Siempre he pensado que toda historia erótica debería empezar por una buena seducción entre los amantes, galanes sin rebasar el listón de petulantes, pero en estos hechos, de los que yo soy protagonista, no hay de amores ni príncipe ni artista. Romance novelesco descarte, es simplemente un lance fortuito que lascivo pescador lanza anzuelo por si puede pescarte, aquel día piqué yo, mas no voy a precipitar los acontecimientos, vayamos por parte.

Comenzaré presentándome por mera educación, tenga de gesto inaugural delatar mi nombre, tarea pendiente anoto en el folio para firmar en párrafos a continuación. Antes hiervo de mayor ilusión confesar soy de madre sueca, padre alemán, y nacida en España. De matriarca tengo los ojos azules, de progenitor mi cabello rubio, y de península supongo mi bronceado, con tanta calidez solar es habitual lucir el tono de la piel dorado. Mido de loable altura lo suficiente por alcanzar de altiva alacena los paquetes de arroz, erguida la altitud abarco, y de anchura óigame que me escandaliza su pregunta, no soy ningún barco. Peso tengo de kilos menor a la cincuentena, mas no se alarmen, que no estoy anoréxica, acudo puntual a la comida y la cena.

He aquí mi descripción, si lo ve demasiado exhaustivo le concedo cambio por un calificativo, preciosa me adjudico yo misma el apelativo. Pasmado se habrá quedado, rango sin ningún signo de humildad, sepa no me interesa ser fiel a tal signo de docilidad. Por qué he de negarme el adularme, aquel feo horripilante aduce es por pura apariencia, haga usted cola si tiene paciencia, a mí esta hipocresía me parece una indecencia.

Como cualquier persona de mi edad, justo rebasado un par de años la veintena de mi nacimiento, tengo fantasías, algunas dulces y en elenco incluyo alguna de puro tormento. Mezcla de ambas es cual en narrativa yo le cuento, mas fíjese que ironía, el otro actor de este erótico divertimento no es heredero de ningún imperio, ni un atleta de ensalzable poderío, ni un millonario de lujoso deportivo y un inmenso caserío. Tampoco es una estrella de la música, sino un banal amigo, físico indiferente y discreto, a miles de jóvenes con mismo porte se han cruzado hoy conmigo. Estatura es típica de mamífero vertebrado, en la lista de guapo delo por tachado, pero en monstruos no figura anotado. Pregunte a testigos por su cara, ni se han fijado, es tan común y rutinario que en ignorar a estos prototipos nos hemos acostumbrado.

Nos conocíamos del barrio desde la infancia, nuestras viviendas moraban en cercanía, apenas veinte metros separan fachadas de edificios en la lejanía. En adolescencia fuimos compañeros de instituto, clases abarrotadas de alumnado y el pupitre diminuto, yo encajo a duras penas, pídanle a políticos renovar los escritorios, son calcados de cual parvulario recitábamos abecedario.

En peldaño sucesivo yo acudí a la universidad, y mozo abandonó la instrucción teórica por formarse en el oficio de carpintero, su padre regentaba carpintería dos calles arriba de mi sendero, circunstancia por la cual seguíamos viéndonos cada día, pues al regreso de mi facultad debía pasar por delante de su taller.

"Estoy acostumbrada a varones encandilados de mi belleza"

Sabía yo que le gustaba, es hechizo de mi hermosura que en su ciclo de juventud le altera las hormonas con bravura, mas le disculpo, jamás se comportó como un baboso pulpo. Todo al contrario, gentil y educado razonó soy un amor platónico, le sonrío y saludo pero por noviazgo le respondería un no categórico. Qué cruel pensará vos, ¡no se exclamen exagerados!, que lo tiene asimilado, lleva con el perpetuo ensueño desde que era pequeño.

Saldrán ahora a flote los machos heridos, rechazos gemelos han padecido, y cuál hombre diga en flirteo no ha sufrido el desaíro sabrá su mentir pues les delata la curva comisura de sus labios, esbozan un trazo cándido que no igualan ni asesinos laboratorios. Las pupilas tienen un brillante reflejo, de no creerme colóquese frente el espejo, ese destello se produce porque la conquista le exige cumplir el ritual, haz el coqueteo habitual, y por saber garantizado el fracaso rechaza su precepto, hágalo y quedará como un inepto.

En su alcoba procesa emociones con fórmulas aritméticas, insomnio por sus cábalas son horas auténticas, piensa y rebusca qué ofrecer, pero asiente, a quien no quiere comprar nada se le puede vender. Sigamos deduce en amistad, con esta prosa también se escribe páginas entusiastas para toda la eternidad, que yo busco mis ligues poniendo por requisito principal otra cualidad.

Escritos los antecedentes, pretendo en su exposición ayudar en su lectura y atrapar su atención, volvamos a las datas presentes, que ya somos personas adultas, instruidas y cultas, aunque si pone la televisión tendrá serias dudas según el mentecato bocazas, apáguela y corte el cable con tenazas, será su vida mucho mejor.

Rutina cotidiana intento romper cada semana, y al lidiar contra su aburrimiento la tradición amenaza, lo hace a través de mensajes la pelmaza. Al querer ir de fiesta dice ahí no vayas, huele que apesta, insiste cuanto quieras, mi ánimo es vital y continuo con la apuesta. En citas y grupos me susurra, con quien has quedado es pobre y tu pandilla femenina es burra, insultos lanzados borro en pozos ocultos, que a mí me caen bien y son divertidas, tenemos jocosas anécdotas por muchas tardes repartidas.

Bien es cierto aquel julio emergió estropeada la fuente, digo del plan previsto, pues a vísperas del sábado surgió a mi camarada un imprevisto. Cambiemos a domingo, nos hemos citado en la puerta del bingo, y sin saber la causa vi que no llegaba, saetas del reloj en abundancia se demoraba, y al llamar me contestó ha caído el compromiso en el olvido.

Marchó a cuyo parque se reúne la tropa, ahí los veo perezosos sobre el césped, buenas tardes peña, os veo sobre el terreno que sois huésped, apalancados con sus móviles y un colega con los auriculares, suena su música a todo trapo, ni se entera ando yo por sus mares. Qué ocurre tan apáticos, ya se han ido los fríos árticos, quitaros la manga larga, retumba el estío incluso en el crepúsculo, mas se excusan es todavía el ascenso minúsculo.

Panda de vagos desgraciados, levantar el culo, tenemos un país tan holgazán que por no bajar las escaleras llaman al tendero que les suba el pan. Aquellos dos, señalo el vano pues si lo pienso no ve usted efigie de humano, están enamorados, daros un beso salvaje y amorrados, pero la hembra lee ficción de un cojo, y su monógamo qué coño hace, juraría rebusca a tacto por su cráneo el escondrijo de algún piojo.

Fecha sucesiva, vamos por la urbe de compras y tiendas y a estafeta de correos, que camarada ha de enviar misiva, dirían los pájaros se burlan en su trinar de bienvenida, se me ve aburrida. Otro día fuimos a la playa, saltemos desde esas rocas, nadie se apunta, en esa temeridad son hábiles pingüinos y focas. Cojamos pues la raquetas, que el de la toalla aledaña se va a quedar bizco de tanto mirarme las tetas, mal disimula el pervertido, y hagamos sobre la arena o en la orilla un partido, mas a los cinco minutos paran, sobre el algodón se acuestan, justifican con la calor se deshidratan y se tuestan.

Al anochecer vamos al ocio del puerto, es cotidiano el recreo, vuelvo a tener el tuerto que me mira el pecho, voy vestida con camiseta ceñida, pedazo de desecho. Bailan unos cuantos de mi tropa, ni tan siquiera se despeinan o sudan la ropa, dado es un leve movimiento, es copia a un espárrago balanceado por el viento.

Me niego a un verano en el tedio estancado, el hastío lo quiero alejado, pero en invierno el corrillo se quejaban de las gélidas temperaturas, iban con bufandas y guantes y chaquetas, salidas al exterior veían prematuras, dígame de qué protestan, si en nuestra clima ha de subir montañas o mesetas internas para hallar nevadas, aquí en metrópoli llevan ya una década que son añoradas. Llega el sol adorado, turismo de todo el mundo inunda hoteles y costas raudo y apresurado, y lugareños siguen en cabaña, dicen es plena canícula, vengo de paseo mañana.

Martes dieciocho de aquel mes, medito proyectos para espabilar, tengo tantas ideas que voy a apilar, pero he de reconocer fue desde el alba arrancar todo monótono, calles mundanas donde deambulan gorilas y orangutanes y macacos y el típico mono, van aquellos al trabajo, infantes gritan alborozado a destajo, colas de simios en los bancos por pagar facturas o impuestos o algunos afortunados que ingresan un fajo, y carritos de supermercado arriba y abajo, cuál vianda lleva señora, la pobreza permite lo justo por saciar la panza, su capricho es la ristra de ajo.

Nada me hacía presagiar un trance inolvidable, pues el carrillón marcaba su devenir con su ritmo constante, mirarlo fijo e incesante es una distracción pedante. Matinal soporífero se esfumó, mediodía soso se sumó, y con el letargo somnoliento fui al fastidioso enemigo de frente. Cerré la puerta con llave, proceso latoso pero obligatorio, bajé las escaleras a paso notorio, y por ebanistería pasé enfrente.

"En su carpintería un cliente misterioso le pidió fabricara un mueble extraño"

En su umbral saludé al muchacho, descargaba tablones y listones de su furgoneta, qué bestias aquel manojo, su grosor como troncos se necesita arrojo, y de operario ya he dicho antes, cuida tus manos frágiles y endebles, te recomiendo guantes. Me detuve por cortesía a charlas unos instantes, que le vi ensimismado y entregado, y al menos su voz es de agradable diálogo, timbre pausado y amable, carentes de falaces bravuconerías.

Pregunté en prólogo por qué tanto leño, en mi hogar la mitad desdeño, quizá me servirían si tuviera hoguera o cocina con caldera, o la barbacoa afuera, pero en ciudad es fogón de gas o electricidad, y en su respuesta me contó que un rico desconocido, al cual no había visto jamás y no era del barrio, se presentó en su negocio dos semanas antes. Vestía impoluto, ataviados con aquellos trajes elegantes, preséntese usted en cual botica se lo vendió por adquirir semejantes, que lo echarán a patadas, lárguese andrajoso, no se permite la entrada a vagabundos mutantes.

Aparcó en el vado, avisó el mozo que de pasar sicarios de la dictadura va a ser multado, mas con total desprecio por el fardo de billetes masculló es barato todo aquello que puede ser pagado. Carruaje es a homónimos un ultraje, impresionante su hechura y coraje, eclipsa desde futbolistas a los lampistas, estoy seguro tiene un mayordomo paje. Portaba carpeta de la cual extrajo un boceto, y le hizo un encargo confidencial y secreto.

A mí me confesó, que abrumado el inexperto doncel dijo tengo el cuaderno ocupado, pues la vecina de la esquina quiere cambiarse el baño, y un marido patoso en crisis quiere armario nuevo, que su vetusto en dormitorio tiene arista con la cual se hace daño, mas al extraer ingente cantidad de efectivo rectificó la opinión, ahora es anónimo cliente la primera opción.

Dicho indefinido yo me quedé en ascuas, requerí cuántos doblones y florines y maravedís de oro, y al delatarme cuantía del tesoro me quedé estupefacta, telarañas copan mi hucha putrefacta, y conste que escandaloso dígito fue sólo el anticipo, es la propina por darle preferencia. Del impacto no supe qué hacer, sonreía el chico, pero aprisa le llamó palurdo su conciencia, coge el puñado y termina con el luto de tener tu choza y furgón hipotecado.

Del encargo en cuestión, me fío ser un mueble extraño, casi diabólico y perverso, dado nunca había fabricado antigualla similar, ni del anverso ni su reverso. En maestros artesanos nada había oído de análogas características, menaje de su estirpe es inexistente en estadísticas, y por construir su cachivache se proveyó de maderos recios y robles macizos, prohíbe imitaciones y postizos.

Corroída por la curiosidad, inquirí dime qué te ha pedido, y me reveló que aquel noble, cual mostraba una actitud arrogante a la vez de dominante, le había encargado un moblaje de un poder sobrenatural, es incapaz de competir o igualar ningún mortal, y quien le ose retar, dígase por armas las promesas quiméricas o prosas rítmicas, es un subnormal. Aporte el listo de turno violencia o fúsil o artimaña cual le plazca, todo intento es fútil, pues el ingenio está dotado de cuya energía seduce el alma de mujeres sobre su lecho acostadas, y sin ver su rostro ni terciar un mísero monosílabo las féminas arden por besarlo, lo desean, lo anhelan, lo suplican, lo ansían, se entregan sin reparo.

Risas incrédulas estallaron en mí espontáneas, fueron breves y momentáneas, que no quise herir sentimiento del crédulo, mas apele haz uso del sentido común, es un sermón fiero de cual chiflado jardinero se encara con el inerte florero. Cayeron sus pestañas gachas, pretendió asentir por darme razón, mas vi dentro de su iris una leve quemazón, se ha creído sortilegio el garzón. Insistí al percibirle dubitativo, un ricachón envidiado y altivo te ha sobornado la cordura, y cual gallina sigue el rastro de migajas se ha trasladado a su demencia oscura, que estas fabulas son barbaridades de un majareta con la cartera repleta.

Asumió digo la verdad, pero es un simple obrero engañado por un fulero, y esfuerzo y fe ya tiene amortizado. Ayer llamó por teléfono, cómo anda la estructura, respondió ya he limado toda la arquitecta, y satisfecho de las explicaciones matizó, en su cuenta bancaria otro monto he ingresado. Reconoció cerró la tienda en horario intempestivo, debía ser abierto al público, pero inquieto acudió urgente al cajero, y al ver su saldo saltó de alegría, sufraga el crédito entero.

Alardeando de mi benevolencia, pregunté cuándo puedo ver finiquitado dichoso mueble, que da mala fama estancarse en la obcecada conducta de abroncar, prefiero su tacto y después abroncar. Testificó haberlo acabado, su nuevo material es por reponer, quedó medio vacío el almacén desde un pasado atardecer, pues en su arte perfeccionista se empleó a fondo, e hizo ensayos y probaturas, alguna tramó surrealista. Experimentó en golpes del formón, que de sus bosquejos hubo meollos complejos, errores puso en trituradora, son viruta que en sacos mora.

Entré en su escenario, tengo difuminados recuerdos de cuya ocasión remota estuve en ese acuario, mas por ubicar a mi leyente éramos sirenita y delfín que casi nos zambullimos en bomba sobre el serrín. Aguardaba vislumbrar un artilugio elaborado, estrambótico, casi fabulando con aquellas máquinas infernales de las torturas en la Edad Media, si obedezco las suposiciones de mi imaginación, pero por sorpresa mía me presentó una patética, ridícula y pueril mesa, ¡qué estafa es ésta!, con dos palos hago siamesa.

Medidas aguarde lector que le especifico, me enjuague lágrimas de carcajadas y lenguaje soez que despotrico, son dos metros y medio de ancho, reste ese trecho postrero para obtener el largo, y grueso tanto como un hueso, elijo del esqueleto el fémur o el húmero, matemático se dará por contento.

De todos modos, para no abusar en mi menosprecio a tal burrada, destacaré alguna peculiaridad de la mesa, dado no estaba equipada con la clásica tabla sólida de todos los hogares, sino más bien se trataba de una red entretejida, donde travesaños de idéntico diámetro en su geometría cuadrada se cruzaban de levante a poniente y del hemisferio austral a su septentrional. En su recorrido formaban estrechos vacíos cuadrangulares, de asomarse hormiga y tenga vértigo se dará de bruces contra el suelo, la veo con escayolas y muletas en el hormiguero por consuelo.

Eufórico de su cometido, me narró redondeó las esquinas, libraba de cuyos cantos angulados cortan como guillotinas. Marea en superficie mostró mansa y pulida, de no ser por las alcantarillas se podría patinar con cuchillas, y respecto a los cruces de largueros había conseguido una fortaleza que ya pueden apuntar arqueros, ninguna flecha logrará atravesar su cosecha. Acredito es cierto, que empujé yo por desprender un cacho y llevármelo al huerto, me servirá para enderezar las tomateras, entre risas vimos no había maneras, dado travesía no tuvo ni un mínimo temblor.

Campamento base le doy aprobado, pero toda agujereada recelo del acabado, de invitar dama al banquete va a buscar tenedor por la almadreña, ha de ser el mamarracho zoquete. Derramar brebaje es una tragedia, va a empapar de la doncella telas de satén o encaje, espero le sirva a comensal un fornido jabalí o un sabroso cordero, pues como sea lechuga o guisante va a pasar hambre si se fuga vianda cual fideo por el salpicadero.

Estética es otro fiasco, no quiero ser drástica y decir que da asco, pero se sustenta sobre cuatro patas cuyo molde ha sacado diseñador de un elefante, mas le pido al erudito opinión independiente, vos sabio qué piensa, curvilíneo y orondo matiza, paquidermo es la horma triunfante. Dígame pues, tras ajena evaluación, cómo la piensa conquistar, ponga jarrón en la cuña pero calcule metódico su colocación, de errar la uña le va a aplastar, con tanto hueco me decanto por un convite quijotesco, cuénteme el resultado de su ligar, va a resultar un fiasco grotesco.

El silencio que sucedió a mis palabras delató en contertulio su carácter vergonzoso, pero exclamó pudoroso que aquello era una mesa de tortura, devotas atadas se transportaban al paraíso de la locura. Dice que sus pupilas serenas se alborotan cual intruso dispara las alarmas en colmenas, y sus bienaventurados aullidos cabalgan que cruzan estepas, vuelve desertor, al horizonte cuesta vislumbrar los huidos. Imprescindible son las ataduras, y no hablo de un adorno o pulsera, sino severas ligaduras, porque de placer se retuercen poseídas, invocan a sus demonios sacerdotes y druidas, catedrático tápese los oídos, blasfema que a idioma es una amargura.

"En esa mesa se tumbaban sus amantes femeninas atadas y desnudas"

Perpleja asumo no tuve esa impresión, aunque soy analfabeta en castigos, de suplicios sabe ministro, pero si me guio por estampas de la inquisición estoy segura naufraga en su intención. Baso mi afirmación en que carece de aquellas ruedas cuales empeñen de las extremidades en rutas opuestas, y ausentes son cuyos clavos punzantes se hincan con tanta saña que a mudos les vuelve cantantes. Prender fuego es una estupidez, va a quemar el armatoste con rapidez, y por otros suplicios no tengo ninguno en mente, ya he desvelado en sadismo soy incompetente.

Divisé un embrollo de cuerdas flexibles, para traslado de maderas supuse es plausible, aunque por su comentario incluí en la honda del martirio, se puede juguetear y trastear. Seguro ustedes ahora sonríen, ¡ay que les he pillado!, algo habrán hecho, con cinto o un cordel se habrán cordado, pero comprendo lo tienen callado, que se ponen vídeos por televisión de víctimas apuñaladas o atropelladas o mutiladas o apaleadas, censuran sin embargo el erotismo atadas.

Acerté en mi hipótesis, presumía el petulante de atar con el esmero minucioso de un excelso dibujante, contempladas de lejos es un escultor prolijo, y en cháchara con individuo de incógnito éste le dijo, ato las hermosas pasando jarcias por aquí y por allá, envidian su belleza las rosas, que siempre son las reinas de la exposición, mas ahora se relegan a la segunda posición. Por funcionar hechizo han de enloquecer, perduran presas una hora, fosilizada e inamovible mora, y con un leve estímulo descargan tal aluvión de léxico soez que jazmines giran sus raíces, quieren ver de dónde procede tal algarabía. Narciso se ruborizan, pétalos son de tintes carmines, y en el resto del oasis habrá quien aplaude, loa la libertad saqueada por cuya dictadura argumenta un fraude, y a frígidos cavernícolas que susurran guarra desfachatada dígales que se jodan, váyanse a sus cuevas y allí se escondan.

En aquel transcurso afloran en las cautivas emociones y sentimientos desconocidos en las entrañas de las afortunadas, y cuando concluye el lapso acordado en punto se levantan embravecidas, con su alma agitada por la ira de una centrifugadora, llega a tal magnitud su desconcierto que se abrazan al lindante objeto, han de decirles señora cálmese, suelte la silla y sálvese, que es respaldo sucio. Insisten, señorita sáquese de la boca el pomo, que no es ningún prepucio, lo deja lleno de baba y se ha de abrir umbral, ala del oeste también se habitaba.

Voluntarias algunas se enfadan, quién ha ordenado me desate, no me he quejado de desgaste, damisela entienda lleva desde las siete apresada, al cronómetro ha hurtado hasta la octava proclamada, y me alegro sea feliz, pero de excederse puede provocar desmayo extenuada, y dueño no quiere tal desliz. Dan cautela y entonces se van calmando, mas piden cita para otra experiencia, han declarado guerra a la competencia.

Yo me reí con creces, insólito pueda creerse la gente sarta de ridiculeces, e incrédula pregunté si se creía semejantes sandeces. Asintió tímido su testa, y con aturdido sonrojo emitió ese imperceptible balanceo cual delata repuesta afirmativa. Fue entonces cuando emprendí valentía de la cual aún hoy me sorprendo, ni yo misma lo entiendo, salvo haber querido retar aquel maquiavélico artilugio por desmontar la trola, que envueltos en aquella aureola decreté concisa y tajante una solitaria palabra, átame consistió la gramática macabra.

Jovenzuelo se quedó perplejo, y un temblor acució todo su ser, tremola como un decrépito viejo. Respuesta no atina, labios le tiritan, sus dientes trepidan, y no he tomado pulso a su corazón, pero estoy convencida palpita acelerado de emoción. Impactado alcanzó a musitar si lo decía en serio, y repetí convencida mi decisión, es innecesario darle alguna explicación.

Anhelos míos se acatan, que al fin y al cabo es a mí quien las serpientes atan, y se ha de extinguir vulgar conducta que me exige explicar cual acto se engloba en mi vivir. Reclama aquel adefesio seboso, marmota yace amoldado sobre el sofá ostentoso, come y revienta foca grasienta, yo subo diva la escenario, tú continua envuelto en cuyas sábanas son tu sudario.

Disputa zanjo con la morsa, que batalla restrinjo a dos bandos, comienzan los preámbulos, se presentan los púgiles. A un lado del cuadrilátero, con no sé cuántos kilos de peso y talado de bosques o plantaciones vaya a saber dónde, la mesa torturadora, y al otro costado del rectángulo, físico ya he descrito en texto inscrito, he aquí ando yo, apuesten por mí jugadores y sus parejas, saldré vencedora.

Uniforme de enemigo es barniz, o al menos en mis parcos conocimientos, que en tema de serruchos y clavos soy aprendiz, y por mi atuendo está intrigado el presentador de la velada, me he amagado tras un biombo de tela oriental pintada. Aguardan los asistentes expectantes, tienen símil rostro a bebés lactantes, y cuando por fin subo al ring se perciben sus muecas estupefactas, callan en aquella grada, en anfiteatro alaban, gradería piropea, bancada ajena sonríe, y en palco permanece impasible aristócrata de gabardina lanuda, mi delito es salir totalmente desnuda.

"El primer paso fue los brazos atada"

A rival lo voy a destrozar, indíqueme árbitro, cómo me he de colocar. Caminé descalza, vigilo de no pisar púa de chincheta en lanza, erguida que de izar vela al mástil escala enhiesta y vertical, y la parroquia aclama mi gallardía, voy con arrojo, y perdone mi vocabulario, prefiero ser franca y directa, y relevar me importa una mierda enojo del adversario. Boxeador me pretende intimidar, su músculo hercúleo es enorme montículo de lianas para encordar, iluso supone que atada voy a suplicar, vaya escoria de competidor me ha tocado, le gano por noqueado.

Juez me guía, apóyese en este canto, se podrá impulsar para subirse a su manto. Ya al cabalgo, tiéndase supina, decaiga su dorsal contra la madera, y separé las piernas abiertas hasta que tobillos no den mayor abertura en los extremos inferiores, cada uno en sus antípodas. Permanezca quieta, mi volumen impide filtrarme por la grieta, y estire brazos abiertos en cruz, con las yemas de los dedos buscando la máxima fuga de los hombros, cada falange en su confín, distales unas a babor y proximales a estribor.

Perfecto, desde el firmamento astronautas ven posado sin defecto, forma mi efigie un dibujo que no es aspa molino, tampoco dibujaba letra t en mayúsculas, tallista qué calculas, me compara con aquel histórico perfil de universal romano artista, ningún homínido actual se ve por sucederle a la vista. Simplifico yo en análoga estrella de mar, con las anteriores alusiones hubiera sido suficiente, mas añado este anexo por si lee antropoide sin coeficiente.

Animador ceremonioso me lisonjea, pero el alborozo de asiduos capullos alcanza estrépitos decibelios en aludir locutor al oponente, sigue intacto, porte henchido y rígido, pero estoy animada, voy a dejarlo hecho trizas de las soberanas palizas que machacará su virilidad magullada. Prepara mago el ajuar, mas me da oportunidad de abandonar, absurda es su estrategia falaz, sigo provocadora y audaz.

Arranca el juego por muñecas, lía la cuerda por su contorno y describe círculos en toda cuya circunferencia comprende el listón leñoso unido a la diadema de mis articulaciones. De memoria se sabe las instrucciones, pues enrolla en el carpo y se enrosca por el cúbito y el radio, cuarteto de apretados remolinos completa el tobogán hasta el codo, mas cruza su frontera, húmero asalta tras saltar la barrera, y continua sus rotaciones que sólo cancela al advertir la escápula, dónde vas crápula, aquí te resbala, es traba mala.

Vuelta atrás, en descenso enreda perpendicular entre sí las cuerdas ya liadas, apresado su algodón en cada uno de los giros efectuados al ir subiendo, impide con tal fechoría ni un miserable desplazamiento. Hablo tanto de los vuelcos como mis brazos, que al culminar nudo inaccesible forcejeé con ahínco por putear, en efecto no me pude desatar. Exhalo bufido y lo vuelvo a intentar, me refuerzo en la batalla con el trapecio y esternón, lo ha hecho bien el cabrón, prietas y tensas, desisto dado me es imposible liberar.

Por taquilla aun pasa mucha pandilla, en tanta multitud que se anuncia por altavoz, deambulen aprisa, que la guerrera tiene sus tentáculos del norte cual monigote de cera, ¡maldito pasmarote!, la injuria te he escuchado, me vengaré por haberme denigrado. Cofrade le resta importancia, es homilía de su circo, sólo es bufón burlesco cuya mofa es inoperancia, tú céntrate en tu combate, que el ídolo de masas ataca rabioso desde el novicio embate, con entrenador estoy de acuerdo, pero apúntalo por difunto, en bastidores voy a moler al cejijunto.

Sigamos, hay mucha cuerda en caravana, rebuzna su claxon, ¡tira ya tortuga!, exclama la conductora de una tartana, y alentado por la reprimenda se apremia en tomar otro ovillo. Deslía el cabo en el zurdo tobillo, alegría y alivio, que por esforzarme en mantener la plástica piramidal me daba por los muslos calambres. Apretó cual cerca se forja con alambres, y propulsó al tope de mi elasticidad, ya no da superior holgura los tendones. En su tope ciñó las sogas por las brechas que yo interpreté maltrechas, ahora compruebo por qué son hechas, que al amarrar a saya del maléolo logró la pierna inmóvil, no se mueve un ápice, ni a izquierdas ni a derechas.

"Supe por su tímida sonrisa le gustaba el bondage"

Actuó sobre duplo, consiguió un magnífico retrato triangular, base en la llanura y cúspide en la cintura. Embrión dio origen a su trepar, se contorsiona por tramos de la tibia y el peroné, al desatar tendré de los surcos su tatuaje, añada estrujó el sóleo y peroneo en cada viraje, quinteto he contabilizado, y en efecto hay un sexteto, mas registro en arcas económicas aparte, pues germina franqueada aquella zona donde la rodilla es propietaria del seto. Gatea el cóndilo, enmaraña y se enzarza que digo yo habrá entrenado con una garza, se adorna por la diáfisis, en su zócalo y su peto y al sombrero, comprime a visera del trocánter mayor, de haberse perdido yo le indico, cumbre es del fémur su pico. Constriñe cual reptil se aplica en su caza, mellizas a los barrotes enlaza, y brego por darle una patada, o menear cual bicicleta agita su pedalada, y al intento frustrada me decanto por juntar perniles, tentativas son baldías e inútiles.

En proceso por sellar necesita del cordaje anterior, va al inverso, y dado en la demora me aburro propondría un verso, mas tengo el intelecto ligeramente nublado, y opto por ojear el tabique enyesado. Percibo esparcidos por un banco distintas versiones de taladro, colección da para ser grabado, pues a distancia que da por tender desplegada una momia distingo un taladro atornillador, fácil deducir sirve para perforar superficies y colocar tornillos. En fila muestra colmillos un taladro percutor, trepana en superficies de mayor dureza, en ladrillo u hormigón o piedra ahonda con vileza, y completa la hilera un taladro inalámbrico, es sosiego si va estresado, pues no lidia con cableado.

Oteé mis pezuñas, ¡cómo tarda el muchacho!, y desde mi campo de visión le veo en su labor de precisión, tocando con aquella prudencia de no allanar terreno prohibido, procede el espécimen masculino con inusitada reticencia. Confieso me hace gracia, pero no deseo ponerle nervioso, se deleita parsimonioso, y por no bostezar rebusco otros objetos, formones tiene para equipar una legión, todos depositados en una especie de cinto pistolero, se usan para acanalados o esculpir, mas por el cotidiano desgaste de su filo debe afilarlos en cuya cantidad de ocasiones los acabará por maldecir.

Hallándome en computarlos le veo abandonar su garita, exclamó radiante una felicitación, se dedica a sí misma la congratulación, y yo emito una risotada, ha sonado chistosa su ególatra alabada. Retoma otra varita, es una bobina entera cuya esfera alcanza la dimensión de un balón de fútbol, pon música o marchosa bocina acústica, que si va a utilizar hasta el último centímetro me da la noche y retorno del astro febo a su cetro.

Exagerada me tilda, jura bellaco por inflada cuya pachorra me tiene exasperada, mas aguanto estoica, la contienda se prevé heroica. Promete ir rápido, ya con adelantar al galápago me conformo, mas de esperanza escaseo, dado su faceta que se encomienda es petrificar contra las maderas mi esqueleto, y por lograr su objetivo le falta aprisionar las nalgas, área de pelvis, ombligo y el pecho, aferrada con tal método severo que me impidieran ligero movimiento, inconveniente por mi parte ninguno, encantada de ser partícipe en el invento, ¡haz y despierta!, que en tu velocidad me da para echarme una siesta.

Impuso garras de la cordería en perímetro pélvico, superar mi exposición es utopía. Cuerda impuso en la cúspide de las crestas ilíacas, livianas al vuelo son alas de mariposas, y circunvaló glúteos por su dorso, se aplastan contra la parcela. Emergió a flanco oriente, restó dos pulgadas, e imprimió a las ligadas esa energía que provocó retroceso en mi carne, abarrotada la fosa del ilion y sacro empaquetado. Sumergió y volvió a flote, bucle de su operación a trote, rebaja a terreno de la cavidad cotiloidea, y de nuevo para aquí y para allá, que a regreso corretea en idéntico sentido horizontal por cuyo subterráneo amaga la sínfisis pública. Maniobra sin obstáculo, llevo el vello rasurado, parásito la crisma se ha lesionado, se queja el bicharraco, quién ha sido que lo ha lustrado.

Sujeta la firmeza en subterráneo, no veo ahí debajo y no me da explicación el grajo, que absorto se ha olvidado y toma otro rebujo de sogas, pretende la fijación en mi caja torácica. Envoltorio desenrolla por la carilla clavicular, despliega con tanta ansia que un trenzado roza mi anular, pero expeditivo lo recoge, es su lugar la horquilla y la primera escotadura costal. Rodeo a posterior invade manubrio y escalador de los cartílagos costales, y asegurado en la cordada va en descenso, se relame en el apéndice xifoides y sitia de las costillas todo su censo, zanja donde la doceava descansa, le acompañan a su reposo las apófisis espinosas y transversas.

Red elaborada no provoca en mí mella, sigo exultante y de poder desatarme te presento querella, pero me da sensación se salva él bribón, pues estoy atada que no puedo despegar ni una pizca mi columna vertebral de pérfida plataforma, y sepa presumo de buena forma, vida sana y atlética tengo en dietario por diaria norma. Presagio mi navío es torpe de zozobrar, pero por comprobar a laterales buco virar, ¡óyeme patrón, tuerce dos grados el timón!, mas volante se ha clavado, sacude y con palanca de bastón alterca para otro rumbo, es en vano, se salva de la demanda, piadosa le permito ser piloto que navegación comanda.

Buen capitán, ya que demuestras ser ingenioso y malicioso, todavía puedo aletear con mi plantar, mira que puedo saludar si agito el metatarso con este bascular, y si lo inclino con ese neurótico fluctuar es perceptible mi afirmar, qué sabe tu corazón o tu cerebro, del coser o del enhebro.

Aceptó mi desafío, el ingenuo todavía no se ha percatado lo tengo dominado, que es curiosa la situación, aun atada soy yo libre quien dirijo, y doncel es labriego cual cosecha el mijo. A mi servicio rebuscó por la pila, y en sus tripas halló una hila, larga y fina, que extendida completaba itinerario entre el rodillo y afuera el bordillo. Desplegó en temple de paz, y al posar sus yemas en mis pies di una carcajada, sepas que tengo cosquillas, travieso rapaz.

Chafardero huraño le da mala espina mi griterío, deducirá estamos matando una gallina, gánese el jornal en mecánico, le auguro despido si se ofrece en temática adivina, pues los chillidos son que me toca el dedo pequeño, ¡ay, no, el enano no!, que su cosquillear no lo puedo soportar. Aleja de inmediato raptor su tacto, mas al contacto con metatarso resuenan mis risotadas, ¡ay, no, la planta no!, que de risa me voy a mear.

Volvió e insistió, de su tarea no desistió, buscando la armonía donde simpatizar el cosquillear y al atar. Consiguió con esa astucia liar todas las falanges, con pulgar, índice, anular, corazón y el parvo, formando equipo unido y avenido. Maroma continúa condujo a las cuñas, donde elaboró una malla que aprenda su zurcir, puede pescar salmones y carpas. Extendió al cuboides y escafoides, y sentí una notable opresión cuando aferró al calcáneo su bordar, es clave su paradero para lograr éxito del aventurero.

Estuve a preguntar a delfín si me estaba tejiendo un calcetín, que da calor y temperatura agradable, pero he dicho que no me tocas los pies, ¡ay tramposo!, lo ha hecho adrede el brioso. Se excusó, ha sido sin querer alegó, que mal se disfraza el mentiroso.

Maleza remató por astrágalo y el tarso, y con todo el pie enredado agarró el forzudo sedal por aquellos recodos de la mesa, disculpe no precise, mas si usa la lógica y el sencillo razonar sabrá no me puedo levantar. Tumbada tengo por visión el pezón, y si levanto la barbilla diviso efímera la rodilla, dado se me cansa incómodo el cuello, pero es absurdo mirar, que me basta el pretender agilizar, y en el tesón percibo es nulo transmitir la reverencia de congratular o consentir. El cómo lo ha conseguido, dicho en lenguaje popular, no tengo ni puta idea, pero un secreto les confío, esta perversión lustros he perseguido.

Enfundó envalentado los puños, todo tentáculo plegado, trenzado un círculo cual se componía de cercos y rondas y curvaturas, circuito paralelo o perpendicular, aquel infringe las reglas, va por un atajo ilegal, habría dicho organiza al azar, pero taché modismo por pifia, ya que obtuvo un rendimiento espectacular, pues quedó mi mano cual plomo pesado despide el mortero, estupidez es atajar su trayecto el aficionado cancerbero. Pretendí abrir los dedos, vamos a contar, pero marchó el interesado, ¡idiota que no puedo empezar!, pues están encarcelados por un ardid que me impide dilatarlos, y al querer golpear como quien aporrea la cancela compruebo ha conseguido dejarlos inertes, invalidados mis tensores fuertes.

Meta lograda, vuelve al cuadrante el loco del micrófono, azuza al gentío, señoras y señores, empresarios y sus furcias, público querido, toman su butaca, el espectáculo ya prepara su traca. Aspirante luce desvestida, le queda un retoque, técnicos de luces le pido a la actriz enfoque, se ha de ver acople que coloque.

"Quise que ese bondage fuese severo y estricto"

Calló el papagayo, ¡harta me tiene!, si le atrapo lo desplumo y me hago caldo, aunque prevalece en mí la incertidumbre de cuál ornato ha bramado el pato. Imagino vos empatiza a la expectativa, trataba el enigma de un obstáculo a mi capacidad comunicativa, mordaza cuya función era colocar su bola rojiza dentro de mi cavidad bucal, tras la tapia de mis incisivos y caninos, ringlera totaliza premolares y molares, hinco por dar mordisco, pero se salva pues se ha metido bajo el velo palatino y duro paladar el globo arisco. Va provista la canica obesa de correas, culebrean por mis pómulos, y al reencuentro en occipital rubrican la hebilla en el último barreno, establecen ahí su capital, di su mote bautizada, gana por goleada el alías amordazada.

Vino de repente el loro, quita tu megáfono de mi hocico, mas el hijo perra guasón me pidió declaración, solté una serie de jeroglífico indescifrable, consonante muchas efes con las emes delante, alguna ge si afina el tímpano, y por vocales tengo casi todo el repertorio del alfabeto, pero es insuficiente para darme a entender correctamente, y con sorna replica el cateto, de haber en platea un traductor venga a socorrerme, su jerga me da sudor.

Aplauden los soberanos, si precio han abonado sepan les han timado, pero aprovechando la confusión por el estruendo propio de focas amaestradas se acercó a mi oído y me susurró morboso en un timbre imperceptible una frase escalofriante, ¡dos chasquidos y te habrás arrepentido!

Te pillaré mendrugo, que te busco pero no te veo, ¡no huyas tarugo!, que se ha avecinado sobre mi vertiente capucha gruesa e imponente, me cubre desde el cráneo hasta el gaznate, consigue oscuridad solemne con los ojos vendados. Cordel en la parte posterior se ajusta exacto al molde óseo, sastre me habrá medido incluso el esfenoides y maxilar, pues queda ajustado que es de elogiar su maestría, tejido no tiene ni una arruga y se adapta a todo el contorno, habrá fraguado cual vasija al horno. Dispongo únicamente de un orificio, sobresalen cañones de las fosas nasales, respiro sin estorbo ni dificultad, pero a pesar de su claraboya persiste su negar a la entrada de luz, no penetra luminiscencia ni arrimado al borde del tragaluz.

Preparativos se encaran en su recta final, en algo deben estar dubitativos o habrán pedido fúnebre silencio, pues ruido ninguno aprecio. Es todo un vacío a catacumbas, pero en estos recintos han de rechinar helor y sus tumbas, y yo no escucho nada, es un calma condenada.

Jamás he percibido nada parecido, pues no es aquella pausa en refranes viperinos, ni el intervalo cuando se contempla la aurora boreal, ni el paréntesis por el respeto ante el duelo que se estampa es espíritus afligidos. Es una interrupción macabra y déspota, y siguiendo el consejo de mi sabiduría emito un jadeo, habrá sonado a excitado, yo no lo sé, aquella máscara ha dejado mi sentido insonorizado. Centro mi atención, quiero eliminar sea una mera fabulación, y percibo sobre mis orejas una inhóspita presión, estoy en absoluta sensorial privación.

Bellacos han de retumbar tambores de su afición, mejor no poder oírlos, regateo distracción. Todo a punto, falta unir artefacto a mi clítoris, ya presiento por dónde van los tiros de supuesta tortura. Pretenderá transmitir una vibración continua, intensa y a compás sostenido, pero presiento débil es mi hostil, pues acompaña utensilio de seis ventosas adheridas alrededor de mis labios vaginales, quiere alterar al frenesí y júbilo mis emociones vitales.

"Una hora atada en esa mesa de placer o tal vez de tortura"

Primera asalto, repica la campanada, yo ensordecida a traición he sido atacada, mas no guardo rencor ni voy a reclamar, se ha de ser berzotas para pretender por ese sistema asustar. Dos segundos llevamos, de qué va el tarado contrario, me llueve un sarta de ganchos en mi defensa descubierta.

Una vibración desparrama sus titánicos temblores por todo el perímetro de mi vulva, y estoy seguro que espectador frente la pantalla jalea optimista al rival, ¡dale caña alentarán!, le recomiendo se tranquilice, vaya a ventanilla y a cobrador pregunté cuanto tanto por ciento ha votado por chiquilla. De haberlo hecho, qué le han contestado, dígito de cero es ser atontado, defectuoso me ha evaluado, pero debería haberse percatado de mi comodidad, no tengo astilla ni el agobio de cotilla, y en cuanto a ceder frente las ondas inflexibles el truco es simple terriblemente, basta con distraer la mente por descentrarse de jugosos estímulos, de ofertas por abstraerme tengo a cúmulos.

Elementos campan a sus anchas a mi alrededor, he memorizado antes de ser cegada, aludo a la cinta métrica, tiene por medir a precisión milimétrica, delimite el corte y largarie y su rabo, ¡uy, uy, perdón!, borre lo de nabo, que por un momento me he despistado, es culpable un hormigueo que me explora mi cuádriceps, y al estar atada se ha rebotado. Pérdida de control transitoria, vuelvo enderezar, que decía sirve para calcular y computar y atar, ¡no, joder, perdóneme!, átese con lo que quiera, pero me atolondra ese traqueteo, que en su beligerancia militar ha invadido mis nalgas, se han endurecido como rocas, y por mis ovarios que las voy a reblandecer.

Ha sido un ligero apuro, tan pronto lo subsane le sigo hablando de las reglas, elíjalas de aluminio por su resistencia y durabilidad, pero ahora mismo tengo problemas en la batalla, los glúteos se han robustecido, tengo el culo rocoso, que el villano ataca incansable, no desfallece ni afloja, y dado he sufrido un traspiés le he propuesto debate, gaznápiro no me escucha, sigue con su embate, mas yo le insisto, estoy hablando con mis leyentes de productos atrayentes, ni caso me hace el botarate.

Ofrezco en mi pacto retirar el adjetivo de máquina hortera, lea mi pensamiento, que amordazada no tengo otro planteamiento, y al recibir su telegrama acudo a la lectura entusiasmada, ¡que te jodan!, me transcribe su enviada. Responder es árido, estoy en apuros lascivos, es como un parto, palpita intensa por periferia de mi vagina, y mi respiración se agita cual bravo oleaje ni se imagina.

He de tomar la iniciativa, derrota en el primer asalto presiento instintiva, es buena estrategia recuperar la cháchara anodina, pero ya no me acuerdo de qué iba.

Me he de relajar si pretendo el mapa conquistar, y en elenco de decisiones quise mover los brazos, un leve movimiento me servirá para destensar, pero no resbalan ni el espesor de un pelo. Pretendí cerrar las piernas, o doblarlas o levantarlas o despegarlas el quicio por donde deambular bicho infame de volumen microscópico, pero cuerdas guardianes me mantuvieron estricta, aquí callada y estática, voy a perder título de invicta.

Culo me va a explotar, abdominal se convulsiona cual salvaje animal entra en celo, resoplo que debo de imitar a búfalo enfurecido, músculos arden que voy a convertir los leños en brasa, y una convulsión estremecedora me abrasa. Destruye sus fogonazos toda mi defensiva barrera, y lo peor del revés son esos desertores que custodiaban mis almenas, ¡hijos de su madre!, volver con los arcos a torreones, pero saltan y se alegran festivos por sus cojones, se regocijan y jadean, ¡qué demonios os pasa!, se han aliado con el orgasmo logrado.

Latidos han de ir disparados, no tengo cardiograma para ser calculados, y es de brutal perversidad esa sensación privada de imprescindibles arqueados, curvar el lumbar o ensanchar busto me impide, pero es raro el disgusto, pues aun queriendo revolcarme me inspira pasión tal sugestiva conmoción.

"Tuve el primer orgasmo de la lista que faltaban por venir"

Asumo me aventaja enemistado batallón, sólo se anticipa en la puntuación, árbitro detenga ya el primer asalto, mándeme al rincón, al siguiente lo trituro, mas contesta el cabrón que el sexo femenino no tiene periodo refractario, es ley natural desde abolengo primario. Espabílate tú sola, minutos por completar son cincuenta y ocho, es absurdo discutir con un caudillo tocho.

Volví a mi casilla, es carrera de mucha milla, dificultada dado aún me revolcaba azotada por las sacudidas de la corrida, y al consultar sismógrafo vi registró terremoto de escala cinco, viable mi victoria, he de tomar lejana carrerilla y a distancia precisa dar un brinco.

No se enfade mi adorable seguidora y seguidor, sé le interesa recobre mi monólogo desviado, ha sido un intrascendente contratiempo. Ansiosos supongo esperan lección de los cinceles, yo encantada comparto la maestría, sirven para tallar madera, limpiar juntas o cortes de sierra. Los mejores son de acero, y si es usted hábil puede labrar extraordinarios acabados en pérgolas de su jardín, mecedoras rústicas, baúles estrambóticos o siniestras mazmorras, ¡perdone ofrezca en catálogo este cuarto!

Ruego entienda sigo algo aturdida, el orgasmo me ha debilitado y continua su ofensiva, mas ahora no quiero me pille desprevenida. He de esforzarme mejor, dado encajar un segundo gol representa remontada costosa, y ya tengo bastante tropa dividida, mas las guerras son bombardeos que se prolongan, arrojan mísiles y propagandas y milongas, y en tal astucia se comporta, masajea y estimula e incita, la dichosa fricción. Arengo a mis reclutas, ¡aguantar bisoños!, pero babean los mezquinos, a sementales les vuelven zopencos los coños. Alzaros, hay que resistir, pero menuda jeta de lerdos muestran a la foto, apenas un memo se digna en responder, juguete es demasiado cariñoso, en primates no se haya talento mañoso.

Amonestó enfadada, ¡deponer indecorosa actitud!, nos lee cuya multitud quiere de cinceles, expertos que me adoran y exploradores noveles, pero por culpa vuestra no puedo volver a la palestra. Síntomas me repiten, tal vez hechizada por la pócima de su vil curandero, pero insisto que se me aprieta el pandero, hincho fuelle de los pulmones, musculatura se agarrota, duendes hurgan pícaros y socarrones por la cumbre de mi clítoris, me veo contra la lona, pues pierdo toda noción de quién soy y dónde estoy, qué hago y por qué lo hago, ni me planteo solución, hágame antídoto en su poción.

Qué terrible noticia, no hay alquimista con tal pericia, ¡écheme un flotador!, que mi velero se sumerge en un océano devorador, mas lobo grita que te arrastre la corriente, te llevará hasta algún afluente. Mierda de consejo me ha dado el tipejo, que máquina se funde como amante hambriento, por tozuda reprimo mis gimoteos, pero enfervorecidos fans han de loar mi concierto. Mosqueada le digo al pendejo, denota cual una explosión, cruje como una colisión, horroriza cuan invasión, pero seduce y eclipsa de su ciclópea efusión, que me retuerzo y convulsiono engullida por un estado indestructible, con bridas son inmensas las corridas.

"Este segundo orgasmo fue un éxtasis celestial"

Tercer asalto, soy realista y sé que en rótulo voy perdiendo, me relajo y elimino conceptos que me van confundiendo. Arrojo a basura receta que me perjudica, cancelo clases de sargentos y escofinas y serruchos, alumnos de esta asignatura pueden pasear sus chuchos, que yo tengo otra escaramuza.

Contrincante me toma por merluza, y en su escabechina mantiene intacto la jugarreta cochina, le he de despistar. Película empalagosa voy a esbozar, actor lo identifico en calvicie, sobre el hueso parietal se extiende una planicie. Repelente ramillete senil luce por el temporal, barriga cervecera cual pecera alberga tiburones y coral, y dientes que de morderle ni dragón le inocula tantas bacterias hirientes. Compañía cavernícola le caso con ballena, rebota su manteca amorfa que da pena, áspero acento que imita orfeón de monjas afónicas en el convento, y tetas no son musa de cual pervertido poeta dijo tiran más que dos carretas.

Documento es maravilloso, corta la libido del más desinhibido, que los ubico en paradas del infecto autobús, o atipando rateras palomas, ¡hagan algo útil lo ogros!, a ver si las revientan y su especie desplomas. Porte deprimente es antagónico a sugerente, mírelos monstruos en el parque, que se hablan y ríen y se aprecien y se atraen y se besan, ¡no, no, perdón!, me fastidió la imaginación. Esfume los arrumacos, la lengua morrearse y buscarse sexos al asilo de sus prendas, y ¡que ostias estoy pensando!.

Dislate es por clítoris, ruge cual volcán advierte, en erupción ya nada lo revierte. Desde el precipicio se distingue lava del cráter, temperatura hierve, ¡correr en desbandada! ¡que viene!, es inapelable, tiembla su ladera, sismo ya es de magnitud siete, ¡aprisa!, ¡huir!, mas lo hará usted, o acaso se olvida sigo atada y castigada. Bombeó me atrapó de pleno, trémulos femorales arrasaron a su paso el césar de los temporales, y mis parpados hicieron el guiño automático de caer planchados, ¡menuda tontería!, si tengo los ojos vendados.

Gemí apoderada por el nuevo éxtasis sexual, a cuyo volumen y duración pulverizó el récord de los anteriores. Arbitraje cuánto resta por reloj, me contesta hay un percance, ¡no me jorobe!, cuán es de grave alcance. A pantalla se ha empapado su visor por fechoría del canalla, tanta humedad y cueva anegada ha derivado en su lámina estropeada, mas no se preocupe, sirena tocara cuando regrese la hiena, pues tiene faena con los tablones y la caladora, ha puesto despertador acordado a la hora.

Cuarto asalto, haga sonar la campanilla, corrupto arrastrado, me trata cual obrera explotada en minas de cobalto, sólo pido una tregua, mas narrador me contó que a una legua se oía el clamor de sus aficionados, arrolla a la yegua, soleaban al unísono. Suplico pues a ligaduras, castigo orgásmico es inaguantable, floto en cuyo éxtasis voy a desfallecer, o levitaré en un semiinconsciencia que traiga cuestionario, yo se lo relleno. A su pregunta de si es placentero, señalo con la equis el cuadro superlativo. A consulta de si me quiero soltar, despejo su incógnita, contesto negación sin paliativo. A permiso de continuar garabateo una lacónica monosílaba, descubrirla es sencillo, por ironía filóloga es el arranque del propio voquible sílaba.

Restantes dejo en blanco, me es imposible concentrar con cual regimiento en mis reinos se ha decidido asentar, y de séquito nadie lo va a expulsar, pues el debate no gira en si es educación o indisciplina, sino la que felicidad que transmite. Se percibe en los grumetes, reciben cartas amorosas, les falta a su cara cándida los chupetes mientras buscan quién remite. Quíteles de entre sus zarpas, ¡mirad al cielo!, cuánto surca la bóveda celeste son aviones de combate, mas lloran y berrean por haberles quitado su preciado quilate.

Darme a mí el gatillo, suelta el platillo, pero espero y no vislumbro al aire vasija. Si se acabó de la cubertería, busque otro recipiente, un cántaro o insignificante frasco, voy de descuartizar su cerámica en cenizas, que aun puedo voltear la tortilla y soportar las palizas, pero amotinado me contesta, nadie tira de la palanca, en obús no hay de ranas ni una anca, que tropas asaltantes traen riqueza incalculable.

Cierto es que uso mi olfato, y percibo un perfume embriagador todo el rato, aroma se invade de una sensualidad suave, es fragancia que transportan cálidos céfiros desde el cetro de los dioses. Me anestesia y me encandila, sigue el vibratorio que no se le acaba la pila, carga sostiene su ritmo exigente, y mi cordura ausente ha cedido sillón a un contable, ¡oiga quién es usted!, intrascendente personaje anota un número, cuatro éste es. Dígame a qué se refiere, hermanos es erróneo y retoños rechazo eternamente, mas me hace un gesto con el dedo índice inmediatamente. Conducta arrogante detesto, pero obedezco asueto efímero, y me percato de que una extraña artillería se ha apoderado de mí. Quién os ha dicho disparéis salvas de bienvenida, doctora me tomara por ida, pero siendo franca no me hicieron ni puto caso, y condenada al fracaso llegaron los martillazos de un orgasmo, se hizo hueco a base de tortazos, al viejo y al neófito, ha de ser hercúleo el recién llegado.

Mis gemidos alcanzan cotas de soprano, en do sostenido resquebrajo las membranas, pero por soltar mordazas son décadas tempranas. Mi pelvis tiembla, que en el regocijo se sufre paralizada, pues quiero remover mi torso, frotarme en busca de un tacto, me da igual si es humano o me empotro contra un piano, mas no puedo, imposibilitada de un tacaño balanceo, y en medio hundimiento asola mi navío otro abordaje, ¡no puede ser!, ginecóloga explíqueme, es un orgasmo sin final o sucumbo al atraco conjunto de otro criminal.

Consulto especialista pues no he distinguido separación, bajaba el nivel que ha participado su compinche en la acción, malandrines han logrado abatir mi templanza. Desequilibrada tengo mi balanza, desiguales onzas y cuarterones, y por ser sincera ya no veo arreglo. Me he dicho sufriré, que es índole distinta al rendiré, que al fin y al acabo toda epopeya es pasajera, sus viajes paradisíacos y su vida entera. Me quedo con la experiencia ser un regalo, el atarme es un halago, que llevo el verano buscando prodigiosas vivencias, y la encuentro en cuyo inaudito suceso no valoré en ninguna de mis ocurrencias.

Quinto hermoso orgasmo has tenido, diagnosticó la graduada, gracias por tu aguerrido carácter, pero el gozo es imperiosa necesidad en todo el mundo, de quién la niega y la desmiente y la oculta y también tuya y mía, relájate, su festín es una alegría, trotan y brincan y juguetean que es demencial, pero no se anexan tus tierras, las devuelven algo pisadas y empapadas, cuando acaben añorarás su fuga, es tribu nómada y prófuga, hoy estoy contigo, mañana ojalá conmigo.

"El cuarto y quinto orgasmo llegaron casi juntos de la mano"

Sexto me encamino a un paso divino, venga a disfrutar, no se haga el frígido remolón, va a escribir cada renglón de su vida con un inequívoco frustrar. Quítese tabúes, prejuicios vierta a la fogata, qué estúpido rechaza comida fastuosa, sólo una marmota casta y pudorosa. Tampoco le obligo, quédese buscando pelusilla de algodón en el ombligo, yo le declaro solemne que en fiesta soy la única comensal, dicen las burras habladurías se deroga cita por fiasco, ¡ni soñarlo!, hay juerga para largo.

Adoba una sensibilidad exclusiva cuyos labios míos sonríen en vertical, cocinero estresado urge en busca de género crudo, en carta muestra aceite y vino y otras especias, no me habrá entendido el camarero, por artículo me refería cuerdas y su lazo duro. Dan un sabor incomparable, en papilas exquisitas es nítido palpable, que sólo el rocío en la atmósfera provocado por mis bufidos ya me agita y estremece, pues resbala como frágil se merece. Fluye la sangre por mis venas que me da un liviano tembleque, ¡no se asuste!, es aviso de una recompensa, tengo estantería que tanta copa requiere ampliar escaparate, por aquella casualidad muchacho puede soliviantar este disparate.

Cuánta longitud preciso he aquí el dilema, pues mi bíceps se tensa, ¡espera que piense!, puño se oprime, ¡un segundo que sigo pensando!, sartorio se consolida, ¡he de pensar!, glúteos tengo que escultor ya ha pedido rocas para próxima escultura, ¡ya va!, se encarniza el orgasmo, contrae mandíbula y me hipnotiza un clímax que enrabia al diablo, esa grandiosidad no imita ni científicos satánicos con las probetas del averno.

Séptimo es el venidero escalón, socia me plantea vamos a sorprenderle, mas relincho que se percibe el alboroto a kilómetros. Adepta insiste en que me calme, rebuzno que secuaz se alegra de verme amordazada, pero el apogeo me abruma, y me acucia una idea malévola, estante de los premios alargue yardas, den cabida a la treintena, si es cifra módica sobrantes para museo las guardas. A escondite no juego, soy todo fuego y para mí misma una desconocida, pues los brazos que antes forcejeaban ahora mansos se mostraban, y mis piernas, tanto amaño taconeando y pataleando por cerrarse, habían cambiado de parecer, les atrae el alejarse.

Jadeos no aminoro, marco cadencia que me imprime cuya emisora sintoniza con esa vibración maciza, insiste y persiste y no desiste, soy naufraga en medio la tempestad, pero que nadie dispare bengala de rescate, intuyo aun voy por la mitad. Afiliada quiere saber por mi salud, albárdame so zorra, pensará soy chiflada, de dónde saca cubrirme con rodajas de tocino, se ha de tener esquizofrenia de paranoico cochino. Recapacita me dice, serénate, cómo me encuentro ha preguntado, sazóname mala pécora, varío al replicar, pon mermelada o azúcar o caramelo y relame con tu lengua, atónita me llamó guarra, aquí te quedas sola liada en la parra.

Con quién discuto, si estoy sola y enmudecida, debe der ser secuelas de estar enloquecida. Cúreme estafador, perdón quise decir loquero, que ya parloteo con la farola y el florero, mas el timador puso por énfasis, sanar es tan fácil como cortar su éxtasis. ¡Eso jamás!, envidioso ladrón, que en consultas predica y sermonea, pórtese bien les aconseja, eso no se piensa, eso no se dice, eso no se hace, mas llega a su mansión el julandrón, se enfunda en cuero negro y a su cónyuge le da látigos y cañas y palas y varas, no se olviden del jengibre, psiquiatra se mete por el ano todo su calibre.

Octavo bombón defiendo cual indómita fiera, hago bate con la madera y le arreo al mentón, venga el valiente y póngase en cola india el pelotón, pero espectros me señalan, no atiende a razón de ninguna palabra, está como una cabra, mas rebato su chisme es patraña macabra, déjeme en paz, ladrón sutil quiere escalar por mi rubí robar. Foráneos critican, no hay para tanto, y el chorizo al acecho de quebranto se chivata, tiene a fauces de su tubería auténtico lingote, pero a la pava se la ha subido la adrenalina al cogote, antaño rechaza y ahora de aproximarse le mete con la maza. Egoísta me tilda, cuatrero acentúa mi gozar, los gemidos de un idioma prehistórico ensordecen de algarabía, ¡óyeme caco de poca monta!, satírico opino tu verbo, dime si de diccionario no te enseñó otro el bibliotecario.

Comenta estoy tan atada que la puerta principal da entrada, lógico arrendador no da acceso al revés de la fachada, desiste del hurto pues pierde su valor el trasto usado a pleno calor, y suerte tiene malhechor de los ciñas, pues de haberme levantado le atizo de piños hasta en el carnet de identidad, qué narices es llamarme cacharro con total impunidad.

"Me encantaba sucumbir sin defensa y sin escape de los orgasmos"

Añado en cuaderno, ponga octubre por resolverlo y enviarlo al infierno, pues en este instante estoy reunida, confío secreto entre ustedes y yo, converso a cómplice de mis perversiones. Chafardero quiere saber mi opinión, le responde suspiros míos que son un aluvión. En desfiladero inaccesible cofres busca, frota por si provoca alguna reacción, toca la veta que me ofusca, y al escarbar por su oscuridad le hago notar me sube la intensidad, ahí, sí, justo allí hay un filón o una mina que multiplica por cinco el flujo que contamina, se espanta por si intoxica, ¡gilipollas!, mucosidad es una salsa que no se sirve en platos de cocina. Dónde es, ¡joder!, será por lugares, en su coche o la cama o en mesa carpintera o póngase romántico, sea a la sombra de una encina.

Yo donde estaciono me sobra, gregarios váyanse, es oda solitaria mi calvario, que por perfeccionar el salmo entono su octeto, vocalizo exultante, faltan grafías como la hache, pánfilo entérate, es cual yo muda también, tenemos por diferencia es provisional mi interferencia, sempiterna del símbolo da por intocable referencia. Grito pues llegó exultante ese orgasmo, compiten entre todos por ver cuál revienta tímpanos de cotillas en fincas vecinas.

Imaginé el escándalo, que emanaban aledaños a mi laringe una sinfonía de alaridos amordazada, fusión de consonantes, montones de emes y efes mezcladas cual batido vamos añadiendo manzana y plátano y pera y frutas encontradas por la nevera, vocales es mayor repertorio, todas las que un impresionante orgasmo exige en su oratorio. Entonaba como si se tratase de un adagio, y en el momento cumbre se percibe un derroche de i latina, se parece al silbido de un tren o rueda frenada por pastilla, ¡que desagradables ejemplos!, adore los orgasmos, el canto es totalmente antónimo en su medievo monasterio.

Todas las entonaciones quedaban muy mitigadas por la severidad de la mordaza, es como un duelo interpretativo, la bola ordena tajante, ¡calla, pelmaza!, y yo respondo, hago lo que me da la gana, no respondo a tu amenaza. Gimo a todo decibelio, bozal lleva las riendas, en la calle o los pisos superiores no alcanzaban mis sonidos, va tan sobrado que mis jadeos se los merienda, pero igualmente no pretendía ser escuchada ni ayudada, es simplemente un efecto secundario de mi gozo embriagada.

Novena corrida, o por si acaso me desconté es probable corone la decena, enumerado en orden cronológico, pues de los orgasmos aburridos me he cargado el tópico. Yo sí le confirmo existen las corridas gloriosas, pues ardía mi cuerpo con tanta pasión que la temperatura del local había aumentado cinco grados por lo menos. Gotas de sudor resbalaban traviesas por mis costillas, que me queréis hacer cosquillas, cuerdas ponen barrera su descenso hacia la cadera.

Unidas la impotencia e inmovilidad, el silencio y la opacidad, me habían descubierto deseos jamás imaginados, dado mi reproductor cinematográfico emitió imágenes qué de donde salieron esos archivos, fantasías obscenas en barcos y olivos, ignoraba habían sido caldo de mis cultivos. Créanme es veraz, le intuyo suspicaz, pero hay tramas de las cuales hubiese dicho no soy capaz, mas reconozco he descubierto un instinto voraz, mientras yo asimilo extraiga usted su impresión, seguro tendrá un criterio sagaz.

Conciencia me habla, mantente cívica, a la polémica incendiaria aguanta pacífica, y patidifusa me colapsa la cordura, cómo puedes seguir sana entre tanta locura. Deleite y paciencia son la clave, mas yo me encuentro extasiada, sin antifaz tendré la jeta pálida, pero manifiesta la consejera interna se tiñe de coraje, es la capa externa cual se embadurna de maquillaje.

Jovial es una gota de sabiduría, que tengo hacinados sacos de dudas, pues para empezar hoy me he levantado temprano, circular ha sido rutinario, y en esquema diario qué diantres ha pasado, dado no había señal premonitoria para haber sospechado. Destino está escrito, a su normativa desde feto me he adscrito, pero he venido por encuentro cordial, y la causa he considerado justa para lucha primordial. Blandí sable convencida de mi victoria probable, tampoco he sido derrotada, que de funesto hecho sería prisionera, mas con su libidinoso y libertino festín he guardado arma por cambiar de bandera. Aullaba en tono cacería, y a pronto del crepúsculo emito bramidos guturales, juraría primitivos y cuaternarios, se descojonan los canarios, ya podrían ayudarme los cazurros, de melodías tienen en su catálogo varios.

Fugados de mi equipo se agazapan trémulos por setos y los bosques, debaten su jugada, sacrificio de torre, ataque al descubierto o numantinos enroques, pero yo soy coronel, y en mi cuartel mandan los galones. Basta ya les impongo de amagarse, sus lanzas no son puntiagudas, punzadas no son rudas, sino un suculento regocijo que me recorre las arterias y el sistema nervioso, donde vaya es delicioso, y aquí, en diana de mi vagina, forma anillos circulares, son los causantes de mis ronquidos espectaculares. Duermo dirán tebeos para niños, endulzan sus esclavas viñetas que me repugna, ese gorgoteo es la pugna de mi órgano sometido, no sé cómo vivirlo, si en drama o desenfreno permitido.

Fíjate, mi siempre leal conocimiento, camino por este pórtico desde que cuna despeñe por el terraplén, arranqué hoy hojas del almanaque, al amanecer presente hice otro saque con desgana y apatía, perdí la fe por su monotonía. Por demostrar detallo paisaje por la ventana, párvulos lloran que van a la escuela cercana, borracho del bar se aposta en el chaflán, mira quién pasa y quién viene y quién bebe, y fanfarronea que déjeme a solas con él en cubierta de un petrolero, le incrusto cemento por zapatos y lo arrojo por la borda, se ahoga si no sabe de apnea. Tránsito es incesante, aquel se salta el semáforo y se discute con el viandante, insulta el que va al volante, y perro que lleva peatón ladra a su caniche congénere, intuyo tienen sus rencillas, de grupos rivales a lo mejor son cabecillas.

Rodar son los carros de las compras, patinetes de moda son como toros de lidia, serpentean entre cocheras y se suben por aceras, suben los accidentes y atropellados, provocan socorros de poder esquivar, leves rasguños si se produce rozar, graves lesionados con el burro impactar, y trágica muerte en cuyo choque es demasiado fuerte.

Habitantes salen de sus fincas, son vigas amontonadas y a cada desnivel un cuchitril, vivienda vergonzosa y pueril, ahorren y márchense del municipio, que furgón y colchón supera en calidad su hospicio, pero si usted desconoce este mundo de pobreza yo le hablaré de vestuarios tras maleza, pues tienen una televisión que pago yo por semejante coloso y siglos me dura arrepentimiento y mi angustia. Basura arrojan al contenedor, maleducados unos cuantos depositan en asfalto su hedor, los zancos rápidos son por ir tardíos a servir su profesión, es todo ruido, botellas y motores y chirridos, ninguno se percata que por el capitalismo ya ha sido vencido.

En este deprimente ambiente, jamás extraje el concepto de un suceso imborrable, que de haber sido planificado hubiera calificado por deleznable, dado el pavor de cuya cobarde estupidez convierte en viejo al joven habría arremetido con saña y cólera, ¡qué mierdas piensas!, me habría dicho, proeza es peligrosa, limítate a la costumbre forzosa, baja escalones, cruza el andén, hazlo por paso cebra, conduce y gira donde lo autoriza la señal, velocidad cíñete a la regulada, mas tengo una objeción, que cuales actos me dicta la prudencia es la causa de miles anuales su defunción, qué hay pues de diferentes, salvo estigmas e incultura dementes.

Ayúdame, ¡pido a mi sensatez!, que desmenuzo y desgrano la espiga y tengo todavía millas de hectáreas, mas quiero resumirlas en un parágrafo, he de lograrlo sin intervenir los genocidas mercenarios de la ciencia, y justo imploro que percibo su sapiencia, vivir es la suma total de múltiples experiencias. Destino dirá si es buitre o gorrión, mas se ha de escoger, esgrime ardor en el campo de batalla u ojea cual repulsivo gordinflón tras el fariseo escudo de su valla.

Lágrimas son amargas incluso para rimas, me escuecen al irradiar los glóbulos oculares, clamo rezos seculares, que de oírme fraile casto dirá he tenido por tutor el mismo diablo, ¡qué va!, universidad de susodicho rector no da abasto. Soy yo misma, dicen trovadores tápense los oídos y los ojos al verme, mi lenguaje y fotografías abren en las almas un cisma, pero háganme caso espectadores, son bardos rufianes y traidores, tienen sus propios intereses, cuáles me preguntará, vos muerde sus manzanas y alaba sus vengadoras plegarias todos los meses.

Libre es usted de servirles, vaya si quiere en su ocio a tomar cerveza, ¡uy que envidia!, que a mí me ronda por la cabeza conocer a aquel misterioso caballero, felicitarle por su estrambótico proyecto, innegable es eficaz, a fama va directo, pues ya me había seducido aún sin ver su rostro, o depurado por mi conducto auditivo su tino.

Doquiera venga en ofensa estoy preparada para inscribir mi prestigio en estatua tallada, y un impulso fascinante me induce a recobrar un brío que, tras ametrallada de orgasmos, se había fundido debilitada. Recapacito por un momento, ¡de dónde sale este resplandecer!, y alumbra en mí un campechano lamento, el magnate mecanismo ha detenido su movimiento.

Cumplió supe la hora pactada, minutero sin fisuras ni manecilla alterada, y la percusión de trancos cotidianos me devolvió al mundo original. Capté las cuerdas restregarse por su mimo desatarse, aguante con filosofía su transformación, hay mucho lío, y superado el atraso moroso pestañeé violenta ante la renovada luz que iluminó mi humor acuoso. Roí burbujas invisibles al librarme de la mordaza, y erguida acudí a engalanarme con mis ropas.

"Conocer al genio que inventó tal perversión era mi mayor deseo"

Por hidalgo obscuro indague, tengo mi moflete rojo y cuan omito a remojo, de él sólo sé no es vagabundo, y a los hechos me remito por prometer no es como los demás. Esperaba tendida una acribillada de balazos, mártir en patíbulo lo acribillan a perdigonazos, pues me anunció una tortura, y cuanto martirio me ha infringido es una dulzura.

Dime dónde le puedo encontrar, si le gusta montar a caballo deberá tener su vasallo, en cuál prado cabalga, o de qué cuadra salga, ya me encargo yo de interceptarlo por su ruta, ¡ay gentil bondadoso!; he pinchado por esa fisura bruta. De ser adepto al libro, tomaré apuntes de mi pupitre, tengo mecanografiados y a estilográfica también escribo, ficción o intriga o terror son mis favoritos, hay textos auténticos mitos, y le invitaré a sentarnos juntos, si es invierno a cercanía del musgo florido, y en estío con los poros impregnados del sudor derruido.

Dame algún detalle generoso, rico he anotado pero tengo curiosidad por saber si es hermoso, altura quisiera saber si sobrepasa fanal que estancia ilumina, y si su poderosa mirada va armada de esa seguridad que se fija en mí y es divina. Teléfono rebusca si lo has anotado, desmadeja todo ese barullo de notas y croquis y tachones, quiero saber si tiene pareja, sería entonces sexo esporádico, me da vértigo emocionante, llega su mujer y yo marcho cómica y fulminante.

Asintió el mancebo, dolorido pues le aterra caiga su lema lírico con pena y desilusión, pero no existe héroe a quien hago alusión. Torturador quien imputa es fruto de su imaginación, dado ese armatoste ha fabricado por su nativa depravada lubricación. Muebles y parches y prisa trabaja a destajo, patosos y vagos y yayos da mucho trabajo, pero ayuna su tiempo libre lejos de saraos y discoteca, cada ligue que intenta son alientos que defeca, pues al hablar de sus maderas y laborioso futuro le responden, date el piro vampiro, que das mal auguro.

Quiso contarme al principio la verdad, buscó ese tenaz heroísmo del cual carece, pero siempre tropieza contra guijarros al perseguirlo, y por levantarse nadie le ayuda, se mofa hasta el mirlo. Sin saber por qué se escudó en heredero valeroso, en sus hondas entrañas ha de investigar, asume fue superior el pánico a pensar es un enfermo esquizofrénico y degenerado, y por un mero comentario perder toda una vida de amistad.

Esbocé una sonrisa sensual, y acercándome relajada le invite a calmarse, pues temblaba por su rascacielos desplomarse. Exhorté un no tengas miedo, es el pienso del dictador, pierde la pavura y se derrumba la dictadura. Si mi espectro ermitaño fuese forjado en las normas autoritarias, fertilidad de la especie sería clavada a granjas aviarias, de llegar a este extremo se extinguirá el mundo por ser mamífero infecundo.

Simpatía sigue en alza, amorío olvídate, no entrego ni aunque me des fianza, pero maderas ha sido divertido, construye cuanto quieras envilecido, que le den por el culo al hipócrita y el mojigato y el puritano y el frígido, aplaudan ellos en sus ruinosas moradas como focas amaestradas, que tú esmérate con los clavos y maderos y tornillos, avísame montados, que desenredamos los ovillos.

 

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