Esta sesión fue una idea para jugar. El bondage tiene que ser divertido, pícaro, morboso y juguetón. Todas esas estupideces de ir diciendo que son maestros, con palabras en japonés y con patéticos egos y vanidades, no me interesan nada. Me da igual que sean chicos o chicas. Yo no hablo con este tipo de gente, y ni quiero conocerlos o conocerlas.

Yo vivo el bondage de toda la vida. Forma parte de mí, de mi forma de ser, de mi forma de pensar, de mi creatividad y de mis ideas. Si a alguien no le gusta cómo soy, ¡me importa una mierda! Para mí es diversión y es juego.

Habíamos hecho una sesión apenas media hora antes. Decidimos reconstruir el arnés de cuerdas. Las cuerdas de vivos colores hechas con tanta fibra sintética no acaban de tener la apariencia vistosa de las cuerdas mojadas de algodón. No les cambia tanto el color. Apenas tienen algo más de brillo, y sí, se mojan, pero la diferencia en las fotos no es tan grande mojadas o secas, en comparación con las cuerdas de algodón.

El posado elegido fue sentada en el suelo del río. En realidad, la profundidad en este tramo alcanza los dos palmos, y por lo tanto no puede sentarse, tal como se entiende. Podría perder el equilibrio y caer hacia atrás. Colocada de rodillas es mayor seguridad, aunque también es más incómoda, porque el lecho aquí es de rocas.

El río viene con relativa velocidad en este tramo, y quise enfocar cómo el agua se levanta o forma ondas o espuma cuando se encuentra con la modelo. El agua crea siempre formas interesantes y preciosas, que supera la imaginación humana. Sólo hay que mirar, sentarse, observar, respetar, admirar y aprender. La gente todavía tiene mucho que aprender, pero se creen que lo saben todo. Tenemos demasiados listillos y listillas de borrachos de bar, pero lo he dicho miles de veces. No creo nada en la gente.