Aquel teléfono móvil que me había comprado el primer lunes tras la hoja caduca de calendario me tenía maravillada. Me encantaba su estética, su diseño, y sus mil funciones que siendo sincera, dos semanas después, todavía no era docta en cuanto se refiere al usar, pero en la fervorosa ilusión no se hace huelga en soñar, y empecinada práctica usted ni se imagina a qué extremos, al alba sólo despertarme, al almuerzo con el vaso de leche caliente en la diestra y en la zurda la tecnología, repito escena en el comer, por la acera advirtió buena anciana vigile señorita con la farola enfrente, y en semáforo desconocida avisarme, párate está el semáforo en rojo, en transporte público es cura y me distrae de la dolencia con la gente, y al anochecer, al borde de la locura y con la vista cegada por el sueño y el cansancio, sonreír que de algo ha servido la ventura, trasto encamino a dominar.

Empollé al principio el descolgar, surreal hubiera sido sonar el equipo y yo desvariar, dónde narices está la tecla por contestar. De ahí al siguiente paso fue su cámara fotográfica, que obsesión la muchedumbre por captar imágenes a cada cual ganadora en el olimpo de las absurdas, mas dije a mis amigas paciencia y no hagáis mi felicidad apenar, que esto tiene enfoque por detrás y por delante, y al querer practicar con un edificio fotografiar ha salido mi rostro cómico, he seleccionado la trasera y no la frontal. Insistí, estar tranquilas mis queridas compañeras, tendré mi álbum de modelo si hace falta, pero en mi torpeza actual me veo venir un mal del que no podré huir, y prefiero la maestría en tardar que ser patosa en el apremiar.

Por supuesto aventajé mi sabiduría, increíble este porvenir, mirad que lo he conseguido, presumí en la foto de un precioso azul celeste desde la ventana de mi casa, mas la asquerosa confianza que da la amistad dijeron un par, enfócate a ti misma y súbelo a tus perfiles, todas demás del grupo animaron y aplaudieron.

En satisfacer sus exigencias, que de continuar al futuro me voy a abrir un club de fans, decoré mi dormitorio, y entiéndame, paredes siguen pintadas de su blanco liso, el terreno llano permanece intacto, ventanas son inalterables desde mi infancia, y se preguntará entonces que adorné, pues fue su orden, sábanas plegadas, ninguna vestimenta por el suelo, armarios cerrados, por evitar apariencia de pocilga.

Respecto al resultado, salí guapa dicho claro y llano, humildad regalo a los perdedores, que por mí tajo o fusilo esta estúpida hipocresía, según disponga de cuchillo o fúsil, ambos ejecutan y ya me sirven. No obstante, por buscar otra opinión, usted habría estado de acuerdo, encantado del brillo de mi cabello largo y rubio y la nitidez de mis ojos azules, rasgos heredados por mis padres de origen nórdicos. Mis pómulos se veían finos, estilizados, reales, pues al fin y al cabo soy una chica alta y delgada, que me gusta practicar deporte y llevar una vida sana.

Las siguientes fotos del estreno de mi móvil no fueron muy originales o variadas, no cumplí con los cánones clásicos de la fotografía, para qué negarlo, dígame por qué he de mover el aparato en el pretexto de cambiar el ángulo, ondulando en cuyo giro dudo yo si pretende poner en órbita a nuestro satélite lunar, y ya recochineo es el contorneo, que veo turba retorcida, me preguntó yo qué cojones están haciendo, acaso orando o yoga practicando, o probable ensaya posturas de follar, quita iluso y cuelga el burdo intento, sólo está al alcance de cuerpos afortunados por la gracia de la madre naturaleza.

Seguí con esta aberración de título selfies, avergüéncese los herejes que renuncian, dicen los modernos son cavernícolas de la prehistoria, e incansable aceleré a cadencia de arranque tres tomas por cada hora, que en cualquier momento me suena el chat, y camaradas de batallas y fiestas inquieren por dónde ando, espías del gobierno se están emborrachando por tan fácil confesión, y yo mando foto de la calle, en tal tienda estoy comprando harina por cocinar en casa pan recién horneado, que de la química panadería no me fío una mierda, y otra vez chatean, preguntan si sigo en la tienda, y mandó foto de la calzada, voy en esta dirección, y treinta minutos después otro puto y pesado mensaje, has llegado escuetos escriben, y por no ser antipática envío el paisaje de mi universidad, estoy dentro pero no estudiando, que estos templos ya no enseñan, son sólo un negocio de matrículas y créditos por cuya inservible licenciatura guarnecerá a lo sumo un marco en comedor, válgame que ridículo orgullo.

Superado este listón, propusieron allegada y allegados sube fotos de tu levantar en la aurora, o salado posado de si tienes por mascota un cuadrúpedo, quizá peces tropicales en su acuario, a lo mejor una víbora enroscada tras un cristal, cualquier ámbito es válido, y siguiendo sus indicaciones fotografié rincones de mi piso, del salón me hizo gracia la mesa y el sillón, también cuyo televisor es mejor rendimiento mantenerlo apagado salvo escasos programa. En la cocina me ilustré dando rienda a mi destreza culinaria, no esperen lujosa gastronomía, ya estoy sana de panza llena con mi avena, carne fresca de vez en cuando, arroz sabroso, pan casero y agua, y de mi habitación se apreció, a esquina derecha del ángulo, dos maletas amagadas al mostrar el ordenador.

Preguntaron examinadores que albergan su vacío, inconfesable y cambiemos de tema, que atraída por una fuerza irresistible superior me envalentoné con los vídeos. Vos me entenderá, que ese trasto esfinge grababa en una calidad sorprendente, e hipnotizada por tan alta resolución recorrí el piso de arriba abajo, enseñando todos los rincones, bañera por supuesto, e incluso me detuve con una toma pícara y traviesa en las equipajes secretos, reté jovial a chafarderas y chafarderos, sin abrir la cremallera, adivina su contenido, di cuanto quieras si te crees lista, que yo no te voy a dar pista.

Todo ese periodo me convertí en mi propia cineasta y fotógrafa de mi vida, millones de inconscientes repiten este gesto aterrador cada segundo, que seguro coincide en mí han superado esta cifra durante todo este rato cual lleva leyendo. En caso de usted ser querida o querido seguidor mío, allá tiene mi coche, ante el obturador mi rostro, declino borrar aula con mis pupitres, y mire la adrenalina de mi público, dan a me gusta por decenas de miles, y comentan aguardo que leo, letras banales la enorme mayoría por ser piadosa en mi descripción, tampoco pienso aniquilarnos, no exagere, no es para tanto, ya me sirve leer sus piropos y aplausos.

Es curioso, pero estoy por dar la razón, o al menos mostrar un halo de comprensión, a quienes afirman sube la autoestima esta memez, pero déjeme añadir un comentario, que en denegarlo mi opinión no es completa y puede ser malinterpretada, le escucho me responderán, gracias y quise añadir se ha de ser batracio para romper su complejo de inferioridad con la fría ayuda de una pantalla, que además es falso y ficticio, sigue siendo la misma y el mismo, la única diferencia es que ha humillado y regalado su intimidad privacidad.

Me veo idéntica, inteligente y hermosa, compruebe vos humilde no me he vuelto, es una molestia la modestia, diré si me permite la licencia de este juego de palabras. De todos modos, en mi edad dicharachera me acoplo a las aficiones del grupo, mantengo mi ideal duro como piedras, pero soy permisiva y flexible en estas fronteras genealógicas, y en un arrebato de euforia, típica de estas franjas en longevidades, me animé descubrir el interior de las maletas, la noche de un martes lluvioso del mes de abril. Puse el móvil a grabar, y al abrir la cremallera se captó el sonido con nitidez casi erótica. Levanté la tapa, aglomerando egoísta su tesoro todo el plano, desveló son centenares de metros de cuerdas, y no se aleje de su siamesa, que hubiera sido un calco exacto de la maleta anterior, salvo por la diferencia de que ésta incluía otros juguetes eróticos, en párrafo a continuación sabrá.

Tome papel y lápiz, anote en su listado quince mordazas, no le engaño y no me tome por paranoica o deforme, simplemente encontré esta oferta en un portal de venta, y por el mismo precio del valor de dos unidades entenderá invierto pagar en mayor cantidad por mis centavos. Pensará extrañado tantos estilos hay distintos, por supuesto que sí no tenga duda, pero se va a partir de risa en el culminar de esta frase, que reconozco son todos iguales, ahí está la clave de la barata propuesta.

Añada en punto y aparte lencería sexy, coincide la humanidad en la insinuación como ingrediente de la sensualidad, y perdone no dé monto, caigo en la cuenta de comprar y no calcular, voy variando por cumplir su labor, aunque si prendas sugerentes es su fetiche sepa tengo principal de tonos morados, otros conjuntos azulados, de memoria recuerdo un modelo turquesa que de verlo lucido se quedaría prendado, y por supuesto piezas en colores blanco y negro, lisos cada respectivo, que a pesar de ser clásicos siempre seducen en su instinto básico.

Espero tenga sus nervios inmunes, pues entre vestuario contenido figura un disfraz de militar, sí mi sargento, es corta minifalda y top ceñido de escote muy abierto, mas si usted le produce sarpullido cuanto refiere a bombarderos y cañones no se preocupe, tengo vestido blanco y transparente de enfermera, cofia y medias de encaje, de estar enfermo verá cómo le revitalizó. De todos modos, dígamelo si le dan pánico las agujas, sustituyo por atuendo de placa, lleva placa bajo clavícula y esposas abandonadas en cajón, mayúscula diversión son las cuerdas, y si aun así vos comenta le aterran las pistolas, ¡joder le gusta hacerlo difícil! tranquilícese y asumo reto, tengo otro par, chacha de cuya falda cubre nalgas muy justa y níveo delantal, ¡que me dice este tampoco! luzco de colegiala, sus cuadros rojas y líneas cruzadas, cubre muy mínimo la pelvis y los senos, acompaño de mi sonrisa ingenua y descarada.

Dado queda un recoveco junto al engranaje de apertura, ahí guardo los vibradores, son los que dan de comer y de beber a mi sexo al masturbarse, ascienden a la prisa de rogar calma, que no se escapa el tren, y se declinan hasta el nivel de decir basta, de aquí no tires atrás, no salgas, vuelve raudo a correr raudo, en cuyo gesto se enojan los dildos, me están mareando so loca, ahora vas a ver lo que es bueno. Son tres falos con parentesco, desconozco si primos o sobrinos o tios, no me importa en absoluto, mas de esta triada es mi preferido el cabezón, presiono el botón y vibra a esa velocidad que ningún dedo iguala, de intentarlo se va a partir las articulaciones, sean metacarpo o interfalángicas, qué más da, ¡como si son los ligamentos palmares! no pierda el tiempo y sea consciente, los utensilios con batería o motor son de eficacia insuperable.

"Amordazada con el ballgag fue mi primer selfie erótico"

De todo este arsenal hice una serie de unas quince fotografías de las maletas, y justo entonces, por una reacción natural y espontánea, tomé al azar un bozal, son todos idénticos, separé ambos maxilares, ubiqué su bola de casi cinco centímetros de diámetro dentro de mi cavidad bucal, franqueados incisivos y caninos, queriendo esconderse en vano tras su esmalte nevado, qué disparate si es rojizo destellante, conduje sendas correas por mejillas en sus flancos respectivos, busqué la hebilla y apreté fuerte, muy fuerte, buscando el último agujero, por culminar el proceso en el cierre tras mi nuca, resultado matemático es enmudecida.

Apreté el disparador, y en pantalla esa soy yo, mi retrato amordazada, valiente y traviesa, que le prometo de ser pública se me insinúan pretendientes por doquier, alguna seguidora también, no hago ascuas, yemas no son ásperas, pero no me despiste, hablo de mí protagonista, y envalentonada otras tomas, me encantó frontal, estoy espectacular cavilé, ensayo de perfil izquierdo, decena en su cuantía, de perfil derecho mismo importe, acerco y alejo, enfocando desde arriba, la pared de fondo en algunas tomas y en otras un gesto idiota, prefiera en serio no saberlo, picadas la sucesiva ráfaga y frena ya me aconsejé, va a colapsar el disco con tal bestia desenfreno.

Ruborizada he de testificar sincera que en algunos enfoques mi rostro aparecía cortado, mil diablos dónde he apuntado, me he partido la cara por la ceja, y que desastre la posterior, sólo se veía el cinto y la oreja, menudo surtido de fotos desastrosas en esa racha distraída. Sin embargo, extraiga su parte positiva, pues aprendí a clasificarlas y almacenarlas, características de mi teléfono en las que en esa fase novicia no me manejaba todavía con soltura, pero lo conseguí a pesar de las dificultades. Cerré el móvil, y fe le doy dormí satisfecha y muy contenta.

Amaneció una nueva fecha, teñida en esos pigmentos que no varían desde siglos, azul difuminado para los madrugadores, celeste vivo de tratase tardíos, y en capas de marengo si por ventura es rico y sin obligaciones, y se levanta muy tardío. Búsqueme por el segundo sector, y al pensar en mí esbóceme con un arco labial claramente feliz y despejada, qué bien he dormido. Saqué los dos pies unísonos del colchón, no soy supersticiosa, yo soy de quienes cree el destino está escrito y se cumple, haga estéril el ritual que le da la gana.

Alegre y risueña, tomé esa joya tecnológica, encender es muy simple, presione en tal tecla y se hará la magia, mas presione acertado, que puede estar insomne y no dar en el clavo, es éste mi caso ahora. Asesté certero, diría estoy en el lugar correcto, somnolienta erro de nuevo, es culpa mía o la máquina está en rebeldía, y planté perfecto el dedo, nerviosa no sé cuál, me da igual, presiento se ha quedado sin batería.

Poblaba la incertidumbre todos los poros de mi piel al enchufarlo a la corriente, se sigue negando, ¡no puede ser! ¡No funciona! ¡Tragedia nacional! ¡Esto es un drama! ¡Una tragedia! ¡El planeta conmocionado! ¡Sí, no se ría, que estoy aquí a través del folio!

"Fue una tragedia la avería del móvil al día siguiente"

No almorcé, que hecha pedazos por la desgracia cernida preguntó el cardías entristecido al esófago, algo ocurre pues no percibo tus contracciones peristálticas, y éste informó no hay bolo, que se ha estropeado el móvil, ¡que espanto! dile a su neurona comemos en adelante, y en escuchar rumores habló el píloro, ¡oye! por aquí el duodeno añora su trabajo, desde arriba clamaron, el móvil se ha lesionado, ¡qué horror! ¡qué catástrofe! ¡una calamidad! dile a esta atolondrada no sufra, esperamos al mediodía.

Llamó la vejiga con insistencia, sepa vos cuando está llena se escucha su retumbar en toda la cavidad pélvica, he de vaciar, que la querida nefrona sana y vital es puntual al activar la industria a toda producción, se ha cumplido la filtración glomerural, se han reabsorbido las sustancias útiles y completado la secreción tubular, vamos a lavabo y levanta tapa, mas empecinada repliqué voy a mear tardía, pero tuve por rebate un argumento contundente, ves a orinar ahora mismo o abro uretra y te empapo toda encima.

Subsanados las diferencias y acatada la orden, disparada salí corriendo pues por castigo rebelde casi no llego a la taza, aprendí en este campo manda capitán general urinario, y retorné a su pesadilla, comprenda recordaba como una tortura en mi mente que el último uso del móvil había sido mis selfies eróticos, y no dejaba de preguntarme si había hecho algo mal en clasificar o almacenar las fotos. Quizá toqué algún botón equivocado, o manejé algún desajuste, y espera no entrar malicioso virus.

Desesperada por faltar milagro, me vestí con trozos de telares tirados sobre la silla, con cualquier pedazo estoy bonita, pero a diferencia de todos los miércoles ordinarios no fui en aquella ocasión a la universidad. Me acerqué a la tienda donde lo había comprado, urgente dije, esto es preferente y si alguien quiere adquirir auriculares que se joda y espere, lo mío es de primordial arreglo. Sin embargo, pésimas noticias recibí, debían de llevar mi teléfono a servicio técnico, y tardarían dos semanas en devolvérmelo. ¡Dos semanas! Estamos en plena era moderna y conectada. Esto no es la Edad de Piedra. ¡Es un naufragio! ¡Una hecatombe¡ ¡Es devastador! Y no te rías, sí, sí, tú, que estás leyendo! ¡Me pone histérica!

Dentro de mí, es innegable el miedo de que en su reparación iban a descubrir mis fotos. Dirían que hice mal uso de las aplicaciones y sus funciones, y a la vergüenza de la situación debía de sumar que muy probablemente la garantía no iba a cubrir la reparación.

Cabizbaja y angustiada, dirán los libros de historia es el peor drama sufrido en toda la evolución de la humanidad, ¡sí! ¡no me contradiga y me rechiste, que estoy cabreada! Volví impotente a mi morada, y ante la enorme problemática que me acuciaba encendí el ordenador, tú lo sabes todo mi amado computador. Navegué por portales, hay sitios que son polvorines, no les crea y pase de largo, buscando aportes en foros o blogs o redes sociales, de mal en peor, que pongo por ejemplo un taller de reparación, parece serio y fiable pero fíjese en su tarifa, a cañonazos hay que derribar esas cifras. En otra factoría felicito su diseño, mas no me inmuto por sus colorines, sus láminas alumbradas y cuyo texto es charlatanería de político en elecciones, yo quiero eficacia y mi teléfono funcional.

En aquel combate no pensaba darle al enemigo el honor de rendirme, lo reparo sí o sí, a pedradas o tirado desde lo alto de un rascacielos si es necesario, dirá vos así no se arregla, destrozarse al aterrizar ya es remendar.

De pronto, a través de los resultados de buscadores, encontré un anuncio. Correspondía a una tienda, aquí, en mi misma ciudad, bastante cerca, de la cual sólo me distaba apenas media hora andando, hoy por premura verá bato récord. Enmendaba todo tipo de problemas con los móviles, ya tengo bastante, escribí dato suficientes por acudir y partí a la velocidad del rayo, miraba asustado el gentío, de correr en estos modales nos vas a atropellar amonestaban, apártese esto es emergencia mundial.

Atleta olímpico debería de haber sido su oficio por batirme en la línea de meta, y al entrar por la puerta, sin hipócrita saludo pues no había tiempo por perder, expuse concisa y directa, tengo un problema con mi móvil.

Me atendió un chico que debía de rondar en torno a los treinta años, altura ponga el porte de un madroño, a ver que los hay de cuatro metros, pues si no le gusta alce como un naranjo, ponga la testa por la mitad de su follaje, y si esta metáfora tampoco le convence lo resumo en ser muy alto, a tomar por el culo, simple el léxico y su prosa, oiga mi teléfono móvil, asunto de internacional importancia, y enajenada estoy que no almuerzo, no como, no descanso, no pienso, aunque mear sí meo, asuma las consecuencias si me rebelo, ya me han advertido.

Su tienda no estaba destinada a la venta de móviles. El espacio abierto al público era un rectángulo reducido donde por dar ancho paseo transcurrirá seis zancos de oriente a poniente, la docena de patadas si el rumbo es del hemisferio sur al norte, separados empleado y cliente por un mostrador sin mucha opulencia y una puerta tras la cual, supongo, se apilan desordenadas cuantas herramientas es vital en su habilidad. La decoración recordaba la mezcla de un taller de bicicletas con un antiguo zapatero, lleno de tornillos y piezas de todos los tamaños, no me pregunté su función, estos temas de machos y hembras no me interesan en absoluto.

- "Mi móvil no se enciende"- espeté escueta en palabras con el tenso acento de quien trepa por primera vez una angosta vía ferrada.

Le entregué el objeto comediante, y durante unos minutos estuvo intentando arrancarlo de varios modos, permiso tiene sin restricciones, barbaridades asesinas son propias de los políticos, y dije ábrelo si quieres, destornilla cuanta tuerca te moleste, somételo a rayos laser o súbelo a un picacho por ver si pilla onda embrujada, todo vale por su resucitar, pero el muy tozudo seguía sin operar.

- "Necesito quedarme el móvil esta tarde, y mañana lo tienes solucionado" - comentó convencido, y pensé es algo ganado, corto compás de espera, aunque me acuciaba la incertidumbre de cómo afecta a la intimidad, pues ante él justifiqué guardo datos importantes, números telefónicos, mi agenda universitaria, el correo personal, y no me atreví con referencia al álbum fotográfico, ojalá se hubiera cerrado.

Quiso tranquilizarme, ve móviles a diario, es profesional y no le incumbe el taimado contenido que su ciencia esconde, es consciente alberga esos utensilios los romances y amores de vecinos y desconocidos, los sollozos y tristezas fruto trágico a veces por difuntos y en otras ocasiones por perder dos monedas, mas aunque sean billetes por un vuelo a un oasis paradisíaco, invítele si sobra plaza, él no es un espía, sólo repara y cobra, esta es la factura, adiós y buenas tardes.

Su tono cortés, educado y suave, me relajó suficiente para irme a casa sin estrujarme el cerebro y poder paralizar esa voracidad fantasiosa de excusas y cobardías. Turbada es inevitable, dirá usted frágil y escandalosa, ¡venga valiente! salga de casa y deposite su teléfono en un cajón cerrado de miércoles a viernes, haga la experiencia y confiéseme si ha superado la apuesta o se ha sentido desvalida y desnuda.

Volví al día siguiente con esa preocupación bien latente, ansiosa e impaciente por tener el inalámbrico de nuevo en mis manos. Llegué puntual, a las cuatro en punto de la tarde, hora de apertura de su tienda, e incluso en mi exceso de puntualidad jugué el boleto por ver si ya está dentro, es también típicos de agricultores y ganaderos arar y trillan fuera de su horario, y sonreí al ser agraciada por el premio, ahí estaba, en nada perezoso, saliendo del nido ensombrecido y venir camino de la cerradura, subir trinquete cual trababa, revolver la llave mareante y permitir mi entrada al ceder los goznes.

Ni gracias ni ostias, pregunté apresurada si pudo arreglarlo, y fue tan evidente mi impaciencia que interlocutor empatizó con mi ansia, sí me confirmó sin mayor espera, entero y en perfecto estado. Por supuesto, la noticia fue una inmensa alegría, y debería de haber visto mi alegría, síntoma característico de quien desploma muro largo rato coceado, con ese entusiasmo que de ser sensible le habría conmovido, él supongo frío por acostumbrado.

Me comentó que sí, porque como todo técnico que soluciona una avería debe de probar que en realidad el producto funciona, bien sea motos, coches, cámaras de fotos o móviles, por decir algunos ejemplos.

Mera curiosidad, vencida por cuyo subconsciente liberal se queda las mayores porciones del pastel, pregunté si pudo activarlo, y como todo técnico ávido en atajar una avería estuvo obligado a probar el producto funciona, es la mejor forma de confirmar, tal cual hacen los hacen los mecánicos o cirujanos, hagamos radiografía, observe y alégrese, ya tiene el hueso soldado.

Inquieta y sin poder reprimirme, necesité volver a escuchar su negación al preguntar si en pantalla apareció alguna fotografía, quizá un chat recibido, que la hoguera de mis dilemas flameaba llamas dignas del mismo infierno, dado tenía muy presente mi imagen amordazada en el último movimiento. Agradezco la negativa en favor de mi alivio, obsesionada por mis íntimos secretos, juntamente al pavor de haber perdido todos mis contactos, mis correos, mis aficiones y ensayos, menos mal que no me acuesto en lecho con hombre casado, tremebunda mortificación evado de mi espíritu.

- "¿Yo qué te dije ayer?" - me dijo el mozo con mucho humor y quitando importancia a mi duda.

Me avergoncé de mi insistencia y mi pesadez, usted seguro estará de mi bando, ahora me dirá que no, pues sepan los demás leyentes sí serán aliados, responden que tampoco, ¡pues si que vamos bien!, pero no se preocupe, me basto sola en la defensa de mis ideales, no quiero descuido en la diosa privacidad, soy muy recelosa y no regalo ni un palmo de terreno, y este maldito infortunio no es culpa mía, sino de ese repugnante ingenio, sabios son estos señores cuyos artificios son de llamar y contestar y ya les sobra.

Quedé en silencio, mueca tonta en el frontal, en próxima ocasión guardo desconfianza en el tintero, concedo ventaja y escriba rival el prólogo, a la espera de cuanto suceso es de importancia, recuperar mi teléfono móvil, allí tendrá, en cuya caja de cartón abre y rebusca, mas previo entregar pronunció la frase mágica, estoy seguro usted ya sospechará.

- "Te mentí" - y al mismo momento de dar esta trapera puñalada a mi alma sacó de esa minúscula una mordaza de bola roja, calcada descrita a sus análogas en maleta.

"Ese dependiente había descubierto y visto todas mis fotos bondage"

¡Qué pedazo hijo de puta! ¡Puto mentiroso! Cuide vocabulario me dirá, la métrica es blasfema y las princesas no soltamos esa clase de barbaridades, y una mierda le responderé, dispongo de todas las letras por unir en el adjetivo de cabrón, elegante sí es en esta situación, que he venido con ilusión y el cerdo ha creado una traidora jugada, estrategia ha logrado mis sentimientos a tomar por el saco, y no me hable de poesía ni rimas ni versos de los cojones, es inmundo gesto fisgonear archivos privados y ajenos.

Atravesarlo con acero está prohibido, tampoco tengo espada conmigo, y mi fina elegancia carece de músculo, en combate de boxeo con una mosca yo termino con el ojo morado y el insecto vencedor al tercer asalto, si llego. Haga burla si quiere, la idea de volver o recomendar ahí se acaba, deme el móvil y el importe por abonar, que pago con cuya ira se puede meter el cambio por el culo.

El dinero no cubre el silencio de mis fotos amordazada, horarios de clases tiene especificado todo el mes, de amigos y amigas saben todos sus nombres, y a pesar de no haber estado jamás en mi domicilio ha visto fotografías del comedor y la habitación, de la cocina y del aseo, sabe mi dirección sin yo haber pronunciado apodo de la avenida, familiares está el árbol genealógico al completo, padre y madre y hermanos y tíos entre otros, hijos deduce no tengo, rutas y desplazamientos ve milimétricos y subrayados, viajes acertó desde este verano programado hasta lustros ya son historia, qué idiota es la gente, no es consciente del riesgo de los móviles.

Razón tiene el muy mamón, de esa información no hay escapatoria, y supliqué tuviera bondad, es chantaje su discurso, de qué sirve denunciar si no puedo demostrarlo, y en violencia saldré perdedora. Preferí asumir mayor gasto, desembolso el doble si guarda el secreto y allí se extingue esa circunstancia embarazosa, o el triple estaba dispuesta, pero el chico hizo un vaivén pícaro con la cabeza, cual vaticinó sus pretensiones perversas. Indefensa me sentí, y creo que empalidecí. .

- "No es una cuestión de dinero" - me respondió al mismo tiempo que salía del amparo trasero de su mostrador.

En porte fanático hinchado, pisadas coléricas de sexo sobre cuyas baldosas abatidas se declaran neutras, no va con nosotras la contienda afirman, y mirada devoradora cual apunta a presa y abate sin pestañear, se colocó frente a mí, mordaza asida, y es ofrenda asumo de innegable repudiar. Al instante abrí la boca, innecesario pensar o negociar, si vos no está de acuerdo propongo debate, estoy abierto a sugerencias, qué haría si alguien dispone de su vida al completo. Me diría esto no le ocurrirá jamás, y yo lo pregunto simplemente, tiene usted móvil o no.

Mientras el respetable lo medita, yo decido por mí misma, y me decanté en idóneo recurso por este pacto no escrito, yo obedezco su encerrona y él firma confidencial para la eternidad, y estando ambos conformes puso toda la bola que le prometo fue sublime piratería de mi ensayo en audaz fotografía. Plegó sus alas de cuero sobre sendos pómulos, hundidas cual enamorado apasionado estrechara sus tentáculos en las ramas mandibular, por unirse en el escondrijo de mi nuca y allí sentadas berrear al tabernero, jarra de gozo que de aquí no nos movemos.

"Cedí a su propuesta y comenzó por tenerme amordazada"

Huir por qué, no es un asesino y no me quiere secuestrar, tampoco es un ladrón sino un astuto bribón, hoy triunfal, que profetizo coincidimos en esos gustos, y poseída por una inusitada emoción que me ofuscó los pensamientos decidí entregarme, pecado por favor no me haga reír con tan absurdo prejuicio, mas si insiste en la patética teoría de la infracción hable conmigo, yo soy la culpable, ¡ay que me descojono por soberana idiotez!

Levanté los brazos, y veloz arrastró el varón mi ceñido top de ombligo descubierto por mi torso en rumbo ascendente. Ya en el municipio del apéndice xifoides se exaltaron los senos parejos, nos han pillado la madriguera, y sobrepasada la tela las cumbres del trapecio se vieron tersos pechos al desnudo, apuntaron con su pezón enfrente, ese es el cazador.

Liberada de esa armadura, nos trasladamos dentro de la tienda, en esa zona del taller privado de vistas ajenas. Sobre la mesa había una enorme montaña de cuerdas, pelambrera de verde esparto en un cuco tocado, ha peinado con esmero y delicado, bien planchado, sin enredo en sus cabellos, y un torreón central formado por los hilos apilados en el centro casi exacto de ese rectángulo macizo.

Puse mis brazos a la espalda, no es barrera defensora, tampoco es rendición, sino deseo y colaboración. Anulado queda de este modo el pretexto de acusado, que para ser sentado en el banquillo acusado de tal delito debe de proceder engaño, y manejar estas mañanas es ridículo e insensato, pues di libre el privilegio, hazlo, silba las sogas fornidas en su turno, comienza sobrepasado el escafoides y la articulación de las muñecas, donde el cúbito y el radio arrancan izada erguida de sus mástiles, juntados, atados, y cierra el nudo en cual paraje milagroso mis dedos ágiles no lo encuentren ni lo aflojen.

Emití un muy breve y mal disimulado suspiro en esa nota amordazada que, de querer igualar sin artilugio morboso, deberá tener los labios sellados, y me esforcé en ocultar nuevos brotes, no vaya a percatarse en su siembra de ataduras me estoy excitante. De presentir otro florecer, segué a raíz, aunque confieso fue difícil contener con esa segunda ofensiva, apresando mis brazos a lograr abrazarse entre sí. Sitúe las vueltas en los abismos del húmero, sin posar en la tróclea o en el cóndilo, no llegue tan abajo, ahí los nervios del codo fulminan a los mártires torturados, y no va la experiencia de la corrupta inquisición, sino un arancel, un bando se libera de crédito y su adversario se lucra tecleando la calculadora entre ambos bolsillos.

Terminadas las mangas, de esa técnica no me desato, con las cuerdas muy bien enganchadas, imposible la resistencia, mire sólo puedo efímero movimiento a los oblicuos o doblar a rozar las palmas al serrato posterior, mas para evitar este gesto cual no supone riesgo alguno tuvo el chico una idea genial, y fue rodear con otra cuerda mi cuerpo, a la altura de la apófisis costal de la primera vértebra lumbar, envolviendo todo el diámetro delgado de mi cintura, me temo quedarán mis fuerzas derrumbadas, pues conseguirá que el ganchoso, el pisiforme e incluso el quinteto de metacarpianos se amorre por el área de la doceava vértebra dorsal, ubique superior e inferior según imprima tensión.

Sin prisas, saboreando ya mi físico vulnerable, se deleitó unos segundos en el hecho de verme indefensa, ponga al joven en el altar de los dioses y yo en el puesto de guerrera cautiva, vulnerable y vencida, y a pesar de tal disparidad nos conectaba parejos las llamas avivadas que sólo si vos ata, o es atado o atada, sabrá de su emoción. Hablo por supuesto, dedicado esta línea sucesiva a los sacos de prejuicios, con su mente arcaica y prehistórica, a ese vínculo indescriptible del entusiasmo y la aventura, mas óigame, que si quieren follar con esos preliminares de la ropa bien plegada en la silla, vigile las arrugas, una rosa en la mesita de noche, ponga agua no se marchite, dos besitos, un te quiero y no abuse que exceder es desconfiar, hágalo y no moleste, ese vago encanto lo aborrezco.

En sogas quién ha escrito he terminado, ni pensarlo, yo no he garabateado nada por el estilo, que bien es cierto las ataduras aplicadas necesita de guadaña para cortarlas, no lo haga, no quiero, déjelas y lea, es sólo el principio de llenar el cuerpo.

Destellaba en mi mirada un brillo fulgurante que no pifie con un te amo, es muy distinto al tengo hambre de tus caricias, aquí acierta de pleno, y volteé mi cuello a un costado por descubrirle mi ánimos, pero en el partir viraje un grueso antifaz de cuero opaco se situó sobre mis globos oculares. Suplantó la oscuridad a la luz clara, y con mis sentidos navegando a ciegas me condujo cuatro pasos adelanté conté, considérenme incapaz de realizar el trayecto a solas, salvo tropezar patosa con cuanto mobiliario y herramientas hubiera en su estudio.

Paramos no sé dónde con los ojos vendados, y durante la pausa liviana que le sucedió, inmersos en aquel ambiente erótico y sexual, me acarició suavemente los brazos en medio del silencio, con cuya delicadeza traducida significa de mí busca también mi disfrute, soy su héroe, envuelta en una ternura que es típica de la lengua al besarnos, aplaude al amante que con el roce de las yemas logra glorioso igualar, y emití un gemido de placer que no pude y no quise reprimir, muy breve lo reconozco, pero de suficiente valor por rogarle continúa, yo no puedo besarte ni acariciarte, ataduras y mordaza me lo impiden, sigue tú, me entrego soy toda tuya.

Guiada por su mano que me tomó del codo derecho, reemprendimos la caminata, de seguir avanzando llegaremos a tierras inglesas, corrijo pues las tetas señalan peregrinamos a estepas siberianas, tránsito fluido, y al percibir el sonido de una puerta abrirse asumí exagero en la excursión, sólo estamos en otra habitación.

Nos detuvimos rebasada la frontera, si esto es el mar queda lejos la arena, en soledad hasta escucharle cerrar la puerta, espero de ahí no sigamos caminantes, no me desagrada tampoco, es divertido y excitante, no sé dónde estoy, pero con los pies descalzos y sin ver nada todavía me voy a clavar tachuela por las cuñas o el cuboides.

De la nueva habitación ciño su descripción al tino de mis pies descalzos, de haber zarzales me habría pinchado, piedras hubieran sido dolorosas, con peldaños me vería de bruces contra el suelo, la tierra se arrastraría en cada zanco, ponga atril que se mantiene erguido, es todo llano y liso, dispuesto ha de ser cerámica. No obstante, por detallar la atmósfera decido otra táctica, las sensaciones en la piel es proceder recomendable, no sudo, los poros no se erizan, defino es acogedor y agradable, templado en mi ubicación exacta, recuerde la temperatura se toma a otero del pecho.

Quieta en esa latitud, diría por campesina estoy plantada, abrí las piernas, por mis virtudes al profetizar dígame bruja, vos dice a gritos bruja, hechicera, arpía, cálmese es un decir, no me ha de insultar, pues con esta expresión me refiero se acabó el andar, no es niebla quien echa el freno, sino el notar una cuerda anudarse en mi tobillo. Vidente me insinuará, curandera, embaucadora, coño que ya está bien de blasfemar, es la frase un hablar, por simplemente denotar supe iba a atar mis tobillos a los extremos de las patas.

Atadas bien abiertas y con el cáñamo por sombrero de los maléolos, por deducción intuí, me anticipo a su vilipendiar, al enroscarse las cuerdas en la gorra de la rótula, se trataba de un potro, cuyas dos líneas de dibujo piramidal se unen en su extremo superior, formando las piernas una uve arquitectónica, ni compás y cartabón delinean en tanta perfección. Otra cuerda, o la misma interminable, aferró mis muslos inexorables a las patas, quiso con tal maldad conseguir su designio, éste fue hacerme permanecer con las piernas totalmente separadas, sin poder doblarlas, ni cerrarlas, ni levantarlas, ni desplazarlas, incomunicadas a su punto cardinal extremo, evite pactar santo y seña, en tal distancia es irracional pugna y esfuerzo, penoso y baldío el mero pensamiento de combatir.

Mi amada y amado seguidora y seguidor, si tiene pescado en la sartén vaya y apague el fuego, pues la cima está cerca y en distraerse se le va a carbonizar, tan sólo resta en la escalada otro campamento delicioso, mi cuerpo reclinado hacia abajo hasta quedar recostado mi pecho sobre una tabla dura, acolchada deduzco es cuero o piel, y en esa postura tejer el juguetón una red con los gruesos cordones, apretando en una rigidez digna de tracción mecánica desde la clavícula hasta el ilion, caídas en cascada comprimidas en la costa y al horizonte de aquel armatoste, discurrir por túneles y sótanos, lazos en las antípodas. Tenga por resulta que intentar levantarme se descojona público en platea, no elevo ni un centímetro, y en querer moverme o ladearme a los lados verá los mismos testigos llorar de risa, es inútil desgastar energía en esas tonterías.

Piernas soldadas es insuperable, torso se lo acabo de explicar, brazos dormitados ya andan en las ondas de profundo sueño, y respecto mi cabeza olvidé comentar yacía insertada dentro de un orificio circular ahuecado, acolchados sus bordes lijados y ovalados, me dirán no entiendo este tramo del cuaderno impreso, aclaro yo compare con los reposos de las camillas de masaje, cuando le dan un masaje boca abajo, y cuya única diferencia es hunda en breve mesura descendente, debo quedar paralela a superficie del planeta.

Percibía una especie de malla o artimaña extraña por encima de mi cocorota, embolsando cuanta región es del parietal, la escama del temporal y el occipital, por sujetarlo solidificado en su rejilla, no se mueve ni un pelo. En contacto con el tapiz curvado quedaba el ala mayor del esfenoides, añada al grupo la apófisis coronoides y el frontal donde la plebe rastrea síntomas de su fiebre incipiente, mientras la espina nasal gravitaba en el aire, impedida con esa travesura de torcer ni tan siquiera el esternocleidomastoideo, no te muevas susurró bufón el bellaco, será ironía pues bien sabe no tengo nada de movilidad ni maniobra.

Digamos que, de resultado final, mi imagen formaba un ángulo recto de noventa grados visto desde cualquier lateral. De cintura hacia arriba, mi cuerpo estaba como tendido encima de una camilla, y de nalgas en descenso mis piernas estaban abiertas al máximo, garbosas y enarboladas. ¡Qué maravilla!

"La severidad de sus ataduras bondage me encantó"

Enviemos la hipocresía a las calderas del infierno, seamos sinceras y sinceros, y digamos alto y claro yo estaba muy excitada, disfrutando de esa pasión que transmite la mezcla inconfundible de la indefensión y los nervios expectantes por cuanto vaya a pasar, y usted, hombre y mujer ahí sentados, confiesen claro y sin tapujos, están con la adrenalina inquieta, hay quien quiere estar en mi lugar, y los demás votarían por ser autores de follar.

Tanto a una camarilla como a la otra pandilla, expongo dos minutos aproximados invirtió el técnico en desnudarse de toda su ropa, paso al inicio de la gloria, que en mi ofrenda acercó su glande en la entrada de mi vagina, adelante y entre ciudadano, hogar tiene su cancela derribada y repararla en estos momentos no me interesa a mí, promesas políticas métaselas por dónde le quepa, que aquí el meter y el caber no tiene nada que ver con chácharas fariseas.

- "mmmmmfpfpfifiiiiii" - gemí al apreciar su llegada precipitada al hondo abismal de mi gruta inundada.

De ser ducho en documentales de fauna le hubiera recordado a un animal salvaje, reconozco sorprendida porque su polla entró sin dificultad muy dentro de mi vagina. Tengo la sensación que las ninfas sensuales que en su imperio habitan esperaban su llegada, y tan sólo asomar el ojo del frenillo lo agarraron a lo bruto, entra sin miedo so capullo, que ya has tardado demasiado, esta empapado e inundado pero bajo sus aguas aquí no hay monstruos, y si es tu duda la vergüenza tírala por la sima de la pelvis, aquí es otro mundo, a cobijo estás seguro, quédate y explora sin prisa, somos tus anfitrionas.

Dedicó los avances imberbes en las saetas del reloj a explorar rincones recónditos que yo misma desconocía poseer, ¡joder sí que llega lejos y fondo! Se tomó al pie de la letra evite la presteza, agasajado de cortesía y bienvenida, soy feliz prisionera de su cruel pasatiempo, y es equivocado nombrarme maniquí inalterable, pues por antónimo con estos muñecos tengo yo sí me turbo, me descoyunto, me alboroto y disfruto, que ellos tienen la boca suelta y muda, mientras yo estoy amordazada pero jadeo a cuyo volumen verá muy pronto soy soprano en el templo de la ópera.

Reconocido el terreno, aumentó el espectáculo cabalgando a mejor trote, por ventura no tiene herraje sus pezuñas, deja marca en el alma y no hiere, es duro pero no hierro, entiéndame, este es un sabor distinto, es dulce y azucarado, que sé mis paredes elásticas carecen de papilas gustativas, pero hablo de los sentido del espíritu, no se crea a la ciencia inepta y vendida si con sus discursos vanidosos y prepotentes son estos juicios inexistentes.

Haga caso a mi experiencia y no a esa escoria pendiente de dinero y subvenciones, deme millones de euros insisten pesados y llorosos los científicos por cuyo proyecto es una estafa o un timo o desvarío de su locura, y escuche mi real confesión, que en cada picada se encendía una nueva antorcha, no quema la llama y es jugosa, pruébela y verá cómo le estimula su voraz apetito, ocurre por su gusto exquisito.

Acelera exigía mi deseo, pon otra marcha, es para hoy, no esperes a mañana, taladra que cabe hasta el fondo, y despreocúpate de si falta espacio, los tabiques ceden ante troncos inmensos. Inhíbete de temores por si mi néctar es pegajoso, no temas, el flujo es miel fresca, depende quien también lo lame con la lengua, por dar ideas placenteras, machaca el ajo con el mortero, sigue, escucha mis murmullos amordazada, cómo me estremezco sensible a cualquier roce, continúa, el sexo es el mejor regalo dado por el destino a la humanidad.

Ninguna de estas palabras pronuncié en voz alta, bozal me ha prohibido, todas en el cofre de mi cerebro, pero vaya a saber si tengo en el cogote cual pantalla transcribe mis proverbios, a tal categoría no llegan, pues sustituya por refranes, tampoco responderá sus renglones se incluyen en dicha categoría, adagio entonces dé por válido, ¡maldita sea! o es que de envidia me quiere arruinar la diversión.

Quien tenga este empeño garantizo su fracaso, escuche y verá su oído capta mis jugos derramados, ya no caben tantos hectólitros acumulados en el pantano, y si estimula su olfato percibirá un perfume inimitable que impregna el recinto de ese olor ardiente, fogoso, expulse gases que éste no contamina. Simplemente, es la combustión de las pieles frotarse, los genitales insertados y un vapor candente expelido por las turbinas de los pulmones, en esa respiración agitada, acelerada, inigualable, corra una maratón y comprobará en nada se parece.

Espabiló aquel tigre, puso la cuarta velocidad, recuerde pedí esa golosina tres párrafos anteriores, que si ha olvidado dígame dónde tiene la mano, por mí manténgala si le he descubierto, a través del monitor no me va a salpicar si es hidalgo, y en el caso de cortesana sólo recomiendo cuidado con los líquidos, estropeara su informática si se filtra por el teclado.

En esa vivacidad sus embestidas de lanza en ristre son de atleta prodigioso, bravo campeón, no ovaciono que me tienes bien atada, y tampoco vitoreo que la pelota de silicona me ordena murmura y calla, pero sepan mis entrañas exclamaban enamoradas, hostiga y perpetúa lo que te dé la puta gana, libertad absoluta. Evidentemente así obró, que golpetazos, que furia, de tal bravura que el mobiliario chirrió en su poso, el muy silvestre lo había arrastrado.

Su voz alcanzó los decibelios de un barítono sobre el escenario del palacio de la música, chillidos ésos salen del vientre, pues las arpas vocales entonan los poemas picantes, o le hablan sosos de las nubes y la lluvia, o del cine en los encuentros al atardecer, enojos y diálogos hay de todo tipo, pero agenciar esas modulaciones se precisa añadir otro invento. Sus sacudidas alcanzaban un nivel feroz, ardiente, y a ratos, quizá fruto del episodio o la hazaña, sentí como si su trabuco se hubiera quedado quieto dentro de mí, interludio de la obra, símbolo de ser capataz y director, era él quien decidía cómo y cuándo, el partido y su prórroga, pero estúpido es continuar por este derrotero, dado fue un delirio de mi fantasía, la gala no tuvo interrupción.

Evolucionó a la sexta marcha, la quinta suprimió, para qué falsear la calma marina si todas y todos sabemos estamos en plena tempestad. Ponga termómetro y comprobará mi cuerpo ardía, consulte sismógrafo y verá los temblores de mis piernas convulsionadas, y pregúnteme mi opinión, somos adultos para gilipolladas de engañarnos, que sin mentiras ni rodeos le habría espetado, fóllame más, fóllame entera, rendirse ni lo piense, que me exaspera y desespera.

Un hilo de baba caía por la comisura de mis labios, desborde es por cada esquina bajo el mando estricto de la mordaza, justo cuando un trivial cosquilleo, esfera menor a una cereza madura, brotó en renacida primavera en parcela de mi vulva. Llegó acompañado del motor a máxima potencia, pisa pedal a fondo el conductor, lo sé por sus gemidos disparatados, en ese escándalo simula la matanza del cerdo, y de haber testigo puertas afuera diría es el hombre el prisionero, y la dama es sádica y dominante. Totalmente al revés, tan sólo es aviso de llegar a cuyo parto no engendra hipotecas ni condenas de por vida, sino alumbrares de éstos traiga en hueveras por docenas, por mí ningún problema, son el bombón del paraíso.

Sus mensajeros ya se avistan, y a su cabalgo los muslos se tensan, los glúteos se endurecen como rocas, y aquella guinda minúscula adquiere amplitud del tamaño de una manzana, mientras el obrero trabaja a pico y pala, aguaite que en torcerse va a meter el plátano pelado por el agujero obturador, mantén el rumbo que aún toparás con la rama descendente del isquion, mantente centrado, sí, celestial, llega el momento clave, ahora no falles, yo no soy su novia y tampoco sujeto es mi pretendiente, y aquí no hay perdón que valga.

Surreal es cerrar los párpados con los ojos vendados, valor doble engullido por la sombra impenetrable, pero incluso en la más absoluta oscuridad se ve la meta, el final del túnel, abrasados los dos, con sus testículos como maracas estrellados contra mis aductores, y que jarana monta el tipejo, va a reventar los tímpanos. Tampoco es soflama muy elaborada, compuesta del mismo monosílabo, positivo y afirmativo, es el preludio del inminente orgasmo, y desconozco si son contagiosas las corridas, pero tan pronto sentí su semen propulsado a cañonazos me mente se desvaneció en un oasis mágico, es la demolición de mi orgasmo también.

- "fffffiiiii mmmppffiffiifi ffiffffiieggggee ffiggguuuuee" - jadeaba yo en esa euforia desbocada mirando al suelo.

Dicen que las mujeres no podemos tener orgasmos vaginales. Dicen que los hombres no sacan gran cantidad de semen al eyacular. Dicen y dicen y dicen muchas necesidades, hágame caso a mí, que cuanto me invadió no fue un bostezo, no fue una picor, añada cuanto le plazca, el orgasmo no tiene copia ni imitador. Respecto a su esperma, disparó de salvas incontables, cinco acreditadas le certifico, traiga una botella de leche, que la llenamos hasta el tapón. Asumo exagero, muy probable no rebose el recipiente, y qué demonios da unas gotas de menos o de más, si habíamos tocado duplos el cielo.

"Tuve un gigantesco orgasmo para recordar en los libros de historia"

Tras esa gloria me sobrevino el derrumbe emocional por el miedo de terminar demasiado pronto, dado mi anhelo impetuoso quería continuar en esa épica aventura, y casi entré en depresión cuando lo escuché vestirse, por favor no, ha sido muy breve, vamos a prolongarlo, tengo cuerda para rato digo en simpático juego de palabras, mas no tengo forma de hacerme entender, mis brazos atados estaban en vaga, ni se movían ni lo intentaban, mis piernas impugnaban hoy tengo apoyo en equilibrio, y mi voz clamaba no hay nada qué decir.

Aguardé inmóvil mi única oportunidad, preví un murmuro negativo al tocar gentil las cuerda, y estuve muy avizora, al entrar en el campo enmarañado gemiré muy fuerte, dos veces, y lo repetiré, sonando con esa ternura que le haga recapacitar, quita las manos de las sogas, he de conseguir le diga su inconsciente. Me dije estate preparada para cuando venga a ser librada, anda por ahí, ese sonido es la pernera subirse por cuádriceps e isquiotibiales, y tras el intervalo el ruido metálico es la hebilla del cinturón abrocharse. El raspado siguiente es la camiseta restregarse por su tórax, y el zapatazo eclosionado es producto de haberse calzado cual flamenco, que habrá perdido su verticalidad apoyado en un solo zanco mientras se ponía zapatilla o polaina.

Por las estridencias deduje estaba decente a presencia de su cliente, y sin mayor demora gimoteé en repetidas ocasiones, ahora es el momento, es mi mejor posibilidad, negaciones infalibles ha de entender, ruego se cumpla mi deseo, estoy cómoda y tengo fuerza de sobra, ni un gramo de mi brío ha desaparecido, nadie puede aseverar yo he pedido tregua o paz, mentiroso es quien lo afirme, y qué alegría me produjo sentir su palma de la mano retirarse de los nudos. Palpó preciso mis lomos desnudos, ahí donde pudo, que extremidades y ataduras conquistaban mucho reino, y en acento asombrado me preguntó si deseaba continuar.

Un murmuro tajante y auténtico borró de sus planes cualquier insensatez por desatarme, ni te acerques a la telaraña que suelto perros a morder, imagínese mi agresividad. Debí de expresarme perfecta, porque el chico me comprendió con total claridad, y sin mediar palabras innecesarias sentí el eco lejano de abrirse un armario y remover entre su contenido.

Guiada por el audio en la escena, supuse rebuscaba entre cajas, revolviendo los enseres, qué misterioso ingenio escogería. Alzó mi fantasía el vuelo al borde de la estratosfera, donde se pierde la cordura y nos invade la locura, dígame qué es excitante, si una ilusión temerosa y controlada o el pálpito vivo de una alucinación incontrolable, y yo, al elegir la segunda opción, aguardé cualquier cachivache que me colme de lujuria y éxtasis, alargue hasta la eternidad diría, aunque de no ser posible me conformo vecino a la hora de cenar, pues de faltar la comida nuestra barriga se enoja, dame cuanto pido o verás te voy a debilitar y enfermar.

Ni él ni yo queremos este extremos, son piropos yo una pervertida y él un degenerado, insultos es ser aburrido y clásico, pero ninguno de los dos somos psicópata el perdiguero, y suicida el oro de su cacería, especifico porque es innegable en la especie humana existen depredadores y gusanos a millones.

Los débiles trompazos me impidieron descifrar si el material era plástico sólido, madera maciza o hierro rígido. Rebusqué en los catálogos archivados dentro de mi intelecto qué diantre puede ser, este artículo no tengo en bodega, y me habría servido de orientación conocer las inclinaciones del vicioso, pero ayer nos presentamos, recuerden su tarea y mi petición.

Zambullida en ese océano de tribulaciones, exclamó su voz al auditorio, está la platea vacía y yo la exclusiva protagonista, por eliminar todo dilema y dar garantía de quedarme un buen rato abandonada en soledad, con qué tino de pillo lo dijo, pues arguyó ha de abrir la tienda, puntual en su negocio. No obstante, de ninguna forma pretende permanezca atada en tedio asqueada, sino todo lo contrario, y en tal cometido había preparado guion es todo júbilo y exaltación.

A toda esa indumentaria de cuerdas y mordaza y antifaz, añadió dos protectores auditivos, puestos escrupuloso y detallista, ya pueden retumbar las hélices de un avión o bramar las sirenas de infecta industria, que el rutinario silencio intransigente y riguroso impuso su disciplina. Se desvaneció toda capacidad acústica, dícese de este castigo y tortura privación sensorial, para mí antojo y ensueño.

Envuelta en el diapasón clásica de una basílica deshabitada, percibí una fricción en el labio mayor, una especie de ventosa pinzada, artificios de ese calibre no he visto ni en fotografía, y cuyo acto repitió a completar la trilogía. Buscó al terminar su reflejo menor, ha de ver nítido el panorama por acertar de pleno en la diana, añadió sus trillizos, no aúlle vos ni se retuerza sentado en su silla creyendo algún dolor, desconozco su fabricación, pero su fricción, aunque reconozco es notable, no alcanza cuotas por quejarse de daño o lamentos. Adherido al glande del clítoris, apartado su prepucio, usó otro sistema, cremoso quizá, titubeo y me decanto por gelatinoso, mis habilidades son nulas en estos ámbitos, pero de su eficacia prometo no hubiera extirpado ni vendaval huracanado. Remató la misión con un ínfimo cilindro cuya ligera curvatura no se adentraba en mi fosa, sino torcía con intriga, buscando el mito germinado en las glándulas vestibulares, pero tal rulo va a resbalar, razón tiene señora y señor, y a fin de suprimir dicha tragedia vino provisto de un correaje elástico, ni idea dónde lo sostuvo, todo son sospechas y la única veracidad de quedar sellado en su lugar.

Expectación era suprema, los concurrentes jaleaban, canallas impacientes de acción espoleaban, y por satisfacer a cuya masa es sagrada apretó el interruptor, de corral en estampida salga un mundo de vibraciones que atacó despiadado sin pregonero haberlo anunciado.

La sonrisa de mi vagina se carcajeaba de cosquillas, qué milagro es ése, con la lengua no colma ni un tercio de su gozo, y los dedos a toda revolución se descoyuntarán sus falanges sin lograr ser una miserable copia barata de excelsa conmoción. Ritual de los orgasmos en mí se demoran un trecho, precoz es el cómplice masculino, pero tengo la impresión de que voy a batir marcas históricas, porque justo ha dado el pitido inicial y esto ya apunta celestial. El recto anterior ya está duro como piedra, los gemelos moran anestesiadas, el tensor de la fascia lata toma un protagonismo jamás tenido, el bíceps femoral saca músculo, el glúteo se hincha a querer reventar, afloja ordeno, esparcir la ira que quiero estar al timón, ni lo sueñes contestan, nosotros somos el patrón, motín a bordo, y nadie a mi favor ocurrió lo esperado, un orgasmo fulgurante, qué brutalidad, qué pasada, arriba del podio, aventajo sobrada a rivales atrasados.

Pensando fría y lúcido, había confesado el personaje estoy en huérfana soledad, no veo, no escucho, de ser verdad quién da al pulsador, porque la máquina continúa retozona, espera solicito, que mi pecho se vuelve hercúleo, sabes cacharro de los cojones que no escapo, mitiga un momento, ruego y suplico, porque cuanto experimento soy incapaz de atestiguar si son las réplicas del terremoto o vamos derechos a un segundo orgasmo, imposible en este caravana, demasiado seguido, pero todo indica que sí, es su semilla, nerviosa por gestarse, que postergue díselo a tu madre, enfrenta respondón y maleducado, mas no puedo oponerme, que se esfuma mi consciencia en ese edén de otro orgasmo.

- "mmmpppffff ffffffiiiiiii mmmppffifiiffifmmm" - estoy segura que gemí a gritos desesperados, a pesar de no oírme ni a mí misma.

"El desfile de mis multiorgasmos atada justo acababa de empezar"

En los sótanos de mi entrepierna empezó un sabio a escribir la leyenda mitológica, sentado quién le ha permitido ocupar butaca del cóccix, ahí tampoco que es el ala del sacro, salga de la arista que es la ceja acetabular, vaya maestro de pacotilla, qué subraya en sus folios absurdos, me dice documenta por su biblioteca repleta de libros, hábleme de sus estantes, narrativa o ficción o geografía, y levántese he dicho que apisona la espina del pubis, menudo baratija de topógrafo, no sabe ni dónde posarse. De pie el erudito menciona una saga, portadas rojas de embriagado erotismo, yo contemplo sus trofeos, si voy errado demuéstralo y regatea el siguiente orgasmo perfilado.

Lo intenté con todo mi ahínco, he de cortar su acceso a mi palacio, paso prohibido, muestre modales y antes pida por favor, que basto y soez, jódete ha sido escueto, y al querer abroncarlo he notado la mordaza, su sabor me gusta, me agrada y me complace, alerta con cuanto escribo, es señal de ceder irresistible, pon en retaguardia el orgasmo, todavía bailó con el anterior, pero fue demanda inútil, ahí nuevo, cuál es, he perdido la cuenta, repaso el texto, tercero tengo dudas, que son uno tras otro, me apila cuatro y acepto, adiciona un quinto y no recuso.

Estalló mi orgasmo, y un brebaje sexual fluyó por el cráter en el arco púbico. Sudor es un candidato, pues el cansancio creciente afloraba ávido de hacer mella, mas si quiere votar a otro aspirante se presenta el flujo, desbordada mi vagina que por desguazar agache usted su lumbar y vaya sacando cubos, tiene como mínimo para una decena de barreños. De todos modos, aun con menos talante, pugna en discordia una pócima acuosa fruto de tanto orgasmo, que por las paredes de mi caverna cansadas y las piernas dilatadas tengo la sensación de querer mear, comprobar veré al final, ahora estoy indefensa y atada en esa tortura solitaria.

Hasta ese día, todos mis orgasmos los había tenido cuando me apetecían a mí. Siempre había estado convencida que las mujeres tenemos los orgasmos cuando les damos la venia, pero a sucesos verídicos me remito, pifiada mi hipótesis. Por argüir no derrocho ni un vocablo, estoy ocupada en jadear a una estridencia que quizá parezca pedir piedad, yerra que no es suplica, sino la impotencia de no poder gritar, de no haber fórmula por escapar, si vos la tiene guárdesela, yo sigo decidida en continuar.

Avanzado el cronómetro a destajo, en mis muñecas hay cuerdas y no despertador, penetré en un estado de meditación profunda, orbitando en una trayectoria mental donde no pienso en el principio o el final, esto es la gloria y el calvario, opuestos y no contradictorios.

Será la causa, pulida la lucidez, que tengo el seso envenenado de un elixir prodigioso, fabrique de estos potes a raudales, estaré añorada y melancólica si en alacena se agota, porque es extraordinario el tremolar de mi culo, electrificado dirán incultos, mentira pues emergido son sus mismas venas y arterias y el sistema nervioso. Tiembla de éxtasis, azótelo y sentirá su resonar como tambores, y si necesita mayor folleto de pruebas toque mis piernas, sospechará son un yacimiento de acero. No obstante, tiene por otro testimonio agarrarme de los dedos, con abrazo estrujado le correspondo, aplasto y no suelto, usted a mí tampoco, no se lo permito, me pilla otra danza, es una explosión descomunal.

- "mmmmmmmffffiiiifppfpfiffiiiiii" - solté en cuya secuencia del limitado abecedario no puedo escribir al completo, daría por líneas enteras la docena y comodines.

Como estalactitas puntas de nuestros antepasados, caía mi babeo desde el morro al vuelo, muy factible estaba encharcado el terreno, se lo diré después, ahora permanezco con los ojos vendados y algo desfallecida de tanto clímax. Sé me vigila, está pendiente pues ha de mirar por su negocio, parroquiana contenta es usuaria asidua, que tratar antipático a consumidores es ruina y persianas bajadas, y la forma de calibrar mi salud es mis jadeos, poéticos, elocuentes y vibrantes, en sus idas y venidas, atiende consulta y al despedirse vendrá a ojearme, hazlo un instante y auséntate, disfruto divinamente.

Emisora tengo apagada, rescate aborte, yo no he lanzado bengala, tengo un buen navío por soportar semejante zozobra y tempestad, pregunte a mi carne desnuda, incluya este ocio en patrimonio mundial exigirá, y apártese, otro, distánciese, éste es otro, aléjese, estoy concentrada y ermitaña, es mío, sólo mío, palpita mi vagina en aplausos entregados, alabanza, va, ya está aquí, imponente, he de grabarlo en mis recuerdos de por vida, me repito ha de ser inolvidable, que hierve el clítoris, cuál es tu nombre, orgasmo mi apodo contestó, imposible que he sucumbido a miles desde mi adolescencia, tú eres fabuloso, insuperable, dame tu mote, ¡ay! eres adorable me balbuceó, toma este postre goloso y calla.

He perdido la custodia de la calculadora, incauta había protegido su procesador donde al terminar se lo indicaré, pero el amor bullicioso por la pelvis me ha desorientado, guardé sin copia ni otra precaución, cifra es inexacta, pero gana por goleada, y en tan rico elenco extraje la lectura que todos los orgasmos son diferentes, es muy difícil dos siameses, pero hoy no analizo, sólo me dedico a coleccionar avariciosa.

Sepa también que en el atasco de esa ristra de confites me siento en la obligación de ser muy comedida en la cuantía, dado en las riñas entre orgasmos mismos por ser el mejor la beneficiada fui yo, llegando a unir encadenados su secuencia, al punto de no saber si era un nuevo sismo o continuaba bajo los efectos de otro cataclismo.

Centrada en este momentáneo discernir se detuvo las vibraciones, esto sí es una catástrofe, estaba en letargo acostumbrada, mas al liberarme de los cascos, recuperado ya el sensor de las ondas sonoras, me aconsejó el delfín es legítimo parar, gran regalo es el episodio, con un final feliz seguro querremos repetir.

Destensó redes y cuerdas de cuyo hemisferio superficial comprendía desde el cóccix a las rejas torácicas. Me erguí con su ayuda, débil y agotada, mientras mis párpados tartamudos aclimataban el iris a esa resucitada claridad, y una concisa exclamación, me encantó ésta fue, pronuncié al rehabilitar mi habla. Soltó lastres de ataduras, y alzar los brazos como ave que agita sus alas por volar gobernó mi primer gesto concedido sin las cuerdas.

Vestida y recobrada toda normalidad, me entregó mi celular, y fue su nostálgica despedida un siempre eres bienvenida cuando quieras regresar, no tenga duda el varón que muy temprano y sonriente le volveré a visitar.

 

Todo el contenido es de mi propiedad y autoría, todos los derechos están protegidos y reservados, y yo soy el único autor de todos estos relatos eróticos.

Está ESTRICTAMENTE PROHIBIDO su reproducción, comercialización, copia, publicación, y cualquier otro uso no autorizado previamente por escrito. Cualquier interés que tengas, sea cual sea y seas quien seas, es obligatorio mi autorización previa por escrito.

En caso de estar interesado/a en este relato,indistintamente cuál sea la razón,, escríbeme con el asunto "Interesado/a en relato", especificando el relato de tu interés, el por qué estás interesado/a, y para qué uso solicitas mi autorización, facilitando toda la información completa, lugar, fecha y horario exacto de publicación, reproducción y/o lectura, entre otros.

Por supuesto es imprescindible y obligatorio firmar la solicitud con tu nombre y apellidos, ciudad de residencia, email y teléfono propio y personal, para contacto directo. Todos los datos han de ser reales.

Estas solicitudes se han de enviar a mi correo electrónico info@exoticbondage.com

SIEMPRE respondo a todos los correos en un plazo máximo de siete días. Si en siete días no te he contestado, puede haberse perdido el envío en la carpeta Spam o puede haber algún otro error. Vuelve a escribirme, o llámame por teléfono para notificarme el envío de tu petición, y así extremaré yo la atención en su recepción.

Se emprenderán inmediatamente todas las acciones legales que se estimen oportunas, incluido las DENUNCIAS POR VÍA PENAL, contra cualquier persona, portal, foro blog, web, perfiles, periodistas, medios de comunicación, grupos, empresas, e incluso Administración u Organismo, sea oficial o no oficial, del ámbito público o privado, que vulnere mis derechos, y haga uso prohibido y/o no autorizado.

Periodistas, y medios de comunicación, indistintamente sea freelance, radio, televisión, prensa escrita o digital, deben de contactar a través de la sección "Press", en la barra inferior a pie de esta página.

 

© ExoticBondage.com