Un gélido martes a pleno octubre preguntó en clase de medicina el profesor, quién sabe explicar qué es la ciencia, levantó mano alumna a conciencia, es un mercenario que se vende al mejor postor. Exclamado se giró todo el alumnado, veintiocho miradas se clavaron en la universitaria, mas por mayor escuadrón cual fuese estudiante mantuvo su confesión, de no creerme busque testigos, le saldrán bajo suelo y tras postigos.

De aquella efeméride hoy se cumple una década, qué grato recuerdo, reconozco soy yo la emperatriz de cuya frase dejó al catedrático lerdo. Rememoro con una emotiva sonrisa, repito su calco en mi faz aun sabiendo que vos, mi querida y querido lector, fruto de la distancia y la opacidad, es incapaz de distinguir con claridad, pero concédame la oportunidad de poder detallar. Descripción es rasa, comisura de los labios curvo hacia arriba en ambos extremos, achico párpados y aliso filtro soto nariz, estas tres reglas es buena directriz.

Terminé la facultad sin ninguna dificultad, y durante tres años consecutivos tuve prácticas en laboratorio de microbiología, día tras día consistía la metodología en evaluar los efectos que causan bacterias y virus y hongos y parásitos y productos recombinantes y alérgenos y priones y permítame que tome aire, carente de coma el pensamiento me he quedado sin aliento.

"Estuve tres años con las prácticas de microbiología"

Mis dos primeros meses estuve contando protozoarios que nos asedian, en nada se parece a computar habas, infeliz es el negligente que cometa tal desliz, podría calificarlo de temeridad o despliegue de subnormalidad. En cuanto a la cifra concluyente, reto a mi oyente diga cuantía al azar, apuesto ni se aproxima, sugiero no la sepa, de tener inequívoca evidencia caerá en depresión, gritará vamos al purgatorio, arrepentiros en penitencia, retenga modales hidalgo, ya le avisarán cuando su apodo aparezca en nómina.

Siguiente etapa fue su cultivo, mas de tener usted un huerto y plantar pepinos o tomates sepa es inservible su experiencia, ¡ay hermoso!, qué grande es mi paciencia. Tenga por básica diferencia la siembra del agricultor en el campo, yo empleo otras técnicas distintas por inocular muestras puras en los medios de cultivo, ahórrese su beso efusivo, ninguna es válida para mayor recolecta del olivo, mas de leer usuario de poca fe cito plantación en placa, resulta fácil observar reacciones metabólicas bacterianas, ahí englobo lipólisis, proteolisis y fermentaciones. Tenga otra maña en caja de Petri por agotamiento, y de exigir mayor demasía aporto a su saber las siembras en tubo, incluya variedad en estrías y mixta y medio líquido, espero haberle convencido, que de todos los procesos ilustrados supongo ha comprobado carecemos de arado por la tierra arrastrado.

Terminado el trimestre, me tocó velar los actores microorganismos, dirá alelado él otea las estrellas por la noche, mi serenidad con tanta estupidez va camino del derroche. Ni caso al mentecato, prosigamos donde lo he dejado, aquel febrero analicé diminutas criaturas, de dibujar su mente una bola amorfa con cuatro pelos y dos ojos saltones necesita de curas, apague la televisión, este trivial gesto es mi infalible solución. Estudié su fisiología microbiana, me temo esboza su fantasía una imagen de cintura avispada y tetas voluptuosas, le recomiendo vea porno comedido, en exceso ocurren estas cosas.

Superé con creces el notable aprobado, y llegado el verano me ofrecieron un puesto de trabajo, inconveniente son jornadas a destajo, peor es bregar de camarera, servir café a cuya gentuza arrogante y hortera habría vertido brebaje muy caliente sobre el pantalón, ojalá se le achicharre al obsceno el salchichón.

Maravilloso escenario contemplé el inaugurado laborable de septiembre, menudo templo espléndido de utillaje majestuoso. Venga, acompáñeme, sí, sí, con usted hablo, estimada y estimado seguidor, mire ese objeto, es una bomba peristáltica, novatos lo confunden con la cafetera o altavoz musical, van muy mal encaminados, pues dosifica caldos, no ponga fideos ni patata, que esto no es hojalata. Cocina medios estériles, vagos configuran en modo automático, quisquillosos posesivos prefieren el sistema manual.

Sígame, sí, sea complaciente y paciente, mire y escuche, aquello son diluidores gravimétricos, tienen timón a proa y estribor, sus controles ambidiestros le permiten al mismo tiempo hurgarse petróleo en la nariz y cortarle el pescuezo a la perdiz, tranquilícese pues bromeo, tan tremebunda artimaña con este aparato es inverosímil para espíritus malvados. En seriado tiene fama de sencillo y rápido, cuantifique usted las bacterias probióticas vivas, margen de errores se reducen al mínimo de horrores, y de sus contaminaciones todavía son menores las opciones, mas si se equivoca que se joda la foca, esto es ciencia, continúe con su juego, ahí tiene el brazo dosificador telescópico, diviértase al cambio entre cuyas filas, con sus bolsas de dilución en serie, le doy el informe alterado y pague suplemento por el etiquetado, es el decálogo del cliente contentado.

Acompáñeme, ¡espectacular!, mire el repertorio de cuyos materiales tienen por función medir la densidad, la temperatura y el volumen. Con esas pipetas cónicas y transparentes se miden las muestras que se toman de cualquier caldo, y bureta es aquel envase alargado, trasvasa pócimas a determinado grado, no me confunda con el cilíndrico vaso precipitado, análogo trasiega y calienta, es ser patoso en pequeños envases, mas de tener músculo enclenque pida ayuda, que sus mayores mitos alcanzan los diez litros.

Cilindro de vidrio graduado es la probeta, qué decir de este universal elemento, rivaliza en fama mundial con la cometa, ¡qué gran ilusión!, comparta conmigo mi emoción, corra, sígame, cambiemos de tercio, querrá saber la temperatura, termómetro es carta segura, y respecto a las densidades dispone de dos posibilidades, desentraño aquel cuyo densímetro cuenta con un bulto de peso en un extremo que le permite mantenerse flotando cuando se encuentra en posición vertical, y el restante aplaudo si acertó es la balanza, tan antiguo como la lanza.

Qué bonita experiencia resucitar esta vivencia con mi querida audiencia, gracias por su compañía, ¡mire allí!, a lo alto de la estantería, dispensadores en tubos y frascos hay garantizados existencia un milenio por lo menos, y en el estante inferior, a la altura de nuestro torso, veo cual homogenizador tiene una anécdota, en universidad creyó aprendiz es una papelera, y el idiota de una pisada quiso se abriera. Dé gracias la leve imprudencia, que podría haberlo tomado por robot legendario de cine clásico, habérselo llevado por mascota hubiera sido peor derrota. Alarma no dispone, es increíble su labor silenciosa, sirve para muestras alimentarias, venenos descubre a batidas diarias.

Estaba entusiasmada, todo a mi disposición, me sentía huérfana rescatada en adopción, y eclipsada por mi diversión casi tuvieron que sacarme a rastras ese lunes, yo agarrada a la superficie enlosada, que de irme no me da la puta gana, berrinche fue un fiasco, váyase a su casa, a pie o en tartana.

Concilié el sueño en trinchera avanzada de la madrugada, y de un brinco salté del jergón, despierta gallo dormilón, en la curva de la atmósfera, si ojeas fijo, despunta nacer del almanaque un nuevo hijo, mas ave de corral, garboso y fanfarrón, refunfuñó qué burradas dices pedazo de tarada, cuanto ves será una teja azulada, lárgate si tu alma bulle impaciente, que el cortinaje petrolero aún permanece vigente.

"Comencé a trabajar en el laboratorio de aquel famoso epidemiólogo"

Llegué en cuya puntualidad es impropia de este país holgazán, y sobrepasados quince minutos de mi arribada entró un epidemiólogo, saludo entre nosotros casi juro resultó su monólogo, pues mi cortesía de cuatro sílabas y nombre adjuntado le aplacó un sermón inmaculado, discurrí o lo ha dicho muchas veces, o lo tiene muy elaborado.

Altura del espantapájaros me rebasa en diez centímetros siendo generosa, tumbado en horizontal es invariable la longitudinal, y belleza ruego un minuto que medito, busco léxico apropiado para sutil lindeza. En el diccionario rebuscado encuentro algún vocablo proporcionado, deforme he descartado, exagero enorme, aunque guapo lo reservo por si descuartizo algún batracio. Repugnante es desacertado, dado enfrente de su jeta el desayuno no se me ha indigestado, mas dibujante debería su retrato plantearse, quizá sería el rostro perfecto en cuya viñeta surge monstruo con cual asustarse.

Personaje de héroe les avanzo sería una ruina mercantil, que su masa ósea endeble y pueril yo misma le desafío a un pulso, con la suave brisa marina como impulso ya se ha vencido. Piernas flacuchas he visto laudable imitación en cuyos ancianos alicaídos marchitan su perecedera vida enclaustrados en su habitación, y pectoral ponga anuncio en portal de búsquedas, plano que de su apéndice xifoides a la horquilla esternal juegan los piojos a patinar, por toda la cancha se puede resbalar.

De carácter es frío y engreído, traiga una cámara de periodistas y a manadas se abalanzan los especialistas, todos quieren ser protagonistas. Arde por su fama y gloria, hay en su oficio a centenares haciendo cola en la lista, y fue esa ambición quien me despertó la atracción, no se confunda lector, eche el freno, me refiero en el ámbito profesional, que acostarme con ese esqueleto ni pensarlo en mi currículo pasional.

Tacto con mujeres es extinto en su habilidad, lo demuestra un incidente, que portando fiola un investigador machista disertó cual parágrafo transcribo, meto profundo este híbrido de entre tubo de ensayo y embudo por el coño y atisbo el ovario, ¡payaso analfabeto!, que ni su vidrio transparente ni en modelo caramelo tienen telescopio para tal hazaña, lástima carecen los potes de mortífera araña, que de picarle yo apoyo al infierno enviarle, mas al resto de cernícalos cayó en gracia, y en papel escribió el sujeto la palabra matriz, trae acá tu lápiz, tacho y corrijo, es matraz sin falta de ortografía, inútil es quejarse al capataz, a risas se disloca.

Abronqué vigila con el equipamiento, uso es variopinto de tal instrumento, calienta líquidos salvo café de almuerzo o vaso de leche por refuerzo, recristaliza sólidos excepto si pretende cual herrero o ceramista forjar jarrón o daga, que en este espacio se apela a la responsabilidad, váyase al zoo o al circo del senado, en sus butacas subastan toneles de imbecilidad. Desde ese instante, cerró el primate cualquier signo conmigo de amistad, ¡y yo que me alegro!, reclamo en mayúsculas anote en mi expediente, masacrar a toda esta lacra de macacos es en nuestra nación tarea pendiente.

Cumplido un período anual, se incorporó joven neófito recién licenciado, y puesto que la confianza en mí había aumentado me encomendó el experto enseñarle normas y obligaciones a cobijo de este techo cubierto. Satisfecha complací, aunque confiero secreto entre ustedes y yo, cada nueva promoción es un escalón trepado en idiotez, de seguir por este camino la humanidad va directa a su extinción. Baso mi afirmación en que tres veces hube de explicarle, la incubadora eleva la calor a temperatura superior de la cual hay en el exterior, y dentro del refrigerador ni se te ocurra meter la cacerola, copan sus rejillas los medios de cultivos, reactivos perecederos y aledaños sueros.

Cara pardillo tenía el chiquillo, óyeme cuanto te instruyo, toca por lección el botón de las centrífugas, de poner ropa te la destroza, que dicho cachivache se usa para separar de forma acelerada las partículas sólidas suspendidas en cualquier líquido, y he de admitir me costó su aprendizaje mucho esfuerzo y mi amenaza de su cuello retuerzo, jodido atontado, pero al borde de completarse la semana su tontería postró rodilla claudicado.

Adiestrado ya de una maldita vez, y vuelto el río desbordado a su cauce ordinario, sonó mi teléfono al impar sucesivo del calendario, hora exacta es inolvidable por resonar cita del crepúsculo en cual campanario es un calvario, retumba los domingos matutinos como infantería avanzada, causa es la misa o el difunto o la novia casada, y mire anda lejos, de comprobar la yarda se quedarían perplejos.

Voz refinada de erudito es inconfundible, he aquí desvelo propuesta del interlocutor, llega fábula de la pandemia me comentó, y cuyo golpista asaltará el trono le ascendía de cargo. Aceptó aprisa sin sabor amargo, en nuestra rama hay de hienas egoístas que tenemos para dar y regalar, aunque mayor codicia es la fortuna, le soborna con tal opacas retribuciones que en cinco generaciones de su familia nadie pasará hambruna.

"Dictadura sanitaria le contrató para defender su genocidio"

Del pastel me ofreció una ración, voy como su ayudante de dirección, por supuesto es un placer, dígame dónde comparezco, sito en cual edificio es una fortaleza, rodea muro empedrado toda su grandeza, desde fuera sólo se aprecia la garita del vigilante y rótulo del habitante, si pronuncio en voz alta dé por categórico hasta un mendrugo desamparado habrá escuchado. Premura me extrañó, en cronómetro cuenta atrás saldrá el dictador televisado, policías y sicarios dispondrá por perseguir cual pueblo desarmado se niegue a ser confinado. Patraña es un virus, disculpe capitán mi guasa, me resulta increíble por burda y estúpida, por todo el mundo hay soltados cuyos sintéticos infectan en estampida, por qué ha de ser diferente, ahora es imbécil la muchedumbre concurrente.

Aconteció tal cual profetizó, ya se apañaran, que yo deambulo absorta por cuyos pasillos atesoran documentos y estrategias de máxima seguridad. Estoy convencida jamás ha visto vos estas entrañas, concédame el privilegio de ser su guía, en el ala oeste se encuentra el área administrativa, papeleo y burocracia es la esclavitud de toda democracia. Es independiente del ala este, secretarias oficinescas detengan en tornos su avance, de barrera en adelante es región inquietante, zona boreal asigna extracción y recepción de muestras, su análisis y procesamiento es sala colindante. Departamento de eliminar residuos se halla encasillado al perímetro septentrional, y en el turbio subterráneo es experimentación secreta, de demoler sus cubículos enferma todo el planeta.

No busque foto ni vídeo, tenga sólo por mi testimonio la certidumbre de ahí dentro vivir el poderoso demonio. Mire si piensa dramatizo las puertas cerradas de cada cobertizo, cada portal su señal de advertencia. Triangular con pictograma negro sobre excepcional fondo naranja traza una equis, materias nocivas o irritantes, sigamos andando, mi sitio es otro bando. A partir de esta insignia es todo el relleno amarillo, calavera exhibe ese otro gráfico, de pensar almacén de momias qué bestialidad, materias tóxicas significa su popularidad, pero prosigamos caminando, cual raro de chorro y guantes reporta misiva de materia corrosiva, mas insisto que no, que allí no trabajo, al pesado lo mando al carajo.

Riesgo eléctrico avisa el bosquejo del relámpago, de producirse cortocircuito escape por vía de emergencia, complejo su red de cables, de tocar no se salva ni el farsante mago. Si fuese peligro de incendio ilustraría círculo con llama, penosa creatividad la del artista, traspapeló en su inventiva la veracidad con la excentricidad, y al firmamento, ya en el confín agotada de tanto parlamento, aparece el distrito de severo acceso restringido. Adivine el letrero, príncipe valeroso deduce son aros olímpicos, trío anillados con su cruce vacío y el cuarto solapado, pero...¡piensa qué has votado!, por el mero hecho de ser emblema en olimpiadas un quinteto ya la has pifiado, a mil leguas se avista son calamares rebozados.

Cruzado el umbral embiste doble portal, pues su vestíbulo es el vestuario, vestimos desde epi hasta batas de parvulario. Engalanada con su correspondiente disfraz, comprobará al interior paredes escatiman ventanas, dado valoren la ínfima posibilidad de la gaviota despistada, en su vuelo se estrella contra la superficie cristalizada, resquebraja cual bloques de hielo en canícula, ¡qué espanto!, todo el ambiente esterilizado resulta infectado, y los microorganismos huyen pies en polvorosa, qué hago entonces, su caza dista antónima a la presa mariposa. De aconsejarle algún arquitecto tal sandez, despida al líder y sus paletas de barrios, vaya disparate delinea el botarate, que alguien le explique las fachadas acristaladas facilitan propagar las llamaradas.

Techo por rozar doy saltos y brinco, quimérica que las yemas de mis falanges distales no hinco, debe de ser por si acaso se clona un dinosaurio erguido. Pintura es un color maquinado, en su casa o taller o tiendas por sus compras no habrá con ese pigmentado, pues tiene un trato especial por evitar acumulación de polvo y materiales tóxicos. Es además incombustible e impenetrable, tanta tecnología sólo faltaría echara al traste una rata con táctica ruin, perfora su canalón y trunca diques de precaución, gases, vapores y humos contaminantes danzan joviales, nos vamos de excursión a las dependencias adyacentes.

Falso es la leyenda de ser su espacio diáfano, que tenemos tabiques variados, separa diversos habitáculos en cuya composición anula del ruido su transmisión. Sonidos hay aterrantes, ese cuchitril es el animalario, si usted es animalista salte estos párrafos, científicos son como antropófagos. Aullidos de un mono revientan en decibelios, mas a pesar de ser escandalosos no produce pena sus salmos tormentosos. Conejos gritan poco rato, la brevedad del degüello y su escolta en segundos, y al acto de cercenar la vena patalean en un sarta de convulsiones, cuánta fuerza ejerce el roedor, de olvidarse atar las patas con hilo penca desangrado, aprese rápido que nos quedamos la madrugada en vilo. Andaluz le da un capón, después de varios intentos conseguí con precisión, mas tal ejecución es inservible con su lava coagulada, desecho al carro de la incineración.

Acongoja el maullido de los gatos, su maúllo quejumbroso es un lance traumático, martilleado cual llanto de un bebé en las catacumbas del infierno, ha de tener el felino sangre de Lucifer y de un ángel celestial, mas si son recién nacidos debe tan sólo colocar al albergue de un saco, dé un golpe seco contra cualquier pared, y el minino ni se ha enterado. A mayoría conmueven ladrido de perros, radian tristeza o ahogo según sea un caniche o un dogo, otras razas quedan mudas, y en caso de galgos y dálmatas se percibe en su lloriqueo tienen los cánidos dudas, prefieren batirse en duelo con rey león, dónde vas insensato, que perdedor de la paliza su sentencia le condena a ser devorado, alega da mayor pavor en aquel minúsculo cajetín permanecer enjaulado.

Si le escandaliza tal versión, sepa todavía hay peor perversión en cuya cueva se apoda el gabinete, son vagabundos y drogadictos quienes sucumben a la experimentación. Incrédulo negará, dígame si de verdad usted cree imposible en nuestra especie tal maldad, mas antes de responder le concedo ventaja, ha de saber toda la estructura, incluidos soportes, vigas, columnas, y arcos, gozan de aislamiento térmico y sonoro, ignífuga es lógico vaticinar, y el suelo de base rígida evita vibraciones que podrían interferir o delatar tareas de las cuales plebe mundana ignora en su inculto conocimiento. Su revestimiento ha sido condicionado por cuya manipulación de agentes biológicos y productos químicos es la barbarie de cual vertebrado pertenecemos vos y yo por naturaleza, y de querer una prueba fehaciente lea el inmediato texto muy atentamente.

Data la historia mediados de abril, arrancada la segunda década de cual siglo vergonzoso yo narro por compromiso imperioso, cuando un traidor absolutista masacró libertades que de volverse a merecer prepara el destino la mayor guerra jamás descrita, mártires predigo a millones, descerebrados a billones, y a supervivientes les aguarda la faena ingente de reconstruir una civilización decadente.

Sentó una base terrible, enciérrense oriundos en sus casas, atiborre con extranjeros y colonos, menores y abuelos y sus nietos, intelectuales y deficientes, y la abrumadora mayoría de palurdos acataron, con vítores elogiaron. Exclúyame de estos atrofiados, dictaduras para mí es inaceptable esclavitud, mándeme su régimen si se le antoja, directo se va a la basura, y de querer vos una explicación por tan magno despropósito he de asumir no sé qué decir, concibo es el preludio de nuestro mamífero extinguir.

En total impunidad, aquel tirano ordenó a sicarios y sus redes criminales rastrearan cada rincón, sin huella fue la única condición, y presto surcaron gorilas y macacos callejones despejados de transeúntes, buscando por garajes y entidades bancarias cual pobre menosprecia su linaje el paradero, deles una llamada, buenos días señora o caballero, hemos localizado a su hermano, perdone que tal vez tengan por parentesco hijo o primo o sobrino, cuelgue súbito, escueto y conciso replicarán, su vida me importa un comino.

Emprendidas búsquedas a todo tren, enfilaron carreteras y autopistas, exploraron ruinas y fábricas derrumbadas, al arropo de sus escombros se esconden esperanzas desoladas, y aquellos orangutanes escarbaron exaltados cada palmo de la geografía, echaron puertas abajo, de qué preocuparse si el público se amaga como escarabajo en la tubería. Removieron ladrillos, escudriñaron en sótanos angostos, hurgaron por montes y bosques con la única compañía de corzos y jabalíes, liebres y serpientes abarca la fauna evidente, y de víctimas encontraron a centenares, balance actualizado prospera a millares, la miseria en nuestra nación copa urbes enteras y sigue en expansión.

Prometieron piratas honrar a necesitados marineros con sórdidos tesoros, venga conmigo les ofrecían, tendrá refugio y comida, que con esto de la autoritaria represión hay delincuentes muy feroces, llevan cuchillo y revólver. Hubo quien le encandiló, otros en cambio receló, ya ha sido alumno de cuyas ofrendas suspendió la asignatura, pero bestias inmundas insisten en su persuadir, le invitamos amigo a venir, y al responder que de su aposento no iba a partir sacaban los esbirros su furia troglodita, bramaban e imploraban los heridos, plasma rúbeo salpicaba por doquier. En hospital consulte su recuperación, enfermera manifiesta por ingresos no tienen este paciente, revise entonces urgencias y curas, su apelativo tampoco figura en escrituras.

Acoso les condujo hasta una colonia textil de ciclos antaño, sus seniles obreros rememoran su juventud vivida, son nostalgias que hacen daño. Queda de su esplendor sólo las batallas narradas por cuyos centenarios viven alejados, pues a onomástica de su fundación tiene todos los barracones derrocados salvo una caseta, sustenta el vigor de un castillo de naipes, intacta queda loseta de la entrada, que todo el resto por el frío y diluvios se maldicen resquebrajadas. Una grieta amenaza el tabique a poniente, y al llover tan sólo dispone su pupilo de un cuadrado, tres metros por ancho y largo, donde no se filtra el agua por el tejado.

"Encontraron sicarios a una chica vagabunda con su hijo pequeño"

Vive sola la soltera veinteañera con su retoño, brindará su tercer aniversario este próximo otoño. Duermen acurrucados sobre un colchón sucio y mugriento, y por aplacar su estómago hambriento disponen de una hoguera, sobre leños en el círculo de piedras coloca la caldera, arroz y pan es su dieta principal. Carne dispone los martes y los viernes, que en cuanto al dinero concierne gana algunos billetes con pequeño trapicheo de droga y chupadas de nabos, y el mísero ahorro es para el mimo del rorro.

Penurias sufre durante la estafa, controles mercenarios impiden a feligreses llegar hasta su decadente morada, y llevando dos semanas en la absoluta soledad comienza a sufrir las consecuencias de esta ignominia opresora, dado le falta pechuga y chuleta, de bebida va justa, y es utopía darse a la fuga, ese mortal cerco asesora quédate quieta. Damnificados de ese imperdonable episodio acentúan el escalofriante silencio, trinan las aves migratorias, y en su eco se percibe miedo en las oratorias, mas no es aquella grima apuntadas por el cañón del cazador, sino hablo de otro pánico, decidme grullas y estorninos, dónde se oculta camuflado quien os embriaga de terror satánico.

Desvanecidas sus plumas al norte, escuchó un motor, el golpe inconfundible de tres portezuelas metalizadas cerrarse, y al horizonte, sobre el océano de cascotes inservibles, asomó la efigie de dos falderos y un sabueso, hombres fornidos y charlatán con sobrepeso, colega con tanta capa de grasa vete al ártico, júbilo habrá en la aldea del oso polar, sirve por cuatro focas ese lunático.

Colisionaron con la moza, oiga señorita, somos gendarmes de comisaría, cuál es su justificación por desobedecer la terrorista supremacía, y en timbre abatida sinceró su debilidad, no tiene otra comarca de ida. Cuida de su niño pequeño, lucha por su futuro, pinta esclavismo y un absolutismo duro, mas reza por tener caducidad cuya crisis prensa y políticos pretenden instalar a perpetuidad.

Masculló el cachalote, venga con nosotros a cuyas dependencias son propiedad de cual organismo vela por su integridad, definición es innecesaria, que si divulgo las siglas el escándalo es internacional. Se mostró reacia al principio, pero juró vianda para ella y su cuna unida, ropa limpia tendrá por escoger blusa o vestido o camiseta, gama de colores optará en blanco y en negro, marengo o violáceo, escarlata o rosáceo, y la cama es todo un lujo, reposa el somier sobre muelles a cuatro patas.

Vaciló seducida, y dado la apariencia física denotaba su adicción, farfulló sirven por su alcantarilla dosis de heroína o cocaína, anímese y aproveche la oportunidad, deje en su pocilga nativos e inmigrantes que repudian túnel a la mina de diamantes, ahora es fantástico, de alcobas hay disponibilidad.

Convencida de ayudar a su criatura, subió en vehículo de aquellos desconocidos, con sus pocas pertenencias en el maletero y el párvulo en su regazo. Quince kilómetros recorridos, ya cruzado aquel montículo cual desde su cresta planchada se divisa la inmensidad de la plana, tomó el desvío por cuyo eje mire el paisaje, en breve emana de la nada un cerro insólito, su falda es de tinte liso cremoso, árido y yermo, traviesos bromean cagó un extraterrestre, ¡ingenuos e ilusos!, es una colosal pila de sal.

Evaporada de repente, despístese un momento y al recobrar su atención ya se ha suprimido de su ángulo de visión, capricho de la orografía, transcurrió el viaje sin sobresaltos, todo son diálogos optimistas, omiten cuyas bromitas sexistas se incrustan por rutina en las habladurías de estos energúmenos, pues la doncella debe de sentirse arropada, la burda falacia dominan con maestría entrenada.

Llegaron a cuya divisoria demarca el coto de la víspera, y gentil educado acudió raudo mi jefe a dar su bienvenida. Cuélguese visible pase de nuestro estudio, y con acreditación impuesta muévase por longo pasadizo sin impedimento, colinda al fortín su discreto y cómodo apartamento. Aseo con bañera cuento catorce baldosas de diámetro, horno y fogón estire el cúbito desde la taza, algo decantada la llave alcanza para ser girada, a diestra mayor fuego y a zurda apaga el quemador. Litera separa del calentador dos zancos, duerman juntos en el mismo jergón con su crío, o si prefiere en sábanas separadas. Resta un armario, perchas hay siete, cajones un par, lucerna difusa sobre mesa apática de manufactura lusa, y ya he descrito toda su mansión.

Volvieron a verse tras plazo del pernoctar, temprano para duende perezoso, tardío replica el típico madrugador. Excelencias pregonó epidemiólogo de su industria, y ella, huérfana de infancia áspera, que precaria le proveyó de la escasa cultura en escribir y el leer, creyó todo su discurso mentiroso, pues el fantoche vestía bata blanca, porte arrogante en cual temple es poco común, identificado con la abreviatura Dr. en arrecife de la clavícula, y una sonrisa afable impensable en puteros y traficantes, por abismos bucean sus virtudes errantes.

Arenga fatídica tan sólo saben ellos dos, pues estuve yo en guarida preparando la iluminación, para una óptima evaluación debo de evitar sombras confusas, contraluces molestosas y reflexiones insidiosas, dado estorban para extraer conclusiones. Debe conseguirse una luz uniforme, mas para tomas concretas de alta intensidad programo sistemas incandescentes, dirá usted qué estamos tramando, ¡no se haga el virgen cándido!, la ciencia siempre está matando.

"La chica se ofreció de cobaya en experimentos crueles y mortales"

Saludé a la cobaya por primera vez tras abrir compuerta de la guardarropía, ausente de joyas y accesorios, que de lo contrario se contaminan los abalorios. Demás normativa vulnera todo el reglamento, es obligatorio llevar la túnica abrochada, incumple la manceba, de prendas va completamente despojada. Recójase el cabello manda el cartel, pende su castaña melena a la céntrica apófisis espinosa, y a pesar de estar prohibido comer y beber, rédito le daría un bocadillo y litro de agua, que de ver su figura escuálida haría al espectador palidecer.

Sus pupilas remolinadas tenían aquella áurea sonámbula que retrata las estatuas toxicómanas, y su notable delgadez ceñía su piel elástica a la morfología plástica de sus huesos, aquel bollo es el cartílago articular, el chichón es la epífisis distal, costillas se calca el serrato al completo, oleaje en ambos espigones de su cintura corresponde a la cresta ilíaca, y cuya fosa acucharada puede quedar inundada es el ilion, flaca y demacrada la aspirante desgraciada.

Deduzco le ha dado a entender participa en una prueba de un nuevo psicotrópico alucinógeno, capaz de trasladar su cerebro a un paraíso impresionante, para nada fugaz, durará su delirio que de eso se trata, cronómetro en marcha, en su fase preliminar se desconoce cuándo los efectos finiquitar. Advirtió de otros síntomas, convulsiones sacudirán todo su cuerpo, arrebatos agresivos que clamará todas las injurias y calumnias cabidas en su enciclopedia, violenta es sustituta manifestación, por evitar lesión se emplea cuerdas y mordazas.

Ansiosa apremió comenzar en cual maquiavélica caverna sólo entra asesino, subalterna y sacrificada. Encaminadas a la macabra madriguera, le aguardan agazapados legión de virus, de su martirio no se escapa, pues cuatro jinetes es la condición para cumplirse la infección, sobre el cuarteto de caballos cabalgan los forajidos. Mencionados por orden escrupuloso, a esquina sobre equino níveo el huésped susceptible, el siguiente corcel es el agente infeccioso, a su vera cuadrúpeda cual porta concentración muy elevada de su mal, y por hípico al galope quien marca la ruta de transmisión adecuada. Huya en espantada de tropezar con tal bandada, mas la voluntaria no sabía nada.

Me atrevo afirmar que le sedujo ese traje especial, debió de pensar íbamos disfrazados, compararía con desfilada carnavalesca o un baile de máscara quijotesca, pues tan sólo disponía con nosotros de contacto visual a través de la visera. Bromeó inocente con el atuendo, impecable de costuras y recién estrenado, anula su eficacia un miserable remiendo, mas respondió el villano, vuélvete al envés y junta tus muñecas en el lumbar. Consintió la vasalla, y el enredo de las sogas por sombrero del carpo se empezó a vislumbrar volteando cuatro circunferencias, y completada el periplo por la órbita rotó en sentido perpendicular por el desfiladero entre escafoides encarados. Apretó apasionado, selló el nudo inalcanzable a sus tentáculos, y ya tenemos montada la inaugural pieza del puzle disgregado.

Contigua atadura ubicó en los codos, tensionó que es increíble, con un puñado de rodeos estrujados logró los húmeros abrazados, y en su victoria escuché un suspiro sensual, nuestra laringe irradia habitual ante cálidas caricias de mutuo agrado. Repitió la misma maniobra, rotó de la bóveda celeste a yacimientos soto tundra, y firmado el lazo palpó la firme compostura de la regia ligadura.

Por su rostro tasé quería mi participar, dame la jarcia larga pedí a profeso, ahora soy yo quien la va a atar. Piernas fusionadas, susurré a su oído, que te haré disfrutar, y arranqué punto de inicio en los tobillos, tracé trilogía en espiral y cual sublime pintor estilicé escaleras de caracol, segundo peldaño en maléolo externo, suba su ascenso por turbante a la diáfisis tibial, imponente es la escalinata, que en el fémur hay dos estaciones, quedan unos cuantos escalones, apeadero en el triángulo poplíteo y parada posterior a escasos centímetros del trocánter menor.

Cual ascensor por el hueco de su rascacielos lie las fibras en atajo inverso, de arriba abajo y todo recto, en cada planta una aparcada, embrollo del mismo modo que el científico acometió en extremidades superiores, y prensé con tanto ahínco que de ser uva habría chorreado vino tinto.

De regreso a la verticalidad un morreo me demandó, el arrumaco de mi lengua lasciva, bobalicona que plástico no atraviesa la saliva, cierra los glóbulos oculares y abre la boca dominé tajante, cayó la incauta en mi pérfida argucia, gocé por prioridad ver al varón portar un esponjoso balón, estoy meditando el describir su dimensión, se me ocurre por parangón una pelota de tenis, pizca ligeramente mayor. Metió individuo el esférico en el cuenco recóndito de su cavidad bucal, y sorprendida disparó en alto sus párpados, qué te he dicho yo antes, quiero tus fanales cegados.

Insinuante y erótica, afirmé sin embargo no me fío, y por entorpecer regreso del lucero pedí parcheado, con duplo de emplastos tapé de la ceja al pómulo, hermosa y morbosa con los ojos vendados, mas no he terminado, que tomé quirúrgico esparadrapo, es raso grosor menor a una pulgada, pero por eslora llega de la pradera a la cima elevada de la cordillera. Por qué tanta envergadura, utilizo por tejer una red de minúsculas geometrías en el óvalo de su testa, básicas rayas del occipital al maxilar, son sus lianas tan pegajosas que ha quedado inamovible.

Malla férrea le impide librarse de la mordaza ni dilatar un ápice su quijada, y repito el trazo entre el cráneo y los cornetes nasales, todo poro cubierto, aferrado al temporal, prosigo a la sutura lambdoidea y parábola al otro flanco, preciosa con cuyo vendaje blanco percibe la muchacha como un cortinaje azabache de niebla impenetrable.

"Atada y amordazada se divirtió un rato antes de inocular el virus"

Musité a su tímpano, lapso de reloj va contigo y conmigo, te vas a divertir, que por cábala femenina tengo la certeza se excita inofensiva, asumo el rol de malicia vengativa, y colocada en su retaguardia posé las yemas de mis dedos en su pubis rasurado, descendí donde soterrada hay filón de la sínfisis, y frené al topar la cúspide del iceberg, nuestro volcán activo tuvo por bautizo el mote de clítoris. Froté cual anhela pedir tres deseos al genio de la lámpara mágica, y de toda su jerga viperina se ofuscó con el mismo vocablo, un tino afirmativo en su idioma amordazado, traducido vendría a ser una sola sílaba de exclusiva vocal, la i latina es la monserga coloquial.

Hurgué su loma y sus peñascos, palpé barrancos y taludes, que con tanto rugir entrará el cráter en erupción. Registran terremoto los sismógrafos, glúteos noto al tacto se constriñen, sacro se arquea, infla sus pulmones, y una sacudida se apoderó de su cordura, dobla del impulso su pelvis hacia delante, pero felicíteme, que con la dificultad de la tracción aguanté estoica el guante, voy a provocarle caravana de corridas que por consecutivas tendrá atasco inacabable, ¡tranquila princesa!, los espasmos no son nocivos.

Resollaba cual búfalo enrabiado, boquete de la boca tiene indisoluble tapiado, y dado llevo yo la batuta obligo estar de pie a la prostituta, que se quiere revolcar por el prado, vete a saber, algún análisis ha dado por resultado su pasto envenenado. No obstante, insiste en refregarse, ¡no! he dicho, mantengo erecta por el cuello, y en el forcejeo moldeado se avecinó otro triunfo, clímax que por el estruendo de sus jadeos hubiera provocado avalancha en cíclopes nevados.

Toda suya, expuse al capataz, y marché viendo su rupestre perfil extasiado, cayó de rodillas envuelta en un coro de tenues gimoteos, insaciable ruega una lozana hornada, se va a joder, pues el bárbaro lleva consigo una inyección, la plaga ya ha sido inoculada.

Volví a verla al prematuro caducar del templado anochecer, cómo va el examen doctor, sin novedad, mantiene el ritmo cardíaco, constantes son normales, y no progresa evolución de la enfermedad. Única alteración es su enojo, patalea enfadada, protestaría tanto periodo atada si no fuera por el precinto amordazada, ayúdeme con la jaula, no quiero llevarme ninguna patada.

Constaba el armazón de hierro de una base redondeada, estrecho para encajar el contorno de su flaca silueta, y provista por una portezuela que blindada con candados frustra zarpar alma cabida con vida. Altura se ajusta a la captura, sobra un palmo hasta tocar su pináculo, mas debido a su estrangulada anchura su permiso es ridículo, literalmente apoya la drogata los cuatro puntos cardinales en los barrotes rudos y aplanados.

Costó introducirla en dicha celda, se revolvía como lombriz expuesta a los látigos del astro febo, pero en equipo y debilitada se consiguió el objetivo, máxima demora cifro en cinco minutos. Aprisionada en aquel antro claustrofóbico, afianzamos el vértice a cuyas clavijas soportan sin problema el empuje de una tonelada, mas a previo irnos propuse quítale sólo la mordaza, si se asfixia y fallece se va al traste todo nuestro sudor.

Estuvo de acuerdo, aunque hubo al estreno de su canto un ligero arrepentimiento, pues soltó ristra de improperios, cito por ejemplo el de psicópatas, ha acertado en el calificativo de lleno. Soltarme chilló, que llevo demasiado curso agarrotada, y no entiendo de este prórroga, ahora me hallo enjaulada cual papagayo por mascota. Replicó el degenerado, en fase lenta nervios ha de resignar, ¡no, no y no!, quiso largarse de cuanto denominó su mazmorra, ¡lástima!, beba de tal brebaje, su elixir engendra modorra.

Aquel sagrado cobertizo albergó su gratuita estada, garbosa y enarbolada, ya puede arremeter con saña mayúscula, que el metal no se dobla y su sarcófago no bascula. Alaridos son ecos perdidos, aquí no entra forastero y tampoco huyen los berridos, pues le recuerdo dormita la ciudadanía en sofás tras celosías, abren la verja para aplaudir, concluyen su patético concurso diario y se vuelven a recluir.

Jueves tocaba turno en anuario, dijo la drogadicta somnolienta y mareada, percibo la garganta sedienta y agrietada, por favor agua de beber, que noto la frente caliente, me da que tengo décimas de fiebre. Basta ya de su investigación suplicó, quiere irse a su casa, me temo desatiende su petición, que la tabla de contagiados repasa, y ni un solo apellido salió vivo de la indestructible argamasa.

Sorba de balsámica poción, remolona tragó unos centilitros, mas insistió, soltarme y no excusarse con vuestro potingue, estoy sucia y meada encima, que cuerdas y el acero me impiden ir al lavadero. Clamó desesperada por su libertad, su centinela no tiene esa voluntad, y ante la angustia de quien se ve muerta berreó a decibelios titánicos, pero esto es la ciencia, yo se lo defino, herramienta corrupta y cínica que repasen sumarios de su clínica, cadáveres se contabilizan a cuantía que yo tildo de mítica.

Descubrimientos y avances es innegable, pero suena el timbre del imperio, y postrado claudica un lisiado, ¡ay señor!, en nuestra aldea no tenemos dinero para profesional y medicina, tengan clemencia y propongan alternativa por recompensar, que cuanto para ustedes sana una mera pastilla a nuestra tribu la diezma y extermina, mas mayordomo que abrió la cancela exige muestre su cartilla, ¡ay señor, por no tener imploro no me riña!, y entonces decreta dame todas las monedas que llevas en el bolsillo, ¡ay señor, mire mi dentadura, apenas conservo un molar y el colmillo! Última oferta, otorga el criado, cuánto cofre te puede ser saqueado, ¡ay señor, arcano el grano de trigo, con semilla amasamos cuyo pan decora el ombligo, es para casta su oro!, y de un portazo cerró el grosero lacayo. Quién había preguntó el director, un pordiosero del indigente sector, he espetado vete invisible y muérete, prior le felicitó, mendigos habrían de escurrirse tirando cadena del retrete.

"La ciencia es un mercenario que se vende al mejor postor"

Hablemos de ciencia, en teoría es nuestra labor salvar vidas de ósculos patógenos, cito una misión por descifrar jeroglífico, pero la praxis es diametralmente opuesta por una frívola ley comercial, mayor riqueza que una boda genera un funeral. Que el rebaño de borregos rumie alegre y sano es agria noticia, me asquea y me repugna, tal estado perenne devasta la médica economía. Póngase enfermo, empeore de su salud, sufra dolencia crónica, moribundo resista el martirio necesario por incrementar la factura, que usted es una mera estadística numérica dentro de mi nomenclatura.

Fumador eufórico presume fuerte como un roble, por supuesto déjelo fumar, que en laboratorio calculamos cuánta química es rentable para sus bronquios obturar. Traiga caramelos, dulces y pasteles, mantecados y helados, ahora ya cereales y pescado, todo cuanto ingiere ni un alimento se ha librado, y quizá cree buscamos su tranquilidad al engullir el manjar, mire mi faz risueña, le sirvo en bandeja la homilía halagüeña, pero párese a pensar, dónde ve en esta faceta mi salario con el medicamento, o de doctora con la receta.

Querida y querido mío, persiguen la perfección mientras consume multitud de artículos adulterados, pero riza la maestría que tiene por advertencia vaya precavido con el consumo, reprochan los aconsejados, déjame morir en paz. Digno de ovación es su reflexión, ¡envenénese! que en estantería dispondrá hervidero de narcóticos y toxinas, sabemos de su catástrofe, pero de dónde ha extraído la conclusión que nos subyuga nuestro espíritu la ética y la emoción.

Lloro a carcajada batiente, y léame al milímetro porque es absurdo volverlo a repetir, nos importa una mierda su familia y su gente, el político o el barrendero, que habrá oído montones de criterios acerca las mayores finanzas de todo el orbe, drogas, sexo y armas clasifiquen a su agrado.

Gesto con buena fe le conferiré, absolutamente nada supera la rentabilidad de la enfermedad y la muerte. Piense ahora mismo, ¡sí!, ¡ya!, en este momento que usted plácido y vital se encuentra leyendo, cuántos decenas de miles de fiambre reciben sepultura, dígito diga a la suerte, que el monto total necesita abreviatura. Añada plebeyos que acuden al especialista, ¡ay doctor me duele aquí y allá y por allí y por acá!, mire la cola en la salita de espera, a este ritmo amplíen sus hectáreas al campo de fútbol, que el chiquillo tiene mocos, la adolescente se queja de la barriga, aquel va al dentista por retorcerse con la muela, aquella es alérgica y el impaciente es aprensivo, cree tener embolia por salir abobado del tiovivo. Quirófanos no dan abasto, cirujano comenta a su consorte que tiene la agenda ajetreada, extirpa hígado y riñón, satura hemorragia o repara válvula del corazón, que un hospital repleto tiene por magnífico su epíteto.

Reconozca mi mérito, mi labor es sacrificada, que por reino lucrativo he de soportar gallinas degolladas, me río al recordarlo, suélteles justo rebanada la nuez y aun saltan de la palangana. Hubo aventura de un gallo que corrió decapitado, sin faro vigía contra la madera se ha estrellado. Visones son agresivos y malcarados, si se despista pagará sus dientes hincados, y no hablo de un bocado trivial, que sus sierras trinchan y guillotinan. Sapos me dan asco, bicho repelente, que aunque disecciono desde mi mayoría de edad todavía no los soporto, lleno de verrugas y flujos viscosos, qué asquerosidad.

No se escandalice buen hombre y mujer, de siempre es sabido que fauna y difuntos son juguetes de la ciencia, pero nunca se ha hablado catas con humanos vivos, ¡joder!, que se hunde el tinglado. De ser sacrílego y no adoptar esta brutal posibilidad, avanzo los requisitos, descartados los homínidos etiquetados por vecino o conocido, amado o seducido, atleta o trabajador, indistinto su género, que de echar en falta habrá alguien a indagar y sospechar, por ese método la hemos cagado.

Fascina por colectivo la escoria, pero suprima cuyos despojos reciben ayuda o atención social. Rescinda bazofia esparcida por capital y municipios, dormitan entre cartones y maderos, en accesos a cocheras o a resguardo de los cajeros automáticos, pues la complejidad de dichos excrementos radica en las cámaras de seguridad, ejército de visores por toda la ciudad, con la burda excusa de proteger la entidad puedo espiar su biografía, de tal pasaje a esa avenida ha ido, transportes públicos rechace, ojalá quiebren y se hundan, vehículo privado usa de movilidad, inconfundible por la matrícula singular, tengo barrios por los que ha circulado y mire la cinta, frente número de portal ha estacionado.

Evitar invasión de intimidad es loable peripecia, tráiganos al hemiciclo estipulados en esta cláusula, ermitaño y nómada solitario son apetecibles candidatos, núcleo familiar hace un lustro es inviable conciliar, carecen de su ficha aquellas organizaciones y asociaciones que en su caridad visitan por auxiliar, satisface su hambre por limosna en colmado de mercante, harto bulle de ver tanto al pedante. Gana algunas perras, arisco cambia de barrio y de acera, no es frecuente su presencia, si reza una moneda abuela da calderilla de la cartera, de no cortejar céntimos que recaba, plata que vieja monopolizaba.

Traperos de poca monta y drogadictas enganchadas son tortuga asequible, merodean por descampados y tugurios ocupados. Hecho luctuoso nadie se percata, de rufianes y adictas jamás arqueólogo desenterrará ni con fósil de su calavera, y si quiere presente denuncia en comisaría, agregan en carpetas desaparecidos otro guarismo a su demografía, archivado y adiós, muy buen día tenga usted.

Perdigueros cojan fajo dólares por prebenda, tasa el valor muy barato, pues citado galápago desborda cantidad y se captura con extraordinaria facilidad, mas si persiste saber el importe considero oportuno la anexa comparación, sabandijas exóticas y monas selváticas son el triple de costosas.

Asúmalo, venerado leyente, es la cruda realidad, mas perdone mi olvido, que al plantearle el dilema he caído en el detalle de la gorrina me he olvidado, ¡qué mal disimulo!, claro y perceptible me ha pillado.

"La chica enfermó y médico no quiso curarla"

Al oír su acento percibí un tono exhausto y ronco, dado la severa irritación en su gaznate abrasó las arpas de sus vocales, teñidas de un pus blanquecino que elevó su termostato hasta alcanzar muy elevados los treinta y nueve grados de fiebre. Ronroneaba, dije ¡ostias!, de su cuerpo se ha apoderado el espectro del gatuno ayer asesinado, y por sus fosas nasales resoplaba huracán calcinador, va la estufa a reventar de leño y carbón. Sus bufidos semejaban el latoso rumor de un asno asmático, respirando a profusas bocanadas, y gracias a la estructura soldada continuaba de pie, pues de abrir la cancela se hubiera desplomado al borde de su muerte. Palpitaba su latido horriblemente calmado, canta sirena de la guadaña vengo a segarte, del hechizo no hay bruja que pueda salvarte.

Transcritas once hojas de literatura, pienso que usted no da crédito veraz a mi impactante narrativa, de su pecado le eximo, pues certifico que el contexto tiene idénticos rasgos a la liturgia televisiva, con sus cacatúas predicadoras que su evangelio no miente, pero es inexacto, incompleto, impreciso e interesado. Concédame por gentileza y civismo añadir un inciso, pues yo le pregunto cómo se libra alguien de una persona fenecida dentro de un palacio oficial. Hipótesis habrá calculado series estrambóticas, de prolongar ya alcanza el rango de comedia, por estrafalarias y excéntricas.

Suspenso en todas sus casillas marcadas, debe de estudiar con mayor devoción si quiere la matrícula de honor por aprobación, pues la fórmula correcta es muy banal y sencilla. Coloque su grasa en material impermeable, que putrefacto desprende un fétido olor, supera con creces la peste por purines de las granjas o perfume de la mofeta. Avizor que gotea, composición de nuestra especie es aproximadamente el sesenta por ciento líquidos, y teniendo el sebo embalado cierre hermética la caja adhiriendo precinto de riesgo biológico, bien visible su rúbrica a inusitado tamaño y la tira encolada enladrillando todas sus rendijas. Pida bufón o borracho al operario, ¡abre los arcones!, que rebelde argüirá un lacónico tócame los cojones. Antes prefiere abrir tumba del remoto egipcio descubierta a faldas de pirámides, que sabotear baúl atestado de verdugos implacables e invisibles, directo y veloz arroja al crematorio, en ceniza transforma todo el envoltorio.

Escépticos supervivientes, polémica ficción los mantiene en la silla pasmados, alzarán su mano por pedir tanda, ¡usted alumno, qué ambiciona sonsacar!, tengo una última duda objetará, dado forense debe haber dictaminado causa del fallecimiento, pero ¡vamos a ver!, con el debido respeto, habrá mirado pájaros o la Luna durante la lectura, pues cansino reitero aquí entra sólo epidemiólogo, su ayudante y la gorrina. Primigenio sobrevive, ponga programas en antena o en radio, persigue obcecado su gloria y su fama en el podio de los dioses. Ayudante aquí me lee, con la venia a su merced, y cerda son recopilatorio de muestras y tejidos, certificado y conclusiones es ringlera de veinte caracteres, componen símbolos y letras y grafías y garabatos y formas abstractas, no se espante y concíbalo, ciencia es la carnicería, usted la mercancía.

 

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