Outdoor Bondage. Esta sesión bondage tiene una historia que nos ocurrió con jabalíes salvajes. La causa son los árboles. Os comentaré que estos árboles son pruneros, y esto es una plantación de pruneros. La alimentación primitiva de los jabalíes era antiguamente bellotas, pero hoy han ido la mano humana lo ha cambiado todo. Los cazadores, hace años, cruzaron el jabalí autóctono nuestro con el jabalí vietnamita o rojo. Esto ha provocado muchos cambios en estos animales, como que ahora pueden criar dos veces al año, son más lentos corriendo, su alimentación es mucho más amplia, y pueden salir de día. Esta manipulación con los jabalíes os la explicaré al detalle en mi sección de Opinión.

Nosotros llegamos para hacer las fotos. Todavía no habíamos ni sacado las cámaras ni las cuerdas. Siempre preparamos primero la seguridad, y fue en estos primeros minutos cuando detectamos alguna presencia ajena. Bajo la sombra de un prunero pequeño había un jabato muy pequeño. Para que podáis entenderme, era como un caniche, pero esto no es gracioso. Esto es muy peligroso. Si hay un jabato, hay una madre. Es la ley de la naturaleza, y las madres jabalíes son muy protectoras, y atacan.

"Bondage en una zona de mucho presencia de jabalíes"

En efecto, allí salió la madre jabalíe. Son animales salvajes y atacan si consideran que el jabato corre peligro, si estás cerca de su madriguera, si les estás quitando la comida o si tienes el infortunio de cruzarte con un jabalí escondido que no has visto o que escapa de cazadores y perros. El ataque de un jabalí es embestir, y son muy rápidos. Un buen jabalí, en plena forma y adulto, pesa entre 70 y 150 kilos los más grandes, y alcanzan aproximadamente los 50km por hora de velocidad punta. Son muy duros. Son como rocas. Te pueden destrozar la pierna si te embiste, y existe el peligro de que te clave los dos colmillos que le sobresalen, con lo cual te provoca heridas de por vida.

La gente en Barcelona, en Collserola, hace años les tiraba comida, lo que demuestra la incultura, el analfabetismo, la estupidez y la ignorancia humana. Jamás se les da comida a los animales. Se defienden solos, y no necesitan para nada a los humanos.

Estos jabalíes comen prunas en gran cantidad. Golpean el árbol, porque no pueden trepar, caen las prunas al suelo, y se las comen. Estaban allí por los pruneros a pleno día, y podían atacar, pero los jabalíes no se fían de los humanos. Somos sus depredadores, y si pueden huir, huyen y se apartan.

Eso hicieron, y se fueron. Adoptamos medidas de seguridad, y los jabalíes ya no volvieron.

"Atada delante de pruneros"

Hicimos un bondage completo por todo el cuerpo, bien lleno de cuerdas, y estuvimos haciendo fotos durante quince minutos largos.

Inspeccionamos el lugar. El suelo estaba lleno de mierdas de jabalíes, y había huellas de grandes ejemplares secadas en el barro. Este lugar está lleno de grandes jabalíes salvajes. Decidimos investigar el lugar con mejor detalle, y nos encontramos con un jabalí gigantesco. Calculo a vista que debía de pesar por encima de los 100 kilos y mucho más. El jabalí no nos había oído, y tuve que hacer notar nuestra presencia, para evitar un encontronazo, y tan pronto nos escuchó salió a la fuga bosque adentro.

Hay decenas y decenas de jabalíes es ese sitio. Son situaciones que pueden ocurrir en el outdoor bondage. Es adaptarse, aprender, saber y convivir.