Outdoor Bondage. Me gustaron estas piedras, porque parece como un museo al aire libre, o monolitos, o el taller de un escultor, o de un artista, pero en realidad es una propiedad particular, y le pedí permiso al propietario para hacer fotos bondage, porque siempre en todas las propiedades privadas hay que pedir permiso. Es por respeto, por amabilidad, por educación, por responsabilidad, por profesionalidad, y por legalidad. El propietario fue muy amable, no mostró objeción y nos dijo que sí.

"Bondage sobre estos bloques de piedra"

Hay miles de posibilidades de fotos en este lugar. Podía haber colocado la modelo en una piedra central, o haber puesto a la modelo de pie, pero mi opción favorita fue sentada en la piedra de una esquina, de tal forma que podía tener la toma de la hilera con el paisaje de fondo.

La modelo se colocó con las piernas dobladas hacia adentro, casi en posición como de yoga o de meditación, y fui poniendo cuerdas en sus piernas, como si estuviera tejiendo una telaraña en todas direcciones. Conseguí de este modo que sus piernas quedaran flexionadas, sin poder estirarlas ni estirarlas. Tengo que repetir estas ataduras con la modelo más baja, porque debido a la altura de la piedra, de casi dos metros de altura, no se ve en las fotos las ataduras en el interior entre ambas piernas. Había quedado muy guapo.

La posición era algo inestable, y tal como he dicho en el párrafo anterior, casi son dos metros de altura, por lo que las manos debían de estar apoyadas sobre la piedra, para la estabilidad de la modelo. El método más seguro fue con las manos atadas a la espalda, con la movilidad de poder apoyarse en las zonas donde estuviera mejor, porque la seguridad es lo más importante.

Terminado el bondage, comenzamos a hacer las fotos. Se estuvo de maravilla, y el escenario era muy llamativo y atractivo. Todavía no teniamos un photoshoots bondage trabajado en un escenario de esta singularidad, y nos encantó.