Cuyos hechos desgarradores leerá a continuación sepa, mi querida y querido lector, son pura mentira, fábula fantasiosa de mi creación literaria, y cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.

Época no rebusque allende baúles de nostalgia tardía, fue en la púber adolescencia de cual siglo tuvo por incidencia la mayor debacle intelectual jamás acontecida en especie evolucionada, y hablo con absoluta certeza, de querer vos juzgar use la cabeza. Argumentos expongo, ¡mire!, calles desiertas, negocios cerrados, autopistas vacías, que un dictador degenerado su nación en hogares ha encerrado, y estercolero abrumador alaba jovial y dicharachero, felicitan al carcelero.

Yo inconsciente vengo de sesión fotográfica, en ruinas ha sido una práctica mágica. Aparco que son las ocho, y un repulsivo concierto de aplausos atronó a traición, ¡mire!, parecen focas amaestradas al balcón, aquel más fuerte que su vecino, estúpido concurso que al principio no supe a qué vino, pero hierven sus palmas, e insisten y aplastan metacarpianos al rojo vivo, aguardo conocer conquista victoriosa de algún patriota divo.

Sabida esperpéntica ovación es por inicio del genocidio, salgo a la rambla al día siguiente, y tan sólo cruzar la acera vislumbro, en la cristalera de enfrente, infames globos coloridos que una pardilla ha colgado de su barandilla. Medito será su cumpleaños, mas sospecho por sumar a su decoración patética un horrendo dibujo de un mal pintado arcoíris, lema es deprimente, dejaros de sandeces y sacar a los niños rehenes, necesitan el aire libre urgentemente.

Nadie a mi favor, sino todo lo contrario, miraban chivatos desde sus cornisas, dónde vas con prisas, vuélvete a la prisión, nuestro tirano amoroso prohíbe ser libre y pensador, y conste que esta anécdota no es singular de un desequilibrado, pues me asaltaron en plural, a cada paso florecían imitadores por decenas de tal chiflado.

De todos modos, esta escoria, ojalá extinta en el venidero mañana, no es héroe de la patraña, si busca esa porquería váyase con tabernero, que mi solar no es un vertedero. Protagonistas son un policía y una ciudadana, comienzo por varón, angustiada estaba progenitora en su educación, el niño es agresivo y bravucón. Llevó a su pediatra, mire doctor, estoy muy preocupada, tengo retoño que lo mando a buscar hielo y me trae morsa despellejada, le digo saca al perro que mueva el zanco y a vera de la carretera me lo arroja por el barranco, exagero sí señor, pero ruego entienda mi ansiedad, que trae sus amigos escolares por jugar en casa y yo pregunto, cariño dónde están los chiquillos, enclaustrados llorando en el armario los ha dejado el pillo, y en el colegio toma libros y apuntes de alumnado, búscalos en los retretes, en aseos los ha tirado. En los juegos pide ser malvado, y yo comento mi amor es hora de marcharnos, dónde está tal crío, rol rival abandona al árbol atado.

Vos es médico, resuelva mi congoja, si necesita medicina o terapia, otra opción es el sacerdote, hagamos exorcismo pues parece poseído por el diablo, mas respondió el facultativo entre risas, los serafines son traviesos, su cerebro en desarrollo, no debe de flagelarse, es típico de ser madre, pero verá la ricura enderezará al crecer su diablura.

Con el paso de los años se acrecentaron las dudas de la dama, el diagnóstico pudo ser equivocado, pues el mocoso se había vuelto emperador alborotado. Tome usted por revelación su primer oficio, aprendiz en tienda de ropa, que al mostrar zapatos de tacón del número solicitado se dirigió a feligresa mandón y autoritario, qué lleva dentro el bolso, enseres personales contestó, traiga aquí espetó con sus colmillos burdo y soez, yo se lo registro. Rastreó y revolcó hasta los recónditos bolsillos, monedero y otros utensilios, presentirá pagó cara la ofensa el alelado, esa misma tarde despachado.

"Aquel mocoso bravucón y problemático quiso ser de adulto policía"

Superados cinco años de su veintena, un jueves inolvidable, aquel peligroso infante confesó, en frase tal cual aquí escribo, mamá seré policía, y la mujer por primera vez en su vida sintió alivio y orgullo, es loable ser labriego del bien, que en esta profesión protegen bancos y el senado, escuelas y el mercado, mas replicó entusiasmado el primogénito, tendré pistola y esposas y uniforme, soy la autoridad, quien me discuta le castigo con severidad.

No, hijo, no, insistió la sacrificada, que estos servidores velan por nosotros, frustran fraudes y altercados y robos, pero litigó ágil el tarugo, como pille atracador le enclavo revolver en la sien, plomo de balas le ensarto como mínimo unas cien.

Matriarca remachó, recapacita heredero tu ideología, colectivos en riesgo de exclusión social siembra este avaro capitalismo, demasiados sueños hay truncados en la enquistada pobreza de una sociedad caótica y trastornada, mas de nuevo contradijo el turulato, le diré a toxicómano dame tus pelas, o desde el ático del rascacielos te certifico que vuelas.

Desmoronó toda fe puesta en él cual castillo de naipes, y recordó el vientre materno en esta labor no puedes discriminar por etnia u orientación sexual, religión u opinión, tonterías masculló el chico, piara de chorizos son morados y verdosos, que de ponerse filósofos les daré su escarmiento, al fútbol es donde pían los forofos.

Arrepentida de no llevarlo al exorcista en su momento, romper al menos su embrujo o sortilegio, le vio marchar al despuntar el alba bostezante, dos maletas arrastras, que academia de cadetes dista trescientos kilómetros y un par de millas a contar desde su alcoba. Rezó por lo expulsen y devuelvan pronto, mas el destino está escrito, y aunque vire por despistar a babor, luego por sorpresa a estribor, irá inexorable a cuyo puerto atraque ha previsto el renglón fundador.

Tres meses estuvo en cual parvulario un instructor flacucho y jorobado impartió sus directrices, cardinal y primordial los preceptos para detenciones, han de tener una justificación objetiva y legítima, todos aplaudieron excepto uno, profetice cual sujeto fue.

Pasemos lección, presten discípulos atención, que a ningún bellaco se le ocurra acto de tortura, trato o pena inhumana o degradante, preguntó el monitor si bisoños han captado, todos y todas contestaron afirmativo salvo uno de vocablo prescindido, prediga vos quién quedó enmudecido.

Tercer capítulo, qué emotivo, me desborda el lagrimal y me zumba el conducto auditivo, al proclamar en su homilía ser policía es concebido como un auténtico servicio público esencial, testimonio de novatos y novatas recobró, bramaron al unísono coro la monosílaba positiva, descuente uno, pronostique cual personaje así obró.

Zanjado el trimestre, aquel villano se licenció en una nueva promoción, catedrático explíqueme en qué consiste su avaluación, y en voz afligida asume el profesor, yo cumplo cuyo cupo estipularon los ineptos políticos, pongan quinientos nuevos funcionarios, aprueben incluso a mentecatos, fue promesa de parlamentarios en campaña para elecciones, y pesados opositores me pisan los talones. Dígase chantaje, pero responden los déspotas no voy a explicar, que usted es súbdito y tanto saber no es de su importar.

Primer año en su empleo se le asignó tareas de neófito, y estando regulando el tráfico mandó apartarse a un conductor, por qué quiere multarme, está es la línea de detención y usted ha sobrepasado la pintura con el neumático delantero. Tocar los cojones por recaudar ayuntamientos es una costumbre mundial, mire las causas de infracción en ordenanza municipal, excedió en seis kilómetros el límite de velocidad, estacionó fuera del margen de su plaza, lleva el cristal de la luna delantera sucio, las luces apagadas, circula con el intermitente encendido, conduce con sólo una pezuña en el volante, y no prosigo con el listado absurdo, pues nos da para saquear a peón habitante.

Por aquel incidente inspector reparó, este anárquico elemento no dignifica el buen nombre de la institución, de trastadas lleva unas cuantas en su colección. Pensó es inexperto, tendré ojo avizor, tráigalo a mi despacho, allí impuso su jerarquía, óigame por esas orejas, proceda con mayor prudencia, que sus pifias tienen por fecha de caducidad empañar nuestra gloriosa decencia.

En sus turnos de patrulla callejera se le asignó un compañero de mayor experiencia, y completado tanto circuito como por haber cartografiado el planeta entero llamó teniente al confidente, cabra descarriada cómo se ha portado, informó cual sheriff corrupto en su poblado. Al ver tres jóvenes hermosas quiso identificarlas, sepamos dónde viven espetó, y raudo corregí, no hay causa autorizada para vulnerar su vida privada. Cita otra reyerta, una doncella corriendo bajo la lluvia quiso detenerla, por qué corre, porta mercancía robada, cálmate, no lleva paraguas y va mojada. Crónica hay peor, que a personas de otra raza miraba receloso, y en riña cual tribu no doy pistas, racistas hay desde fontaneros a periodistas, manifestó un lacónico cállate, epitafio concluyó fuera de mi territorio, quédate y tu próxima barraca es ataúd en tanatorio.

Qué hacer con problemático mendrugo, técnica única es la oratoria, expulsión es inviable por no haber sentencia condenatoria, dado se ha de reconocer no había prueba irrefutable contra aquel despreciable, mucha palabrería pero todas fanfarronadas, ni una sola amenaza había sido ejecutada.

Amplifique el currículo, vino un extranjero a comisaría, un pelele vuestro me ha extorsionado, tomando alcohol en umbral de discoteca el sábado por la noche se acercó el mencionado, me dijo tarado qué coño haces, está prohibido emborracharse al exterior del teatro, y en disculpas del infractor solicitó imputado una gratificación, dame la botella por cortesía, de no hacerlo te detengo y repatrío por extranjería, mas en asuntos internos aseveró el denunciado fue confiscación, que no trajo a sus almacenes pues en descuido se cayó y rompió cazo en mil pedazos.

Transcurrida la plácida primavera sin sobresalto, confía la administración no haya otro truhan ciclón, y se le asignó un mozalbete en su patrullaje, porte escuálido, carácter tímido, con el calco en su faz de cuya ingenuidad conservaba desde época engendrado, obediente y disciplinado.

A gusto recibió el nuevo designio, dado implicaba figurar como miembro de mayor entidad en el automóvil, y poseída su vanidad por un frenesí eufórico arrestó una tutora de guardería por apropiarse de manzana en una frutería, detuvo a un octogenario por cruzar indebido a yardas del paso cebra viario, y por simplificar antecedentes, de cuantas capturas realizó en esa etapa, el noventa y siete por ciento quedó en libertad sin cargos, exuberante la cifra de fracasos.

En aumento su delirio, hiena se encaró con monumento empedrado, buenas noches caballero, qué hace zángano ahí parado, mas su monaguillo advirtió, relájese camarada, es sólo estatua de jardín pintada. Por ofuscado o por sordo, siguió gritando a la piedra, vividor le veo a diario, a quién espía pordiosero insolente, compadre relájese, que es mármol inerte, pero en el mayor de los disparates, disgustado pues rival mantenía su actitud inmutable, le exigió propina, hidalgo por favor, que vienen por aduanas hechos de fábrica, en cajas mejor que bobina, y debió de ser por agotamiento, que clavando sus glóbulos oculares a ese arte del renacimiento remató un postrero alardeo, mira cómo sollozan sus ojos llorosos, malditos despojos, cuanto os falta de dinero os sobra de piojos.

"En su patrullaje vio una chica preciosa incumpliendo el toque de queda"

Colérico y desquiciado, fue apuesta laureada que pronto afloraría su ebrio demonio, oiga cómo blasfema en sus entrañas, y tal cual presagié divisó una chica preciosa, subrayan las saetas del reloj horario nocturno, y un totalitario ha dado orden precisa, a partir de ese ángulo decreta toque de queda, prohibido huellas en vereda. Giró volante, y con el mismo sigilo de cuyo tigre majestuoso acecha gacelas ingenuas con su primor musculoso, detuvo el coche a ribera estrecha de la osada, bajó ventanilla e inquirió dónde va usted señorita, infringe la ley golpista.

Desveló la muchacha en tono dulce debía su tránsito a salir tarde del trabajo, floristería en barrio colindante, que tras una semana de vacaciones y la bruma espesa procedente de la brisa marina, este domingo acaecido, tuvo pétalos pobres se han marchitado, tintes chamuscados, resecos los tallos, y en tensión nerviosa ha estado toda la jornada, podando y regando, no tira fina la economía, hasta centavos va ahorrando.

De claveles hubo de mimar sus flores dentadas, tengo en panícula o cima laxa, que requiere riego regular, evite encharcar por no ahogarla, suelo rico y bien drenado, sol adora y no tema, que no necesita protector solar, y los hay rojos o rosados, salmones o blancos, amarillos confieso a mí no me atraen, y bicolores mis favoritos, aunque yo soy sólo la florista, y en la compra escoja el cliente, ignorante o especialista. Protejo de sus plagas, fatalidad sufra de pulgones, cuido no contraigan la roya, que le produce una serie de pústulas alargadas en hojas y tallos, manchas de aspecto velloso, ya puede arrojar al contenedor, si son feas nadie engalana en cornisa del comedor.

Vendo mucha orquídea, populares si son blancas por simbolizar la pureza, azules a la zaga representan paz y armonía, rojas es fácil deducir son el amor y la pasión, pero indistinto su matiz son flores queridas, exóticas y delicadas, aconsejo en terrazas pues aman mucha luz, aunque evite incida directa su febo majestad en las hojas, no someta a heladas o a tórridos veranos, no se exceda con el agua, y he de cuidar su peculiar anatomía, tres sépalos y el gimnostermo distinto es de otras plantas.

Gloso cambio de tercio, que adorada tengo la rosa, en nuestra geografía una diosa por su perfume, la reina fragancia del jardín, con variedades cuya ingente cantidad no me sé todas, y dudo exista en todo el mundo un sabio capaz de enumerarlas sin omitir ninguna y por orden alfabético, pues los reiterados cruces entre especies, muchos no catalogados, han permitido colores y gamas en busca de paraísos idolatrados.

Laboratorios han manipulado sus variedades, ya las hay eternas, ni se marchitan ni se pudren, dado corren por sus arterias savia de glicerina. Hay alteraciones sin espinas, ¡ay! se pinchan los patosos y despistados, y en híbrida es querida la rosa de té, tallo largo, flores grandes, elija de catálogo elenco inmenso de colores, compre cual vos quiera, ornamente en macetas, celosías, pérgolas sus enrejados, decore rocallas rústicas o enjoye arriates junto a vallas, muros o setos, yo prefiero ducados y doblones.

Tulipanes son populares en todo el globo terráqueo, con sus pétalos izados cual mástil en velero, que de su historia antigua al presente el cultivo los ha creado dobles y voluptuosos, o curvilíneos y vistosos, hay con flecos de seis hojas, o curvados o manchados o sólidos, un color en base y otro de contraste.

De tener pensado regalar a su amada, en ofrenda el pueblo se guía por su pigmento y tonalidad, y nunca falta en este continente quien dice es medicinal, siamesas virtudes de ortigas y parentescos urticantes promulgan los incultos, es su estómago y su trasero, ya se apañarán si lo usan por florero.

Dentro de cada lar, no es de mi incumbencia si el tulipán ancora en jarrón, bucea en la barriga o fondea por el culo, que yo me dedico a su custodia previo a su entrega, no tengan hongos y no estén secos, retenga la humedad el suelo ligero, ¡alto! no me vaya a exceder y anegar, insectos persevero no se acerquen, caracoles tienen prohibida la entrada en tienda, y examino no haya brotes anaranjados y retorcidos, perpetran vileza los gusanos nematodos.

Cumplida mi faceta, falta revisar los lirios, tienen por biosfera natural del hemisferio norte al ecuador de nuestro astro, suba a los Alpes o los Pirineos, hallará en su turismo salvaje por países asiáticos, dirá vos si le persigue su sombra, no sea pretencioso, nos precede la flora en la naturaleza. Prosperan en pantanos y jardines, debe el milagro a sus tallos frondosos cuales forman bulbos subterráneos que guardan nutrientes y sobreviven a inviernos, usted lucirá gorro y bufanda y chaqueta polar, mientras la flor a lo sumo pierde alhaja del collar.

Lirios adornaban palacios de realeza, pero por mostrar su disparidad enaltecía cementerios y sarcófagos, tengo por moderna anécdota un señor me comentó, miércoles justo levantar la persiana del local, veo en esta flor el espíritu de bella deidad, y limítrofe esa misma víspera una monja exclamó, para mí refleja la pureza y la castidad.

A un bando y otro les digo, hay que ser animal para este pimpollo no germinar, sepulte en tierra porosa de buen drenaje y a luz solar, riegue constante, tampoco los estrangule, y conseguirá su esplendor sin mayor dificultad. Dígame su estimado, surtido en colores blanco, rosa, rojo, morado o naranja, amarillo si no es supersticioso, con rayas o con puntos para extravagante y caprichoso.

También hay parroquiano quien se los come, y entre ustedes y yo confiero este pensamiento, a veces dudo si mi negocio es una floristería o una carnicería, mas yo ya he obtenido mi lucro, no me dé explicaciones, si se baña en lociones o se lo merienda a porciones. Yo cuido de su salud y su belleza, me refiero a la flor, y en lirios estoy atenta no tenga manchas alargadas en sus hojas, es signo de un hongo, algunos motivan gangrena si atacan los rizomas. Prevengo no padezca de moho gris por demasiada humedad, resguardo su cuello de fusarosis, mas insisto cuido sólo la planta tiesa, para humano no tengo diploma ni me interesa.

Cernícalo impugnó, sus margaritas y amapolas y las hierbas que tenga por la buhardilla plantado me trae sin cuidado, y al notar su humor crispado la cortesana asintió obcecada se distrajo, pues ni tan siquiera oteó por escaparate afuera, y al ver el anochecer traslúcido dijo he de marchar rápido a mi hogar, que me voy a retrasar.

Creyó benevolencia, mas en alimaña putrefacta qué diantres significa eso, su léxico es veredicto irrevocable, y a la moza exigió mostrara documento de identidad. Aludida contestó, tenga compasión, vivo a tres esquinas, ya llegó a casa, pero víbora insolente comunicó puede usted vivir en el polo sur o bajo esta alcantarilla, identifíquese con su cartilla.

Rebuscando en cartera entregó el pergamino, vigile no esté caducado, y al ojear nombre y apellidos musitó, usted lleva en la fotografía cabello largo y liso, y ahora luce rastas, foco de parásitos y pringosas grasas. Transformó imagen en plena canícula estival, quiso probar con ese tocado, y el vertebrado del paleolítico dedujo, grupo de su crinado está bebido y drogado. Intervino el novel por apaciguar diálogo enervado, dejemos a la obrera marchar, mas en corte tajante ordenó a subalterno callar, y la chavala volverse de envés, manos tras la nuca y piernas abiertas, la voy a registrar.

Jamás había vivido situación embarazosa, fémina gentil y pudorosa, pero contuvo su malestar, es efímero su operar. Aguantó el tipo cuando aquel rastrero palpó por los vastos y el sartorio, qué narices hace si se ve su piel desnuda, y en reemplazo posó yemas en los glúteos, qué vergüenza de hijo puta, me exaspera semejante bazofia. Su tacto provocó un atroz escalofrío en la desafortunada, pero sacando brío de donde pudo hizo caso omiso, esto no ha existido se dijo. Mantuvo el posado sumiso, pero brotó lágrima de la damisela al sentir un surco dactilar en el lacio pezón coquetear.

"Abusando de su autoridad procedió a detener ilegal a la chica indefensa"

Aterrorizada, que aquel baboso usaba su placa por abuso y acoso, perdió la compostura, le voy a denunciar, mas por tal calumnia procedió a su rapto, usted me debe reverencia, considérese detenida, por desorden público y grave desobediencia.

Con la galantería primitiva de un troglodita, subió paje a la rea al asiento posterior de su carruaje. Cayó que podría haber el hombro dislocado, pues el engendro la empujó airado, y las manos esposadas atrás no fueron de ayuda en evitar su caída, mas no teman, que la adolescente se incorporó, única molestia oprimirse el curvo hierro en la apófisis estiloides de ambos radios.

Portazo enajenado imprimió el burro al cerrar, y presto cual ladrón alunicero arrancó huyendo del lugar. Apenas circulados quince metros, por cuyas calles amargas es triste ver no hay fantasmas, cacique ha querido y el proletariado borrego ha complacido, se quejó obstinada y amarga la mártir, no es legal le recriminó, dame tu número de placa. Dé gracias le alegó el madero, adjetivo despectivo es su merecido, pues en lejanos imperios ya tendría bala agujereando su frontal.

Ascendió decibelios la discusión, tú eres aquella bofia corrupta que yo no olvido ni perdono, a punto de alcanzar mi meta apareciste, buscando a ver quién multo y detengo, te prometo australopiteco que juez preguntará quién es el personaje de tal acto ilegal, ábrale expediente y tráigalo al tribunal.

Misteriosa y lúgubre reacción del botarate vos seguro no acierta, pues el subordinado no profirió ni un mísero silbido, aunque no lo malinterprete, el silencio no es derrota, existe aquella quietud maquiavélica que al gallardo agarrota. Se percató la vasalla cuando su trayecto cruzó un distrito degradado, de portales mire y no entre, dentro de su cofre sólo hay conflictos y problemas. Tomó la salida catorce, donde una ancha avenida conecta con cuya autovía colapsada es hastío de pilotos y transportistas a pleno mediodía, y marinera inquieta dilató sus párpados temblorosos, erudita fue desconfiada.

Teorizó dado por ahí no se va a jefatura, es ruta desconocida. Berreó asustada, ¡y vaya si chilló!, que de haber estado usted en el habitáculo le habría reventado el tímpano, y heroica volvió a las andadas, eso ya es tono de lírica, nada de un discreto alzar la voz o el banal molestar de mayor altavoz. Rugió a tal escándalo que de buena calidad son los cristales, soportaron las ondas de las arpas vocales, para el carromato vociferó.

Chófer frenó de cuajo, harto estoy de ti so zorra, qué me has llamado maldito cabrón, que cabezazo de frente me he dado contra la mampara de protección. Aceleró a fondo ipso facto, y en el desequilibrio atrás se golpeó con tapizado, en psiquiatría ingrese el descerebrado. Increpó todo el río alquitranado hasta la provincia adyacente, inútil y estéril, que a esos arcaicos primates es en vano apelar al bienestar de su mente.

Innegable el fiasco, rostro pálido y el fruto maduro en las ramas del miedo, suplicó su liberación, por pacto gratuito rindió su denuncia, quite esposas y en el arcén se apeaba, excusará salió solitaria por deporte y se perdió cuando trotaba, apagó su pomposa lumbre el faro diurno, y con la celosía azabache de la esfera lunar no encontraba por mapa su rumbo que a estilográfica tache, y soliviantada su peripecia retornaba embelesada cual magos a lomo de camellos les orienta la estela de una estrella.

Jactó en sonrisa diabólica el captor, subnormal no es y tuvo razón, psicópata esquizofrénico es apropiada sazón, y convertido el chasis en una fortificación inexpugnable avanzó decidido por su curso, no tuvo intención ninguna de rectificar, y ya no daba cabida formular recurso contra el fallo irregular.

Recorrieron distancia tanta cual usted mire ahora su firmamento, y alcanzada su frontera dóblela, persiga su copia duplicada, y en ese tramo tomaron salida que por giro brusco no vio su nomenclatura. De la ciudad no quedaba rastro, impregnada la atmósfera de aquel embriagador olor a paraje rural, y por el traqueteo del neumático sustituyó caminos fangosos al llano pavimento. Las linternas iluminaron una vieja finca, toda oscura, seleccione el escenario en películas de terror y verá al auditorio cómo brinca, en platea se escudan tras butacas, de atisbar hercúleo audaz no puje en subasta, hay tanta grieta que ante terremoto no resiste ni una pilastra.

Grosero y zafio, bajó a su botín cual anfitrión chapucero y tosco arrea su mula de carga, asida por el húmero, aprisa indicó, pero la reclusa retuvo su rodar, ¡no quiero!, confirmó en nota trémula y rota, mas de nada le sirvió. Violento y rudo, extrajo una ganzúa escondida entre granito, y un canto agónico emanó de la garganta mocetona al adentrarse en ese ambiente tétrico, paredes con su medio metro de grosor, todo roca obesa y argamasa, mire su móvil, aquí no hay cobertura.

Cruzaron el diáfano vestíbulo, y al flanco oeste, junto un saco de pienso roído por ratas sarnosas, vio un pasadizo cuyas letras pronunciadas atronaban en burlas espantosas. Adelante toparon con una puerta recia de aquellas maderas macizas que, si golpea con el puño cerrado, dirá son timbales de regreso a castillos de guerreros feudales. Abrió su pasador de hierro, bajaron doce escalones artesanos, encendió una tacaña bombilla de aureola difuminada, y se esfumó cualquier hilo de esperanza que costurera hubiera enhebrada.

Intentó huida, ¡y vaya si lo acometió!, que hablo de varios conatos virulentos y enérgicos, y fíjese si tuvo arrojo decidida que en la última tentativa optó el canalla por zancadillearla. Por treta tramposa cayó tumbada boca abajo, con el manatí encima suyo, e inmersos en el profano forcejeo pidió al capullo, acércame hermano ese baúl, no me seas gandul.

Dirigente arrastró criado cuyo bulto dentro cabe un cadáver, y de su interior extrajo un artilugio esférico, forjado en silicona y cual diámetro es sencillo el sistema de medir, tome usted ahora mismo, ruego en serio y no demore, su dedo índice y pulgar abiertos, vaya a unir sus falanges distales en el pico de su vértice, que de haber bien obrado habrá formado una figura circular, esta es su corpulencia en longitud y anchura. Por grosor haga este truco que le enseño, mantenga la geometría, tan sólo voltee noventa grados y apunte a la estratosfera, tiene así el tridente ofensivo, y en ambos extremos provea de correas como cinturón vos se aprieta si no quiere perder el pantalón, qué imagen traumática, pendular artefacto de su salchichón.

Su rito ha de saber, pelota morada obligó a la cautiva morder, afianza toda dentro de su cavidad bucal cerrando las hebillas tras su occipital, cada cinta ceñida con rabia bordeando mejilla y su opuesta por la faz de la chiquilla. Falcado el balón se abulta considerable la quijada abierta, aunque su tamaño no desencaja el maxilar, sólo obtura la compuerta, pues no se desgasta, no se desinfla y no se pincha, amordazada jódase si se chincha.

Un embrollo de sogas contenido en recipiente, a cuya cantidad aligeró tres cuartas partes sobresaliente, amontonó en ribera donde soplan cálidos céfiros de poniente. Bestia para qué tantas, yo se lo recitaré, usó las novicias para sustituir el metal de las manillas, serpentina obró manos atadas a la espalda, mas a esta fase no prestó mucha dedicación, cronómetro suficiente por trabar los cabos en robusta fijación. Mayor pasión denotó en el siguiente enredo de cáñamo, ubique por cofia del codo tanto cuanto mide su meñique en vertical, y apretó hasta lograr las epitrócleas tocarse juntas, danzantes abrazadas en un tango libertino y lujurioso.

Cerró nudo, olvídese de soltarse o desatarse el trofeo, totalmente imposible, y solicitó el hereje un tercer objeto, cual fue unas tijeras por destripar las ropas de su princesa. Deformado en jirones poliéster y algodón, dictó a su cómplice cremar en hoguera, que el fuego purifica desde hace siglos a la bruja marrullera.

Sollozaba la rehén desnuda, que podrá aquel ogro en su poder adquisitivo gozar de vicios y derroches, pero hermosura se presta a gastar y ya tiene de su propia conciencia los reproches. Remordimiento tuvo por discutir al comprarse la blusa, lavó y estrenó abatida, pero se enfrentó a su ego al verse vestida, admírame, me ha costado florines pero estoy bonita, basta de arrearme con rencores y cojines.

Engendro su atavío le ha robado, marchó el gregario y en barril o chimenea va a ser quemado, espantajo desgraciado, pero óyeme su leal pechero, gran oportunidad para pedir socorro por emisora, pues es tu obligación combatir corrupción o violación, mas no se extrañe si pido a mi leyente una reflexión, dado no hubo tal caridad.

De sulfurarse su contertulio, convénzase es pura hipocresía, no me hagan reír, introduzca a la gente en la sartén y póngalos a freír, que yo apoyo con la mecha a todo bullir. Hojee inventarios, de inquilino su vivienda ha sido desvalijada, y el cotilla aledaño, fisgón alerta de si hay fiesta o de la playa regresa, aquel día no vio tal bofetada. Abuela asaltada en metrópoli a plena tarde, despojada de su bolso o sus joyas, y por lamentable casualidad sólo hay testigo cobarde. En autobús y metro viaja turista despistado, para delincuentes su objetivo predilecto, hurto disimulado y la cuadrilla urbana enfrente no se ha percatado, y en cuanto a banqueros visten corbata y traje es verdad, acicalado y bien peinado, fíese y será desplumado, esos cacos no perdonan ni un céntimo en su hucha, cortan si no abona hasta el agua de la ducha.

"Encontró su cómplice discípulo a la chica atada muy severa"

Acató siervo a rajatabla, y al regreso a la mazmorra se encontró la convicta atada en un decúbito supina parcial, ¡ay qué no me ha entendido!, a ver cómo se lo explico conciso y resumido, mas retos mayúsculos he tenido, esta descripción la supero sin dificultad, confío en mi habilidad.

Dos cordeles paralelos circulaban por la horquilla del esternón, a esa latitud exacta, pierda de su campo visual al rodear aferradas al torso, sumergido ahí está la apófisis costal de la primera vértebra lumbar, emerge de nuevo en región de manubrio, se zambulle por discurrir en profundidades donde las apófisis espinosas, tres vueltas enteras que corresponden a la segunda y tercera escotadura costal, por completar la trilogía en el almodóvar del esternón.

Si tal complejidad le parece severa, quién le ha dicho he concluido, bufón le habrá mentido, pues todavía aprieta sus lianas en la apéndice xifoides y apófisis transversas, tantas veces cuantas calcula necesario, cuantía abrevio por debajo del centenario, asumo rebaso desproporcionado. Restringido mi vocabulario al rigor, atañe que ese afluente deambuló por la doceava costilla su prolongación, a ribera de la cresta ilíaca el penúltimo, y rescindió los remolinos en laguna postrada a cascada del sacro.

Arrasado el almacén de fibras, el éxito de su inmovilidad estricta fueron los aros fijados en suelo cementado, en su trazo medio arqueado, el resto soterrado, donde se atrapan cuyos amarres se estrujan y no se sueltan. Lógico es incómodo enroscarse cual maniquí contorsionado, que su columna reposa de lleno sobre sus tentáculos atados, los codos por donde merodean las vértebras torácicas y las muñecas alcanzada la punzada de la ciática. En breve sucumbirán sus brazos al hormigueo anestesiados, pero de haber visto la mirada del miserable sabría aquel sufrir le había enamorado.

Las piernas estilizadas no las ideó estiradas sino dobladas, entienda el procedimiento a tal fin, una ligadura en cada tobillo, levante el soleo a colocarlo vertical, estire recto atrás y cerciórese la rótula queda próxima al costado externo del deltoides. Siempre yace el tendón de Aquiles a una altura superior, y por evitar ceda la pierna tenga como regla básica los oídos han de escuchar el latido del largo peroneo. Cuerdas se han de anclar en las férreas argollas, omití añadió una soga envolviendo el sartorio, y tensar en tal gravedad que de colocar flecha hubiera salido despedida a la carrera del rayo expedido, no se ve parir y por amamantarlo ya ha desaparecido.

Del menisco al tablado distaba un palmo, y del maléolo externo al pavimento suma quince pulgadas a la medida ofrecida, que en esa postura padecida se desflora la virgen cándida. No digo vivía la cazada en sexual austeridad, el monstruo no lo ha preguntado y le es indiferente, desabrigada y expuesta ha divulgado a violinista de la orquesta, ahora es inofensiva y toda nuestra.

Resonando los murmullos llorosos de cuya hembra es a todos efectos un mero archivo en la estadística penal, desabrochó el lunático un botón, plagió gesto de su zapatilla el cordón, pues su verga boxeadora se despachaba a puñetazos, apresúrate con los lazos, que llevo treinta minutos enhiesta y esto parece una sauna, por suerte o genética en tu pélvico vapor copo toda la fauna.

Ya voy, cacho neurasténico, con quién charla mi dueño, preguntó intrigado el sirviente, corroboró el atontado con mi nabo he parloteado, que me atosiga y me estresa, méteme en esa cueva antes de que llueva, y procuro ir tan veloz como antílope, mas el cabrón me compara con un asno y su parsimonioso galope.

Exploró minero cuando el pueblo perezoso y gallina acataba las consignas de un bastardo caudillo, ha creado cuya legión de fieles corderos empotran sus iris como cuchillos en todo aquel paisano que por llevar su hocico descubierto han clasificado por enemigo. Diviértase de madrugada conmigo, comprobará cuan temerario es venir de domicilio ajeno, pongamos un amigo, títeres en barricadas le observan con su bayoneta acoplada.

En tales condiciones, resistencia nula docto intuirá, mas si en dotes adivinas cree se avecina una epopeya, le anticipo se descojona la plebeya, tanto machote nos sobra en nuestro reino, cacarean de su cipote, puto monigote, que al inaugurar maniobra del ensamblaje simétrico metió el taladro tan nefasto que ahí no cuelgas el cuadro, pues aquella oquedad es un poro en la piel de la beldad.

Pujó terco su candidatura, ahora sí se dijo encontraré la escotilla, es amargura endémica ristra de expertos de pacotilla que desborda nuestra península. Apuntó que hubo su cerebro de guiarlo, de tirar recto incrusta el glande contra el riñón a occidente, baja asesoró, y encauzó de tal manera que sus neuronas comunicaron, por vejiga urinaria no se entra, desciende otro trecho pero no te tuerzas, simio analfabeto, que me agotas las fuerzas, que es de colegio saber ese área pertenece al cérvix regio, al útero no se accede cual pozo petrolífero, cafre cornudo, y por higiene depílate el pectoral, mono peludo.

Encontró por fin el boquete, estuvo su espectro por desertar de aquel zoquete, pero con su pachorra al escarbar puede irse usted a trabajar, que al regresar habrá excavado dos centímetros, el tercero se debe a mi generosidad.

Equipo de rescate preguntó desde la superficie cómo está el cenote, cegado y deshidratado, frota las tapias para que se humedezca, tonto del bote. Disertó un escueto me da pereza, la madre que lo parió, no se enoje mi capitán, es habitual esta torpeza, que los gladiadores se extinguieron, comidos por los leones o con sus mortales espadas se hirieron, y el bicho superviviente resultó ser el remolón de la grada, ultraja y denigra e insulta al paraguas protector de la manada.

Anota la directriz, planteó el jefe a ese infeliz, que estando ya en la sima a proa y popa has de embestir, hazlo a compás sostenido que puedas resistir, enderezada la broca, y ves repitiendo las arremetidas en cuya ráfaga ha de reforzarse vertiginosa, mas el chivo protestó, la baldosa se ha plagado de una baba asquerosa y viscosa, es flujo de la mucosa le aclararon, pero censuró el obtuso, patino y es pegajosa.

Por supuesto que esquías, que en el buen deslizar brotará de la presa un festival de gemidos, es sensible la vagina a las caricias, y dale lamidos con la lengua por el omohioideo, subirán sus decibelios a un volumen descomunal, pero exclamó el dinamitero, adjudicarme dos tareas es explotación laboral. Espabila que no se oyen los jadeos, mete énfasis con las papilas gustativas, aplícate en el vaivén, que su gimotear en la atmósfera debería retumbar, y no es por quererte desanimar, pero de la competición el jurado te va a catear.

Haz cual estratagema te voy a desgranar, requisitos son la cápsula articular del índice y pulgar por concretar, al pinzar sus pezones puntiagudos se logra pellizcar, pero por pretexto motivó trío es humillado, otra exigencia y me declaro en huelga. Qué paciencia, deme micrófono en el coloquio, que lo degrado al huerto a buscar acelga, mas su pedagogo diagnosticó es inteligencia prehistórica que se ofusca en su desahogo.

Pariente de algún fósil del Pleistoceno, centraba el grueso de sus tropas en caverna profanada, pegados ambos vientres, hecatombe cual rimaría poeta aquí no amaga misterio ningún amor, sino cuya avaricia enfrenta adonis que se quiere y renegada quien le odia pues le hiere, agravios y palabrotas es su clamor. Gorgoteo se befa del salvaje, gruñendo como un perro al atizar su ariete contra la fortaleza del cuello uterino, mas al primer leñazo acudió centinelas, atrás o te devuelvo el garrotazo, embóbate en la sala, hay mucho recorrido y salte si quiere que es elástico, pero aquí no pinta nada, el miometrio no le ha dado cita, y el endometrio confirma yo tampoco espero visita.

Insistió pesado, probó cual prensa hidráulica apisona racimos de néctar dorado, yo presumo de abstemio aunque exorbitante enjambre tenemos de moscardón achispado, pero al topar con el ilion éste le impuso sus normas, yo en mi cadera y tú en la tuya, aquí tu jurisdicción de corrupto detective es moribundo vestigio en declive.

Sucedió entonces que la víctima quiso levantarse y no pudo, intentó sacar sus brazos aplastados de su propio peso pero no logró moverlos ni una pizca, y al pretender tumbarse de costado siguió petrificada supina. Aspiró a cerrar los muslos a pesar de no tener ni la más mínima opción, estirar las patas adjudicaba idéntica negación, y al verse entregada cual escultura estática embellece o aterroriza según sea su artista emitió un murmuro amordazada, dos palabras aguarde voy a biblioteca y consulto en diccionario traductor, de no poder jeroglífico dilucidar habrá de disipar su productor.

Da igual la narrativa, drama soporífero o poesía legendaria, que de ningún género iba a fructificar plegaria, pues aquel antropomorfo que ni siente ni ama tomó el sendero a la cúspide del gozo, puso la cuarta marcha, pisó embrague y cambió a la quinta, ya le va pillando el truco al manejo del trabuco. Medalla quite de ilusiones, ni aspire a las semifinales, tan sólo he dicho se libra de la escoba, pongamos un par de casillas recobra, pero en el paso por campana husmeé por la cola.

Optimista y narcisista, si alguien le ha elogiado ahorquen al bromista, sonrió engreído y soberbio al ver que con sus embates las caderas se meneaban, la suya libre y la opuesta en rebote por estar atada, pensó es señuelo, ya he roto el hielo, qué tenéis ahora que decir, desafió intérprete airoso, callar y asentir, os conviene al tenor cubrir, que se quede en camerino, gañidos de la soprano voy a exprimir.

Abalanzó lanza en tal furia que vaya a saber si quiso abrir atajo y escapar por el ombligo, macaco de seso atrofiado, desafina cual trovador en sórdido antro se ha desgañitado, modula cuanto logra un gorila carrasposo aquella sinfonía ancestral cuya estrofa no se supo quién la compuso, concierne al prólogo de un orgasmo, tiene todos los síntomas ¡ay que se desmaya! no telefonee a médico o doctora, por aniquilar la dictadura les condecora.

Por recuperar el oxígeno expirado, estampa femenina insufló aire por las fosas nasales, condujo los torrentes entre los anillos cartilaginosos de la tráquea, tráfico intenso, regulan los bronquios por dar fluidez, pares a derecha y nones a izquierda, y ya descongestionado se ramifiquen por bronquiolos, estacionen donde tengan libre, desde el ápice al lóbulo inferior.

Retirado el sicario cedió honores al becario, te toca su elixir, e impaciente se despeñó como ballena zambullirse en la piscina, de tanto ahínco casi pierde el control y se fractura la jeta, repite análoga imprudencia y te sugiero paracaídas de lona abierta. No obstante, preámbulo en sus antípodas mereció aprobación, cotiza al alza testosterona de su juventud, si bien es matemático dejó batracio muy bajo el listón.

Sutileza y elegancia un cero, que arremetió airado y menospreciable, hiero si afirmo usó como muñeca hinchable, sin empatía ni sentimiento, a pesar de escuchar un discurso dentro suyo, usa tu juicio, que por emular la mierda te causas perjuicio, mas tildó vulgar su pregón, no molestes, no finjo, he ubicado puchero en el fogón y el agua comienza su bullicio.

Creyó la hostigada no aguantar plan tan cruento, dos guardias son los ejecutores de pérfido tormento, y con el llanto desecado cual espinos en pupila entristecida abocó su fuerza en la confianza de acabar temprano, otro folio tachará en calendario con la aurora amanecida.

"Nadie de esta sociedad aborregada y adormecida acudió en su ayuda"

Apreciada y apreciado seguidor, dirán es inequívoca la falacia del escritor, que de cometer verdugo tal barbaridad tendrá a perpetuidad su felicidad mustia, no es capaz nuestro espécimen de perpetrar tan execrable crimen. Hubiera coincidido con usted en gemela suposición por décadas pasadas, y quien me conozca dirá es insólita versión, que si de mí se tratase firmo edicto para masas fusiladas, pues cual asco me provoca este mamífero nauseabundo y mugriento corre por mis vetas y capilares desde onomástica del nacimiento.

Sin embargo, siempre había pensado en que todo el ejército de necios no alcanzaba la idiotez suprema de renunciar a cuya libertad inapelable es pieza vital en su biografía fundamental, y he de reconocer fallé en mi pronóstico, dado el devenir nos ha demostrado tenemos en la civilización millones de masocas y chalados, todos unidos han masacrado cuyo futuro ya no es de su propia posesión, irremisible van a suicidarse por la fosa de la extinción.

Vea el cataclismo rutinario, menores que aun gatean o se yerguen la exigua envergadura como para asomarse de puntillas por el acolchado de las sillas, los pasean vejados sus patriarcas paranoicos con los semblantes enmascarados, y las crédulas criaturas, al ver el destello azulado cual alberga al coco cruel y depravado, se esconden tras contenedores de basuras, felicitemos al mezquino valiente, es el genocida para el párvulo inocente.

Oligarca dictaminó, renuncien de noche a salir, dondequiera ubique su choza quédese a cal y canto secuestrada, que el exterminio es insaciable y el comportamiento de la plebe detestable. Por publicidad disponen del televisor, es para el embustero su megáfono difusor, mas yo la tengo desconectada, y si vos usa el intelecto escuche mi aviso, tiene aficiones y consigo mismo un compromiso, el de cuya honradez y nobleza le protege a usted, su cónyuge y su amistad, hijos y allegados, desde los albores y para la eternidad.

De negarse, olvídese entrar en el olimpo enciclopédico de la historia, no le aguarda fama y gloria a cuya sabandija siembra un renacer apocalíptico, lidiarán bebés, por mediados de este siglo, un catastrófico conflicto.

Habrá delirante que toma por comodín estos mequetrefes le van a perdonar, yo recuerdo ni una deuda deben de condonar, del gerifalte o sus secuaces o al tendero que vende lápices, que voy yo a comprar, quieto me aplacan con sus cuencas asustadas, el pórtico no vayas a cruzar, indecoroso veo campero tu aspecto revoltoso. En supermercado cortejé en las sobras del minutero por algún recado, véndeme arroz o leche o harina, la cajera discrimina, por demencia o celos o envidia cochina, muérase de hambre, sin el burka de la mascarilla quiero al adversario fiambre.

Secta busca la rendición de su antagonista facción, yo ni en el mortal hastío de homicidas restricciones vacilé de mis acciones, bajo el azote de una guerra hay otros métodos por conseguir provisiones. Cabe decir, si me otorga su merced este inciso, no he firmado ni tregua ni paz, y aunque por sabiduría soy capaz, no tengo ni la mínima voluntad por rubricar calamitoso tratado, acuerdo o negociación jamás ha habido, estable o fugaz.

Con tal luctuoso episodio, digo yo que si el puerco de seudónimo ignoto te maldice y la gorda anónima te lapida con ayuno, qué medidas garantizan no opera jauría de lobos para despellejar desvalida floricultora o demás faenas a profesar.

Sonrío al puntualizar lóbrego párrafo, pues alguien habrá que le haré dudar, de si mi fantasiosa novela es auténtica o quimérica, y yo, pícaro y juguetón, vuelvo a la carga en cuyo parágrafo, no busque a pie de página y escolte enlazado trazo del bolígrafo, le atestiguo vi su pómulo sudoroso pegado a la desvergonzada mordaza de la presidiaria. Transmito con acento contundente, intencionado por bribón y rebelde, y confirmo hubo estampida de renacuajos, válgame cuánto inscrito, se afiliaron por millones, se empujaban por cruzar la portería primeros, cojeaban cual galgo en baja forma, jadeaban como cerdos, hubo quienes se tumbaron a reposar, cretinos se extraviaron, para dónde vas gilipollas, apréndete el abecedario, en dirección contraria es el ovario. De esta hornada no hay ni uno vencedor, me da que es infértil el garrulo, pues de pretender descendencia que se joda y le den por el culo.

Por colofón de macabra baladra diré urdió el líder eliminar todo rastro de su fechoría, precavido trazó minucioso su guion, mas en aquel instante no pudo consumar, pues necesitaba tiempo y ahora, culminada su ronda, debían ir a mesa, rellenar papeleo y burocracia aburrida, por después volver vestidos de paisano y terminar lo empezado, dado no puede quedar en vida, tiene su cara conocida.

Ya en comisaría, vos le hubiera percibido impasible y sereno con sus compañeros y compañeras de alterno, mas el imberbe era inmaduro, y preguntó el comisario el porqué de su mirada huidiza. Dio el mozalbete respuestas contradictorias y esquivas, pero oficial de mayor categoría es experimentado, de haber algún virus entre nosotros dígamelo, trabajamos para extirpar esos códigos de conducta.

Expuso con todo lujo de detalles lo sucedido, y estando su cabecilla en vestuario junto su taquilla, entraron cuatro agentes uniformados, saludó violador efusivo y afable a sus colegas, mas éstos le respondieron no vuelvas a llamarnos con tal mote, las cucarachas como tú nos ridiculiza y avergüenza. Su presencia mancha la reputación de la institución, es indigno y un golpe duro, pero sabrán coronel y caporal pedir perdón, y prometer la inmundicia se pudra en prisión.

"Colegas policias salvaron a la chica de su diablo compañero"

Cinco unidades de intervención emigraron del aparcamiento con sirenas qué menudo estruendo, aparta imbécil es grave urgencia, antes de ceñirse sobre ángel cuyo letal velo es batalla perenne de ir eludiendo, incesante y tenaz, hoy éste señala, mañana aquél y no se detiene, vos ponga camada que es carnaza guillotinada.

Llegaron a sede indicada por delator que impresionó su celeridad, y alegría sublime fue encontrarla con su vida prorrogada. Perímetro acordonado, no debe destruirse ninguna prueba, que aquel utilitario trajina a sabuesos de la científica, pericia no pisen ese pelo, no friegue la mota de polvo, no tocar, no mover, no romper, no alterar, sí mi sargento, ya no sé dónde pisar. Cerraba comitiva dos ambulancias de emergencia, la segunda equipada de quirófano móvil, y relájese, tuvo por enhorabuena la supervivencia.

He aquí el final, la afectada en el hospital y referente a terceros actores permítame una confesión, con el cariño profeso a quien el relato completo ha leído, valoré antónimo desenlace, pues tengo permiso por ser ficción y yo el autor, pero en autonomía creativa y literaria opté por el sabido, ya veremos si en otra narración me decanto por secreta conclusión.

 

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