De cual vertebrado les voy a hablar pertenece al grupo de los mamíferos placentarios, familia de los homínidos, orden de los primates, especie cuenta la leyenda es la especie más inteligente dentro del reino animal, tengo yo la convicción es errónea esta afirmación.

Ejemplar concreto es varón, sus pezones carecen de glándula mamaria, ordeñe y estruje cuanto quiera, éxito obtendrá en especímenes femeninos, machos sueltan leche por otros caminos. Posee un pulgar prensil, véase sus parientes orangutanes, gorilas y chimpancés, y aunque el pelo es una herencia en regresión, luce sobre tu testa de bombilla un manojo donde predominan púas grisáceas, precursor azabache soto manto.

Destaca en su ojos la mediocridad de su castaño, cejas arqueadas en cuyo ángulo agudo debieron los piojos en su infancia usarlo de columpios, ¡menuda curvada! , de entrar con exceso de velocidad derrapa el parásito y se despeña barranco abajo. Arrecife de sus pestañas discretas, son sus párpados de acícula caduca o calva, posee una mirada huraña, envuelta de un halo desequilibrado y psicópata, vaya con cuidado dirían los guías exploradores de las selvas africanas, de mirarle fijo el paleolítico ataca.

Por su nariz sospecharía los científicos es de una rama no evolutiva, los platirrinos tienen las narinas separadas y cola prensil, del segundo argumento no hay en público documento, y de ser catarrino dispone de tabique nasal, será primo o sobrino de macacos y gibones, mas distan kilómetros sus fosas nasales, mengua el hueco a babor y petróleo han extraído a borbotones de estribor, ¡que espanto! , de caer sus llaves en cacho pedazo ya puede pedir al cerrajero reemplazo.

La disposición del cráneo y su columna vertebral le permite al bípedo erguirse, por su mediocre altura equivale ir a cuatro patas. Tampoco me malentienda, longitud muy desapercibida, póngase a su costado, verá su sombra chata y moribunda. De físico escuálido, es mayor obeso un espárrago, mas no sienta pena por el malnacido, está libre de hambruna, sacia su panza al hartazgo. Dónde mete la carnaza es un misterio, quizá fríe en los hornos de ejecución o la evapora por sus glándulas sudoríparas, repartidas secretan por todo el cuerpo.

"Varón protagonista pertenece en ciencia a un mamífero vertebrado"

Tras este elenco de pistas, habrá deducido es la bestia un homo sapiens, mas no tenga tanta prisa, pues vos aposta por un ser evolucionado que dispone de la capacidad del habla, y de escuchar los sermones de citada alimaña le asemeja a otra fauna, dado en su idioma trabado emite sonidos poco inteligibles, bastante primitivos y muy cercano a los gruñidos prehistóricos de nuestros antepasados.

De vez en cuando emite algún vocablo reconocible, y no obstante mantengo es el humanoide un eslabón perdido. Sin embargo, doy la razón en la concordancia de los previos rasgos descritos, añada su mandíbula reducida y una gran capacidad de manipulación, corporalmente ase objetos afilados por degollar, y en su don de hechizar ordenó a marionetas uniformadas perseguir cuyo catálogo comprende de críos aprendices hasta centenarios indefensos.

Impuso el cernícalo siguientes normas, acerca de los menores clausurar sus parques, patios y porterías de fútbol, en casa torturados, muy hábil en estas artes. A los octogenarios decretó ejecutarlos, hagámoslo con disimulo, encerrados en mataderos y sus hogares, señor advirtió un siervo, que llevan dos semanas los seniles prisioneros y requieren su paseo, que se jodan contestó, magistral su pericia en martirizar. Y respecto al pueblo desguarnecido, jamás pudo imaginar tan manso seducido, pintaban letreros vomitivos en sus fachadas y festejaban en balconadas, mejor noticia insuperable para su chulesca dictadura.

Clave esta apreciación, en efecto vos gana el debate, identifico al sujeto como humano, nacido en la confortable calidez veraniega de un clima atlántico, efeméride funesta incrusta su germen a mitad del siglo pasado, superada la docena.

Presentado ya el protagonista, he aquí mi novicia sorpresa, dado conocí a tal batracio siendo yo una adolescente loca y alborotada, conducta subyuga la juventud dorada. Superaba mi edad en dozavas anualidades, y en tal gesto indico excluya mutua relación por amigos de instituto. Vecinos tampoco, distaba millas de mi hogar, envuelta yo en mi región mediterránea, en invierno anhelo el estío pues son las jornadas solares demasiado efímeras, y en canículas abrasantes busco la sombra de una copa frondosa, en su aureola solitaria aguardo vigilante el reino crepuscular.

Relación amorosa no hay ni remota posibilidad, antes se extingue la humanidad que engendrar los genes de un neandertal, mas de preguntar al aludido estoy segura destierra de su cortejo a féminas, dedica su galanteo a marineros y todo caballeros.

"Lo conocí cuando trabajé para él como becaria en su Juzgado"

Codearnos es debido a una actividad laboral, imprevista en mi dietario, cuando un lunes matinal, recién salida del aula magna de mi facultad me interpeló profesor, ¡perdón señorita!, en el poder judicial se requieren becarías, y por ser estudiante notable y aplicada me consideraron apta para el puesto. Inicio es en junio, tres meses de contrato, por salario un bocadillo y el billete de transporte, y en caso de desempeño satisfactorio considérese en la plantilla, sueldo humillante el mínimo laboral y en sucesivo ya se hablará de dignidad.

Un huracán de emociones invadió todas mis entrañas, mas incrédula he de reconocer no supe responder. De haberse tratado de otro catedrático hubiese creído es un broma, que en filas hay inscrito algún docente de guasas ser creyente, pero por crédito de tal mentor, hombre serio ceñido al rigor de la enseñanza, di indudable autenticidad.

Viaje seductor es la capital de nuestro país, que mi urbe histérica y estresada no venga usted ni de vacaciones, en suburbano roban relojes y monederos, en baldosas pantanosas circulan patinetes y bicicletas, apártese raudo o eche su cuerpo a tierra, como balas los muy hijo de putas atropellan y embisten, otra escoria de la especie, es menos peligroso la cornamenta de un toro furioso.

Omito expandirme en las basuras urbanas, de explayarme agoto las páginas previstas y sumo folios por letras quedadas en el tintero, mas prefiero recobrar el hilo de mi vivencia, a partir de cual punto ya tengo trilogía de maletas bien cerradas y copadas. Dinero es innegable codicia el discípulo y su maestro, pero esta nación en quiebra es exasperante, a mi edad se ojea el horizonte, sacrificio son las monedas, asumo soy ingenua muy probable, es virginidad mi hábito y capacidad.

Inocencia mi delito, creí labor en tribunales voy a ser bien tratada, mas en una semana ya estuve desengañada y explotada. Secretario en mesa al fondo me llamó, ¡señorita por favor acérquese!, y al acudir rauda a su escritorio me rogó tráigame un café. Diligente y educada asentí, y ni un roñoso gracias del egoísta recibí.

De regreso reclamó mi prestación jurista sepultada tras montaña de carpetas, ni en fronteras se alzan esas trincheras, ¡señorita hágame una fotocopia!, encantada deme el documento, por un simple calco no comporta en mi tarea mayor demora, y asido el papel entre mis dedos me frenó la partida, de esta multa haga duplicado, la querella reproduzca en diez plagiados, de este texto haga cien multiplicaciones, y del último pergamino las mismas propagaciones.

Procesión cabreada contuve muy adentro, pues póngase a protestar y comprobará se apunta todo el coro, solloza la secretaria brega con mil obstáculos para cualquier trámite, fiscal berrea de sus artríticas falanges por tanta tecla, y jueces indistinto varón o fémina mascullarán están saturados, dedican centenas de horas altruistas cada mes, mas a pesar de su ahínco el pueblo aborregado protesta de su tardanza, es la justicia burócrata y fatigosa.

Lloriqueen a rebosar, quejan interpongan en instancia corresponda, o de rodillas expíen ante sotana de sacerdote, me es indiferente, yo estoy apasionada en mis prácticas, supeditadas quien su cargo ostenta titular de relevante juzgado.

Recuerdo de nuestra primera conversación su porte altivo y pretencioso, aires infundía de ser ambicioso, tenga por aval su propia presentación, cual tuvo por indagar su apodo como treta, jamás había visto yo su jeta. Trazo soberbio esbozó en su pérfida sonrisa, sepa muchacha me aludió, en mi célebre grandeza comencé investigando un suicidio, ese desgraciada escoria no merece esfuerzo, verdad de su ejecución vaya a la tumba con su pelotón.

Tenga por válido mi consejo, manifestó arrogante, de este modo ascendió a presidencia, mas confieso mi querida lectora y lectora sus historias me importaban una mierda, dado su timbre retronaba ronco, tendrá un tambor en su faringe, o quizá se le ha escacharrado su arpa, pues las notas brotan envueltas de un tejido crujiente, aun comedido es hiriente, pero mirado de forma positiva tiene la ventaja de ser sus aullidos inconfundibles, póngalo en medio de la turba y afine el oído, en millones no hay nada parecido.

Prescindo de aquel discurso suyo, dado me entró por el tímpano del costado izquierdo y salió sus ondas raudas por el conducto auditivo al lado opuesto, nada que grabar, informó mi cerebro, es fanfarronería su narrar.

Presté de nuevo atención cuando afirmó dicharachero llegar al cruce de nuestra sede como un mero sustituto, trama confesa de un gobierno corrupto. Engreído ya en aquella época, honró la lealtad, que de cumplir yo a rajatabla labor a su vera me adjudica diván en dictadura.

En la pulcra exactitud venero este suceso, de fichar por brigada disidente amenazó tenga ejemplo los episodios expuestos rebasada esta línea, hojeará engloba por do quiera todas las perversas artimañas humanas, son en tan ingente adicción que apenas desgrano seguidas una ridícula colección.

Elijo al azar, primero en mi votación, este acontecimiento, señoría hay un accidente, fallecidos se cuentan por decenas en regreso de su viaje, acusados son gerifaltes de alto rango, es un tema delicado, dado los clanes apenados por la pérdida de un allegado fraudulento viven angustiadas opacidad en el sumario, y con una templanza insólito refunfuñó, me tiene hasta los cojones la gente con sus derechos y su democracia, ponga culpables son los demás y dé carpetazo, que otra sala de pringados a revoque si les place, yo tengo expedientes más importantes.

Nomino en segunda posición, excelencia este caso también es susceptible, son empresarios influyentes y dinámicos, acusan organizaciones de estafa, y sin repasar ni tan siquiera capítulo de su auto volvió a reprochar, ya estamos a las andadas con la misma tontería, archivo y dé portazo, santos ladrones, por unos cuantos de millones este sistema político endemoniado te tilda de timador y usurpador.

Añada en trilogía este próximo, refiere a sentencia escrita previa a juicio, a estos cabrones los meto en prisiones, eminencia no entiendo el ingreso preventivo, cual es el criterio, si el proceder ni tan siquiera arranca fase de instrucción en las salas de poder, usted transcriba y calle me espetó, aquí soy yo el tirano, me tienen harto esta gentuza con sus estúpidas reivindicaciones.

Honorable, sepa de abogado ha dicho de vos es autoritario, tráigalo a despacho, ardo por darle dos ostias bien abofeteado, y Juez misericordioso, en mi ánimo servil, hay recursos presentados, tenga éste cual ve en su cordura la peste, jaque en recusar ha osado otro bellaco impugnar, y del lunes pasado hay disconforme gráfico condenado, ¡maldita sea! clamó enrabiado, sólo aplaca este desbarajuste imponer régimen distinto, supe desde infancia en mi instinto.

Alteza hay un tema espinoso, advierto por si acaso no ha sido informado, pues le acusan de autorizar castigos inhumanos, dado acusados dicen por su declaración fueron torturados, inquisidor vos al ser los detenidos interrogados, y en pasillos hay habladurías, algún compañero sospecha de sus circunstancias anormales. Incertidumbre llega al extremo de aguardarme un periodista en la calle, cuántas autorizaciones ha decretado en régimen incomunicado, mas yo leal y gentil le contesté, hágalo por los cauces pertinentes.

Insistió el redactor, inacción es la acusación, mas yo rebatí devota es inocente sin infracción. Bien es cierto he repasado certificados, coincidencias hay numerosas, mas por despejar cualquier sombra de duda se podría emitir un comunicado, quede su legado inmaculado. Temo alguna estratagema, serán los mentirosos canonizados y vos crucificado, recomiendo mueva pieza, del tablero compita ética, manifiesta personal o jurídica, vos escoja del duplo, que peor opción es no dar explicación.

Sarcástica carcajada emergió de su garganta, bien sabida es su risa falsa. Breve y penosa su falacia, empujó su trono atrás por alzar su esfinge jorobada, tan pronto de pie hincha su porte tieso cual borracho feligrés entra en su antro inglés. Mueca percibí en su faz pensativa, pigmento inalterable, otro individuo hubiera palidecido, erra de lleno en este diablo, y tras un meditado silencio viró la linterna de sus pupilas hacia mí, estoy de acuerdo subrayó.

"Me invitó a su casa para hablar de las denuncias por torturas"

Acordó a su casa invitada, sábado y domingo por fecha inmediata, muy agradecida acepté, con esa porción quejosa dentro de mí, convenía en jueves, si en tal hazaña pudiera escamotearme del trabajo y su maraña. Por inconveniente resalté, usted vive junto bucólico paisaje, ahí se llega sólo en vehículo privado, y mi bono de víricos autobuses se restringe al asfalto de la metrópoli. Automóvil es una quimera, motocicleta una fantasía, bicicleta paga a tocateja cuyo monto es un robo, que mi retribución es una quijotesca invención, en saldo vendo el triciclo, gratis suelas en zapatillas, parto ahora y llego quizá puntual, agotada y de rodillas.

Puso a mi disposición dos títeres de su escolta, interfono sonó muy temprano de la alborada, ¡qué son esas prisas!, al horizonte no se aprecia la bóveda azulada. Aguantaron impertérritos cual dos estatuas ornamental umbral de mi finca, queda para rato por mi cuerpo adornado, he de vestirme bonita, adefesio acude huésped ingrato. Por túnica prendas alegres, short garzo marino y camiseta estrechada en color de nevada inmaculada, realzaba el contorneo de mis pechos al cobijo de su tela, tenía cierto grado de transparencia, tampoco exagerado, quedaban bajo sus cortinas mis senos ocultos de ópticas viperinas.

Por retoque mi peinado azabache, cabello liso y planchado, y almorzada ya estoy lista, ¡qué paciencia estos matones! , impasibles e inmutables echan raíces en mosaicos. Comodín tengo a mi favor, he ido tan deprisa que todavía flota en la atmósfera el fresco cáliz de la aurora florecida.

Caballeros de antaño abren portal de su carro, gracias pero innecesario, tengo índice y anular, meñique y el orfeón completo, mañosos y limpios. Partió aprisa, cómo pisa el piloto carreras su acelerador, supongo sus multas las abona la dictadura, dado en respetar los límites de velocidad habríamos llegado al mediodía, es iniciada la mañana y avisto el objetivo.

Llegamos a su morada con los rayos del astro febo bañando equitativos cual planeta premiado yace a sus pies, ¡descomunal castillo poseía el caudillo! Declama bienvenida un suave chirrido de las verjas abrirse, su único acceso, el resto es una infranqueable empalizada de piedra regia, en geología soy inculta, juego a la fortuna adivinanza, granito mi apuesta. Alzada casi un terceto de metros, en brincos no supera, y de emprender tal temeridad hay celosas cámaras de seguridad en cada esquina, apuntan a oriente y occidente, completa el rectángulo siamesas al confín austral y la aurora boreal.

Cruzadas las compuertas, un espléndido paraíso reluce con tal destello que tengo por curiosidad si el jardinero ha embetunado su verde apasionado, cortado en un talle digno del sacro artista, preciso y suavizado, pise en planta de pie descalza y comprobara al tacto no pincha.

Achiras reciben a los huéspedes, guepardos de la flora, lucen ejemplares su pelaje anaranjado de rojo salpicados, valiente su cultivo, también inconsciente, que son hermosas para decorar exteriores soleados, adoran la calidez del sol, pero los inviernos son templados, quejosas se marchitarán, frío es colosal, son de zona tropical.

Incrustadas en el prado, releva su belleza la tuba de petunias rosadas, trompeta acepto si pugna por llevarme la contraria, saxo o cual instrumento le dé la gana, flor de vagos requiere poca agua y al sol quíteles la sombra, son como dominguero tostado sobre la arena del hormiguero. Corrales dispone en varios círculos estratégicos, y es llamativo todas sus especies plantadas son de rosa pigmento, óigame usted, hay variantes moradas y blancas, amarillas si vos es indiferente al mal fario, y sin embargo el petulante escoge sus petunias rosáceas todo el calendario.

Tímidas percibo una ínfima coral de verbenas, gusto horripilante tiene el bellaco por decorar su pradera, admito son flores muy coloridas, desde mi atalaya diviso púrpuras, azuladas y blanquecinas, mas son encogidas y confusas, su camuflaje supera la estrategia de las cebras coceadoras. Distan apenas tres cabriolas de gazanias en su bastión, confunde a todo necio, avisen a bomberos, llama reluce en los pétalos por sombrero, calle y cuelgue su urgencia emergente, son de rojo y amarillo atrayente, pero acérquese y verá su farsa, yo la encuentro espantosa, tiene pinta devoradora su imagen pavorosa.

Acostadas a zócalo de su nívea fachada, al refugio de la sombra intermitente en plena canícula estival, saluda angosta formación de disciplinados hibiscos, muestran firmes arma por respeto, dirán fúsil los violentos y rabo los pervertidos sedientos, a ambos flancos de cuyos tres peldaños conducen a un pórtico mundano, comparado con la magnificencia de su privada residencia.

Apresuré empujar de la manecilla, ya me abro yo misma la escotilla, venía diligente el saco músculo, vaya con su protocolo prehistórico a tomar por el culo. Acudió a encuentro mi superior, estuve por preguntar cuántos años he de robar por de majestuoso imperio gozar, pero mezcla de educación y resignación guardé parlamento a buen recaudo.

Cátedra cívica es absurdo justificar, pasmo mío fue provocado al contemplar interior de su choza, miedo me da tocar cualquier objeto, aquel jarrón es porcelana chino, feldespato, caolín y agua abrazados, cuézalo en lava del volcán, grados es gemela temperatura. Sorpresa, soy experta en tal pieza, miento, no tengo ni pajarera idea, pero deduzco su procedencia por mi cultura elemental, fondo blanco icónico, brillante, delicado y resistente, su motivo decorativo es dragón volador con cinco garras en tono azul cobalto, lagarto estrafalario y novelesco reservado a la corte imperial, de tal excelsa cerámica es propietario legendaria dinastía que gobernó durante siglos el gigante asiático. Su desorbitado precio de oírlo provoca urticaria, esto no es la burda loza europea, arcilla y ocre venden trúhanes y timadores, sino adorna su salón una obra majestuosa, se vende por suma colosal ese antiguo arte oriental.

Lámparas del tejado observé detenida, dudo si son diamantes o bombillas su luz fulgente, y en los marcos de madera selvática hay pinturas sobre lienzo, omito saber su coste, yo compré un óleo módico por su logrado firmamento y a fecha de hoy sigo con remordimiento.

Muebles son una reliquia, qué simiente ha sembrado para tan fabulosa cosecha, juran estos personajes son ecuánimes por vocación, hechos refutan, es para proteger al ladrón. Sobre una de esas antiguallas, expolio ha de ser de cuyas carniceras conquistas se ejecutaron a plomo y mallas, hay un espejo odioso, detesta gruñón mi visita, pues he buscado mi reflejo y no he visto mi hermoso rostro, dirá mercader es por el ángulo orientado, da igual la coartada, del susto entré a estancia contigua asustada, que me corroe la angustia soy yo espectro endemoniada.

De la segunda cámara parten escaleras a su carpa superior, escalinata preciosa, llame urgente vos a productor si en su agenda telefónica dispone de tal amistad, aquí escena épica es fastuosa para rodar. A su vera y en todos los puntos cardinales se exhibe sin tapujos una decoración indecorosa, he optado por obviar, de apreciar atenta tendré herida abierta imposible en la siguiente década de ser cubierta, yo sin sueldo y este energúmeno viviendo en la inmensa opulencia.

Anfitrión me agasajó a cortesía de una reina, siéntese por favor me rogó, silla exportada de haciendas coloniales, es de puro roble macizo y pesada he de arrastrarla, quizá en julio o agosto la levante, permítame antes una temporada de gimnasio y entreno.

Sentada distante dos palmos de su mesa nodriza, ansiedad me agita retornar a empujarla, ya estoy cómoda y mi espalda colmada, invitó caminante arriba y abajo si quiero una taza de café, ¡no, gracias, drogas no tomo!, rechacé al comediante, y de nuevo andante, trota allende donde deber haber una torre, preguntó si me apetecía algún pastel, ¡no, gracias, veneno químico no ingiero!, y vacío de recursos indagó por mi apetito, he almorzado manjar que panza atiborra, tengo energía por parar una locomotora.

Emprendamos el debate, guarde alcohol para su tarde, que en seso es asunto serio la tortura, están los periodistas cual águilas rapaces planean por la azotea, cuídese conejo aguerrido, en picado le pilla por despistado. Aspiro por atajar siniestro en un mar de lágrimas, pero insisten las hienas, expira la jornada laboral y continúan llamando, bondadosa les transmito, horario al público ha llegado al finiquito.

Inmutable absorbió trago por endulzar su gaznate, ¡qué mierda ingiere el atontado!, tiene color de meado, dirá bienintencionado es el cristal del vaso tintado, totalmente equivocado, su grosor transparente me permite contemplar palmas arrugadas, su tono pajizo carnoso difiere nítido del alucinógeno brebaje. Depositó el cáliz sobre el tablero, trátelo con mimo, es oro forastero, y con templanza sobresaliente me confesó, editores son súbditos escribientes a mi merced, retire sus temores, es fácil sobornar a quien desestima su propia honestidad.

Enemigos descartados, son vasallos adoctrinados, expuse me sofocan otros grupos, se amontonan sus protestas, inundan redes sociales y se apelotonan en la puerta, centinelas de seguridad prohíben paso al vestíbulo, en arcén griten a pleno pulmón, dentro no se autoriza su sermón, y en su vocifero me inquieta acusaciones que se ciernen a su cargo, demasiadas al recuento y con sólido argumento.

Alcanzados este acto de la obra, ruego a mi ferviente seguidora y seguidor lea muy atentamente los siguientes párrafos, que este texto transcrito es fruto de un pensamiento malvado, no ponga en mi gorjeo, es canturrea del desalmado. Limito mi testimonio a su aporte de un ámbito insospechado que mundano peregrino anda atolondrado por la vida, détente ignorante y observa, por esta vía es senda perdida. He aquí entonces parágrafos anunciados, libre sea el interesado, macho o hembra cual quiera, de tomar por veraz los renglones a continuación publicados.

Al basurero su reproche, gruñó el homicida, permita la plebe su derroche, soy inmune a sus afrentas, cuánta crítica sufrida con holgura, todo por un simple vocablo, éste es tortura, mas quien ha muerto, expóngame su féretro, quién presenta en su piel la candente marca del fuego, cómo portan los tablones donde se supone estuvieron las víctimas crucificadas, yo se lo digo, mire no hay ninguno, sus labios trazan el contorneo de la sonrisa, vapuleo buscan estos fariseos en diccionario los amargados, iletrados de su significado.

Tortura me reprochan, autógrafo atrévase quien me acusa en su escondrijo, que yo le desafío de su falsedad sea prolijo. Quién, dígame quién, acaso el déspota banquero, buenos días anciano seducen con su canto afinado, tráigame sus ahorros, soy caballero de traje y corbata, yo respondería confío antes en promesas de una puta barata. Quién insisto, la florista de beso y rosa amatista, o quizás la mujer corista que sobre su escenario exalta cuyas frágiles emociones mal tratan de disimular el llanto de las almas enternecidas, olvídese ilusos, diva discrepa de la pasión con la función vencida.

Añada al inventario de fracasados toda esta generación y su pasado, el futuro se joda hipotecado, afirmó el genocida, mas déjeme confiarle franco un secreto en mi defensa, por tortura tengo apego, es un arte profanado, rezo a cuya dictadura pudiera otorgarme el benévolo poder de instaurar su reinado.

Incrédula quedé callada en su escucha, mi escueta frase se limitó a un grácil consejo, guarde ese vocabulario, rival irá a minuta de algún sicario. Jactó previsto tal cometido, urdido plan muy precavido, recordó es la autoridad, y en la soberanía de su capacidad dispuso de pesquisas, unidad policial investigó organizaciones y oposiciones, ministerios examinen móviles del gentío, maravilla es la tecnología, todo imbécil publica su sagrada intimidad, busque su área pública, fotos de allegados, hijos, padres e incluso de bastardos, trabajos a destajos, hay emprendedores y colectivos, de todos su nacimiento, domicilio y sus estudios, ¡qué lujo de turba idiota!, nadie sospecha y escribe hasta la jota.

Agregó antropófago a su monólogo un escarnio al auditorio elegido, memo tropel y muy estúpido, en la curia todo se ha grabado, de su reciente mensaje al prehistórico en garaje, de tener recelo medite al detalle cuyo relato yo le narro, soy heroína y testigo.

Licencia arbitraria exhibió al divulgar mi identidad, para nada me impresiona, apellido plasma escrito mi contrato. Anexe teléfono y otro dato, es patético su espionaje. Acertó en diablesa madre por seudónimo angelical, alias es astuta emboscada, marido suyo pertenece a la armada, escuela clériga de mi infancia latiguean todavía sus campanas, todo muy normal, su atino es teoría habitual, mas continuo su adivino, consulta a doctora tuve por picada infectada, destreza al volante sigo cateada, en perfiles de redes sociales me verá duplicada, tengo mi imagen modosa y mi faceta viciosa.

Inquieta su diana, a nadie en oficio he confesado mi doble apariencia, pero tengo peor noticia, pues el intruso escarbó en todos mis digitales manuscritos, en presente resucitó reunidas todas mis etapas sensitivas, la euforia desbordada y en la tristeza desanimada, el miedo fatídico y la bravura con ahínco, ideas victoriosas y faltas espantosas, ausencias de mí y los demás frente encuentros conmigo y muchos más, partidas en trance y de las metas su desenlace, e infame ordenó a experto militar mi perfil psicológico trazar.

Cuajó sus letras espantosas dentro de mis entrañas con aquello ira de cual acero afilado acuchilla, y en acento trémulo pregunté un lacónico porqué. Afirmó no es nada personal, sólo liturgia tradicional, al fin y al cabo es todo borrego miembro del rebaño, mas a mi persona lista me aprecia y considera, sea su escudera, oferta firme es duradera.

"Me confesó ser partidario y adepto de las torturas"

Cuál es mi tarea, dé mi lealtad me cacarea, mas me roe otra duda, son las lúgubres manchas de cuál mártir torturado se rinde a la muerte, dado no quiero ser verdugo de un cuerpo inerte, matizó convencido es su técnica sofisticada, de tener dudas venga y pruébelo.

Estirado su cúbito y radio anfitrión, acepté propuesta, y asidas sus falanges de la manopla diestra me icé del asiento, aporté de mi empuje, que su flaca musculatura no es ningún portento. Empinada cual mástil en el velero, me encomendó la custodia de seis números, revueltos un cuarteto de pares y completada la cifra con impares, disculpe sea imprecisa, es alto secreto.

Memorizados en un bunker inaccesible de mi cerebro, es prohibido ser revelados, ¡ay de no hacerlo! , apresados son torturados. En santa libertad, tengo en mi poder elección, dé el código, salvo entonces de mi atroz penitencia, antes tenga en cuenta que este jeroglífico desenmascara madriguera de mi hija recién nacida, aún ni maneja sus patas, diga la clave, imberbe es destruida y del tormento se salvan las chivatas. Otra opción es callar, castigo despiadado habré a soportar, hasta dónde se está dispuesta a llegar, yo tengo clara mi respuesta, inocentes quedan fuera de toda apuesta.

Deme el maldito número chilló, métaselo por el ano mi cólera le acribilló, es perito en su gusto, del sótano al busto, que el dígito entero a nadie le confiero. Clamó en bucle su encargo, insistencia es en vano, guarismo no sé ninguno, de usted adorar las matemáticas cómprese una calculadora, hay gangas increíbles ahora.

Táctica distinto emprendió, ponga manos tras la nuca ordenó, de querer ver a su retoña quédese quieta, y obedecida al instante noté desabrochar el botón de mi pantalón, soltado cayó contra el suelo estampado. Por ser del bando sexual contrario, le vi muy apasionado, pero por mí puede consumir todo el esfuerzo cualquiera, tengo el tesoro muy recóndito y enterrado.

Desvela me presionó, o arrojo toda prenda lejos de su carne, ya tarda malnacido, el ambiente sofocante me da calor, desnuda estaré mejor, y con el alma callada me siento digna y honrada. Justo enmudecí, arrastró mi braguita con sus dedos en rastrillo por cuya piel tersa emitió un chirrido, traduje yo en un berrido, córtate las sucias uñas, raspas como las musarañas.

Mal humor tiene el monstruo, ni pizca de gracia le hizo mi broma, pues fastídiese el sujeto, estoy yo aliviada y al borde de la carcajada. Deduzco por su torpeza el inútil está ducho en despelotar virilidad, manojos de vello rizado empantanan jamones de muchos simios masculinos del glúteo a la tibia, alerta piojos en esa frondosidad, es costoso su rescate entra tanta densidad.

Arrepentirme exige el mico, prevarica o fanfarronea de guasa, chívate el álgebra y podré irme a mi casa, ni me excuso ni resuelvo, a salvo mi infanta, su charlatanería no me amedranta, y frustrado por su chasco me condujo al ala levantina, brazo mantén izado, eso hago regañé, sostengo enarbolado.

Freno echado a vera de un vetusto tocador, extrajo de su cajón al ático soga de eslora un par de metros, y ya blandida empujó de los húmeros atrás, trayecto concluye al tocarse los codos en cuya región es dueño el espinoso del dorso. Volteó la cuerda sobrepasada por su contorno la fosa radial, trócleas se morrean, giros dio bastantes, y a cercanía de los cabos volteó por el centro de pirámide dibujada entre tríceps escurridos, qué grotesco el mamón, prensó cual si se trata mis extremidades de un jamón.

Nudo afianzado, tomó otro enredo de fibras, arrimó mis muñecas y a linde del astrágalo, sopeso ubicar en el calcáneo, rectifico y subo a saya de las apófisis estiloides, apretó cual marinero asegura navío en puerto, cafre modera que me corta el riego sanguíneo, mas a mi aviso masculló el bruto, has desparramado tu azar y fortuna ofrecida, haberlo razonado previo de estar prendida, tarde ya, de dormirse tus venas anota mi sugerencia, patea sigilosa por no despertar a las sonámbulas, rubricó en ironía modulada y sus labios flexibles curvados en satírica mímica.

De crueldad me quejé al ogro, tengo la arteria humeral que fluye a ritmo de un afligido funeral, sus ramas en sequía edifican sobre la tierra deseca un sufrido violáceo, la vena mediana cefálica me bombea oprimida donde los tendones de los palmares, en estos altercado denoto estás muy adiestrado. Tengo rampas al extremo de arrebatar nervio cubital el título de vago a su legítimo burgués, y el nervio mediano miente, refrendo es mayúsculo su calambre.

Lírica supliqué, entiendo tu atadura, mi negativa al acertijo perdura, pero agradecida si aflojas tendré un gesto complacida, resolver la ecuación olvídate, pero obsequiaré con un ramo de orquídeas al cumpleaños, o imprescindible guantes de suave algodón, es tu tacto que rasga el mullido almohadón. Perfume también adjunto a la cesta, extraños te confunden con mofeta, de querer juguetes para tus perversiones hay disponibles a millones, sólo mitiga la tensión, y yo regalo a tu antojo tendrás por ilusión.

Contrincante ingenioso, de artefactos presumió ostentoso, y respecto a mi petición desestimó cualquier acción, resuena en mi mente cierre fichero, mandamiento es favorito del bandolero. Apelé veredicto, lógico rehusó en su jurisprudencia invicto, ¡dame la fórmula inquirió! , receta es cocinar a su novio la tortilla sin cebolla, evita un picante sabor en la polla.

Divertido es muy gracejo, mas tiene interpretación antónima el pendejo, se enfada por mi salerosa humorada, y escudriñando por la gaveta extrajo su ofrenda, consiste el misterio en una gruesa bola de silicona, ¡abre la boca! , emite en su edicto. Gracias asentí, barriga estoy repleta, engorda la manteca y mantengo mi cintura de avispa muy coqueta. Chistosa me tildó, aunque dudo entendiera el subnormal mi loable ocurrencia, pues insistió en su limosna, voluntaria busque otra guerrera marcial, pero insiste en el bozal, y enrocada con la dentadura sellada optó por la fuerza, hube de abrir, que enloquecido me hubiera quebrado algún incisivo o canino infortunado.

Copó de golpe toda la cavidad oral, aterrizada la mordaza sota el rape palatino y guindada al manto húmedo de mi lengua acoplada en la papila sublingual, prefiero quedar muda, pues de intentar articular palabra sólo soy capaz de emitir berridos propios de una cabra. Alternativas son todas nulas, que la correa estreñida a mis pómulos circundados se abrocha firme tras la curva de mi occipital, y créanme lo intenté, presioné con paladar y el ducto de la glándula submandibular, también con el frenillo y las encías gingivales, voluntad y arresto puse abarrotada de coraje, villano tiene maña, no germinó ni un milímetro.

"Me desnudó cortando la ropa aprovechando que estaba atada y amordazada"

Cuchillo empuñado, qué pretende el traidor, estiró mi vestuario por separarlo de las mamas, metió su lámina filada por el escote del telón, y de un rasgo seco cortó la indumentaria a jirones. Depravado inepto, haberme desvestido antes de iniciar partido, que por el trapo he pagado importe bien ahorrado, factura le haré abonar, sume al total sujetador en conjunto, ha cortado tirantes y entre copas, capullo descerebrado, con tanto hombre follado ha olvidado los corchetes podría haber desabrochado.

Asió de mis amarres en alarde de modales trogloditas, y emprendimos rumbo a cuyo hueco es salida del vestíbulo. Reemplazó la estada un sórdido pasillo, avaro el perturbado, la luz tenue mal alumbra los tabiques estrechados, mas a pesar de la oscuridad percibí su longevidad, recorrer todo su desfiladero es al abasto sólo de montañero.

Romería batallada transitó muy poco tramo, detrás de ese postigo debe de estar mi castigo. Abierta la portilla, diez peldaños de paraje tacaños, pues estaban oprimidos por recios muros en ambos flancos, abatían toda huida en su lóbrego subterráneo, escabrosa sordidez, el único fulgor es el destello de mi palidez.

Identifiqué el original escenario, de apostar por mazmorra inquisitoria habría errado el emisario, desconfíe y siga mi hilo, envidiaría a este sanguinario beduino si hubiera visto la magnificencia de su privada bodega de vino.

Toneles cilíndricos y abombados indica posee el hacendado grandes hectáreas, yo se los desgrano, barricas apiladas en ristras supinas hay quinientas sin exagerar, que su fila llega donde la perspectiva visual pierde trazo del firmamento, a un costado y al enfrentado, e incluso diviso un ramal apiladas, bordelesas es común, tan lejos que ándese precavido, cuatro zancos adelante cruza la aduana. Toda la hilera es dúctil madera de roble, calculo sobrepasan el centenar, mediante trasiego se introducía su licor destilado, quédese solemne en ese imperio que a la soledad ora alabanza, es diosa de su fermentación y crianza, tacho lactancia de la casilla, la madera no ha cedido ni el volumen de una varilla.

Duelas es su armazón, clásicos los aros de hierro en su unión, obtiene de este modo un cilindro convexo, cerrados ambos extremos con tapas circulares. Por su llenado hay un hueco taponado, extraiga su espiche, en mi estado cautiva no diviso si es madera o vidrio, barro antiguo o moderna silicona, tal fanatismo aprecio que profetizo son clasificadas según su grado de tueste, afirman enólogos influye en el aroma y sabor de su licor.

De ser barril o bidón goza de distinta clasificación, almacena entonces otros productos distintos al vino o aguardientes, sea un líquido el aceite, complicado diferenciar a simple vista, pero apuesto firme por el potingue embriagador, impregna la basílica un hedor antagónico de la sobriedad.

Barriletes ovales distingo descuidados de su distribución, de algún vino reciente se habrá servido, son pequeños y de poca capacidad, estoy de acuerdo, pero de beberse toda de golpada ya puede acostarse, si ve elefantes rosas o de un fanal parlante emanar mariposas, aparque discutir al alba siguiente, verá al mastodonte y la farola muy diferente.

Por cíclopes hay quinces fudres, gigantes fijos y abuzados son inamovibles, de pámpanos redondos y cilíndricos, y por tinos enhiestos cuento al sexteto, titanes cuya geometría dejo a su lotería, ovoide no es, cónica hay partidarios, triangular opino es incorrecto, para dar el aprobado debería tener su cúspide, una seta aplastada alza voz un devoto, e inconclusa la polémica seguidor mío me escribió, vos escritor justo ha hablado de un mamífero, me recuerda el hércules a la zanca de un paquidermo.

A reverso de estos magníficos, cruzada toda su estepa interminable, se insinuaba retraído un lagar, espacio de rito ancestral es la pisada de la uva, símbolo ya de culturas difuntas, apenas se le rinde un mísero homenaje, mas hagan vos tributo, es también sabiduría en su beneficio, que en el siglo pasado se prensaba el vino de forma tradicional, del tarso a las falanges sobre el racimo bien pisado, qué asco si lo ha pensado, tendrá grumos de queso fermentado.

Teatro de cuya artesanal tradición convergió antaño quiero soñar el amor vorágine y la alegre amistad, su jaraíz hubiera emulado un diseño romano, excavados en la piedra, salvo la particularidad de su profundidad, practique la caza con arpones, apunte y dispare, del hemisferio opuesto tendrá por cena salmones.

Debió quedar desamparado en épocas del medioevo, y ahora, en los albores de la extinción humana, mayor idiotez intelectual no hay registrada, aquel infame había transformado en cuyo pozo ipso facto le describo. Sepa antes que el pilón receptáculo para el mosto ha desaparecido, y enlace de piqueras crecidas con calicanto no queda ni rastro de su encanto. En cuanto al husillo de la viga, ésta citada habrá ardido su olmo algún invierno ártico en la hoguera, y el cilindro cavado volteante por cuyas muescas espirales desciende la tuerca también ha borrado del mapa.

"Me llevó al pozo de hielo escondido en su gigantesca bodega"

Alberca mostraba insólita peculiaridad, perdone un inciso, que el apelativo es pifiado, pues de ser balsa habría sido exigua la construcción, sima es epíteto apropiado. Rectificado madurado, debería tener sus redondas paredes revestidas con una mezcla empotrada de piedra, arena, cal y fragmentos de cerámica triturada, pero el muy psicótico imprimió su sello lunático, impermeabilizado con un calafateo de puro hielo, me escama cómo ha conseguido su parcheado, brea insípida donde alcanza mi ignorancia no se adhiere al témpano. Empegado de sebo, resina, higos y traigan vasijas de sustancias pegadizas, no sirven de pasta, y en mi conjetura erudita doy por válida habrá forrado con algún sistema refrigerado.

Dentro dudo me arroje este salvaje, del trompazo me destrozo el espinazo, que de fondo ha de haber cinco metros aproximado, es tinieblas al abismo, y de ancho divida la medida por su mitad. Absorta en calcular su calado, sentí un tosco serpenteo por sombrero de la rótula, ambos cuádriceps apegados, cual rodeó todo el perímetro exterior, despuntaba su amanecer al horizonte y adormecía su ocaso por el monte, vuelta a la circunferencia y repetir, tríada conté antes de emprender nuevo itinerario, éste por dentro de los muslos, cuidado en el cañón la garra pasar, que me vas a pellizcar.

Apretó la soga entusiasmado, qué manía por apisonar, actúa chabacano con monótona desidia de un bulto empaquetar, mas debe de ser por estar acostumbrada, o por inexorable amordazada, que enmudecí mi rechinar. Podría haber gemido, desátame hijo de perro en idioma traducido, dado en aquel instante mi lenguaje se componía de consonantes, las emes y efes percibía muy constantes, vocal turnada, sólo una en cada tanda, pero de nada sirve comunicarse con personaje obcecado y trastornado.

Demuestra mi acierto el hecho de que añadió otra reja de cuerdas donde ajeno a la vista se ubica la cima del endostio en cada fémur, análogas rotaciones y en perpendicular afines circulaciones. Par consecutivas erigió un par por debajo de las rodillas, sitúe la elevada en cuya escalada resta un efímero trecho por alcanzar la meseta tibial, y su campamento base arraigó en cuya deformidad da plaza a la campiña del maléolo interno.

Culminada su obra, toda inmóvil y atada de las herraduras al trapecio, comprobé el macaco es virtuoso en el empleo de estos artilugios, mas ¡y ahora qué!, por estar atada no estoy derrotada, tenga por demostración insistió en la numeración, mofa fue mi murmullo amordazada, de haberme oído es por estallar en risa descojonada.

Repentino escuché un zumbido motorizado, de dónde viene ese chasquido, y alzada mi vista al imperioso techo de piedra curvado vi en descenso una férrea polea. Interrumpió la marcha aquel tentáculo robótico a orilla de mi cabecilla vertebra dorsal, y tres robustas cuerdas de hebras trenzadas empalmaron ligaduras de mis codos al macabro mecanismo.

Reiniciado su éxodo, me desplazó exasperadamente lento, transportada mediante saltos que emulo a canguro, victoria abrumadora de marsupial, yo tengo suficiente en salvarme de su arrastre, ruta a la fosa, ¡detente!, ¡para!, por este derrotero vamos inevitable al agujero, y al desespero quise clavar los dedos en ladrillos, ¡que estupidez!, metatarsianos y falanges en nada igualan las garras de un oso polar.

Perdí fricción con el pavimento ulterior al borde raso, e irremediable quedé colgando sólo por los codos en el vacío de aquel pozo. Fue instintivo mi pataleo, lejanos están los murallones, ni aproximo a dar patada, avanzar hacia mí por favor, me da igual vuestro fase a cero grados, prometo no quiero cocear, sólo las plantas apoyar, que me duele espantos los brazos anestesiados, busco un escudo para mi alivio ansiado.

De pronto una estridencia me escandalizó, aquel graznido es el eje, por qué rechina, debería de estar quieto. Revise operario si al cubo está acoplado, que la llanta desploma la maroma a un compás decidido, ataja que me voy para abajo, pero en país de gandules el obrero se ausentó del tajo, justo da el primer martillazo y emigra del trabajo, ¡holgazán vuelve!, que me sumerjo en el precipicio, queda la corteza terrenal arriba de mi hueso parietal, ya no diviso lejanía, sólo el rebozado glaciar que no alcanza mi agonía.

"Me dejó en suspensión entre los témpanos gélidos"

De todos modos, en esa situación cambié de opinión, acelera trasto inmundo y tira de los extremos, desatornilla sus cojinetes, que en el lecho abisal podré reposar, mas por alfombra vislumbré su estrato congelado, cálcese cuchillas y faldita en traje, ya tiene su pista de patinaje. Téngame por concepto paranoica bipolar, pero ante ese océano solidificado preferí quedar colgada, lo he meditado, haz ya parada, en escueto medio metro colisiono, quién diría me sosiega su frenada.

Extinguió la mortecina claridad dos chapas de metal cerrarse por tapaderas, tengo por bóveda su cobertera, y la infame abertura, es su tamaño comparable al diámetro de una pelota de tenis, permite sólo acceso a cuyas lianas me mantienen suspendida por los codos, inverosímil tregua en la calzada. Mis brazos quedaron sometidos a cual tormento suplica clemencia desde el primer momento, infinito es el calificativo por describir el sufrimiento. Bien vendría ahora ser colibrí armado de alas, o estar provistos del pelaje de una foca, dado en el ambiente flota una boreal temperatura, fresca pero sin el vuelo de esa escarchada brisa nostálgica para románticos empedernidos, toda suya, yo escojo el exhalado sol primaveral. Aún dotada de esa ventaja, un vapor cortante emana del lodo incoloro, y percibo en mi piel gallinácea un vapor enfriado que conspira hostil contra cuya musculatura mía se va debilitando.

Busqué con la mirada en todos los puntos cardinales, escrutando la penumbra por si de entre su espesura emergía un espíritu bondadoso, alertado por mis jadeos amordazados, inequívoco es de presa cazada, pero en aquella cegada soledad huye hasta la deidad del caos, es su reino demasiado ordenado, aquí sólo se entra obligado.

Perdí toda sensibilidad desde mis puños amoratados a la clavícula rígida, disipado el temor permanente de su fractura, pensé tirantes las extremidades en esa tortura, mas en la sombra imperturbable mi cuerpo esbozaba balanceo típico de un péndulo, mi columna arqueada leve colindante al axis o la séptima vértebra cervical, extremidades flechadas a la charca cuajada, inaugura la pesadilla, frío escribo en la biografía.

Un tiritar incesante se apoderó de mi desnudez descocada, y poco a poco eché en falta ensalzada calidez cual antojo presurosa, ¡ya ha llegado!, arde la flama hirviente del foco incandescente, ¡mas qué engaño me aplico!, sácame de aquí analfabeto, fuego son las calderas del infierno, es un mito mentecato se hiela el averno.

Poseída por un temblor descontrolado, luché espantada contra esas invencibles sujeciones, felices no ceden ni un ápice, pero mi brío comenzó a flaquear. Opuse en resistencia el rústico impulso cual es suyo y mío por naturaleza, pero la textura homogénea de mi dermis se volvió áspera, y prometo me esforcé a límites inimaginables, pues adulan desperdicios borrachos el frío es una sensación, mas yo le digo clara y llana que una mierda, avanzó su ejército veloz rajando sus cristales hexagonales mis poros desalentados, yo capitulada sin disfraz de barricada

En su asalto glorioso a mi propiedad desvergonzada no piensa dar retirada, o se revienta o queda mi riqueza en absoluta bancarrota, e imploro por su préstamo, tolera fianza para la esperanza, estoy yo atada y colgada, si del mástil me levantan a mayor izada estaré salvada, aquí en la cueva soy prisionera de la helada.

Síntoma consecuente de un aviso de hipotermia, mi único movimiento se circunscribe al terremoto cual de magnitud máxima convulsionó todo mi esqueleto, como si una descarga eléctrica hubiera aniquilado la compleja red de mi sistema nervioso, porque me encuentro paralizada, mi intelecto se ha desvanecido en un estado al linde de la semiinconsciencia, mirada gacha y cabizbaja, y los músculos desmoralizados, propósito fugitiva es ficticia alternativa.

Mi carcasa es un sudario, y el dolor de la suspensión es un recuerdo, si sobrevivo lo incluyo en mi verificado anuario, mas esta posibilidad no la barajé en serio hasta cuando, por delirio de mi mente fustigada, hubiera dicho una estela de gemas cristalinas erupcionó cual cohete disparado al universo explorado. Di veracidad del álgido hechizo al ver con mi vista borrosa al hermafrodita, pues debo de tener cencellada en las pestañas, o tendré los parpados en polvo de telarañas, es melancolía pretender desplegarlos, apenas me autorizan un resquicio por su persiana agachada.

Náufraga en la tempestad, lejana toda libertad y por actores tumulto que sólo somos dos, aquel binario procedió con otra cuerda, tengo en la difusa memoria por mis tobillos, dirá vos por qué no detallo, sé de vos entonces no ha sufrido jamás de aquel frío atroz que desarma por fases nuestra vida, se entretiene el empezar con los versos temblorosos, sube de decibelios sus escalofríos, es segundo nivel trepidar dientes que castañean la danza famosa, abríguese o refúgiese junto a la hoguera indulgente, olvídese de cuevas y cavernas, ahí se enclaustran soldados de los reinos helados. Busca reo el abrigo fetal arrinconado, este intruso no marcha, es siguiente etapa aturdir su cerebro, al simple interrogatorio de cómo me llamo soy incapaz de responder.

Inerme en ese período del proceso, soltera de la mordaza, me inquiere el binario por la tabla numérica, no sé de qué me platica, alfabeto entero y cualquier garabato trazado se ha congelado en mis neuronas. Apenas emito un jadeo tartamudo, estoy al borde de hablar en código morse, lívida jadeo frío ahí abajo es mi amante, es de modales repugnante, amengua mi vivacidad mientras presume de su inmortalidad, comprendo nadie quiere su compañía, que alguien le explique significado de las palabras empatía y simpatía.

Terminé el relámpago locuaz, pensé fui breve, pero en escena vislumbre una discordancia, o el planeta famélico ha rotado cual panza arriba el escarabajo, o yo estoy boca abajo, porque veo la jeta caricaturesca del varón aflorada donde el meñique de mi diestro pie, y asgo el éter enfriado por mi cabello electrificado. Pende al revés, cuerda en codo ha suplantado por este método, otra ocasión me recrimina he desaprovechado, ya ni me acuerdo del símbolo dado, y suplico a la máxima potencia que me permiten mis pulmones mientras la polea continua su arriar, es fútil rogar, echa ancla colgante mi organismo en el cubículo.

Obstruyó su salida, tenga esta tortura desconocida por su aplicar, de grito sonoro no hay registro, en autopsia no encuentra cadáver herida mortal, tampoco se dedica con empeño forense anormal, ninguna punzada que destripador salvaje ha pretendido invocar por sus tripas al infinito, frío ha sido su finiquito, y por secuestrada confirmo es desesperante, porque de buscar escape verá su lucidez errante, déjame en paz, responde gangrenado el cráneo criogenizado, es banal contienda cualquiera, se debilita el cuerpo lentamente hasta cruzar la divisoria donde simplemente se rinde estoica la rehén a su destino.

"Un clima de riguroso invierno me encamina atada a la hipotermia"

Un clima hibernal empaña la corteza de mi silueta, y se ha formado como livianas gotas esquiando tobogán del peroné. Faltada de toda mesura, cuento una legión infecunda resbalar tal cual dicta la ley de la gravedad, y diría hay otra colonia habitando por mi glúteo, sospecho rastrean en busca de mi espíritu malherido. Héroe permanece muy bien escondido, pero aún encontrarlo es logro estéril, su fertilidad es la mía y casi estoy adoptada al regazo del desmayo.

Me mantiene despierta el crémor del voluptuoso pulgar en mi pezuña, no sé cuál es cada bando, deme directriz de voltearme a levante y poniente y verá sigo rígida mirando al frente. Siento una quemazón vorágine, el frío me devora la carne, bicho ni se adentra mosquito, sapiens atrofiado verá en cubito fosilizado. Brazos anestesiados, ni me importa las ataduras, de estar soltados calcarían aspecto de presos ahorcados, y conforma avanzan las saetas del reloj voy a quedar configurada cual estalactita, pues desgastando el mínimo ahorro de encéfalo percibo agua fresca escurrirse por las cuerdas empapadas, en amarras se concentran sus lagunas, y de su presa desbordan, torrentes fluyen y se unen, son ya mi caparazón.

Ojalá pudiese llorar, mas auspicio se ha taponado el lagrimal, porque apenas emana de mí suspiros angustiosos, geiser vaporoso fue en eras del descubridor, que ahora es tan sólo vertido de monóxido carbono y flujo aletargado de oxígeno, experto es culpable criminal en aplicar una tortura infernal.

Cerré los ojos el rato exacto de mi público apreciado leer este párrafo, vertido un preciado descanso por afrontar los embates del pródigo helor, ya hay en mi cabello escarcha sin ningún pudor, pero no recuerdo volver abrirlos. Sólo rememoro un perfume a semen, si es por maldad este afeminado flagela a macho y hembra en igualdad, y del síncope desperté dos semanas después, tumbada sobre el catre incómodo de un laboratorio con experimentación cruel animal, verá rotulados con el lema hospital.

Rezaba el informe médico, firmado por cuyos siervos se han masturbado acatando mandatos asesinos y proclamas autoritarias de su alimentada dictadura sanitaria, me encontró de casualidad una ambulancia, derrocada sobre cartones, vestida cual prostituta en atuendo provocador, inconsciente y con tasa de alcohol que pulveriza récord de primitivo medidor, ¡embustero y tramposo!, soy abstemia y sólo agua apacigua mi sed eterna.

De vocación desamparada, me anotaron en la lista de excluida y vulnerada, a miles ha torturado y masacrado este sádico mientras su pueblo polichinela aplaudía encantado. Corrijo, doctor está equivocado, tenga por realidad otro mi mote y profesión, sabrá el facultativo de quién le hablo, encienda del televisor su pantalla y verá al canalla, es por el país completo conocido, que invitada al edén por ese bandido me ha raptado y torturado, milagro he sobrevivido.

Sorprendida por el vaivén negativo en la testa de aquel especialista, con estos tumbos a banda y banda va a terminar con la glándula parótida desplazada, masculló es reacción adversa el brote esquizofrénico, debe de continuar ingresada en este psiquiátrico, y al enunciar mis datos clínicos grité le han timado, antecedente es inventado, el bautizo cual me ha llamado es falso, tampoco en mencionado municipio asqueroso adquirí mi piso, jamás he vivido en tal ciudad.

Loquero farfulló, quien dice usted ser no da suscrito en ningún padrón, burda excusa trunqué, de dónde ha sacado permiso por estas correas en muñecas y tobillos, me niego a la cama atada, y acto seguido de balbucear la paciente está demasiado alterada requirió enfermera, suministre morfina, estos patíbulos usan el sedante en ejecuciones y su propina.

De mí cautiva estará inquieto por leer cómo salí viva, y en mi cavilar de tal desenlace descifrar propongo un juego tan fiero como la tortura, sea noble y conteste con bravura. Póngase en recreo de este reto, gánese el respeto, no digo el mío, positivo valoro su lectura, sino de quien leal su confianza le conjura.

"Descifre este acertijo para saber cómo salí viva"

Dicho desafío es problema examinado, una sílaba diáfana es el aprobado o cateado. Sí o no, he aquí la elección de cuyo dilema es el asesinato de un recién nato, seis meses nacido el novato. De preguntar vos lo mataría, ¡qué escándalo! , semejante insolencia da vértigo en tal santa inocencia.

Perpleja imagino mi audiencia, sentada sobre su mullida almohada y hospedada en su morada, mas haga un cambio, sitúese en una estepa inhóspita, progenitor y su cónyuge, anciano y su consorte, de infantes ponga triunvirato, doncella adolescente hermosa y espigada, en franja todo su porvenir ilusionada. Sucesorio es un travieso angelito, lejos de cualquier civilización se distrae lanzando guijarros y cuidando su ganado, bóvidos y guarros, y cerrando dinastía la cándida criatura.

Desterrados por congéneres humanos en cuya aldea no escribe ninguna cartografía, subsisten en armonía con la ley naturaleza, mas acecha una amenaza inminente, se dirigen a su poblado doce hombres fuertemente armados, son de espíritu desalmados, en cada lugar asaltado secuestran los mancebos, instruyen en el manejo de las armas, y qué mejor manera de aprender, darles un fúsil y apuntando a la sien de su padre apretar el gatillo. A viejos aniquilan rápido, arcaicos enclenques son rentables perecidos, y a las mujeres violan, cuarentonas asesinan satisfechos y complicados, mientras que princesas púberes decomisan y esclavizan.

Disponen abolengos de un escondite perfecto, alberga generoso al grupo completo, se accede por escotilla clandestina bajo fardos de paja, de quedarse en silencio y amagados son a salvo, subterráneo es indetectable, y ahí aguardan, su corazón encogido como un puño, pues los agresores están dentro, sus pisadas se apiñan encima del tablado, dividida la pandilla hay varios trúhanes en el huerto cultivado, ¡aguanta!, son veloces, fugaces y feroces, muy pronto irán a otros confines con sus coces.

A punto de cantar victoria, se aprecia ya su retirada, infante emite un llanto, y quien lo porta en brazos le tapa la boca, que sus berrinches de tenor atraerán al malhechor. Pretende el bebé vencer su rabieta balsámica, pobre virgen infantil, de captar los malvados están todos condenados, pues ya sabe usted el trágico colofón de todos los integrantes, asesinados, secuestrados y violados, mas la palma que oprime su diminuta carita aprieta con cuyo tesón asfixia al llorón.

Aflojar un mero punto su apretón distingue el vivir del morir de toda la estirpe, rorro incluido, mas mantener la tracción sobre su pómulo garantiza la supervivencia de la tribu, el plácido retiro de sus veteranos, patriarca y matriarca en equipo, los sueños de la muchacha esperanzada y la jovial vitalidad del vástago, salvo párvulo quien insiste en la pataleta, ¡qué diantre!, si todavía no pronuncia ni la zeta.

De ser su mano gallarda confiese usted qué haría, y en su perorata profunda y muda quizá descubra cuyo secreto he dejado intencionada en mítica duda.

 

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