Hoy hemos hecho fotos con un pony. Siempre hemos hecho fotos con caballos y yeguas grandes, y para variar nos hemos animado a hacer las fotos con el pony.

Es diferente a los caballos y las yeguas. Se nota sólo verlo, con el tamaño, el pelo y sus rasgos físicos. Es un animal muy simpático y que despierta siempre la vena infantil o inmadura de la gente, pero hemos de recordar que un pony no es un juguete. Es un animal, es un ser vivo, es sensible, es mucho más fuerte de lo que puede parecer por su tamaño, tiene mucho carácter, y hay que respetarlo.

Este pony, en concreto, ya tiene muchos años. Comparado con las personas, para hacerme entender, es viejo, pero está perfecto de salud y todavía salta, porque sí, los ponys en naturaleza también saltan. No van a saltar una valla de dos metros, claro, eso no lo saltan, pero si hay un tronco en su camino, van al galope y con decisión, lo saltan muy fáciles con los cuatro pies al vuelo. Lo he visto muchas veces. Nunca lo he medido, pero calculado a ojo este pony llegaba saltando a superar medio metro de altura con las cuatro patas al vuelo. No tienen esta fama, lo sé, pero sí, estos ponys también saltan.

Ahora se pasa el día por las pasturas y en su recinto, paseando, con sus amigos caballos porque es muy sociable, y a su ritmo libre.

Queríamos unas fotos con el pony, pero no quise la modelo sentada en el pony. Todo el mundo ve a un pony y quiere sentarse encima. No entiendo esta estupidez. Son animales muy fuertes, sorprenden su fuerza comparada con su tamaño, pero no es una silla, y tienen su carácter. El pony si se enfada o no lo gusta sale corriendo, y siempre se ven las imágenes del típico idiota, hombre o mujer porque hay en ambos sexos, que el pony lo tira. ¡Bien hecho por el pony! ¡Lo veréis en muchos vídeos de humor!

Nuestra idea fue colocar el pony en una zona de pastura, se pone a comer, y así está totalmente tranquilo y relajado. Después, la posición fue con la modelo atada, de pie, con las piernas atadas juntas, las manos atadas delante, pegadas a la cintura, y pusimos unas largas cuerdas a modo de correa con las que la modelo está atada al arnés del pony.

Son ataduras perfectamente seguras y estudiadas, que no son ningún riesgo para nadie, ni para la modelo ni para el pony, y fue una sesión muy tranquila y divertida. Es también un poco agotador en plan divertido, porque el pony iba dando vueltas en círculo siguiendo las hierbas, y la modelo tiene que ir dando vueltas sobre sí mismas y nosotros vigilar que la modelo no pierda el equilibrio. ¡Todo controlado! Se da vueltas al ritmo del pony si él quiere. Forma parte de la diversión.

Además, estas sesiones tienen la magia de que al terminar nos quedamos allí sentados con los animales, el pony, los caballos, la naturaleza, las montañas, y te olvidas de la mierda de la gente y la estupidez humana. Es muy bonito.