Junto ese establo piojoso, garabatea su rótulo es un restaurante pudoroso, se haya cuyo umbral cruzan a diario calaveras famosas, periodistas engreídos y egoístas, mirada altiva portan en su soberbia, enfoca su iris al celaje celeste, no es posible avisa el anciano, las fachadas de oficinas impiden traspasar del gobierno sus cocinas. Gran razón tiene, sabio veterano, graznidos de estos cuervos recitan los libretos de cuales dramaturgos y comediantes les sonará su rúbrica, es oficio de política.

Siéntese conmigo erudito, vierto que por aquel acceso entró a principios de este siglo una chica desconocida, posado espontánea y discreta, entre bastidores se alaba su magnífica treta. Llegó andando por cual concurrida avenida desemboca donde en el tórrido estío, un enjambre de gentío, tendidos supinos sobre arena fina al cobijo de toallas o dándose vuelta cual tortilla se fríe en la sartén, persiguen aquel bronceado tesoro del astro febo. Sin embargo, de aquella costa no proviene, pues a pesar de su oscuro pigmento veraniego nadie jamás ha visto, pregunte de no creerme a camareros de terrazas, o inmigrantes de las hamacas, o pollos achicharrados, responderán cada uno en su amabilidad, de esta preciosidad ignoro su rostro, voz y habilidad.

Investigue si vos es tozudo en la opuesta riba del asfalto, interrogue a inquilinos, desde sus nidos ven frontal un portentoso baluarte que de pronunciar su cartel dé por seguro les sonará, en su entrevista idéntica negativa le dará.

Invisible y menospreciada, emergió tras ladrillos de aquella esquina, taller de coches es el negocio, buenos días caballero y su socio, tengan por bondad mirar fotografía de esta deidad, díganme si la vio antaño o reciente, niegan con la testa como pesquero audaz faenando en mitad de la tempestad.

De seguir su pista, cruzó el asfalto contaminado por este semáforo, bermellón, ámbar o verde le es indiferente la prioridad, vigila los vehículos y su velocidad. Cruzado río de la histérica localidad, tres carriles transitan en cada sentido, se dirigió sin disimulo a la pretenciosa atalaya, por indagar en sus tripas usted atienda, yo encantada le pormenorizo su trastienda.

Sitúese, para vos seguirme en la exhaustiva descripción, en cuyo umbral descomunal debió de confundir el arquitecto con los planos del garaje, pues por aquel inmenso pórtico ingresan autocares en paralelo. Descuide, que su tráfico es marchar las fétidas celebridades por babor, graciosos sustituyen el caminar por el desfilar, y de yo arrimarme al estribor, lejos quisiera esta purria, me sentiría en soledad, dado todavía queda la separación de estacionar un buque recién botado, si amarre en puerto está saturado.

"Muchacha misteriosa entró en edificio de súbtidos y sicarios"

Adentro del vestíbulo, aguarda un paso fronterizo, tornos y centinelas en mostrador se sorprenden de su visita, pues azafata de guía concibe su visita por turista, administrativa supone querrá un trámite burocrático, y gorilas relajados miran con parsimonia y moderados, que la actriz no reviste peligro. Tal conclusión alcanzar tras examinar a simple vista no porta arma, dado viste la bonita una blusa transparente, bajo cortina se distingue un sujetador de tinta azulada y su figura esbelta dibujada. Su exigua falda blanca obra majestuosa el increíble milagro de ocultar las nalgas, tacaña la modista en hilo y cachemira, y en sus piernas desplumadas se ha de ser inculto por creer esconde daga o puñal, qué maquillaje camufla el muslo al natural.

Altura ronda el promedio de nuestra especie, por las estrellas del firmamento no debe agacharse, mas tampoco entre manojos de hierbas y hojas secas ha de buscarse. Estatura compare con auxiliar y vigilante, a ojo es equidistante, y en cuanto a su musculatura queda demostrado la belleza es modelo, que tal finura en su esqueleto yo le reto me encuentre guerrero de bíceps tan escueto.

Mostrando su identidad en acento sosegado, y rebuscando la funcionaria en una miserable caja de cartón, signo de cual empresa en quiebra recicla incluso cesta de zapatos, entregó su acreditación, bienvenida se despidió. Nombre que le identifica es verdadero, el resto todo falso, dado no existe por quien dice venir, ni tan siquiera figura en registro mercantil como mercancía de elixir, y de acudir inspector a postizo domicilio se va a meter en un buen lío, pero nadie desconfía de esa efigie tierna e inofensiva, mírela, se imbuye en la moqueta de baldosas florecidas mientras personal de seguridad absortos dejan pasar, apuestan su sensual vestuario el coto del glúteo va a rebasar.

Cuánto mide el colosal recibidor, yo narradora tomo calculadora por realizar operaciones matemáticas, multiplico la anchura a oriente y poniente por su longitud al horizonte, sumo una isla de sofás ajardinados con plantas interiores, busco la raíz cuadrada desde la corteza terrestre a la bóveda celeste, opero la ecuación por la tara megalómana de los cernícalos, duplico el álgebra obtenido, y estresada arrojo el utensilio a papelera, haré los números a mi manera. Simplifico y corroboro, que de tener su interlocutor al extremo opuesto de la estancia no haga aspavientos de saludos ni le llame a gritos, dado ambos esfuerzos son estériles, pues el primero se darían cuenta los científicos es pariente de primate, y respecto al vocerío se apagaría, dista mucha vía.

Hidalgos le sonríen, buenos días señorita le adula un idiota, ponga el televisor y verá en telediario este pájaro a diario. Esboza en sus labios una curva seductora y dominante, pierde energía con su halago a gacela desafiante, mas es curioso pues el hipócrita leyó ayer noticia, acoso sexual a mujeres en trabajo gestionó con pericia, cínico impostor, en la ceremonia le mira al pecho este desecho. Reivindico maja vista como quiera, atractiva se nomina, apunte subraya nunca falsificada cual bodorrio de una boda eclesiástica, ni exuberante en plan ama de látex negro, yo apruebo y felicito, estilo es pirámide abierta en el desfiladero de su escote, ¡tranquilos monos beduinos!, los veo suplantan el paso por el trote.

Damisela exhibía un irradiante cabello azabache, caída picada de media melena planchada hasta rozar sus puntas por debajo del romboides mayor en su triángulo, cubriendo parcial la cúspide del dorsal ancho, con sus ojos teñidos de ese claro verde prado que ávido ligón se queda hipnotizado, y complaciente les exorciza, ¡despierta pasmado!, de tu aurea embrujado.

Calzaba por fetiche unos zapatos de vertiginoso tacón de aguja, blancos ni lo dude, apropiados con hebillas y tiras mostrando su pezuña libertina, uñas acicaladas, que hay muchos guarros asquerosos con sus dedos roñosos. De callos endurecidos ni se atisba cicatriz a borde de escafoides, pelaje impoluto, y con tal atuendo los hombres se tiran al suelo, princesas no deben de mancharse las suelas.

Circuló por aquel teatro de chácharas burlescas y jocosas, por qué han de ser las tertulias educadas, cátedra fue ejecutada en universidades sobornadas. Hay basura quien nació carente de tal asignatura, se mofan de vulnerables, ya abandonan el combate vencidos los miserables, y estos rufianes crecidos prosiguen con el agravio, toca ahora culpar los excluidos de vivir estrambóticos y chiflados.

Impresionaba la dama misteriosa, que sentada en el mismo ágora mantenía imperturbable su faz ociosa, yo hubiera estado indignada, calibre cargado y toda verborrea acribillada, asumo y pido disculpas por mi arrebato psicópata, mantengo helado el gatillo pues he de asumir carezco de balas para tanta rata.

Subidos la treintena de peldaños, escalera vira en su ascenso por los cuatro puntos cardinales, entró en abismal sala de trabajo, redactores varones y féminas transcriben en símbolos el autoritario vocabulario de cuya dictadura adoran postrados de rodillas. De norte a sur, de este a oeste, ni uno sólo, sexo indistinto, se ha preguntado a sí mismo por qué ha caído tan bajo, conjeturo en su etapa estudiantil tuvo por sueño ser un mandril aporreando un teclado, mas al tildarles de mico tarado no me malentienda, que los simios es animal noble e intelecto evolucionado, respecto a este espécimen comparado.

Señoras y señores, he aquí el mayor templo de la vanidad, ante cámara les he oído matraquear sin ninguna piedad, ¡qué desgracia! diserta el espantapájaros compungido, lava de cuyos volcanes formaron el planeta una casita presumida ha engullido, ¡qué terror!, cuarenta litros de lluvia la calzada ha inundado, ingeniero de pacotilla en tierra pantanosa la ha urbanizado, ¡qué tragedia!, virus de laboratorio justifica el dictador, obedecer plebeyos o sus sicarios os creman en el asador, ¡que desastre!, la contaminación de los coches es asfixiante, justo estrena el orangután un deportivo de lujo despampanante.

Finaliza la emisión, queda el pueblo desconsolado, se avecina la hecatombe, ¡paparruchas!, que marcha el papagayo alegre y animado. Afligido sucumbe el proletariado al sofoco de la ansiedad, cuándo se va a solucionar, sepa de alba y mediodía al crepúsculo y noche siguiente la elocuente cantarina es calcada, ganancia suya es la esperanza de la península derrotada.

A paso valiente y tranquila, aquella chavala progresó entre la filera de mesas, ni uno sólo quiso despejar incógnita, quién es la novicia. Arrastró la silla con cuya finura fue una delicia, a diestra suya menopaúsica editora, escoge pantomima a chiripa pero ¡qué maestría al saludar!, ni un milímetro tuerce la cocorota para cabecear. De haberlo filmado, diría con la pantalla del ordenador ha hablado, porque ni cruce óptico ha obsequiado, mas nuestra heroína responde con merecida ironía, repite vocablo buscando por mosaico la sombra del alumbrado.

Frente a ella hay un bocazas presuntuoso, pectoral selvático de vello rizado, colega eres la envidia de cualquier oso. Diferencian que el plantígrado ruge esplendoroso, y este inmoral espolea a desamparados vayan a robar, presenten divorcio pomposo o difundan la ha violado un famoso, aplaste moscas si pancarta lo decreta vetado, allane cortijo si es privado, embista con su vehículo a peatones o mobiliario, no importan el damnificado, valor se calcula en el multado, quebrante la jurisprudencia de las leyes, divulgar excesos y deudas a destajo es su trabajo.

A zurda linda su tríceps con el tabique, es la mejor trinchera para nuestra sabia guerrera. Aposentada en su rincón, extrae de su mochila juvenil herramientas de su labor, para carpinteros es el punzón, que la moza va provista de portátil y un buen camarón. Mecanografía ligera, guiada por el tímpano contabilizo el largo centenar por minuto vapuleada, en medio de esos torbellinos de cacatúas parlanchinas, ¡menudos pajarracos!, es una sarta de chistes machistas y racistas, lean sus artículos, vilipendian toda aquella repulsiva infamia que en intimidad escenifican y se jactan.

Espíritu indomable nuestra grumete, sus sílabas naufragan en itinerario distinto, documenta cuánto ve y oye, ¡ay! si supiera de la mesa su vecino, pero imbécil el porcino, digo de este cerdo y toda la piara, nadie pregunta para quién trabaja, ni sienten curiosidad por sus frases qué opinión baraja. Pringosos gorrinos y marranas, sondeen a qué medio de comunicación se esclaviza, corporación digital es viable, otro factible papel impreso que agoniza, se creen a salvaguardo pues ostenta el objetivo tapado, pero audio cincela todo grabado, y fíjese hasta dónde son de subnormales, que en el centro le dan conexión a las redes habituales, enviado el contenido, ignorado quién contertulio ha recibido.

Tres años han transcurrido, y entre ese enjambre de creídos todavía hay petulantes que ni una palabra le ha dirigido. Su demencia febril fatua y pedante confía dé hembra el primer paso, bramido es del fanfarrón por cuyas ondas engatusa millones de vagos espectadores, ahí sestean las morsas en sus butacas armoniosas, huela su aposento, la suave fragancia a violácea lavanda es en bosques, su cojín apesta a sudor y hemorroides.

Aplauda a la doncella, convive con esa bazofia cada día, ya puede ser jornada tropical o una fatigosa víspera fría, mas a pesar del tiempo transcurrido sólo un avispado su agencia ha fisgoneado. Detectado el alcahuete, es fiasco su pesquisa, vaya tipejo tonto y pendejo, si busca torpe para su crónica sólo mírese en el espejo.

"Los esbirros fueron altavoz del genocida en su dictadura"

Llegó la época avisada, el dictador tiene la muchedumbre encerrada, hierve el edificio, quien desobedezca al tirano lo despeñan por el precipicio. Mi estimada lectora, hombres por paridad son acogidos, les confío un secreto, de venir faraón oirá el aleluya en la pandilla de subordinados, vaya vomitiva cuadrilla, monarcas de imperios pasados hubieran soñado en sus matanzas poseer tal leales aliados.

En reunión becario inepto debatía, qué mensaje mandamos hoy a la ciudadanía, capataz a sus peones mensajeros imponía, abran su libreta y editen mi dictado, usted emita sermón con cuya homérica fonética dotó su arpa al mamón, llevan lustros amaestrados, en sus escritorios y platós los quiero amorrados.

De recompensa se entregó la libertad, vayan donde apetezca con absoluta normalidad, que de pararles títeres uniformados en controles de carretera armados, simplemente tengan credencial de periodista, fantoches se pliegan, pase Mi Vuecencia, autorizada su licencia.

Enfatizo una anécdota aborrecible, dato cuando transigía sector de paisanos gandules y extranjeros apáticos. Andaba jovenzuela por calles, desde balcones le insultaban, que tus tacones en rejillas encalles, pero blasfemia ésta y a miles durante toda la pandemia no son fruto de la codicia, que las alimañas estaban muy a gusto en espera de la buena noticia, ¡marmotas alelados!, meses os acechan clausurados. Inclusive tomaron por concurso aplaudir con las saetas del reloj en punto, superada la veintena de horas desde la madrugada anterior, todos y todas asomaban por cualquier oquedad desde el interior, y hubo especímenes enloquecidos, rece en el futuro extinguidos, que pusieron música a todo trapo, canciones que daban pena, apaga esa burda serenata, a esta hora ronda esbirro que mata.

En despachos reinaba un garbo exultante, hogareño todo obrero mutante, que vaya donde vaya tiene el edén a su merced, la plebe a joderse y obedeced. Contaba a vivo clamor un colaborador, a esquiar partió por el festivo puente, qué júbilo en la nieve se siente, ni un alma holgazana, y en disputa contó otro cabrón, toda autovía vacía, por montes anduve jueves, de encontrarse siervo pistolero use por coartada vengo a difundir patraña podrida, verdad difiera, afilada ase daga la carnicera.

No obstante, recomiendo ante autoridad muéstrese apenado, en rebeldía hay policías díscolos, diga por si acaso tropieza en piltrafas, ¡qué tristeza!, no va a quedar ni rastro de cuyos viejos se desprecian, fueran intelectuales o astronautas, ha reglamentando el gerifalte todo higo arrugado sea incinerado, y verá la cobardía del agente, ¡sí alteza!, todo su asqueroso apoyo a la represión candente.

Por rutina bullen guionistas, vendan la película de terror, crecen miles de muertos que es un horror, a hospitales llegan muchos terminales, entran en soledad y a dispuesto el golpista restringe vecindad, amados impidan compañía de su muerte, veten del padrón testigos y amigos, y publicistas publiquen, asómense al pasaje en cuyo marco delimita su ventana, de posar pie en baldosas hay palcos atestados de chivatos, quédese en casa, de lo contrario ardera en el horno su rancia carcasa.

Auditorio abarrotado contempla desde sofá el rostro descompuesto y compungido del corresponsal, por su palidez la comida le ha sentado mal, todo es fingido, que apagado el foco estricto renace el moribundo reanimado, salta jovial pues huye a su refugio puntual, culmina su viernes laboral, de continuar al norte toparía con la aurora boreal, yace el informador nostálgico y añorado, allí estuvo en su regazo el previo domingo marchitado.

Trascurridas dos semanas, se acercó a encantadora actora rostro popular, mote suyo ocupa portadas y muchas horas televisadas. Jamás habían cruzado comentario hasta ese instante, ya puede enumerar homilía en monólogo o prosa en diálogo, que la diva putrefacta desfila en aires prepotentes inimaginables, así es su conducta desde amanecer hasta la víspera, dormida apuesto perpetúa el ser hortera. Tuvieron relación de guerra, pensó la gloriosa ya serpenteara feligresa por adularme, pero la devota razonó, ya vendrá la ególatra humana cuando le dé la gana.

Causa de acercarse fue la ardía curiosidad de saber su quehacer, contestó la moza no obedezco dictadura, afronto con tesón y bravura. Ojalá fuera esta etapa un sueño equivocado que al despertar su pavor ya se ha fugado, pero será larga y duradera la pesadilla, tenemos por deshonra histórica una nación pardilla. Voy donde quiero ir, ningún psicópata en el poder me dirá cómo vivir, mas detalles es secreto, avanzo cada zanco a un ritmo escrupulosamente discreto.

Franca y directa, que esta gusana es segura cuando habla, confesó haberse enamorado de su belleza, proveída de aquella fragilidad que antoja ternura y grandeza, difícil e inusual esgrimir sendas armas con destreza. Tal cualidad busca un herrero y su pastora, su lazo de sangre es hijo común que pareja adora, facturan su lucro juntos sin estar casados, justifican sus corazones se veneran conjuntos.

"Propuso a la chica hacer un favor en casa del herrero y la pastora"

Describió ambos son horripilantes, agraria dispone narizota crecida de tanta mentira y chirigota, toda su parrafada es una burda conferencia, confiero es amiga del presidente si vos me firma contrato de confidencia.

Se educó por clérigos dogmatizada, de ahí surge sus grandes dotes por someter a la víctima martirizada, pues carteristas y bandoleros prefieren sufrir en la cárcel un interrogatorio antes que de la ovejera su agobiante consultorio. Bien podría provenir de su infancia su carácter arrogante, le incrimina fruncido ceño intimidante, y he de confesar tiene tablas en las maniobras sádicas, pues maneja el rebaño de borregos con excelso talento, su perro se fija muy contento.

Altura ya puede estallar baterías de artillería, en zanja de pie permanecería, que las balas silbarían por encima de cuyo casco le basta con el cráneo. Vértigo quebrado puede mirar al pozo del posado, huesos de su planta mantendrán erguida su figura calabacín, según el tramo tiene distinto fin, es como un globo deformado o mal hinchado, pue se inflama en omoplatos, se abolla en pleno desierto de sus costillas, se joroba su columna a sayas de la primera vertebral lumbral, su cresta ilíaca rivaliza el batido de sus alas con las hélices del cóndor, en jamones superiores hay pringosas porciones pródigas de grasa, y en perímetro del peroné se lo describo sin estofados matices, son arroyos de varices.

Del herrero desilusione aquel arquetipo de hombre erguido y musculoso, melena esplendorosa y su piel sudorosa brillante como un diamante, dado es al revés, barrilete rechoncho, alberga su panza embarazado que estuve por llamar a urgencias, va de parto el desgraciado. Cálmese que es falsa alarma, tantee podría esconder tres balones de baloncesto bajo su camiseta, y si viera su teta diríjalo a la tienda por comprarse un sujetador, de abominar tal prenda abone una percha para el colgador.

Su cabello es un manojo de hierbas silvestres, no peina tractor con su arada desde épocas inmemoriales, tono mate es un bruno manchado, catequicen al chapucero, inventaron trogloditas el jabón y el lavado.

De talla meo de la risa, suena el timbre de la casa que de visita me avisa, y al abrir la puerta anfitrión se extraña, juraría vi figurilla a través de la mirilla, y de pronto escucha un rumor, sí estoy aquí, dónde insiste el dueño asustado, que mis pupilas no localizan el busto divisado. Busca donde inmóviles tus pies, que al dar un paso sufrirás un traspiés, en el manto del felpudo se yergue el gordo peludo, gran euforia haberlo avistado, de mover el zócalo de la zapatilla lo habría aplastado.

Destaca su cabeza, deforme toda la pieza, tiene rasgos de neandertal aun siendo un mamífero actual, con su chato hueso parietal. Escaladores codician el frontal, majestuosa su pared vertical, y el cigomático presenta una insólita estructura chafada, mas en su maxilar guarda otra sorpresa reservada. Dicha es la corta distancia entre la mandíbula y el vómer, esconde su carnívora dentadura, presa ingenua perderá su atención, mala decisión, ejecutará traidor su caníbal mordedura.

Abortos monstruosos urgen de modelo, castillo suyo se ubica donde las cumbres montañosas se frontal con el cielo, dado forjador se cree artista y su secuaz va de lista. Bien es cierto hay un contratiempo, tildar de sexual no miento, anzuelo es extraordinario su bien pagado, cuantía supera en efectivo clandestino mi año remunerado, tanto dinero esfuma el remordimiento, que fajo insultante de billetes da para lujosa villa arrancar ya su cimiento.

Con todo esto de la tiranía y los soldados en autopistas apostados, sus prostitutas ilegales temen a la pólvora, en parajes solitarios han oído tremendos calvarios, y bisbisean su crueldad fatal ha sentenciado mártires a un horror letal, perecidas han ardido en fortuito incendio de taller abandonado, queda de su silueta el perfume carbonizado.

Plan alternativo es el periodismo, este burdo oficio sabe de putas, sus directores manejan articulistas al vaivén de sus batutas, adjunte informadores y colaboradores, nadie escapa de sus controles. Elija peona del elenco, hay bufones para todo bolsillo, del expoliado aprendiz al ladrón caudillo, y en cuanto a su sabor dispone de peleles en múltiples pasteles, el demócrata dulzón fóllese sin condón, republicano amargo se la mama por encargo, extremista salado métale por el culo todo su taladro, populista ácido es de falso látigo, su oratoria es masaje plácido, repase usted mismo la tabla, que de continuar la carraspera me deja sin habla.

Cumplía la elegida con los cánones de belleza, y por ser gacetillera en este ultraje generacional, propuso su candidatura. Coincide en requisitos, y además es inmune a cuyos mequetrefes nauseabundos persiguen vetustos pensionistas por su paseo matinal, escoria son en los libros de historia, ¡qué coño hacéis!, hay criaturas inocentes sin derecho a juicio recluidos en minúsculas habitaciones, tiemble usted en el futuro, cuando liquidado su destete descifren los castigos de sus progenitores, aberraciones deleznables jamás habrá escuchado ni en míticos malhechores.

Hecha la propuesta, por tomar decisión condicionó su respuesta, deme cifra exacta y menos palabrería, mas cuando escuchó gratificación por tres días fue una inmensa alegría. Tal dígito desproporcionado olvídese en su miserable vida de ser soñado, a lo sumo anótelo en papel y bolígrafo, sea sincero si se vendería por este precio, de mentir estalla el polígrafo.

Trescientas millas y de regalo un saco de pulgadas interponía la distancia exacta entre su factoría y la mansión, llegados un viernes al mediodía, mas permítame un inciso, ardo por reseñar incidente en la ruta. Sito donde permanece fijo en el mapa el centello del cometa, toparon en control mercenario, sonó de la mugre su corneta. Chulesco exclamó el detective, infringen pecadores barrera geográfica, y entonces tuvo por excusa la conductora, somos de la televisión, vamos por rodar escena pornográfica a tal dirección. Gritó al instante levanten barricada, son cómplices altavoces del déspota opresor, y debió de circular por vía interna su bienaventuranza, pues se aparcó en el olimpo sin mayor tardanza.

Resuelto este capricho, incapaz de reprimir mi creadora tentación, continúo la narrativa, reemprendo ya dentro de la fortaleza, pues aquella primavera llovió con mucha fuerza, diluvios tantos que los pájaros soto toldos trinaban qué maldición ha caído sobre esta región, que lunes reposan, mantienen sus alas alejadas de las aguas, y al martes siguiente prosigue la descarga torrencial, en el río se niegan a pescar, embravecido desciende de cimas y torrentes muy crecido, hay tramos desbordados, mas nadie se entera, prorrogan enclaustrados los atontados.

Jardín pasivo de la morada tenía toda su estepa encharcada, de querer pasear por el césped sumergido llame a su salvador, arroje urgente flotador. Pisó sobre el entarimado de piedra recortada, paisaje aplace para cuando amaine el temporal, fecha es indeterminada, aquel abril llovió cada semana, de sus septillizos un triunvirato llorando, cuarteto se sumaban, quedará el aluminio oxidado si se demora el clima soleado.

Del interior me aturde por dónde empezar, ornamentación fastuosa a rabiar, por usar de ejemplo cito el balaustre, ese matiz es el abrazo de dos rocas metamórficas engalanadas con su vestuario de minerales silicatos, salen ataviadas en un sólido disfraz del probador, contemple su esplendor, es jade imperial de verde esmeralda. A sus caderas trepan peldaños cuyos tablones son portoro, mármol negro cristalino cuya vetas doradas y efervescencias blancas confunden al caminante, pise fuerte, son un portento y fingen su movimiento, y su colección de muebles juraría son al completo de roble macizo, y callo ya de su riqueza turbadora, díganme dónde han pirateado el herrero y la pastora.

Duplo malandrines presentó en vestíbulo zorra con experiencia en darse a la fuga, validó por asunto de negocios, parcial a favor de un bando debe de actuar como intermediaria, y sin la venia de nadie se esfumó cual rayo esté ojo avizor, que zigzaguea por sorpresa y al indicarle mira allí el relámpago ya es demasiado tarde, por la densa niebla azabache se apagó.

"Herrero construía artilugios torturadores para su maquiavélica pastora"

Herrero de sonrisa sarcástica autorizó su estancia, coloquio absurdo de farisea cortesía, decora por azar de fraudulenta lotería con una rima de poesía, pues esa morsa no tiene cultura ni es ducho en la lectura. Correspondió por respeto la cortesana, subyugada al escrutinio de la potentada, repasaba con sus glóbulos oculares cualquier palmo del maniquí, y dado el viaje fue cansado ofreció saciar el apetito con un opulento convite, gambas rojas de puros aromas marinos, finos paladares perciben notas de yodo y salitre, y tras este entrante le sigue arroz asiático, adivine plato que le suplante, es filete que por tamaño de pechuga ha de ser elefante, y por postre sólo fruta, forastera es de poco comer y ya tiene bastante.

De modales antónimos es el manatí gordinflón, engulle el banquete con afín mesura de un pato zoquete, aun es poca su barriga preñada, ves con cuidado, después buscara en vano su niñera tarro por ser limpiado, mire la parte positiva, fregar que se ahorra la piba.

Conceda una pausa a la digestión y vayamos a la acción, siga la senda hasta portal fortificado, tiene cerraduras a raso de las baldosas, al ombligo de su gruesa plancha metalizada y cierra terceto en la sien, de puntillas alcanza su orificio el renacuajo. Si tal seguridad le parece desmesurada, quedaba por abrir dos candados entre páramos trazados por el cuarteado de los cerrojos, plante en la árida meseta la tranca soldada y en la otra orilla del marco las aptas fallebas.

Nacía un pasadizo lóbrego y sacrílego, cinco segundos se tarda en recorrer a pachorra de legua, es unidireccional su rumbo. A su horizonte asoma una portezuela mundana, pintada con una mezcla insólita de tonos avena y ocre, y a diferencia de su regia predecesora sólo tiene un pomo, vire noventa grados a su derecha, abre obediente su brecha.

Emergió fragua sublime que hubiera sido el deleite de las cortes eclesiásticas medievales, con esos artilugios inmundos se inculpan a gritos hasta los santos mudos. Hágase usted mismo un esbozo en su cerebro nogal, tenía el escenario un aire artesanal, con su horno donde esquizofrénico arroja el hierro o el acero o el bronce, se ve instrumentos de esta trilogía, prisioneros en la Edad Media temblaban sólo de pensar el calvario que debían de soportar.

Curiosidad gatuna de la felina llevó a preguntar, porqué aquel artefacto es hueco, quid cuál es de aquel otro con roscas para prensar, y del siguiente en mejor alejarse, sus puntiagudas aristas es peligroso clavarse, un infante travieso podría hincarse hasta el hueso, un mareado borracho se daría de bruces el vivaracho, y de prender un malvado apiádese del botín capturado, que prefiero pillarme el dedo con un martillo antes del agrietar de ese rastrillo.

Contestó la morsa con una risa payasa, mire señorita, fraguo yo estos cacharros, artistas de otras ramas edifican a través de barros, mi método es la forja, introduzco en el fogón toda aleación, se calienta jamás lo toque ardiente, su sello es eterno, agarro mi obra con tenazas, y usando de apoyo el yunque, que matriz es para serie industrial u órgano de emperatriz, aso el mazo pilón, ejecuto impacto aún a muchos grados, y trazo cuya forma germina de mi esquizofrenia enajenado.

Soliloquio en bufido estridente se explayó, pimpollo en silencio escuchó, barras planas dirijo a estar curvadas, retuerzo y curvo y doblo y ondulo y arrugo a mi pecaminoso delirio.

Ininterrumpido parlamento ensanchó, no arranco viruta, adelgazo grosores a golpes, estiro piezas a longitud ni se imagina su magnitud, remacho en la punta de los objetos, o uno piezas por construir gigante de las chatarras malezas, mas mi favorito es la soldadura, calentar dos varillas juntas hasta temperaturas tan altas que se vuelve el metal pastoso, es indestructible ya solidificadas.

En su timbre contundente, este sujeto no queda ronco ni a filmadora pendiente, especificó por sistema de insuflar el aire adora el fuelle, es primitivo su método manual, mas su artesanía faene en cuya libertad ha despojado el criminal a su sociedad, recursos a rebeldes y críticos a usurpado, y a pelota y chupóptero le ha dispuesto de cual arsenal se aprecia desde el faro, pinzas y mazas, punzones y tenazas, tijeras, cepillos y zarpas, y de haber prisa tiene ese barreño de agua, enfría presuroso su labor al rojo vivo, presto queda templada la alhaja forjada.

Desenmascarada su obscenidad, nadie le espía en esa oscuridad, confesó a la fisgona, conversa de aquel villano que a continuación descubro, fabrico reliquias únicas, coinciden los lotes en una etiqueta libidinosa, bielas estoy capacitado, cigüeñales son maléficos, rejas son sacrosanto erotismo, y consagro tuercas y pernos y remaches, en hábil cordura la ambición de la huida taches.

"Chica muy bien pagada se prestó a la tortura de sus juguetes"

Objeto novato labrado a profeso fue unos guantes, póntelos ordenó, debe de haberse inspirado en contiendas mitológicas, o en algún guantelete de armadura medieval, pues cual manopla entregó no era algodón ni lana, sino un delgado y ligero trabajo de orfebrería, dado componía el mitón todo hierro, aplauda que de esto saben las turbas amaestradas, sonará su repicar a sórdidas campanadas.

Estoy convencida vos no entiende esta vestimenta, irreal tendrá en su convencimiento, mas hágame caso, levante su muñeca, flanco me es intrascendente, ponga la palma abierta, extienda rectos y tiesos sus cinco antenas, separados entre sí un centímetro, aguante estirados y mantenga inamovibles, milimétrica es la finalidad de aquellas rígidas protecciones. Dos roscas se ciñeron a pedestal de sus cúbitos, y ya puede ser doctorado en indescifrables ecuaciones, que por librarse son fiasco todas las operaciones.

Impresionaba el poco peso de aquel maquiavélico complemento, ignorancia mía deduzco en onzas y libras, igual de analfabeto seré con sus cantos redondeados, su roce es improductivo si su diana son tocinos degollados, mas esto es el preludio, ahora viene el desfile de retazos metálicos.

Acercó acto seguido cachivache cual es fácil de explicar, tome vos folio y lápiz, y sobre lienzo plasme esa figurilla que todas y todos hemos dibujado de chiquillo y chiquilla, una mayúscula uve invertida es de tronco hacia abajo, palo vertical cual mástil de navío es el torso, una raya horizontal en trayectos opuestos es cada superior extremidad, y por cabezón un esférico balón, si es de tamaño menguante basta con haber tecleado cuya vocal define al varón y sexo semejante.

Haga ahora su tamaño a escala real, chasis empinado de hierro rígido, vacío cual ánfora partía en su navegar de ida, a la vuelta ha de estar repleta su laguna, indisciplina por desviación se castiga volviendo a la fundición, endereza el herrero a bastonazos, pórtese obediente el mineral, o se castiga con rosario de porrazos.

En su ancha base hay gemelos zuecos, cálcese dicta el cristiano resabiado, y mujer cumple de inmediato, inmensa cantidad de billetes a tocateja ha pagado. Tales prototipos me recuerdan madreña artesana de una sola pieza fabricada en verde haya, portan mineros, campesinos y granjeros, mas se diferencian aún a estorbo de repetirme son de hierro, ¡qué bestialidad me dirá!, con ese plomo es imposible andar. Acertó de lleno si alcanzó esta conclusión, que papo es duro como una piedra, caparazón de la capilla resiste un bombardeo sin grieta ni astilla, flequillo de cuyos cantos ovalados custodia pórtico a medida estrecha de la casa no destripa ni un vendaval, retaguardia asignada al terco calcañar soporta inquebrantable terremotos y calamidades, y por equilibrio traiga la medalla, yo estaría sin soltarme de la valla, pues tres tacos inferiores, dos delanteros y uno posterior, donde se colocan los tarugos, mantienen erguida envergadura de la querida. En su caso ha colocado talones gruesos y férreos, y a ras de estos soportes hay tornillos un cuarteto, si mal no he contado. Aprieta rosca de ocho hilos, es octeto de estrías por pulgada, resiste presión de fugas de gases, ya ni intente sacar sus plantas de los envases, que ni con dinamita se suelta la pantufla maldita.

Dirá podrá levantar sus piernas arriba, tenga fe mi culta gente, supongo sospecha está el error previsto, pues por suprimir todo gesto de levitar o flexionar, prohibido embuta el avanzar y recular, proveyó su juguete de aros ensamblados a pilares en diagonal, sobre tobillos separados una yarda ni se divisan la hermanada, argollas coronado el acantilado de la tibia se vislumbran a lejanía, cercos por sombrero de la rótula se oyen por cercanía, y abrazaderas por el fémur ojean mal disimulados a refajo del trocánter menor, métete ahí su susurran, cantará cual soprano y tenor.

Toda rodaja tiene en el diámetro flexible taja, congratulan al albergue por vocación, cuánto menos que mostrar educación, entra toda la pata entera, y en ese instante se cierra, empalma cinchas, son esquinas limadas y no te pinchas, y aprieta hasta erigir un boquete al tamaño de un neutrino. Preguntará si es una gota de vino, ¡no, no!, mire a sus costados, hay billones y vienen de su núcleo por todos lados, dónde dirá, ya se ha ido, otra ley universal que se ha perdido.

Ordena el barrigudo, con su áspero rechinar y un excitado temblor en su careto mofletudo, eleve sus brazos cual águila imperial bate espléndidas sus alas increíbles, párese dictamina al delinear ángulo llano con su clavícula, de continuar tiene vértigo el pequeñajo. Une la mujer miembros aludidos a la barra crucificada, queda a valle del trapecio la encrucijada, y observa expectante a macho cerrando las pulseras, turno preferente concede a septentrional, escapula aborda la captura, oculta axila la ajorca por su anchura, humero asalta por proa y popa, supinador se entrega, redondo pronador manifiesta no voy a ser yo el opositor, faltan aledaños del carpo, pon y en paz, es imposible escapar de este rapaz.

Repite operación al hemisferio austral, de haber visto la panorámica señor feudal hubiera inquirido de qué delito calumnioso es culpable la rea por estar sometida a tan severa atadura, inciso es que no le disgusta al soberano, tiene pinta de ser su sanción impuesta placentera y horriblemente dura.

Un alarido seco y soez le espetó, ¡cállate! en concreto es, desconcentra del constreñir ranuras de las tuercas por evitar su rotar, queda el roscado firme y resistente, de ahí no se suelta sola la penitente. Se molesta dado ensimismado en su tarea justo va por la mitad, tanda inminente es el torso voluptuoso. Una lámina metalizada de ancho aproximado un decímetro rodea por el manubrio esternal, sincroniza al relevo la cobertura por debajo de su senos, es atleta toda una plancha sin fisuras del apéndice xifoides hasta el montículo de la cresta ilíaca, reborde costal y docena de costillas guardan soterradas, luz verán al final de las torturas remuneradas. Gira tornillo de chola hexagonal, caña efímera, rueda en espiral su nervio helicoidal, es paso extrafino, y durante una pausa contemplativa caigo en el detalle es su molde peto encorsetado, apretuja su cintura que no otorga movimiento ni holgura, respira sin problemas, aspira y expira a compás normalizada, es simplemente su porte un témpano de hielo congelada.

Balancea su cabello castaño, melena corta difunta en la séptima vértebra cervical, es temporal su independencia, pues estén atentas y atentos a cual objeto les retrato con premura, por primera vez se da constancia de su existencia en literatura. Trata de un casco férreo, es el grano cotidiano de este pervertido antropoide, exclusivo y excepcional, en todo el mundo no hay dos por igual. Ha forjado al calor de su herrería, controlando el fuego a cuyos grados los huesos arderían, refinado después sobre la superficie plana y templada de su yunque, bloque macizo ha sido su principal asociado.

Erróneo es calificarlo de pasivo, que aquella piedra sagaz es partícipe, fíjese en su cornamenta, el extremo cónico ha doblado el metal caliente y ha obtenido la forma circular, y su oponente piramidal de arista viva ha esculpido ángulos y esquinas. En el taco cuboides ha aporreado tramos a mansalva, qué celada diabólica ha creado, y entiendo le corroe la duda intrigado, ya presto le desmenuzo con alfabeto afiliado.

Gola alisada y curvada se aposenta sobre los hombros, su peso anoréxico es la suma de una libra y un cuarterón, ver su apariencia hubiera votado por otra expectativa en resultado. Babera trepa desde pescuezo hasta laurear el cornete superior de la espina nasal, toda compacta con la salvedad de una fractura circular, encaja sobreexpuesta en el socavón de cuya dentadura ha exigido su apertura. Acata la adolescente, y una forma fálica entra dentro su cavidad, no mucho el tramo recorrido, apuesto su límite en el paladar duro, máximo añada dos milímetros esta línea rebasada, es suficiente para sellar amordazada.

Bien intuye en la lectura es de hierro su estructura, adherido a una tapa que mediante tornillos de acero inoxidable, famosos por soportar cualquier condición de temperatura y humedad, enroscó al morrión, no cede ni una micra ante ningún empuje.

Posee el artificio un segundo resquicio, va su rectángulo de la glabela al pleno cigomático, y en cuanto a su longitud transversal apura chaflanes orbiculares de los párpados. Citada ranura puede dar clausura, tan sencillo como bajar la visera opaca, su trazo y anchura deja a cautiva en una atmósfera a rajatabla oscura.

Respecto toda su restante constitución es innecesario hacer ni una mínima mención, todo encapuchada, sin ninguna quebradura donde poder apreciar de la rehén su fosilizada hermosura, mas debe de haber algún complemento ignorado y no descrito por la prisionera, arriesgo y digo elaborado por un tas de tajadera, pues al querer mover la cabeza ésta no oscila en ninguna trayectoria, trabada que ni tuerce ni alza ni agacha, inamovible cual dicta sargento militar, mirada al frente y a callar.

Ropaje ha de desvestirse, critican los mirones, y con daga afilada va por los cosidos de las telas desgarrando a jirones. Blusa destroza en trozos salvajes, que lianas impiden salvar sus trajes, podría haberlo pensado el seso alumbrado de este cretino descerebrado. Trapos desgarra en puzle de tres cortes, short descuartiza en fragmentos incontables, pues al ser tejano duro se emplea con ahínco, cisuras brutas y discordantes, y tanga sucumbe a la misma suerte del vestuario de antes.

"Quedó severa atada mientras el pueblo borrego seguían vagos en casa"

De entrar caco intruso se hubiera ido sin nada en el saco el iluso. Monumental escena, a los duendes mentirosos y farsantes destierra, a ver quién es la intrépida que en malévola máquina se encierra, pues desnuda no mueve ni romo garfio. De su rostro asoma ínfimo por una estratégica oquedad sus fases nasales, habla en un idioma secuestrado, son todo consonante y de vez en cuando se distingue amortiguada alguna vocal. Sólo circulan afluentes de sangre en el curso de su corriente, marca el caudal su corazón acelerado y la pasión ardiente, enseña indefensa fuera de murallas tres cabos de su batallón, pechos exhibidos, nalgas al descubierto y pórtico de su vagina de par en par abierto.

Ejército en ayuda zanganea atolondrado, todos los nómadas y aborígenes, menores, enfermos y seniles incluidos, han sido confinados, y es disparatado cualquier motín sublevado, que milicias y su guarnición arruinan su calendario trivial en un concurso de estúpidos aplausos, apáñate sola, tenga por consuelo el lúgubre destino de vulnerables y excluidos, muchos solitarios, de querer saber qué ocurrió mire sus barracas calcinadas, seres apaleados han sido masacrados, y por ellos no se pregunta ni se investiga, hágalo si se atreve, entrará usted en la misma liga.

Distinta será su meta, que este esperpento mantecoso, cuyo peso desnivelado raya la brutalidad de fanegas de cereales, tiene un apetito voraz, irreprimible se curva, guía su lengua a los labios suculentos, sonríen en vertical, mas su febril emoción radica en la perla, hay buceadores que la buscan, atontado de los cojones, la tienes protegida entre sendos almohadones, aunque también hay egoísta que la ignora, márchate y pide en locales una cita por hora.

Buzo desgarbado encontró cuyo apodo es el clítoris, y cortesía a la mierda se lanzó hambriento con relamidas rítmicas y desenfrenadas, ¡calma fiera!, dile a la pastora te llene a tope bandejas de panadas, que presiento follan poco, uno forjando sus patrañas y la consorte pilotando rebaños de ovejas mansas al corral, ¡oiga señora ganadera!, se olvida de su marido anormal.

Mantuvo glotón un ímpetu alocado al cual va a despellejar la cúspide de tal cerro adorado, mas sin saber por qué, yo voto por un calambre en su lengua o por la falta de beneficios en el suplicio de la yegua, cambió de táctica, untados sus lameteos con un roce mimoso, ahora sí transmite un cosquilleo cariñoso. Se notó en los sonidos guturales de la propietaria, ecos producto del yelmo y la mordaza, pero a cada fracción de segundos, pongamos diez en su porción, se tornaba el ruido con aquella batería característica de las tormentas estivales, retumban tambores allende, las cornetas advierten transitan ya por barriada, y asomado su hosco negror es un estallido atronador.

Concluidos de minutos un trío, gemía la solista a cuya velocidad se agitan las maracas, y aquella musicalidad provocó la faz morada del maduro cincuentón. Antropólogo entusiasta clamaría mirad mi hallazgo, es nueva raza, ¡qué va!, borrar esa teoría si la traza, sólo es el tinte de un amorfo pálido caldeado por crucificar a un cuerpo mortificado, lección ha copiado de un periodismo sin rigor y manipulado.

Inseguro y desconfiado, ya ni recuerda la anatomía de su pareja, introdujo un dedo por cuyo tubo elástico disparó el gozo de la condenada, y al curvar sus falanges dentro de la gruta observó palpitación en la mina anegada. Aquella técnica provocó unos jadeos constantes y sin pausa, glúteos endurecidos, piernas temblorosas ante la arpía trampa de su nulo desplazamiento, y por la estrofa ininterrumpida, son las notas todas emes y efes con abundancia de la acentuada i latina, supo sucumbió la chica al prodigio del orgasmo.

Por efecto de su severa inmovilidad, un temblor irrefrenable le invadió hasta el recodo mayor profundo de sus entrañas, pero amortizaba el fajo de monedas multiplicar ese espasmo celestial por cifra diga vos una al azar, quiero ver si en tómbola es capaz de acertar.

Tenga por ventaja un suceso inmediato, metió tres dedos el jabato, denegado un misericordioso paréntesis, demasiado temprano para la indulgencia, dígaselo a la plebe, hurtan semanas en viviendas estancados a su banal biografía y no refunfuñan, de su rapto es prematuro ser rescatados.

Movió sus falanges cual tentáculos de pulpos husmean el lecho oceánico, e impaciente apegó contra su pelvis el hocico enardecido, grosero energúmeno, al orgasmo ya ha sucumbido, zalamero ha sido clave del éxito, por qué activas el modo succionador, ostras y almejas se sirven en el comedor, pero con menos inteligencia que un mosquito babosea y lengüetea que víctima dudaría, quién tengo correteando por mi vulva, responda plebeyo, o es acaso un camello.

Pausa es fugaz, lapso cual comprende de bajarse los pantalones hasta sacarse el trabuco. Ojea su glande si en el subterráneo hay orca o tiburón, es la virilidad un ente ermitaño, pero cuidado con el suelo empapado, de resbalar puede hacerse daño. Nadie en terámetros a la redonda, a la espeleología se aventura, embiste lanza en ristre, y en todo guion se habla de su excelencia, por amante un verraco impresionante, mas yo le confieso, ¡qué asco de polla es eso!, perezosa y raquítica, mide tanto cuanto se alarga un tapón de vino, y enhiesta insufle ánimos, ¡vamos campeón!, que se deshincha el salchichón.

Posiblemente fue el peor acto sexual de este torneo mundial, con el macaco jadeando y la muchacha esperando, a falta de confirmación oficial supone el rabo dentro, no sabe si tuerce zurda o mantiene recto en el centro, aunque por fortuna acaricia sus melones, hazlo dulce y delicado, jodido perturbado, que exprime cual si quisiera extraer zumo de naranjas. Sus yemas pinzan los pezones erectos, adula que es sensible al tacto, pellizca que el mordisco de un cocodrilo es menor impacto.

Anote el descubrimiento, es primicia global le auguro, dé a esta posición por bautizo el bote del canguro, pues es demasiado bajo el sujeto, y por penetrar lo más hondo posible da algunos brincos diminutos, saltitos bochornosos y grotescos, apaga la cámara grita la directora pornográfica, esta hiena da vergüenza ajena. Mas antes de extinguir luz en el obturador, el champiñón propaga orgulloso un epitafio, ya me he corrido, ¡joder qué veloz! , resulta que el fracasado es eyaculador precoz.

De haber sido el paparruchas un héroe legendario, habría dado fe de su colosal erupción, geiser a litros de lácteo que traiga vos turistas, es reclamo tal maravillosas vistas, mas de partir en contratar vuelos por peregrinos párese, eche el freno, son cuatro gotas raquíticas, resbala una capa recubriendo vertiente septentrional del capullo, mientras un segundo grupo se amontona sobre el índice del malvado, escurre el churro comprimiendo palmar entero el tío burro.

Retirado su nabo, se perciben todavía jadeante al borrico, resuella agotado y extasiado, que le traigan raudo una silla, de tardar lo verá desplomado en la camilla. No se alarme, por fortuna o por desgracia se recupera de sus soplos angustiosos, justo coincide retorna la pastora, ya ha cerrado la jauría aborregada en su cercado.

"Se apuntó dominante la pastora diabólica"

Masculló un lacónico déjamela a mí, es toda mía, sufrirá la zorra de mi tortura su agonía, y acercando los pinchos de sus garras a cuyos escasas carnes lucían desarropadas empezó un suave patinaje, elegante y seductora en ida y vuelta cada viaje, desliz incesante que provoca a la sufrida un ciclón de cosquillas, mas impedida de cualquier mínimo gesto suplica con sus gemid

os amordazada, son abstractos sus chillidos, pero a pesar de todo su jeroglífico es de simple traducir, ¡basta por favor!, inconfundible su oración. Verbo es parar, a quién se lo conjuga, miren en la hemeroteca venidera cuya pretérito será para vos ancestral, día tras otro aparece en pantalla la escoria informativa, jamás había alcanzado cotas tan repugnantes, se excusan en el pragmatismo, malditos altavoces de un bárbaro desequilibrado, y repiten sin cesar quédense en casa, hay miles de muertos cada día, vos será el siguiente, salga a la rambla y en funeraria ya le abren expediente, o mejor dicho tenga este recipiente, dentro dicen quién se supone ha fallecido de su arma de laboratorio, despierten asnos narcotizados, el golpe de estado ha triunfado.

De su tormento la librará cuando simplemente se aburra la ovejera, o porque en sus peones del pulgar al meñique le entre cojera, ahora mismo descarta, se regocija con la joven que se revienta del martirio. Debido a esa imitación electrificada, todo su ser embiste al unísono, pretende derrumbar las cadenas que hacen inútil el pestañear, pero es todo fútil, y un babeo empieza a derramarse por la comisura de sus labios. La opacidad del mineral impide ver el manantial, ha de ser copioso, pues cae la cascada por la borla de la barba en masculinos, y en su lago desbordado fluye la lava por cuyo terreno toparía al escarbar con el cartílago tiroides.

Murmulla desgarrada, insoportable el castigo define su opinar, de continuar le sucumbe tanta flaqueza que se escapa su orinar, pero esta bazofia egoísta e idólatra sólo se guía por su ardor. Mira la cazadora a su presa trémula y atormentada, ahí la ve, se convulsiona su estatua a cuya proporción registra un tsunami, y por sus atroces chillidos sabe sufre cual bruja se quema en las hogueras de la inquisición, esta urraca ha resucitado remota perversión.

Por sus graves jadeos se insinúa agotada, son grilletes en lugar de miedo quien la mantiene paralizada, mas la verdugo se explaye y regodea, recorre donde puede las carillas articulares costales, la torturada sufre tal desquicio que pierde sus cabales, pero con rotunda indiferencia por su padecer frota las cutículas con la misma sutileza de cuales músicos acarician teclas de pianos, hay un abismo entre sonora harmonía y sus aullidos acústicos.

Dando tumbos fluctúa su contacto de la bóveda bajo axilas hasta el infierno de la pelvis, mas fruto de la casualidad, o tal vez prevista otra crueldad, el castigo se desvanece repentino y drástico. Suspira la rea acelerada, de oírla fantasmas huirán aterrorizados, tomaran la casa por endemoniada, pero es tan sólo una reacción instintiva y refleja, busca el ángel recobrar energía tras un esfuerzo agotador.

"La pausa es un engaño dentro de su programado calvario atada"

Descanso perdura volátil y precario, pues con los ojos tapados ha ignorado se acerca con un aparato de echarse a temblar. Espectador desde anfiteatro habría descrito por una barra de latón, pregunte su medida, rebasa aproximado por pulgadas el metro de su largarie. Inquiera al testimonio, deme detalles que me corroe la necesidad, pértiga atornilla la cabrera a base de sus pies, perpendicular seguro, aguarde un segundo, que tapa con el lomo la nítida visión, y al apartarse se descubre dispone de algún dispositivo, quizá sea hidráulico o automático, al horizonte es imposible confirmar, ¡ay que espanto!, la habrá tomado por ganado y querrá electrocutar.

Sujeto voyeur lo niega, es otra finalidad, pues la cúspide del trasto se abolla, dicho cristalino tiene el pico forma de polla, y del mecanismo misterioso ya sabe su utilidad, ha metido el falo honorable en su vagina, por el tramo oculto es posible llegue a su cérvix, y confiesa el relator ha visto apretar algún interruptor, se mueve el barrote arriba y abajo, será inercia o el motor, pero durante toda su basculación permanece el pepino dentro del chumino, dicho en jerga de un español machito y bravucón.

Entre murmureos y gimoteos predigo la afortunada ha mandado al carajo su matarife despiadada, pues al dúo las aísla un decámetro, como siga andando en ruta contraria súbito alcanzará el hectómetro. Informador le solicito, evalúe correcto, he de saber riguroso para difundir a mi público predilecto, mas la tarea encomendada es incapaz de servir, aun dominio de la ciencia numérica, dado a horas requeridas se halla la chica sola, atada y abandonada. Se percibe en vida porque gime lunática, cruje su prosa consonántica, fornica ese pene que es envidia de sementales, pues mantiene un compás inalterable e inagotable, constante y simétrico, que ni se tuerce ni cruza la línea roja, menos se escabulle o se desinfla, ¡joder! , dónde he de rogar para tener tal premio en mi hogar.

Golpea al fondo el fenómeno, se aproxima al cuello uterino, pero por adiestrado o programado se mantiene en la cueva, y la chica estrafalaria invoca un lenguaje que no la entiendo, por una parte trascribo suplica compasión, apaga cuya lanza presume de brío toda la tarde y la noche y el día siguiente hasta hacerla desfallecer de placer, pero en el celaje confuso leo en su plegaria mete otra marcha, jamás se ha sentido tan viva, de estar a modo superlativo deja la clavija perenne, que de júbilo y frenesí ensalza relinche alterne.

Entra en cólera la chica, sus gruñidos amordazados es la furia clásica de una explosión, callen y escuchen, los primeros cañonazos pregonan las andanadas, oigan alerta, tras el último detonar llega el escándalo de la ráfaga. Descomunal alboroto, cualquiera hubiera afirmado arco disparó cuya flecha hirió su alma maltrecha, ¡menudo griterío!, tengo dudas de si jura venganza o es una oda de alabanza, pues aprecio en su copla la vocal latina afirmativa, mantiene el tono en un do privilegiado, sólo al alcance de las grandes intérpretes en colosales escenarios.

A esos decibelios exorbitantes quedará en vano afónica, y remarco su proeza infructuosa dado estriba toda sola en el tablado. Ausencia hay de todo espectro, matona se ha esfumado, y elegido Hefesto, romano le cita por Vulcano, yace en el piso superior, dado ha de recuperar su fuelle molido, proveer armas a los dioses es su único cometido, y en excederse de funciones ahí puede verlo, fofo y reventado, tigre diría cómo puede ser que esta bola sedentaria y patosa sea el mayor depredador en todo el globo terráqueo.

Felino admirable, bello esplendoroso, yo te confieso es nuestro género traicionero y avaricioso, maneras de matar ha perfeccionado desde prehistóricos cavernícolas, mas si apelas a la clemencia informo es virtud extinguida, cuándo ocurrió vete a saber, por el Mioceno o el Pleistoceno es intuición, toma por certificar su martirio, nadie la socorre, gravitan nativos y colonos hibernando en su morada, aprovecha ahora fauna majestuosa y corre, de escuchar aplausos no te asustes, es ovación a la dictadura criminal y sus embustes.

Yo permanezco vigía, sigue la prisionera en repetir jadeos a cuya ametrallada se golpean las emes contra las efes, caravana tengan paciencia los conductores, embotellado es kilómetros adelante, y las colas registradas se ciegan en la curvas tras laderas escarpadas. Culpable del embrollo late impasible, ten memoria maldito trasto, llevas largo rato rumiando por el mismo pasto, toda la cavidad vaginal y sin brotar de su umbral, ¡mira lo que has conseguido!, un orgasmo colosal de una madriguera deshabitada, ahora a rebosar su aforo de elástica limitada.

Rectifico la cuantía, perdón pues es un duplo, que todo el cipote chapotea en sus lagos de flujo mucoso, del paraíso nadie llama por mendigar evasión. Jadea la protagonista, vocifera en la monserga amordazada, disfruta y anhela otro estallido, intuye su huella, dado las nalgas prietas se endurecen, su pubis se contrae, un hormigueo delata cuatreros infiltrados en todo el vasto imperio de la pelvis, y sucumbe, ¡sí, sí!, un segundo orgasmo tan apresurado que la distancia es inexistente entre su predecesor y el sucesor.

Déjeme repasar la odisea, he contado mal, es el tercero su corrida, me ha confundido en su éxtasis la querida, empeñada en contagiar su excitación si acaso enfrente emplaza algún oyente, impugno la obligación de chivarme, velo hermético tal halo enigmático, mas de trasladar la función a diverso lugar vayamos a cuyo salón planean sus adversarios si parar o alargar, denle una visita, la verán fertilizada por una cuarta estampida, ese orgasmo es como ser pisoteada por búfalos en desbandada.

Volvió convivientes quince minutos transcurridos de cuya efeméride histórica es el mejor orgasmo jamás alcanzado por un ser humanizado, y tan sólo abrir la puerta comprueban que de la orquesta a sombrero de cuyo foso es su laringe emana una legión de coros opulentos, es el acontecimiento del año, si vos se lo ha perdido habrá consentido sumiso y adormecido, allá usted se apañe, que cuanto a nuestra sirena le atañe es un trasatlántico de contracciones, pasajeros a bordo serán tres o cinco o decena o centena, sean todos bienvenidos a la orgía, única regla es su pasaporte degenerado.

De improviso el cachivache activa en seco su frenado, quién demonios ha sido el atontado que su cable ha desenchufado, ha sido malandrín y su consorte, que desenroscando chapa exclusiva del maxilar dan la oportunidad de volver a hablar. Ilusionados aguardan ese paso épico, me refiero al primer abecedario del retoño, cuidado pues de ser su locución un vocablo maleducado, mentecato tenga por ejemplo, es un disgusto fatídico. Tal cota de amargura es exagerada, pero sí masculló la estrella, por qué coño has parado el refulgente manubrio, bruja asquerosa mal follada.

Deslenguada habrase visto, es impropio este paso de una dama, anda y que te den, si mi mente bascula entre atada o liberada tengo clara la decisión, arde dentro mío calderas de pasión. Herida y enojada por su gallardía, prometió pagaría su osadía, es cuyo escarmiento será recordado por los anales de la historia, se aplican a la peor escoria.

En una imagen aterradora, consta documento fotográfico si usted desea ver tal hito pornográfico, se vio a la hermosa con su quijada desplegada, dilatada a su máxima capacidad, y de querer masticar sepa lo impedía dos pétreos rieles, ubicados hermano en la arcada dental superior y siamés en la inferior, ambos tras la blanquecina dentadura. Sellar compuertas mandibulares disuadía la unión sita aproximada en el tercer molar, y horripilante fue ver su lengua sacada al exterior de las encías, asoma hasta las papilas del agrio sabor. Atrapada por finas pinzas metalizadas, apresa sin dañar en la confluencia de cuyos radares identifican el gusto salado, ahí queda desabrigada, es otra mordaza de chota descarriada.

Metió el tubo admirado dentro de cuyo túnel soterrado bajo la cintura tanto ha disfrutado, y encendió la hija de perra a toda potencia. Añadió por suplemento un cabezal, presionaba su clítoris que de su morreo no se libra, mas esta vez no marchó la pareja. Quedaron contemplativos en la inauguración del espectáculo, aguardando el estruendo de cuyos jadeos aniquilados emitían un sonido especial, antes de explicar es mejor con un método ilustrar, saque usted la lengua y sacuda repertorio de una sola letra, sea ésta la a, albergue toneladas en sus bodegas, y tendrá por carambola una onomatopeya homóloga al de ella.

Avecinada la borrasca de cual orgasmo es evidente predecir, tuvo la convicta un infortunio siniestro, dado un leve chorro de agua salpicaba adentro de su garganta, cortando con este infernal procedimiento la melodía de su encantamiento. Producía con su picardía un gorgoreo acongojante, mire el bozo de mi piel, cacareo y soy gallina, mas en aquel suplicio aleccionado por el mismo satanás la divina gozaba a tal clímax que los emparejados se miraban incrédulos.

Querida y querido lector, se espantaran cómo puede escribir tal horror el autor, soy yo el compositor, pero es curiosa su actitud de ser cierta, pues si repasa el almanaque encontrará la leyenda de un dictador, encerró a su país entero en la prisión de sus tugurios, sin excepción para cándidos menores, allí estuvieron maltratados por sus padres bastardos, qué mejor ocasión para disciplinar con amenazas su novicia educación. Injirió abuelos desvalidos, edificaron cuya patria los relega a ser momias, quietos ordenó genocida en sus residencias, sellen sus rendijas, en parques ni un solo octogenario, que se pudran y se oxiden, cadáveres se amontonan en catre y habitáculos de canosos mataderos, rápido frían sin despedida ni firma en tiza, den gracias si les entregan urna con ceniza.

Embuchó al gremio aciago de mujeres maltratadas, lacra sexista y machista es virus de cuya colonización se autodenomina civilizada, en lar se quedan impone su majestad, es premio para sus abusadores, les gritan e insultan y amenazan y aterrorizan, de rebelarse les atizan, hay a centenares con peor fortuna, ataúd es su última cuna.

Negocios ni se le ocurra levantar persiana, que marioneta esgrime pistola y bayoneta, lloran endebles sus obreros hipotecados, por la mera idea de perderlo todo tiritan aterrados, en el malvivir de la miseria prefieren el suicidio y su morir, repase en anuarios la sangría, son cifras espeluznantes. Replican sus polichinelas, a mí no me llore sus penas, soy sólo un monigote, guarde lágrimas y no se agote, que aún necesita fuerza para recoger su toldo y regresar a la celda de su cabaña, si tanta es su depresión arrójese por la ventana despuntada la mañana.

Vagabundos, vulnerables y excluidos, en campos de concentración vallados fueron reunidos, mas en este colectivo hubo mucho desaparecido, ermitaños solitarios que familia y allegados, camaradas y conocidos, expulsaron de su círculo repudiados. Pregunté por un errante rechazado, contestan siempre lo mismo, enfermo, muerto y abrasado. Cambio de tercio, ilustro con tarada, gritaba paranoica toda sola con ira incandescente durante sus paseos matutinos, estaba como una cabra, a ella se le dictó sentencia macabra. Coincide en destino eremita que vivía en fábrica abandonada, allí vegetaba y pernoctaba, mas al volver siete días después su antro estaba reducido a un manojo de escombros chamuscados, su diminuto recinto y enseres todos quemados, qué fue de él, es un misterio, sicarios cumplieron órdenes del ministerio.

Añada en la lista una madre joven con su hija, escondida en chabola campestre, escoltaba su guarida la pendiente rocosa y un sendero de ruta costosa, vi siempre de lejos en mis épicas aventuras por la escena boscosa, mas me extrañó en mayo su impertérrita serenidad, nada se ha movido, demasiada pereza, es insólito en la naturaleza. Me acerqué con escaramuza singular, mi pretensión es no molestar, y a pocos metros observé su rústica cancela destrozada, las marcas son inequívocas, derrumbó el criminal a patada. Panorama destapó bártulos revueltos, y el zulo donde quizá amagaba dinero o marihuana impresiona por impecable, es toda una inverosímil hazaña no haber ni una tela de araña. Busqué a conciencia, ni rastro de señora y su cría, ya es demasiada coincidencia.

De no haberse convencido, tenga otro asesinato, en ruinas habitaba un hombre parco y malhumorado, comprenda y tenga paciencia, el mundo le ha humillado. Esquivaba encontrarlo, yo andaba por el callejón a su otro costado, sé por dónde estaba, ruidoso en sus pasos sobre tejas y ladrillos derrumbados, mas a primeros de mayo me picó la curiosidad, extraño su fugada cotidianidad, y al acercarme hasta cuyo colchón mugriento era su cama vi quedaba sólo el telón protector de la humedad, corcho secante bajo la colcha despedazada y sangre salpicada por todas partes, a esa ingente cantidad implore cuanta quiera, la muerte no concede caridad.

Escandaloso e inaceptable hubiera supuesto la masacre en cualquier etapa de la humanidad, legítimo es imaginarse revuelta contra cacique desalmado, pacífico su germen y de revolverse con violencia hubiera dado salida a reyerta bélica, pero borre usted toda lógica y fantasía de su presunción, los hechos remiten en antónima dirección, pues la escoria de la muchedumbre, en cuya abrumadora mayoría es inconcebible, dado rozaba la totalidad de esta mezquina sociedad, estuvo en apoyo y de acuerdo.

Gozaba el gentío que a fecha de hoy sigo sin dar crédito, obedecían les juro felices y convencidos. Cada anochecer atronaba el orfeón de sus aplausos, y hubo quien apoyaba altavoz en la cornisa, su canción ridícula a kilómetros se avisa, de dónde sale esta mierda, es el balcón de una fanática lerda. Sonreirán muchos de mis hinchas, conocen palurdo similar, a miles por hectárea, y espere, que hubo a millones quienes con sus teléfonos móviles se grababan en la intimidad, que alguien les explique a estos subnormales el preciado valor de la privacidad. Subían sus patéticas imágenes a las redes sociales, y revisen archivos imborrables, esta estupidez queda ya para la perpetuidad, vera en los rostros de imprudentes y negligentes el calco de la felicidad.

Meses después de haber redactado estos párrafos, me escribió cuyo anonimato es el escudo de estafadores y tramposos. Me reprochaba la congoja de no finiquitar el relato, pues quedó en la incertidumbre cuánto rato fue follada y torturada la vasalla, mas lanzo este parágrafo a mis fervientes incondicionales y partidarios, el personaje es una fábula ficticia, los crímenes de la autocracia son una primicia. Reflexionen en serio, que de los dos finales del relato quedara en ascuas el pazguato por una insignificante utópica narrativa demuestra la locura desatada por esta dictadura, mas voy a tener un gesto benévolo y generoso, del guion secundario advierto, todo despotismo y esclavismo siempre tiene trágico final su concierto.

 

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