Este tramo de río es tranquilo. Centenares de metros más abajo el río empuja con fuerza y hay que respetar las corrientes, porque su curso va descendiendo de las montañas. Se debe de remontar con el máximo respeto al río y la naturaleza, y se llega a este espacio de agua más calmada.

Nos pusimos en el centro. Con estos niveles de caudal las corrientes suelen sorprender porque pueden estar pegadas a ambas orillas, mientras el centro puede estar calmado. La gran mayoría de veces es todo lo contrario, pero estos caudales bajos dependen del lecho si se levanta en el centro, y este caudal tiene esta peculiaridad. También es cierto que depende de la época del año o de las lluvias, porque los ríos varían muy notablemente su caudal según la climatología, estacional o circunstancial de los días.

Desde aquí podía enfocar todos los verdes impresionantes de la orilla, la maleza, las hierbas y los árboles frondosos. El lecho es muy rocoso y el agua está muy limpia porque viene de las montañas, aunque también está bastante fría, todo el año. ¡Sí, sí! En verano está bastante fría, y en invierno está el doble de fría. Thyffany es una modelo increíble, y tiene un mérito impresionante con su capacidad de poder meterse y aguantar esta agua durante la sesión de fotos.

Por esta razón, no me entretuve mucho con las ataduras. Tiene que ser fácil de atar y fácil de desatar, porque las cuerdas se vuelven más pesadas, se frenan y son más difíciles de desatar con el agua. Hay que calcular el rato necesario para desatar dentro del límite de tiempo de seguridad que no se puede superar por la temperatura del agua, porque se pierde temperatura corporal y puede dar debilidad muscular, temblores, dificultad en el conocimiento y síntomas peores.

Nosotros hace muchos años que hacemos bondage en el agua, y tenemos experiencia de muchos años. La sesión salió perfecta, y las fotos han quedado bonitas.