hicimos todas las fotos que teníamos planificadas con tranquilidad, pero siempre vigilando porque en cualquier momento podía venir una persona, ya que es de muy fácil acceso este lugar. No representa ninguna dificultad, pero siempre digo que las casas abandonadas están muy concurridas y hay mucha gente. Nos quedamos a comer allí, para descansar un rato, y cuando llevábamos media hora vinieron un grupo de seis chicos jóvenes con bicicletas. Saludaron de lejos, y se fueron a su rincón, a divertirse con sus cosas. Mucha gente sólo viene a divertirse y estar tranquilos, pero no siempre vienen con buenos ánimos, y por eso hay que ir en cuidado y estar preparado.

"Fotos bondage erótico"

Por cierto, en una viga había un nido de golondrinas con cinco huevos que todavía no habían oclasionado. Recordar que estos nidos no se tocan, que los huevos no se tocan, y que si han nacido tampoco se nota, y no se les da de comer. La naturaleza no necesita al ser humano para nada. Se espavilan solos. Al contrario, el ser humano es su peligro, y es el depredador que más rompe nidos y toca huevos. Repito de nuevo, que los nidos y los huevos no se tocan. Máximo respeto por la vida salvaje y natural.