Miércoles once de marzo de dos mil veintiuno, retumban tambores de guerra, pongan el bobo televisor, anuncian que un perturbado de modal autoritario ha dictado confinar perímetro de cuatro municipios, allí ansío la gente se rebele, manifiesten su protesta, en libertad y democracia es indigno se admita, y tirano cuya faz ha sido trazada por burdo dibujante quiero aparezca en pantalla, dimita el canalla.

Jueves siguiente, estoy sorprendido, que sus habitantes han obedecido, y al querer salir del término se topan con legión de títeres armados, retrocedan ordenan, queja debería quien lo viere y lo sufriere, pero los borricos aplauden, qué diantres hacen, rezo sean tarugos minoría, es imperdonable del deforme su fechoría.

Aguardando reacción de la mayoría yo voy a comprar, llevo días sin ir a la ciudad, y descubro los comercios asiáticos han sellado subordinados sus persianas, avisan de la invasión el repicar de las campanas, pero ni un espantajo hace nada, de seguir por esa senda se precipitan por la hondonada. Advierto por mis métodos, a través del insulto impropio de mí o de la cortesía y el soneto, intento dentro de la cordura no ser discreto, pero fuera de la jaula apoya la muchedumbre a cual monstruo, con cara psicópata, de encontrármelo a oscuras me doy a la fuga con la mayor abreviatura, ¡menuda chapuza en careta de la criatura!

Resto de vertebrado está compuesto de varios despojos rechazado por animales, crin declinó equino por sus piojos, grasa sebosa de la panza refutó la morsa, adujo con ese lastre soy la gorda horripilante de mi especie en contraste, y cuya olor fétida mal disimulaba repudió mofeta de aroma podrido. Altura escupió jirafa, de comer hoja de la acacia se morirá el gusano de hambre, al séptimo crepúsculo es fiambre.

Viernes acudo a la universidad, y el panorama es inaudito, clases anuladas y pasillos dignos de aquellas secuencias de terror donde sólo se oye el crujir de los materiales. Voy al aula de informática, y por sorpresa me encuentro su morada desértica, paz preciosa, todos los ordenadores a mi libre uso, haga cuanta plazca y abuso. Pienso vendrá el alumnado tardío, y en torno a las cuatro viene el becario, inquiero dónde está el joven gentío, suspendidas me comenta las asignaturas, ¡tremenda noticia!, se atacan las culturas.

Hasta anochecer me quedo solo, juego partidas una tras otra ociosa, y milagro invencible es poder escribir prosa, jamás había logrado de tanto griterío por adolescente alborotado. Miro un rato pornografía, la sexualidad se incluye en la sabiduría, que aunque algunas prácticas son repugnantes he de saber la diabólica capacidad de las perversiones mutantes. Marché próximo a clausurar el edificio, y al llegar a casa me desilusiona comprobar no hay de la sociedad reprobación, ni del ogro su rectificación.

"Sábado inicio de la dictadura sanitaria estuvimos en edificio en ruinas"

Sábado he decidido relajarme, pinta que tanto nativos como foráneos quieren suicidarse y matarme, y con mi novia acudimos a un templo abandonado, dos tercios en ruinas, falto de techado, y los escombros crepitando si no presta atención de donde imprime su pisada. Sesión fotográfica es de temática adultos, desdeño esa bazofia arcaica de prejuicios y tabúes, en mi equipo sólo quiero educados y cultos, pero en un momento concreto percibo algo extraño, es un silencio huraño, tenga en cuenta que a cercanía hay una concurrida autovía.

Aquel estrépito desfile de motores, claxon del impaciente que tiene prisa o imprudente de maniobra que no avisa, se ha desvanecido. Valoré se habrá producido un grave accidente, y el flujo de vehículos intermitente se habrá interrumpido, pero sobre el cerro colindante asoma el vuelo bajo e incesante de un helicóptero chismoso, despliegan alimañas las tropas de batalla.

Del mediodía a la víspera estuvimos en absoluta soledad, tan sólo vagabundos deprimidos que en otras alas derrumbadas se han forjado sus rústicas barricadas. Al salir me impactó la calzada vacía, en kilómetros no me adelantó ningún carruaje, ni me crucé frontal con mísera motocicleta.

Llegué a gasolinera, buenos días caballero, vengo a llenar el depósito, y al dialogar con el trabajador le comento insólito el itinerario, regreso de tal población y diría por el tráfico se ha extinguido nuestra nación, nunca he visto el asfalto con tal inacción, mas el palurdo contestó, pueblo se ha quedado en el retiro forzado de su hogar, se sumaba y apoyaba sanguijuela a su obrar.

Genocida convirtió chabola en prisiones por carambola, y estoy convencido ni cacique se creyó la magna retirada del vulgo decidido, pues amaneció el domingo que la escoria engalanó sus balcones, puso letrero con un aborto de arcoíris, por ser de cutre insuperable le faltaban los faldones. Música a todo trapo, canciones cuya letra fue una aberración, mas hembras paleolíticas y sus grotescos trogloditas bailaban en el palco, orgullosos de su repulsiva diversión.

Me duele reconocer que en jornadas sucesivas estuve desconcertado, deslucido quien sepa de mi genialidad y un tanto apagado, pero en combate estoy criado, me recupero rápido de las heridas infringidas por tumulto traidor y despiadado. Error asumí de concebir a vecinos y lejanos como entes de actitudes valientes, que siempre han reclamado derechos humanos en países orientales o comunistas, y fíjese que llega la tortura a nuestra tierra y reniegan de sus exigencias idealistas.

Putos farsantes, aléjese de la urbe, hordas le increpan mientras anda por llanos andenes o subidas que trepan, descenso en vuelta las zapatillas frenan, mas en aldeas rurales van a la zaga los subnormales, hable en voz baja, circule sin rugir en demasía los cilindros, que de fincas hay oídos espías, ultrajan ¡mira esas hienas arpías!, trigo hasta julio madura su cosecha, de haber tenido dinamita los parásitos hubieran prendido la mecha, aunque al carecer de armamento me hincaban sus pupilas como flechas.

Perplejo y aturdido estuve aquel primer asalto, que de rival estoy informado, pero parroquianos en platea me dejaron pasmado. Dirían ustedes, si hubieran latido aquellos meses escritos en renglones por mano y trazo del dinero, que estábamos en clima prebélico, y apoyo su afirmación sin temor, cuanto jura no es error, a lo sumo quedarse parco, estábamos en hostil revuelta, dado corderos se abastecían en supermercados cual civiles huyen despavoridos a sus refugios por protegerse de tanques. Hizo acopio de alimentos, bebidas e incluso se agotó el papel higiénico, nadie supo por qué de lance patético, yo apostaría fue por diarrea y los nervios.

Torturador magistral, a ambos flancos suyos lechuga y arándano, precintó las fronteras, sitió todo trazo en atlas de caseras, y aborígenes y nómadas y extranjeros e isleños o lugareños, enjauló en sus chozas, policías fanáticos velando que de puertas no entra o sale ancianos dementes o menores inocentes, parques infantiles qué idiotez, han precintado con cinta para lapidaria sandez. Adultos en régimen de esclavos, trabajar y comprar y perro pasear, eremitas sin cónyuge o amados, can mear y al salón regresar. Autopistas y cañadas custodiadas, tanto suelo pedregoso como asfaltadas, es idéntico tal cual inventa el cine o la fantástica literatura, ha recreado el delirante con su venganza, salvo que ahora el ficticio escenario tenía su real fotografía.

Mendrugos periodistas y médicos oportunistas se convirtieron en el libro sagrado de creyentes, apóstoles de una lectura apocalíptica cual les faltó proclamar el grito a continuación, arrepentiros pecadores o arderéis en el averno. En camerinos se masturbaban mirando cuya obscenidad suya es los índices de audiencia los delanteros, y propina obtuvieron los traseros.

Plebe inepta pareció volverse imbécil, no tengan tal concepto por favor, que el virus protagonista de esta negra narrativa demostró la ingente cuantía de analfabetos que había en aquella sinrazón humana.

Disculpen haya empezado acelerado, que por la mera educación debería de haberme presentado. Me llamo lea sílabas de mi autógrafo, español digo resignado y catalán omito por avergonzado, a tres trancos de franquear cuya valla pone su listón la cincuentena de edad. Alcanzado este monto toca haber aprendido que el cómputo cronológico de la vida es una estafa, dado se cifra en suma adelante para ser optimista, pues en proceder cuenta atrás de cada anochecer sería la existencia un flagelo pesimista.

Sacrosanto destino me alumbró desde el parto para el diario conflicto. Lo supe desde mi infancia, bajo la enfermiza potestad de una madre manipuladora, posesiva, trastornada mental y retrógrada por aquellas enseñanzas de monjas eclesiásticas en sus etapas escolásticas. Yo mismo estuve en escuela de curas, y durante los diez primeros años fuimos todos chicos en el colegio, profanar saya femenina el patio era grave sacrilegio. Tanta testosterona reunida originaba por la marca del jersey burlas y peleas a puñetazo limpio, bajo la indolente contemplación de cuyos maestros negligentes sólo intervenían si en disputa se derramaba sangre en labios partidos o pómulos heridos.

Fase fue un magno entrenamiento en mi adolescente crecimiento, dado matriz que me parió colocó candado en mi teléfono, cito de elenco un patrón de su virtud, a fin de no poder llamar a mis amigos de juventud. Si por acaso siente curiosidad de cual máquina humana puro nervio menciono, exorbitantes recuerdos colecciono, pero destaco cuya velocidad incansable no encuentro forma de describir, y que quizá ustedes pueden hacerse una idea si digo se levantaba reinando satélite terrestre en el trono de la oscuridad, y antes de verse alba al horizonte ella ya había fregado, y planchado, y cocinado, y barrido, y cosido, y limpiado, lavadora puesta y ropa a secar tendida, vestida siempre con tacón bajo y larga falda casta hasta tobillos, que en estos valores la educaron monjas y caudillo.

Lides entre progenitora y cual siervo la escritura adora eran dignas de elogiar, pues usando sendos antagonistas de única arma la voz, éramos como dos enormes tigres salvajes en plena trifulca de territorio, y duraban aquellas contiendas hasta la hora de dormir, pues ella es inagotable y yo, heredada genética, aplico por regla el sexteto de los sin, si vos desconoce yo se los desgrano, sin perdón, sin piedad, sin error, sin olvido, sin descanso y sin dudarlo.

Sea cual fuere la causa, por convicción, formación o devoción, asumo la vida como una guerra perpetúa si no quieres el enemigo te aprese en su campo de concentración, vallado es todo el globo terráqueo, a presos los subyugan de mil maneras las políticas majaderas. De no creerme, tenga este listado por demostración, prepárese, si vos quiere vivienda vaya al ladrón bancario a pedir hipoteca, si se niega allá se apañe, malviva soto plásticos o en una furgoneta, volverá de rodillas cuando se someta. De querer dinero, por pagar facturas y préstamos e impuestos y al tendero, operario destrócese huesos con el trabajo diario, de quejarse explotado y mal pagado dese por despachado, vendrá amenaza de banqueros rufianes para ser desahuciado.

Lingotes son para rangos comandantes, vos desempeña su labor amargado y angustiado, su pareja en gemelo acto esclavizado, retoños estudiando con la norma de por suelo no irse revolcando, economía familiar agoniza con el gasto por comida, no vayan su ropa destripando, y sin embargo gerente pasea distendido por el puerto, su linaje corretea en cubierta de barco y consorte se colma de capricho, usted atiborra ese bicho.

Prolonga exprimir su esclavitud hasta ser un viejo decrépito, ni un sincero gracias o cena de despedida, sólo su miserable pensión, y fíjese, al levantarse tras su retiro, que al abismo ha arrojado su vida y su ilusión. Su mundana biografía se esconde en un cajón, resumida se garrapatea en papeles y nóminas gélidas como el hielo, ¡uy, sí, se fue de vacaciones a la costa!, vaya logro, ¡uy, sí, tuvo lavadora de ocho o diez cien programas, lava y centrífuga y dispone de secadora!, bravo machote, por este artilugio ha luchado como un cachalote.

Del carácter ya lo he visto, no necesito sermón de ningún listo, que un degenerado enloquecido y resentido los ha capturado, van los súbditos del lavabo al cristal, se apean en cojines y sofás, ¡salir a millones a la calle!, ¡qué cojones hacéis tumbados rezongones al cobijo de edredones!, nada os va a pasar, agentes no van a disparar a matar, que yo hable con muchos uniformados y les veo hundidos con ansiedad, no escogieron este oficio para ser opresores de esta abusiva maldad.

Promesas del genocida son mentira, exterminan abuelos que los molestan arrinconados en cuyas residencias son sus mataderos, mueren solitarios y a muchos los han asesinado, pero sus secuaces sin autopsia los han incinerado, busque su asfixia o el veneno en cenizas de la urna, mercenarios de la ciencia le aconsejan, consuélese en la euforia de la luz diurna.

Piensen se confesó no había suficientes respiradores y equipos de cuidados intensivos para tanto centenario, arguyeron de excusa superaban los enfermos el número de camas, y en maquiavélica prioridad se atendieron la cura de personas lozanas en detrimento de octogenarios y ancianos, ¡que se jodan, enfermeros mascullaron!, letargo es su rúbrica claudicar.

Se escandaliza el hipócrita plebeyo, mire los hechos que se están cultivando. Estupefacto fue el vocablo que describió mi atónito asombro de la primera semana. Paseaba por avenidas, justo el domingo anterior concurridas, y ante mí vi los claustros, ahí estuve con el ordenador, ahora las cerraduras se abrazan en un ambiente desolador. A teatros han señalado, paso por delante de uno y otro, elija a su antojo, no entra en ninguno ni un cojo. Estadios apasionados que masas ovacionaban a engreídos futbolistas permanecían inhóspitos, orden vino de violenta autoridad sanitaria, y comercios lacrados yo miraba sobrepasado, por qué ostias estáis acatando, cada cliente huido es irse arruinando.

Idiosincrasia de un tarado tirano, abiertos autoriza los estancos, tendrá soborno de tabacaleras por fusilar con cáncer de pulmón hombres y sus compañeras, pues en la era tecnológica dudo sea esencial adquirir sello para encíclica. Peluquerías observé en función, intuyo concede por benevolencia estar bello en la funesta defunción, o fuese otra razón evitar un impacto psicológico, la señora de cabello azul delata su canoso histriónico, y recepcionista evite expulsado de su cargo, vaya greñas luce el garrulo amargo.

Creí la rebelde pubertad, que de no haber vivido se ha perdido de su crónica lo mejor, saldrá contestataria, mas descubrí cuan equivocado iba apenas en los novicias piruetas por esa criminal andadura, que fotografiando confiado la desamparada llanura de egoísta capital, anduvo una moza en edad de ligar y tontear y corretear por mi aureola, vete a casa me habló a prudencial distancia, a pistoleros daré constancia.

Llama a quien te da la gana, histérica paranoica, leal y firme me mantengo en defensa estoica, mas no teman, la bocazas palurda continuó su ruta absurda, aguardo por barranco quebrado se haya hija de puta despeñado, y por tener algo de utilidad haber caído entre maleza donde carroñeros la habrán devorado.

Cuya ventisca causó catastrófico huracán fue un germen, háyalos a miles que su inmenso orfeón empieza desde la palma de su mano hasta donde no alcanza estriando el hombro con mayúsculo ímpetu. Por bautizo científico tienen alias comunes o de jeroglífico indescifrable, yo sé en mi ignorancia los populares, mas existen a dígito incontable, y la suma no cierre, que es innegable permanecen astutos un fajo desconocidos. No acompañan desde eras inmemorables, reinaba su tormenta por naturaleza, ahora destrona la humana torpeza al convertirlos en arma cruenta, pues se fabrican a voluntad en laboratorios, toman huésped condenado a tanatorios, y ya tenemos el planeta loco desestabilizado.

Requisito imprescindible son las estadísticas, ahí entra en juego el periodismo y sus artes maléficas, añadan por ingrediente aborígenes y viajeros que son cerdos, tosiendo su microbio en todas direcciones sin pensar en los demás, y el monto da por resultado el pánico irracional de cual simio patoso y peludo presume de cerebro magistral.

Impuso emperador degenerado, un metro de distancia entre cuerpos e individual al desplazarse, prohibido circular acompañado, y al decir yo su norma se la meta por el culo, se asomaban a cornisas de fachadas el vecindario entero yo calculo, y me abroncaba la chalada, sepárate, oligarca dicta no se puede ir emparejada. Jovenzuelo con su megáfono, mediocre gracia a volumen alto, dónde voy preguntó el mono, y al pasar por barraca de una siniestra drogadicta puso altavoz a reventar con el canturreo vomitivo de una intérprete avariciosa y sin talento, oiga señora, preocúpese de su campamento, su amargura es para infantes y oyentes un tormento.

Ira subió de decibelios, de haber tenido la población un misil se habría iniciado guerra civil, por ley están desarmados, déjelos piar, de calumnias no saben estar callados. No obstante, si quieren coloquio yo escribí, guadaña que les aguaita fue un arma biológica, nada de accidente, sino intencionado por circunstancia trágica. Al segundo germinaron semillas sembradas en datas que no sospecha, y de incógnito me maldijeron, otros fariseos me contradijeron, homilía falsa y embustera, y yo, ¡ay dirá quién me conozca!, blando espada y si es necesario asalto su trinchera, y mi querida esposa aguardaba en umbral por salir al exterior, qué paciente, ¡voy cariño!, desmantelo este falaz prior. Aún no había culminado la escritura que aparecía otra basura, no bromeo mas no se asusten por favor, que arrasaré al regresar, y al anochecer destapo el enigma, hay millones de esbirros hipnotizados y alelados, no es problema, ceno junto al teclado, uno a uno van a ser pulverizados.

Descubro al resurgir amanecer que la jauría me han bloqueado en su cobardía, será alguno panadero o carpintero, figuran entre fugitivos doctores criminales y periodistas parlanchines. Indistinto su oficio, demostró abrumadora multitud tener ese gen esclavo cual fue dominación y riqueza de tiranos, pues la ciudadanía obedeció con una alegría que no doy crédito.

No quise saber nada de nadie, y debería de haberme visto cambiar de acera a cada cinco pasos por marcar distancia con bípedos prehistóricos, pues era innegable tosían los mamíferos a la cara de los demás, en un concierto sin educación ni respeto. Justo ahora cuando escribo, detengo el ritmo un instante pues he mirado por la ventana, que el tosido de un tocino me ha distraído, dado se escuchan desde este quinto piso, y veo a la cucaracha bañar de saliva a perdigonazos, boca abierta y dos personas a su diestra. El retraso en retomar la escritura se debe a esperar verle atropellado, o quizá alguien le meta cinco balas por la sien, o contemplar su efigie aplastada por el desplome de un balcón, pero con lástima confirmo no ha tenido suceso esta aspiración.

Confieso que por aplacar mis ansias de matar tuve que buscar rincones donde poderme amagar, y a pesar de tanto necio fósil en su guarida fracasé en un primer intento, que en ancho paseo esquivé energúmeno tosiendo. Digo pronto se irá, pero diviso al semáforo un petulante, sus carraspeos a cañonazos me dan ganas de machacarle el seso a mazazos. Fiasco fue inminente esfuerzo, un jardín privado donde en mi descanso mental pasó un técnico de mantenimiento, y hube de alejarme raudo de él, pues el puerco tosía como si fuera a arrojar un pulmón a reacción.

Desistir tacho de mi elixir, en montañas rehúyo de las calañas, y sentado con mi venerada sobre atalaya majestuosa salió de entre matojos un amorfo orondo y rechoncho, corta espárragos y tose a trocho y mocho. Viene recto a nuestro peldaño, sonríe lejano y amistoso, apartémonos, que se joda si se siente solo el infeccioso, mas no proteste, que como mal conteste aquí se aplica otra ley, cadáver dicta el destino rey.

Busqué otra tentativa, soy estratega de mucha alternativa, y deambulando por un barrio a la periferia de esta inmunda metrópoli encontré avenida inacabada, baldosas sin colocar y señal anestesiada, anula plástico transparente que la tiene forrada. Sobre sus tablas intactas y calmadas, pintura inmaculada no enturbia raspadura, reposé mi espalda, miré a los cuatro puntos cardinales, proa y popa, estribor y babor, y vislumbré un marco apocalíptico, queda a la otra ribera cuyo ejército feroz busque refugio, de encontrar vulnerables o indigentes el cabrón dice véngase conmigo. Su honor maldigo, hágalo vos en el hermano futuro, que no caiga jamás en el perdón ni en el olvido, es su propia destrucción un pueblo dividido.

"Me encontré con una chica que hicimos fotos bondage hacía años"

Sentado y meditando, de pronto apareció una chica paseando un perro, allá en el horizonte, y presto hubiera huido, pero casualidades de la vida su rostro me fue conocido, compartí años atrás sesiones fotográficas que puritanos y neandertales califican de escandalosas y eróticas. Se alegró de verme, algo extraño pues no sé por qué razón despierto odio en la asquerosa mierda de la gente, y se sentó a mi zurda mientras su galgo contemplaba el pésimo mosaico de un panorama jurásico.

Confesó modelo estar en ánimos incrédula, a ratos con la esperanza agonizante y al pretender animarse se obceca su mente con el futuro hecho trizas, no hay púgil que salga iluso de semejantes palizas. Autoridades y papagayos martirizaban con proclamas comunistas que tal tortura duraría catorce días, prorrogables si cabía. Lucen su porte henchido como gallos, han convertido el país en un corral de cretinos vasallos, y meditaba moza si suicidio o el llanto, mas yo le dije, no les des carnaza a estos buitres, es táctica de desgaste, aguanta, verás se hieren a sí mismos con sus técnicas cutres.

Pensativa y cabizbaja, profirió un afligido silencio, pausa cual aprovecho yo por describir muchacha a mi lector. Apariencia era de mediana altura, fina cintura, y aunque sé que en todo narración las hermosuras tienen cabello lago o media melena, rubia o morena, permítame decirle que en modernidad hay estilos de peinado corto o rapado, teñido de mil colores, rastras o cresta, adivine cuál a ver si encesta. Ventaja le concedo, pista es una bella fusión con sus ojos azules, y por pincelar su caricatura diré esgrimía tierna sonrisa atenazada por la amenaza de quien en siglos pasados representó función de faraón.

Por distraernos hablamos de bondage en nuestra charla, se pronuncia en dicción inglesa, que manía el populacho con su pifiada acentuación francesa. Quien en abadía de mis letras proclama desconocer, ya va tarde por conocer, mas por contribuir a cuya cultura es neceser, sepa va de cuerdas y atadura. Ya tiene entonces la ceñida base, vayamos a la aventura, tan sólo siga los renglones sin abreviatura, que confesó doncella seguir mi público trabajo, del vídeo a mi escritura.

Me confió intuir de mí que genio y alocado, díscolo en furcias doctrinas que nos imponen obligaciones bajo el pretexto de personas maduras, he de decir me ha pillado, asumo sincero ni un atisbo de cambio ha fructificado. Preguntó si le podía acoger para superar argucia tremebunda, estuve en lucha defendiendo la democracia moribunda, mas respondí que yo no soy cirujano ni matasano. No me fio de estos satánicos druidas, la medicina te envía al otro barrio si tan pronto se descuida, y en abroncar su negligencia alza vuelo la rapiña dentro suyo sin conciencia, responden sabía la víctima podía ocurrir fúnebre incidencia. Vaya a su consulta, salude a sacerdote en bata, explique su dolencia cuál sufre desde data, que el tío será manco, pues sin alzarse del banco le recetará pastilla sobornada por farmacéutica. Volverá un plazo después, su tableta no solventa punzada tétrica, y con actuado interés le derivara a especialista, tiemble por la cadencia en lista. Aquella onomástica clamará enfermera su apellido en sala de consulta, o no ha venido o tras asientos se oculta, de enojarse la practicante ponga al muerto multa, que entre su desidia y su apática tardanza he emprendido el quejoso mudanza, para sabandijas mortíferas yo no dedico ni un mísero aplauso de alabanza.

Quiso ella matizar, con su miedo en constante martirizar, si podía de un deseo gozar. Refiriese a los tractores y granjas de mis fotos, con las modelos en maquinaria y establos atadas, y fue su petición participar en gemelas posadas, que en mis novicios aprendizajes yo no disponía de tales paisajes, mas recalcó si podía pedirme un favor, prisionera de guerra ser la actuación, catorce días como mínimo, sana y mimada imponía en condición, de cumplir con satisfacción renovar tanto durará esa pesadilla, hasta por fin liberarla cuando recobre ansiada libertad la patria pardilla.

El cuánto ya ha sido negociado, tengo rincón acondicionado, no se sorprenda, ridículo es ser un ente normal y aburrido, yo de pervertido presumo ser etiquetado. El por qué ya es sabido, de haber leído los folios superiores tendrá por aclarado, de no haberlo entendido yo no pacto con quien prefiere ignorar lo ocurrido. Respecto al cómo sepa tengo por normativa que los imprevistos deben de estar previstos, y quedó contertulia fascinada, por tanta precisión y meticulosidad calculada, dado no omito detalles, el beber y comer es otros arrecifes para que en la fantasía no encalles.

El cuándo falta en párrafo predecesor, y en debate de si hoy o mañana se escuchó de fondo un rumor, de ser música es instrumento desafinado. Coral descarto, sería como un mono aullador desgañitado, y los truenos tienen un estrépito calculado, muy distinto a este rimbombar desacoplado. Es mucho peor a una orquesta borracha, dado son palmadas y vítores y jolgorio de simios en los escaparates, pedazo de botarates, y asustada por cuyas manadas acechan primitivas para su rebelde devorada exhortó un decidido hagámoslo ya, que no resistía demencia de tal bazofia.

Can guardó en custodia de una colega, mandó a sus agregados un explícito dejarme en paz, me fugó de cuya península halaga un esquizofrénico capataz, mas en discusión yo no me entrometí, boxeadora ya es adulta y en sus diálogos demuestra ser culta. Esperé en portal de su bloque, en veintiséis minutos conté estupefacto una única persona transitar por las baldosas, carrozas fueron cuatro, y un vehículo de sabuesos que miró fugaz y prosiguió rodar por su ramal. Bajó escalones aprisa con su faz tensa y descompuesta, indiscutible lágrimas ha brotado por el enrojecimiento de sus glóbulos oculares, un mero bolso y ninguna maleta, que de prendas necesita cuales viste y su chaqueta. Confirmó previo posar sus nalgas en tapizado del asiento estar decidida, juego ha disparado su emprendida, y con elegante suavidad, ya al amparo discreto de la sólida carrocería, saqué una larga tela negra que con sumo cuidado deposité cubriendo el tramo de su semblante comprendido entre encima de las cejas y el bajo límite de su mentón. Quedó con tal propósito con los ojos vendados, y al apretar su nudo aprecié una bella relajación que serenó su insana tensión.

Créame tuvo doble función, acierta lógico si en una mitad mueve ficha al erotismo, pero difícil es la otra porción, que sin pretenderlo le hice un favor al no ver esas fachadas desoladas, todas las ventanillas iluminadas. Por orillas no vaga ni buscador de chatarra, tampoco hay el típico beodo macarra, y pavimento delante no me entorpece transeúnte y viandante, quién se va a cruzar si yacen gandules en su sillar. Circulación despejada, sé la partida complicada, me aguarda en aduana gendarmes, ¡ay si supieran de mí!, se apostan en avenida principal y secundaria, informado estoy de sus trampas, demos giros rebuscados y vayamos por otras rampas.

"Viaje con los ojos vendados fue divertido y estratégico"

Viaje ameno, que por ir al norte he virado al sur, al esquivo conduje por la autopista, torcí en salida que no correspondía despreciada, cambié rumbo y seguimos diez kilómetros por secundaria, regateo para regresar de nuevo al río en otra entrada adelante y no abandonarla hasta veredas donde sólo circulan jabalíes y vecinos, pues compinches de la dictadura andaban en aquellos caminos que desde mi faro diviso, rival ni mi avistó ni me persiguió, prosigo y hago caso omiso.

Conduje por cuya comarcal nos guiaba a senda local, penúltimo paso antes de culminar el éxodo en exigente camino rural, tractores y riadas garabatean notables bacheadas, donde solitaria se alza la granja amurallada.

Su perfil, al escuchar el coche detenerse y conseguido el objetivo con mucha facilidad, esbozó un calco que sin duda eso es felicidad. Puso pie fuera del vehículo, diestro en avanzadilla y acompañó danza la zurda, y por acto reflejo se fundió conmigo en un abrazo. Supongo derramó alguna lágrima a sombra de su opaco lazo, es pura emoción, y en medio de esa reconfortante fusión musitó un vocablo sensual, desnúdame éste fue.

Liberé de vestimenta en ese paraje, por qué esconderse, si las gallinas no salen de su garaje, fuera sus zapatos, se puede correr descalza, la arenisca su juerga ensalza. Puse su atavío a recaudo en mochila, y sustituí el vestuario por cuerdas de algodón. Uní sus muñecas a media altura de la espalda, juntas entre el valle que forman ambos omóplatos, y suspiró de emoción cuando sintió la cuerda experta rodear su cuerpo al completo por encima de los pechos. Cuatro vueltas repetí idéntico gesto, y alcanzada dicha cantidad reptaron las sogas atrapando sus brazos, por sus huecos y sus contornos, adentro y antónimo y viceversa, bucle para tensar inmóviles y fijas la liana en su lugar, formando una maraña de la cual no tenía forma ninguna de escapar.

Tiquismiquis inquirirán si porto yo siempre juguetes pícaros de esta guisa, yo contesto observe sus camaradas, van enajenados con sus geles y sus mascarillas pintadas, alegarán es por su salud, ya veo las noticias, de éstos hay tantos miles de fallecidos que en residencias se apilan contra el talud. Estupideces ya no tienen cabida, sólo se lo creen los fanáticos mentales que gozan con la desgracia sufrida, mas pueden llevar por mí potes y paquetes que les dé la puta gana, yo llevo saco de liana.

Cumplió mi orden, y durante unos instantes se esforzó por soltarse de nudo inalcanzable. Forcejeó por deslizar las cuerdas por su tríceps, luchó para que éstas perdieran su posición, buscó aflojarlas si cabía o permutar un trazo de su aparcamiento, pretendió mover palmas ligadas mirando al firmamento, pero todo intento fue inútil, y no consiguió ni una sola de sus pretensiones.

Soy además minucioso y estricto, jugueteó morbosa la damisela por desatarse, yo dejé hacer hasta su espontáneo rendir, dado sabía no lo iba a conseguir. Asumió encantada su captura, y quiso besarme con bravura, a ciegas hubo de parar, que con absoluta certeza le confirmo iba a morrear del árbol su corteza.

Besuqueo se habrá de ganar, ha fallado y adentro de la finca se ha de llevar. Desnuda y atada me comenta que le agrada, y el embriagador misterio de los ojos vendados confiesa sin rubor la tiene excitada, mas perverso le comenté, que en estrategia por plan sonsacar no se debe de esforzar, certifico por anticipado su fracasar.

Hectáreas de la hacienda son cuatro campos de futbol su anchura, dos metros de ladrillos componen su exacta altura, y perímetro fortificado con su cima nevada de cristales resquebrajados. Aconsejo a caco desista de su salto sin permiso, quien lo haga aténgase a su riesgo conciso, no vaya a perder su latir, pero si ocurriese el milagro de salir ileso patrullan perros guardianes, mas si éstos no le alcanzan queda el peor de todos los obstáculos, digo de éste soy yo, tengo herramientas por tentáculos.

La casa principal queda amagada por setos y parapetos, huraña de la tapia, desde lejos se contempla el tejado y luceras de la buhardilla. Sus recodos omito, que de cuántas habitaciones o salones dispone incumbe sólo a cotilla, para soplones me callo hasta por dónde se entra a la alcantarilla.

Contaré de pesebres y caballeriza, a resguardo de ruidos y miradas en lejanías, entorpece barreras sus medianías. Comienzo por colosal pista de galope, reino de un exclusivo semental, soberbio y corpulento no permite en su terreno otra visita de siamés, manda su genealogía es campeón en su palmarés. Las yeguas pastan en otro prado, de juntarse en grupadas las tendrá todas preñadas, y en la diadema nocturna acuden a su habitáculo, que fauna son equinas, tontas búsquela en sus vecinas.

Tras su hilera emergía nave rectangular, cobija potros y pimpollos corceles, en diseño similar cual nido alberga estudiantes mansos y dóciles, y sin necesidad de salir al exterior, a su lomo se encontraba el pajar, donde almacenaba mi yayo forraje y grano y condimento, alfalfa del campo es suplemento.

"Entró atada en el establo reformado para fantasías y perversiones"

Conservaba dicha área su vieja estructura, con alguna modificación fruto de mi lasciva imaginación, y que detallo a resucitar rebasada esta grafía. En un recodo sombrío y austero erigí calabozo de hierros enrejados, cuyas barras tanto horizontales como verticales formaban geometrías cuadradas, diámetro un palmo, trace la línea a su arbitrariedad, invariable la medida. Incluya su profundidad, pues al envés había paredes cuyo grosor decidí medio metro, dotando el recinto, en tal obesidad, de una insonoridad que ni golpeando sus rocas se escuchan puñetazos, a la inversa recompensa reciprocidad, sean relinches o cucharas contra cazos.

El único punto débil para lograr total insonorización fue la puerta, que vencí con la medida drástica de colocar tres portales, diserto un par metalizadas servidoras de cortafuegos, y embutida en sus rebanadas cancela de madera maciza, pesa que de caerle encima equivale a losa plomiza. Se abrían por cerrojos desde su cara externa, con lo que no había cerradura ni orificio para llave, y evitar cualquier sonoridad fue del entramado la clave.

Tengo fama de ser concienzudo, ahí va demostración, que por tener en cuenta la higiene dispuse de aseo y manguera con agua caliente a regular, a mí no me gusta maltratar. Cantones provistos de sus desagües, el techo abastecí de perfecta ventilación, mas inútil era gritar, que nadie iba a escuchar, y por descanso prensé lana seca y limpia, dentro de cuatro sacos de lino forrados que, convenientemente cosidos y cortados, formaban una cama artesanal. Claraboya ninguna, todo oscuridad salvo bombilla de un tenue fulgurar, y por reseña ultimar diré cruzaba el cuadrilátero, de occidente a oriente, una viga armatoste provista de recios aros, ¡ay qué tramaré!, rememore películas de indios apaches y su poste.

Déjeme pensar, me inquieta el vendaje resbalar, que las características del pelo produce ese efecto escurridizo. En impedir naufragio dispongo de artilugio, es un antifaz cual casco se coloca en su cabeza, con un sistema de correas que se ciñen hebillas en cumbre de su parietal, en ángulos de su mandíbula y al dorso de su occipital, puede apartarse y deleitarse, fijo e inamovible permanece perenne, por sí sólo no patina y atada no logra ni arañar la felina.

Prolongado su aplicación conlleva extraviar el progreso en las saetas del reloj, en breve confundirá la víspera con la aurora, calendario embrollará en desorden por su abecedario, he olvidado escribir es cláusula de nuestro contrato primario.

Se indignaran por mi maldad, ¡menuda grosería!, enfadarse un césar que encerró su país, en el aire indeciso promulgó la quincena, convencido yo prolonga el adefesio la condena, y sepan en celdas metió infantes con sus chiflados progenitores, se acabó modales protestantes, a miles sufrieron abusos o tunda, mientras la plebe bobalicona y berzotas apoya la sangría de su democracia moribunda. Esta piltrafa de gentuza pazguata se mosquea por mi lujuria, les contesto a tarugos pónganse frente al espejo, cómplice de abuelos exterminados aparece en el reflejo.

Opinión de escoria me importa una mierda, doy validez a la confesa actriz, ven a verme mañana fue su directriz, y justo pronunció esta frase que se tumbó sobre catre, atada se revolvió por amoldarse, con las cuerdas intactas, toda ropa quitada, el cortinaje impertérrito azabache y un cálido adiós como remache.

Crápula me tildará, púdrase la rata que en tal pseudónimo me aludirá, den a los niños libertad, que testimonio soy de cual turba en pánico los han metido en cajones, preguntan desconcertados el por qué, se excusan los verdugos por un contagio, embusten los sodomitas, es simplemente por sus autoritarios cojones. Vetustos urgen de su matinal caminata, de seguir inertes su vitalidad se precipita a pasos agigantados, sabrá el populacho de qué hablo si uso el término oxidados, y mujeres maltratadas siguen por sus maridos machistas en casa ultrajadas, el pavor las postra sumisas, prefieren llorar degradadas antes que ser protagonistas del ataúd en sus misas.

Purria prostituida viene a dar lecciones, hubo pitufos que frenaron aldeanos, de dónde viene señor, supermercado a dos manzanas el arroz y aceite he comprado, y el madero atrasado le abronca, vianda es poca para ser aprobado, y tomando libreta anota otra de sus impúdicas sanciones. Sinvergüenzas de tal calaña los quiero expulsados del oficio, es el mínimo sacrificio, que otras acciones me guardo en confidencia, sabrá el devenir de su incidencia.

"Multitud de cretinos seguían alabando al enloquecido dictador"

Huestes argumentan, las muertes aumentan, pero cretinos no cuentan el incremento de suicidios, a decenas diarias se ahorcan o se arrojan desde terrazas, han perdido la ilusión y sus esperanzas, y pacientes telefonean a hospitales y ambulatorios, señorita pido consulta, tengo molestia estomacal o bollo que se abulta, telefonista aduce estamos colapsados, quédese en casa, por milagro divino serán sanados, mas al no producirse tal fenómeno sus síntomas se agravan. Vuelven a llamar, e insista y persista, que en quinientos intentos habrá algún momento responda la corista, y al lograr tal quimera se solicita visita con urgencia, devuelve la misma contesta, tenga paciencia, manténgase en su cabaña por prudencia, ¡coño qué es ser idiota!, salud de aquejada se ve rota. Desatendidos fallecen a decenas de miles, inscriben defunción en conjunto de pandemia los malandrines, mendrugos criminales, es otro homicidio por denegar cura de sus males.

Bando contrario, lo ilustra la sirena en su cautiverio voluntario, que al volver a galera, ya con el astro febo trepando a su aposento en la bóveda celeste, vi la reclusa dormir plácida a pierna suelta. Afinado el oído, diría percibí un leve ronquido, tendida sobre el lecho que con esmero y mimo yo había hecho, y he de reconocer dudé en si despertarla. Respeté su estado y deje descansarla, quizá concilió el sueño tardío, y al fin y al cabo no hay prisa, la prensa el fuego inflama y el enjambre infame aclama, hoy dé por seguro y años lo auguro.

Di un plazo comedido, despierta marmota, debes de almorzar. Recetas del manjar dictó ella a su previo raptar, por desayuno avena y leche con semillas de sésamo, cuantía milimétrica dé en la báscula, caliente a cuya temperatura le sirvo asida la taza en trapo, que las yemas me abraso. Lógico las ligaduras le limitan, cuchara y tenedor yo se lo aso, come relajada y calmada, los animales corretean al raso.

Compañía se alargó en cháchara liviana, ordenó la rea ni una palabra de dictadura o democracia saqueada, yo cumplo a rajatabla condiciones de gacela apresada. Por resaltar triviales asuntos, hablamos de jamelgos y cosechadoras, con el pórtico abierto se oyen huidizos rebuznos, que cuando el burro rozna en celo se percibe en municipio colindante, es tenor el rocinante. Es hermoso su pelaje, rudo y musculoso su torso, tozudo es justo su prestigio, que si asno dice no ando parece eche cimientos el capullo en el suelo, empujar es fútil, que no se mueve el inútil, tenemos por ventaja el cerebro, su empleo es siempre útil. Arranca por ser astuto y tener tacto, a patadas absténganse, ya no digo por considerarlo maltrato, sino que entre ambos gladiadores su coz es de mucho mayor impacto.

Perduró diálogo la demora de completar la digestión, y finiquité que tocaba ejercicio por rutina. Consta su gimnasia en el centro de su palacio, millas de pie trajina, hagámoslo pícaro, que pasando una cuerda a través de su bondage lancé la sobrante longitud por el círculo interior se cuyos aros se sujetan en la viga, tal cual un atleta sortea listón en el salto de pértiga. Cayó por el bando de la colchoneta si la hubiera, y volví a raíz, apretujado a tal tensión que de haber colocado flecha en el hilo de la arpa habría salido disparada, ¡enhorabuena!, ha pescado carpa despistada.

Plantillas de la hortelana aterrizaban de pleno sobre el campo, enredadera no le autoriza sentarse ni agacharse, izada cual vela en su mástil. Entreténgase en aquel antro caminar, zancadas mansas por ser breves serán un liviano castigo, pues se inclinará de vez en cuando su estatua desequilibrada, jugueteé con la sombra, a cada tropiezo habrá de dar esquivada, e intenté llegar al tabique, en círculos o por la senda recta, luego me explica si lo consigue, o si tiene vereda predilecta.

Reto le endosé, por pavimento he esparcido esférica canica, dónde se ubica ningún cascabel se lo indica, palpe encontrarlo de su pata con el pulgar o el meñique, tan fácil el desafío que no invierto en el azar ni un penique, pero se ha de ser tonto para tanta simpleza. Compliquemos la proeza, que al hallar tesoro ha de rodar hasta tablado debajo de su glúteo, he colocado un tarro traslúcido, levante la bola despacio, en jarro debe haber introducido. De conseguirlo, relaje su ego exultante, son un sexteto la victoria, pero hay un peligro, de ser brusca y chutar el balón marchará inalcanzable para su talón, tal vileza penalizan sogas y mordazas con dureza.

Aceptó encantada, lárgate y déjame sola, cuidarme manejo procurada, a tu retorno tengo toda la pelota empacada, mas preguntó si había engaño, que no fuese mi travesura comedia, o haber depositado en púa chincheta, prometí en mi tómbola no hay amaño ni sucia treta, depende el éxito de su pericia y destreza.

Encandilado me define a consecutiva viñeta, qué has hecho pillina, veo las bolas arrojadas a cada esquina, suspiro pues escogí vidrio, que de ser mandarina tendría el zumo exprimido anegando el cubículo con su océano líquido, y vaso yace tumbado, ciclón lo habrá apaleado, contra pedruscos se ha descuartizado. Suspenso rotundo puse de nota saleroso, mas alumna explicó el duelo superó, que con los huecos entre falanges succionó los trastos, tan sólo levantó el zanco y ya sobre escotilla removió su distal y proximal, cayó por la oquedad tal cual dicta la gravedad. Cumplió con pasmosa celeridad, pero le corroía la congoja de perderse su correctivo, y sin necesidad de meditar dio un puntapié a cuál narices fuese su canasta, cáliz o cántaro o florero, muevo yo a mi bando del tablero.

Peón avanzo en salida dos casillas, oponente lleva blancas y valientes son sus avanzadillas, marcará el compás pero no puedo quedarme atrás, y en tal contrarrestar tomé cuerda larga, junté sus tobillos, y al enredarlos por su contorno exterior y el vacío entre tibias conseguí formar una sola pieza, se aplaca inmovilizada toda su fiereza. De todos modos, es el inicio, que subo un palmo de cuya partida ha sido el principio, y a mitad del peroné repito homónimo engarce, trabo nudo y persisto escalando, instalo campamento base a falda de la rótula. Avanzo a la tróclea femoral, anima el cabo a sus soldados, es altitud cuádriceps y sartorio, circunvalaciones hay que prensar por desfiladero, aductor corona el sendero.

Volvamos abajo, clama trepador menuda putada, llevo quince minutos de escalada, jódase, de querer sentarse hágase pianista, que esta maña se reserva sólo para alpinista. Cuál es el deber en pedestal, enroscar ovillo en la peana, y al propulsar arriba por los aros se produce una reacción física espectacular, se eleva toda la materia de origen molecular. Queda la rehén sin apoyo en plataforma, vuelo estático le agrada y le conforma, mas por su robusto edificar hay que asegurar las cordadas, ponga en cada liada de sus piernas duplo de hiladas, bien ejecutado son infalibles y cómodas. Calcada la maniobra por su busto, carga equitativa su reparto, y al preguntarle cómo se siente, vacila sobrada y a gusto.

"Aquel desafío debía de superarlo atada en suspensión bondage"

Majestuosa suspensión esbozó su belleza levitar en plano horizontal, de cuya creación puede su autor sentirse orgulloso, es cuadro efectivo y hermoso. Toda lucha por liberarse hubiera sido banal, mas no se deje usted llevar por la impresión y los estigmas, que al requerir de la audaz su plegaria, a cambio de ser indulgente, espetó chulesca, no es suficiente tu martirio para dedicarte célebre aria.

Advertí, te concedo margen de prudencia, puedo ascender escalón severo, y en tono provocativo graznó un explícito a qué esperas carcelero. Mostraba cortesana cual plácido descanso infectan domingueros y pánfilas familias donde pantanos ofrendan su engañoso remanso, y confiero al auditorio me impresionó su sosiego notorio, que a miles de féminas estarían intranquilas soltando chispas con sus aullidos, mas es curioso, un déspota degüella su libertad y ni tan siquiera expelen piadosos maullidos.

Tal cual lo quiso yo se lo guiso, y al erótico cuchicheo de solicitarle abrir la boca metí a lo hondo de su cavidad bocal toda cuya mordaza iba a tener callada la pelmaza, que utensilio me concede jurisprudencia sobre el vicioso blasfemar, no tiene la amordazada pala con cual remar. Cerré corchete al último orificio, máxima tracción, desterrar un ápice afuera es imposible opción, y en pretender retórica habrá de usar onomatopeya de consonantes, las emes y las efes en abundancia mezcladas con vocales, discernir su lenguaje es toda una epopeya.

Oratoria menor ya lo había meditado, no he escrito todavía pero sí desde folios antaño había pensado, y por apaciguar volumen de su indecente gimoteo tomé cinta de precintar, toda su jeta soterrando el bozal voy a voltear, cabellera chafada y espere que el giro duplico y triplico y redoblo, murmullo ignoro su alfabeto, que me traduzca algún boticario, no se entiende nada de su silabario.

Picardía mía he ingeniado una lotería, que mediante una jarcia he zurcido un laberinto de costuras e hilvanados y enhebrados en los tejidos que la elevan. Descosido es obligatorio si se anhela la guinda descolgar, pues hace inviable cualquier esfuerzo su perfecto embalaje, imprima ahínco holgazán o todo su coraje, mas alguna fórmula debe de haber, yo se lo hago saber. Trenzados treinta nudos tiene el dispositivo, se apiñan cual un bolo, que no rueda dado sustenta el cuenco sus ágiles dedos. Desabroche uno, quedará el segundo expuesto, y al desabotonar congénere tendrá a tiro el tercero, continué paciente, componen veintisiete su retaguardia candente. Abatida la mesnada, yo acudiré en su socorro, pero hasta ese instante queda el maniquí imperturbable.

La vi rauda poner empeño, pero uñas humanas no cortan y apéndices no tienen por hábito este desempeño. Sospecho que a ese desenfreno los tendones se le van a encalambrar, que las articulaciones tienen un tope de contorsionar, y consiste la tortura en cuya impaciencia conduce a la hartura. Va deprisa, del inaugural ya se ha desprendido, me arrepiento de sólo treinta haber cometido, que la mamona sigue el ceremonial, subalterno sin complicaciones ha cedido.

Decidida y categórica brega contra el trío, casi no tiene resistencia, intermediario se afloja, su soltura es una indecencia, que yo me he pasado un buen rato en la cordura, y es mucho más rápida ella soltando si comparo conmigo embrollando. Por alivio percibo el cuarto le comporta mayor tesón, le estorba los flecos pendidos, y emplea en su logro tanto ciclo como en la suma de todos sus predecesores, mas heroica lo consigue, al quinto persigue.

Percibo una desaceleración, le pregunto si se rinde yo bribón, mas al balancear negativa la testa, cual olas marinas arriban a la costa y retroceden al remojar la orilla aposta, le doy una segunda oportunidad, aún faltan veintena como mínimo que gozan de impunidad, yo coopero si firmas capitulada, mas insiste su vaivén en negación, es indudable de la gallarda su afán de superación.

Marchó, quién me llama despiadado, su mamarracho les ha encerrado y el regimiento aliado le ha vanagloriado, y estos marranos vienen a mí por darme crítica, repasen en los libros enciclopédicos cual gilipollez mítica he desobedecido. Coartadas vulgares es decir no leen, pueril la evasiva, que los cínicos cretinos se han grabado con sus delatores móviles, ahí los ve, mírelos, vídeos hay por doquier en todas pantallas, se filman ellos mismos los canallas, haciendo flexiones o comiendo macarrones, practicando gimnasia en el salón o trucos de moda con telas viejas del arcón. Son ínfimos ejemplos, rebusque pues se vieron soplando los pasteles, chuchos lamiendo migas de pan sobre manteles, y hubo millones de primogénitos humillando a sus retoños, se caen de la silla y ante lloros ñoños sus patriarcas le apuntan con la cámara, a su perfil en redes sociales adjuntará.

Día y noche ven informativo, es la clásica estrategia de limpieza ideológica, taladrar hasta la saciedad es notorio indicativo, escuchen afuera, el silencio es peligro, algo espeluznante acontece con cuyos trofeos de centenarios y excluidos claman un escueto yo emigro, mas no son capaces, por espacio aéreo sobrevuelan helicópteros rapaces, de ser avistados avisan a patrulla, forajido en tal comarca, cazarlo manda cuyo impostor se apropia del título de monarca.

"Atrocidades cometieron criminales aprovechando el pueblo encerrado"

Sé de qué hablo, pues en fotos por el monte escuchaba las hélices de acero, corrimos a escondernos bajo sombrero, la espesura del frondoso bosque siempre fue suficiente, pues baratijas civiles no iban equipadas con sensores térmicos, tan sólo equipos fotográficos que detectado el foco rebelde de inmediato disparan, y no hablo de una sola vez, sino a diario y a cuyo extremo ilustro con un lunes de abril, siete abejorros de metal hube de evitar, capta el tímpano avizor desde su pedestal.

Control es de golpe de estado, falta despliegue militares y ya tiene el absolutismo instalado, pero en cual periodo las cobayas se cobijaron alegres en sus madrigueras hubo desaparecidos. Sitio fijo en halo de escolanía, allá vivía repudiado un ermitaño desahuciado. Fue en cierta manera espabilado, convirtió tochos despreciados en cuchitril que le defendía de salvajes e inclemencias meteorológicas, curtido era en supervivencia, le vi desde pretéritas crisis. Instaló portezuela con candado, urge de alicates el ladrón si su enser quiere ser robado, mas llegó el confinamiento, y al ir por fotografías contemplé una dantesca escena para mi desconcierto, todo su imperio quemado, sólo quedó los hierros del colchón devorado, y de él no hay ni rastro, lleva lustros hosco y adusto, coincidencia de la dictadura, el pobre se ha esfumado.

Otro caso, dormitaba un sujeto en una atmósfera húmeda y tenebrosa, se protegía del frío con corchos y manta andrajosa. Lo vi varias fechas, pues esa zona apacible es agraciada para sanar almas en sus épocas maltrechas. Evitaba sus afines, de venir de frente él torcía en flecha opuesta, supongo tiene demasiado desengaño y su fe muerta no quiere mayor daño, mas estando en el lugar llegaron a su tugurio dos hombres, si me guio por las pisadas, que de fuerzas de seguridad se identificaron. Supe nítido pues el audio recorre el trayecto hasta donde nos habíamos amagado, y dado estaba prohibido actividad al aire público nos fugamos sigilosos, estoy entrenado y ni se enteraron los monstruosos.

Volvimos una semana después, quise despejar de mi mente si había sido detenido tal elemento, o se limitaron a darle un susto por escarmiento. Carece de lumbre su ciénaga, y nos aproximamos con gigantesca cautela, que no oigo ni un ruido ni quejarse de dolor de muela. Conducto auditivo advierte aquí no oigo espectro metido, y ya con ángulo de visión ninguna carne he advertido. Veo el cartón y la cortina, de haber vivido alguien lo atestigua un viscoso charco de sangre, da por rellenar una azumbre de tina.

Sigan inamovibles en sus casas, preocupados de quién aplaude con entrega y vigor, o si tal y cual y pascual tardan en regresar de la farmacia, que mientras vegetan turulatos operan escuadrones criminales, no son aficionados, cúpula dictadora les ha deberes asignados, mas estoy convencido que la actual parroquia leyente, en la trascendencia inverosímil de texto escrito, tendrán una duda, cuánto rato estuvo sola amordazada y suspendida.

Estupidez llevo resignado ya indiferente, alabo dado soy partidario de la extinción, y desvelo fue por data inferior a una centuria, me ha salido la vena cabroncete. En destello de altruismo sí añado que al revisar su labor la vi apasionada, embrujada por un clímax al alcance exclusivo de quien se divierte y entusiasma, jadeando cual soprano deleita anfiteatro de una ópera.

Sarcástico escruté, como lo llevas, ironía es indiscutible, que vi sus facultades fatigadas. Cabe decir le faltaban apenas un octavo de nudos, pero tenía la musculatura trabada, perceptible e inequívoca su lentitud agotada. Había desistido obligada por su exigua energía, y ahora sí hubo de sucumbir vencida.

Vayamos a otro desafío, que pacté con presidiaria antes de su cautiverio no dar comentario ni noticia del mundo externo, cuando salga ya descubrirá se han lanzado los cavernícolas por el precipicio del infierno. Toca antes sesión de ducha, siguen sogas inalterables que no molestan para chapuzón, aplico celo en el secarse, he de torear el peligro de resfriase, y verificada su pulcritud hago cambio amarres, se le va a intoxicar su savia rúbea de alargar petrificados agarres. Dicho curso acometí sin estar libre ni un segundo, soy magistral en quitar atadura por su suplente, en trance permanecen mismo cupo de deportistas sobre el tartán de sus pistas. Son secretos de maestro que no pienso desvelar, y que quien quiera descubrir deberá de escribirme y experimentar.

"Le propuse el reto atada de los platos levitando"

Platos he colgado en cada uno de los aros ya usados, penden a cota de su esternón, rebosan pan y cereal y otro producto no perecedero, es su comedero. Garrafas de agua he provisto para su beber, hay para hundirse en la bañera, sólo debe de encontrar su tubo y absorber, pues de colocar en tinajas podría flotar polvo y residuos en rodajas. Distribuya a su querer, recuerde que brazos a la espalda, soldados y severamente atados, no le auxilian en su misión, y no se abalance desenfrenada, que no mide las distancias con los ojos vendados. Piernas vuelven a estar unidas, puede alzarse le juro y dar saltos como canguro, y de preguntar por mí pasaré a visitarla, onomástica quién sabe, dentro de poco o al menguar de la Luna plena su foco, la intriga es su martirio.

Puedo rectificar, sólo debe su voz angelical implorar, que tengo mi conciencia sensible, quién me conozca dirá con sorna es bastante imperceptible, mas hágame caso, si suplica ruegos por su garganta podrá tentar si mi piedad imanta, mas respondió chavala vuelve cuando te dé la gana, que estoy calmada y la tardanza no me produce ni una cana. Tengo banquete extraído de bacanal en villa romana, tan sólo me da miedo intruso, de pensarlo me río, dónde vas iluso, puestos a pedir tráeme uvas y cuelga el racimo a linde del timo, varón de chola calenturienta pensará en fraude, para este señor escribo, es a tocar de la teta.

Repliqué atrevida eres, me contestó melancolía de mi captor es lo que quieres, dime aguerrida, pero por monsergas no me siento ofendida, marcha a tu encargo, que de mi despensa me hago cargo. Divertida estaré, siempre tengo tarea pendiente, voy rezagada por la oscuridad perpetua y cuya malla de algodón me avasalla, pero pondré en presente, soy testaruda y persistente.

Concurrentes al espectáculo bramaran a su consorte, es intérprete ninfómana y desequilibrada, ¡señalemos quién fue a hablar!, dónde están los críos, secuestrados en su hogar. Busco adjetivos por describir a semejantes simios, que desternillados es ser halagados, dado estos cerdos merecen otro apelativo, australopiteco sigue siendo piropo para puerco. Les dan ositos de peluche, yo rezo por extraigan lapicero de todo el estuche y claven cual lanzas medievales en monigote, por orejas y su buche. Niño qué mierdas va a jugar, su capacidad cognitiva debe desarrollar, llévelo a ver gigantes, que desde su estatura les sirve monumento de aceptable envergadura. Vayan al patio, ha de hablar con párvulos de su ratio, que se están cargando la magia del primer beso, ¡hijo no te acerques!, les abuchean sus matriarcas, ¡será malnacida la infanticida!, van a traumatizar los imberbes, la ternura equiparan con el apestoso queso.

Del portal sale un menor, afuera descarga maletero su abusador, y cariñoso se agarra de su pernera, es por instinto evolutivo pretender dar una carrera, mas el orangután le retira el abrazo, y con palma abierta le suelta un guantazo, queda aturdido y desconsolado, pues nadie le ha ayudado, yo si hubiera podido ráfaga de metralleta le habría al engendro acribillado.

Si estiércol de tal calibre es quien se aterra por mi narrativa y apoya como tarada a la diva, hagamos justicia, ha de pagar su codicia, que yo me declaré en guerra, y tráigame documento cual demuestre mi inexistente firme en tregua o paz, pues sigo intacto en contienda voraz.

En alcoba hay aterrada una chiquilla, su violador le ha roto la mejilla, sangra envuelta en sábanas blanquecinas, por qué no avisa a detectives la vecina, revisa alquitranado y aceras la cotilla, de ver espíritu a una milla ya grita, ¡vete a tu maldita casa!, maldita gorrina, se oyen lágrimas espantadas desde tu cocina, dice la zorra déjalos estar, en discordias de inquilinos no se debe curiosear.

Toda esta bazofia se alegró exultante, se debe su alegría a que mutante prorroga su alarma, y los pasmarotes celebran con júbilo seguir tras barrotes. En ruedas de prensa salen estereotipados malotes, son cual gamberros de parvulario, quien se salte las reglas envían sus sicarios con garrotes, mas a purria yo no obedezco, me da absolutamente igual sus condecoraciones y sus motes.

Salgo al exterior, vamos a mucho peor, culpe a vilordos y zoquetes de tirar su bienestar por los retretes, pues injurias se acrecientan a cuyo nivel estoy por obtener diploma de aviación y cubrir plaza en bombardero, desde ese callejón austral hasta el arroyo septentrional lo quiero todo destruido.

Esperpéntica ceremonia supera líneas rojas, pues un organismo chorizo de protección civil actúa cotidiano en pantalla, y en una de sus ignominiosas representaciones ocurre un hecho insólito, cacatúa de su oficina ordena llevar pergamino, demuestren es su marido o esposa quien va a su costado en el camino. Concierto abominable creen los bárbaros es la apoteosis musical, dista infinitos su utópico final.

Llevo años sin recorrer tanta carretera, precio de la gasolina es una ganga, y los carriles fluyen vacíos, cunde el beneficio de la cartera. Estamos hoy en anónima localización, martes radico en cual huerto pertenece a tal localización, y la chusma aglomerada sigue anclada en su sinrazón. Por trazar parangón, balbucean barbaridades de dama intrépida en la fábula, pero hay acontecimientos horripilantes, que por largarse un huésped del domicilio su compañero le apuñala, y solicite en hemeroteca el anuario de incidentes, siéntese, pues tiene incalculable para revisar los expedientes.

"Por confianza y pacto sagrado llegó el día de desatarla"

En carpetas no aflora cuya belleza volví a inspeccionar, disculpe olvide apretar el botón de cronometrar. Te he de desatar, dije con tristeza, morboso manifesté deshacer ingeniería me da pereza, mas por afluentes de vivienda se puede deambular. Confianza es augusta, te he de liberar, y preguntó la rescatada, cuál es la fecha intempestiva, pues ha vivido en cuyo letargo desorientada diría una barbaridad.

Cuarenta y cinco días ha tenido el macaco y sus piojos al pueblo confinado, pero al regresar no espere altercados o cándidos enfadados, dado hay quien todavía no sale de su burbuja, es temprano, exclama el odioso enano. Alusión es de uno, que lo ha gritado sobre un friso asomado, pero contiguos y adyacentes veo muchos otros residentes, se enclaustran penitentes. Impúberes sufrirán secuelas irreversibles, sabremos en futuro aporreos terribles, y yayos ha sido carnicería, hay residencias donde se ha producido cataclismo, los apilaban difuntos con la venia del autoritarismo.

Dietario pésimo, compone la cronología la abrumadora mayoría de lerdos en apoyo felices y los trúhanes ampliando su necrología, que muertos ha habido por centenares de miles, atontados son decenas de millones. Ha quedado un reino devastado, jaque serio ha de ser campeón legendario quien lo aplaque, pero las piezas siguen en sus casillas, yo enrocado y feligreses animando al malvado, de marionetas ha perdido la supremacía, y ahora fisgones se sienten con brío de mover las piezas, mueve la torre, que el burka de la mascarilla enmascare las fierezas, es absurdo por cuestiones de salud, pero sirve por deprimir y torturar la multitud Alfil incita el soso erudito, tiene su eco un cómico timbre de pito, mas aquí estoy sentado a mi bando del ajedrez, llevo desde la infancia y me acompaña hasta la vejez.

Ya frente el umbral de la puerta, vestida con sus mismas ropas que portaba en su viaje de ida, vio los deslumbrantes rayos del sol, y me preguntó que iba a encontrar más allá de aquellos muros. Agria es la sinceridad, soy consciente y no peco de ingenuidad, pero hube de plasmar verdad, gente ha vapuleado la vida y la libertad con total impunidad, y el depravado trovador mete en sus estrofas montones de golosinas obesas y fofas, empresarios y operarios le idolatran, excepto un par de acertados desconfiados. Zozobra el navío nacional a la merced de un oleaje homérico y portentoso, pero se debe zarpar y las aguas surcar, que permanecer ancorados es tragedia anunciar.

Agradeció de mil amores mi respeto a su reglamento, los preceptos de la dictadura me importan un pimiento, pues confesó perder noción del tiempo, yo firme en mi personaje transgresor, que jamás tuvo despiste por haber vertido queja o lamento. No me intuyó desesperado y deprimido, no me vio cansado ni decaído, estuve enérgico y poderoso, y gracias a borbotones me dio por haber convertido el horror en un episodio apasionante y fascinante.

Justo entonces enmudeció, con aquella tristeza de quien no quiere marcharse del paraíso, y preguntó si me urgía aprendiza de faenas en gallineros y pocilgas, dijo para empezar, o servir en tareas domésticas, por supuesto abierta a cuerdas exóticas, pues comentó suplicios por cumplir sus míseros pagos en fonda compartida, y por salvar su infortunio estaba dispuesta a complacer grata. Desván ya le contentaba, que drama y delirio justo ha empezado, y yo acepté encantado, es inercia aquí el trabajo procesado y agradecido el ganado, guarros renegados mastican en el senado.

 

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