Outdoor Bondage. Esta cabaña es de las clases altas y ricas de los trogloditas. ¡No, no, no! ¡Es broma! ¡Estoy gracioso! Es una casa de lujo de los neandertales avanzados. ¡No, no, tampoco! ¡También es broma! ¡Hoy estoy gracioso!

Aquí no viven trogloditas, aunque de vez en cuando en estos sitios te puedes encontrar algún idiota, que son los cavernícolas modernos de hoy en día, que se meten dentro de todos sitios, aunque sea el agujero de una chimenea.

Esto es una casita de viñas. En realidad, si se conoce el paraje y las montañas, aquí no hay ni una viña. Apenas hay dos parras para el uso personal de los vecinos, y que son un vestigio de lo que había antiguamente. Aquí se guardaba material, uva, y cada empresario lo destinaba según su necesidad empresarial, que varía según la comarca, el clima, si hace calor o frío, si llueve o hay sequía, y mil historias.

"Atada en una silla junto esta caseta de viñas antigua"

Casi siempre estaban vacías, y dicen los mitos que antiguamente, hablo ya del siglo pasado, aquí dormían los trabajadores inmigrantes durante la época de viña en un régimen que hoy en día diríamos de explotación laboral. No es verdad, pero sí es cierto que aquí las tormentas son muy fuertes, y sorprenden cambiando el día de soleado a tormenta en horas. Aquí, cuando llueve, cae con mucha fuerza el agua, y sí es cierto que durante tormentas o lluvias los trabajadores se escondían en estas casitas. Hay casitas de muchos tamaños, pero en las casitas pequeñas caben unas tres personas, sin aplastarse, y en las casitas grandes pueden caber hasta diez personas, eso sí, sin espacio ni para saltar.

En caso de producirse la tormenta al atardecer, y llover durante la noche, sí que es verdad que se podían quedar a dormir hasta el día siguiente, pero no era su vivienda habitual. Aprovechaban las construcciones para refugiarse, pero hoy en día ya no sirve, porque el techo es un colador y entra el agua por todos sitios, porque sólo son impermeables si están en perfecto estado y se cuidan habitualmente. No es por las piedras. No se trata de poner piedras y piedras, porque el agua de la lluvia resbala entre las grietas de las piedras, se filtra y entra dentro. El sistema para ser impermeables era tierra. El techo estaba lleno de tierra, que quedaba prensada entre las grietas, y así no te mojabas dentro.

Hoy en día, muchos agricultores las han reformado manteniendo su estructura de piedra, y las conservan como una reliquia de la historia pasada de sus abuelos, o incluso guardan dentro objetos del campo, y puedes encontrarte muchas veces sacos, o un par de balas de paja, o garrafas, o unos cuantos picos e hierros, que no son muy grandes y aquí no entra el tractor. Algún agricultor se pone un colchón dentro, y la usa para descansar y hacer la siesta a pleno mediodía o cuando está cansado, pero se tumba una hora y sigue trabajando. No es su casa.

Nosotros decidimos hacer la sesión bondage en el exterior, atada sentada a una silla, porque me pareció un contraste brutal e impactante poner la silla blanca en contraste con la piedra rústica, los vastos campos verdes y el precioso cielo azul sin una sola nube. Pusimos los brazos atados al apoyabrazos, la espalda atada al respaldo, las piernas atadas por tobillos y rodillas a las patas de la silla, amordazada con un ballgag rojo, y comenzamos a hacer las fotos captando esa esencia de escenario. No estaba preocupado por fotografiar obsesionado las ataduras. Me gustaba la toma fotográfica, con los zarzales espinosos rodeando la estructura, y ha quedado una bonita sesión fotográfico homenajeando y conservando en la memoria estas construcciones que, al ritmo que va la mierda de la sociedad, desaparecerán en el futuro.

Por cierto, a medio kilómetro de nosotros nos encontramos esta trampa de caza para animales. El sistema es muy rudimentario. La puerta se deja abierta. Los animales entran, y estiran de un cebo que hay dentro de la jaula, atado con un cordel a la puerta. Al estirar el cordel, la puerta cae a plomo, se cierra, y el animal queda atrapado.

Estas trampas para animales, del estilo que os enseño en las fotos, no van con sensor, ni tienen cierre de seguridad, ni nada. La puerta se puede levantar a fuerza por un humano, pero un animal no podría. Es muy pesada, por lo que no se puede jugar con estos artilugios. Puede provocar lesiones graves si te cae encima de la pierna, el brazo o cualquier otra parte del cuerpo, pero no tiene cierre especial. En el caso de quedar atrapada una persona, se levanta la puerta a fuerza.

Hay trampas legales y autorizadas a ser colocadas, según lugar, fechas o causa, y hay trampas ilegales de cazadores furtivos. Hay que ir muy en cuidado siempre donde hay gente, porque la gente es siempre peligrosa en todos sitios, aunque sólo sea una persona.