Hemos quedado con una nueva chica que ha querido ser modelo bondage en nuestras fotos. Se llama Eileen, y me encanta la gente que se anima a participar. Es una chica animada, decidida, divertida y que respeta el bondage. Ha tenido esa actitud de que ha venido con la idea de experimentar, de conocer, y lo ha hecho respetando la pasión que se tiene que sentir por el bondage.

Me encanta ver que hay personas como Eileen, y que es agradable conocer. Eileen demuestra que siempre hay gente que quiere subirse al escenario, compartir y ser protagonistas. Tal como he dicho muchas veces, el escenario nunca está vacío.

Era su primera experiencia como modelo bondage, y es de sentido común saber que tengo que adaptarme al nivel de la modelo. Fue muy fácil, porque Eileen vino con la actitud perfecta, de querer probar mucha cuerda, suspensiones y el bondage real. Eileen no vino con la tontería típica de chicas en las redes sociales que se hacen cuatro fotos de mierda con cuatro cuerdas adornando su cuerpo, en plan Arbolito Navidad, y ya van de estrellas mundiales, aunque en realidad no son nada. Esas tonterías que se ven en muchos perfiles no es shibari, no es bondage y esas chicas no son modelos. ¡No, no, no! Eileen sí vino con una actitud genial.

Decidimos hacer una sesión de bondage outdoor. En esta época del año el sol está muy bajo, las sombras son muy largas, los días muy cortos, y a mí me encanta las fotos con sol, por lo que sólo tuvimos tiempo de hacer una sesión.

La idea fue usar de recursos maderas y troncos que nos encontramos. Nos habíamos puesto en modo bricolaje. Eileen se tumbó desnuda sobre la tabla de madera, con el cuerpo atada toda recta y estirada, sin poder moverse ni despegarse de la tabla. Los brazos los tenía totalmente abiertos a los laterales, también atados a otra tabla, formando una forma de cruz o de la letra T pero tumbada, y amordazada con un bozal.

Me hubiera gustado añadir un par de cuerdas más a la cintura para añadir más severidad a las ataduras, y completar la estética que tenía pensado para el bondage, pero el sol estaba muy bajo, y no quise perder más tiempo. Decidí sacrificar la estética completa, y preferí asegurar la sesión de fotos, porque cinco minutos es mucho tiempo. La noche no espera. Nuestras propias sombras del cuerpo me hacían tener que alejarme para hacer las fotos, y tuve que usar la cámara de objetivo grande para enfocar desde la lejanía. Con las cámaras de objetivo pequeño quedaba toda la sombra de nuestro cuerpo encima de Eileen, y eso queda fatal en las fotos. El sol tiene que dar en todo el cuerpo.

Nos dio tiempo a hacer diez minutos de fotos. Cada vez las sombras eran más largas y el sol estaba a punto de irse, pero aseguré perfecto los plazos de tiempo, y di prioridad a las fotos. Hace años que hacemos bondage outdoor, somos gente de montaña y rural, y conozco a la perfección estas pautas del tiempo con el sol.

Eileen lo hizo genial, y os he publicado seis fotos de la primera sesión que hicimos con ella.